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viernes, 1 de noviembre de 2013

ULI JON ROTH+STINGERS-RAZZMATAZZ3-BCN-28-OCT-2013

Que los alemanes Scorpions son una de las formaciones más longevas y exitosas de la historia del rock mundial no es ninguna novedad. Durante las últimas décadas, la carrera de los de Hannover ha estado sembrada de grandes himnos, multitudinarias giras y un éxito sin precedentes en las listas de ventas de medio mundo. Pero como cualquier gran historia, la de la formación teutona tiene unos inicios, no excesivamente conocidos, que se remontan a principios de la década de los 70, cuando tras la edición de un prometedor debut "Lonesome Crow",  el pequeño de los hermanos Schenker fue reclutado por los británicos UFO. Es en este momento cuando entra en escena  el protagonista de esta crónica, el guitarrista Uli Jon Roth, quien se unió al tándem Meine/Schenker para facturar los siguientes cuatro álbumes de estudio de la mítica formación alemana, dejando en las composiciones de los de Hannover su virtuosismo y maestría, insuflando unos efluvios psicodélicos que impregnarían los surcos de obras como "Fly To The Rainbow"(1974), "In Trance"(1975), "Virgin Killer"(1976) y "Taken By Force"(1978).

El colofón definitivo a  este lustro psicodélico fue el imponente primer doble directo de la banda, el magistral "Tokyo Tapes" grabado en  tierras del sol naciente, y que sirvió para dejar para la historia un fiel reflejo de cómo eran las demoledoras descargas del quinteto durante el tramo final de la década de los setenta. Una vez consumada la salida de Roth, por las tan socorridas diferencias musicales, y confirmada la entrada de Matthias Jabs, el sonido de la banda derivó hacia terrenos más accesibles y comerciales, perdiendo definitivamente cualquier rastro de psicodelia.

 Durante este año 2013 se cumple el 40 aniversario de la entrada del guitarrista en el seno de Scorpions, y para celebrar esta efeméride, Uli Jon Roth ha montado un nuevo tour en el que rememora su época en el seno de la banda teutona, basando  su repertorio en el material que registró durante el periodo 74-78, dejando de lado, en esta ocasión, su extenso catálogo como artista en solitario y  sus trabajos con Electric Sun.

Concebido como una celebración, y un homenaje  a los primeros años de la  carrera de Scorpions, la velada contaba con la participación de Stingers, una cover-band que basa sus directos en el repertorio clásico de la formación alemana, haciendo especial hincapié en el material más exitoso facturado por Scorpions durante la década de los ochenta. Aunque para muchos, puede parecer un recurso fácil que los sevillanos basen su  repertorio en unos  temas que se han convertido en himnos para toda una generación de rockeros, lo cierto es que Stingers hacen una labor realmente destacable, ya que no se limitan únicamente a interpretar las canciones de forma reverencial y fidedigna, sino que, dentro de sus posibilidades, intentan recrear el ambiente de las descargas del mítico quinteto alemán, tributando no solo su música, sino también el vestuario, las poses y su  puesta en escena.

Aunque el pequeño escenario del Razzmatazz3 no fuera el marco más idóneo para que la formación sevillana  desarrollara todo su espectáculo, la verdad es que el quinteto cuajo una soberbia actuación,  haciendo volar nuestra imaginación hacia décadas pasadas gracias a la magia de clásicos del calibre de "Coming Home" o la roquera "Bad Boys Running Wild", que espolearon e hicieron cantar a una audiencia devota y veterana que disfrutó al máximo de la actuación de Stingers.

Tampoco faltaron momentos épicos como en "The Zoo", con ese característico ritmo zig-zagueante, con ambos hachas sirviendo como  plataforma para reproducir la característica torre humana que aparecía en la parte trasera del doble "Word Wide Live". No se dejaron en el tintero piezas como la  que abría aquel lejano “Animal Magnetism” de 1980  con un contagioso "Make It Real", que hizo vibrar intensamente a todos los presentes. El momento sensible y emotivo de la noche lo puso, como no podía ser de otro modo, la magistral "Still Loving You", con algunos mecheros dando color a una sentida interpretación en la que los sevillanos se hicieron acompañar por una cantante femenina que interpretó algunas estrofas en castellano.

La encargada de rematar su actuación fue  la tripleta  compuesta  por la setentera y pegadiza “Robot Man”, que volvió a poner a toda la sala a cantar el pegadizo estribillo, la siempre efectiva y explosiva “Blackout”, todo un himno generacional para los metaleros de los 80, mientras que la encargada de poner el definitivo  broche final fue la acústica “Winds Of Change”.

Sin duda Stingers demostraron un cariño y una devoción reverencial a la hora de  interpretar algunos de los clásicos más exitosos de una de las bandas más longevas y reconocidas de la escena roquera internacional, consiguiendo ofrecernos una actuacion sobria y vibrante que dejo con ganas de más a muchos de los asistentes. 

Aunque la actuación del mítico guitarrista germano estaba, en principio, programada para la sala mediana de Razzmatazz, la discreta afluencia de público, algo más de un centenar de fieles, provocó que el marco del show se trasladara  hacia la sala pequeña del Razz, concediendo al evento un ambiente íntimo y cercano, que nos permitió poder seguir las evoluciones de Roth y sus compañeros  a escasos metros de distancia. Quizás, el único inconveniente de tocar en la sala pequeña fue la dificultad que tuvieron los 6 músicos que acompañaban al “maestro” para poderse mover con soltura sobre las tablas.

Ante una audiencia devota y fiel seguidora de la trayectoria del mítico guitarrista alemán, la descarga arrancaba con “All Night Long”, composición que abría aquel legendario “Tokyo Tapes”, que nos mostraba a un Uli Jon Roth que, pese al tiempo transcurrido, sigue conservando ese aspecto de hippie calmado y tranquilo, con su bandana en la cabeza, su característico bigote, su cruz en el pecho, y su inseparable Sky Guitar, que sonó increíblemente aguda e hiriente en escena, dando mordiente y feeling a cortes como el bluesero “Longing For Fire”, escogido por el “maestro” para mostrarnos su habilidad y buen gusto a la hora de sumergirse en esos elegantes y virtuosos desarrollos solistas que siempre le han caracterizado.

Tras la primera ovación de la noche, era el propio Roth quien se dirigía al público para explicarnos el motivo de este nuevo periplo, que no era otro, que el de conmemorar el 40 aniversario de su unión a Scorpions. De forma que rápidamente, y ante la aprobación del respetable, la formación nos sumergió de lleno en la deliciosa psicodelia de una vibrante “Crying Days”, en la que brilló especialmente el vocalista  que acompaña al “maestro” durante este nuevo periplo europeo, el italiano Piero Leporale, quien supo imprimir la chispa  y  el feeling necesario a la clásica composición del “Vingin Killer” de 1976. Y es que, aunque evidentemente todo el peso de la descarga recayó sobre el veterano guitarrista, lo cierto es que Roth se rodeó para la ocasión de una banda de auténticas garantías, compartiendo el trabajo a las seis cuerdas con su fiel escudero Nicklas Turman, y el talentoso David Klosinski.

Los evocadores sonidos marinos serían los encargados de sumergirnos de lleno en la elegancia e intimismo  de “The Sails Of Charon”, rescatada del último trabajo de estudio que Roth grabó con sus ex­­-compañeros “Taken By Force” en 1978, para posteriormente ofrecernos un rotundo cambio de tercio, avasallándonos sin previo aviso con el marchoso y eléctrico “Sun In My Hand, con el que el “maestro” demostró que además de ser un verdadero virtuoso a las seis cuerdas también sabe defenderse con el micrófono, haciéndose cargo de las partes vocales. La vuelta a los terrenos más intimistas y emotivos vendría de la mano de la primera parte del efectivo “We´ll Burn The Sky”, que acabaría explotando definitivamente con la entrada de su potente  riff  central, impregnando a todos los presentes de su espíritu vitalista y roquero.

Pese a que todos los temas que sonaron durante el repertorio de esta noche habían sido compuestos y grabados en la gloriosa década de los setenta, lo cierto es que Roth y su banda supieron inyectar a las composiciones una fuerza y una actitud, que lograron que temas como “In Trance”, sonasen plenamente vigentes y actuales. Por otro lado, además de mostrarse como una fiera indomable a las seis cuerdas, el guitarrista alemán también dio buena cuenta de su buen gusto y formación neo-clásica a la hora de ofrecernos una larga introducción para la intimista “Fly To The Rainbow”, en el que entrelazó pasajes instrumentales, (de los que sus propios compañeros no se perdieron detalle), con otros momentos más intensos y cañeros que hicieron subir varios grados la temperatura entre un público emocionado y extasiado.

Aunque la descarga de esta noche estaba concebida como un homenaje a las seis cuerdas del maestro alemán, lo cierto es que el público también tuvo su pequeña parcela de protagonismo, haciéndose cargo de los coros en el vitalista y contagioso “I´ve Got To Be Free”, un canto a la libertad que, por derecho propio, se convirtió en uno de los puntos álgidos de la velada. La recta final de la actuación estuvo marcada por el clasicismo setentero de “Picture Life”, con el trio de guitarristas marcando poderosamente el contagioso riff central, haciendo las delicias del respetable, para sin darnos un respiro, introducirnos en la psicodélica “Catch Your Train”, en la que los altísimos tonos agudos de Piero Leporale volvieron a hacer rugir a todos los presentes.

La encargada de poner el punto y final a la descarga de Roth fue la “Blackmoriana”, “Dark Lady” con el vocalista, nuevamente, jugando con la audiencia, para posteriormente presentarnos a cada uno de sus compañeros antes de introducirnos en un rotundo y apoteósico in-crescendo final. Pero cuando parecía que la descarga había terminado, y gracias a la insistencia de un público muy cálido y entregado, el septeto volvió a colgarse los instrumentos para encarar una última composición, el eléctrico “All Along The Watchtower”, del maestro Jimi Hendrix, que serviría como brillantísimo colofón para la descomunal descarga del “maestro” teutón.

Mientras sus ex­-compañeros continúan exprimiendo al máximo la emotividad de su interminable gira de despedida, el veterano Uli Jon Roth ha decidido tributar, a su manera, su estancia en la mítica formación alemana, rescatando para sus actuaciones una colección de  composiciones que parecen olvidadas y enterradas para Scorpions. En cualquier caso, siempre resulta una enorme satisfacción ver en vivo  a músicos de la talla y la experiencia del brillantísimo guitarrista alemán.



TEXTO Y FOTOS:ALFONSO DIAZ

2 comentarios:

  1. Scorpions pasaron de ser una banda de rock a una panda de nenazas cuando empezaron a alimentarse de las baladitas. Todo empezó en el Still Lovin' you, a partir de ahí dejaron de ser lo que eran. Por suerte siempre nos quedará el maravilloso Tokyo Tapes, una panda de crios germanos removiendo al público nipón.

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  2. Camilo Rodriguez.....evidentemente no entendés nada de música o sos sordo, Scorpions fué y es una banda de la puta madre en sus distintas etapas, basta con verlos hoy en vivo para enterrar tu comentario...Atentamente..Armando Fuertes.

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