INICIO

miércoles, 8 de abril de 2015

MOONSPELL+SEPTICFLESH+MORPHIUM-RAZZMATAZZ 2-BCN-25-MAR-2015


La evolución siempre ha sido una constante en la carrera de los portugueses Moonspell. A lo largo de  toda su andadura la formación ha sido capaz de reinventarse disco a disco, moviéndose  entre diferentes estilos y registros, pero conservando de forma innegociable sus acusadas señas de identidad, algo que les ha servido para mantener la lealtad de unos seguidores que siempre se han dejado arrastrar por lo que proponían Fernando Ribeiro y sus muchachos. Si en su anterior entrega de 2012 “Alpha Noir/Omega White”, Moonspell nos presentaban un trabajo extenso y ambicioso en el que nos mostraban las múltiples encarnaciones de su polifacética propuesta, en esta ocasión con “Etinct” la formación de Brandoa dejaba ligeramente de lado su faceta  más agresiva para adentrarse en tesituras más góticas y melancólicas.

Como aperitivo antes del inminente desembarco de la formación lisboeta contaríamos con la presencia de otros ilustres veteranos dentro  de la escena metálica europea, los griegos Septicflesh quienes capitaneados por el carismático e incombustible Spiros “Seth” Antoniou llegaban dispuestos a poner las cosas muy difíciles a las estrellas de la noche, para ello contarían con el respaldo incondicional de gran parte de la audiencia y con el rotundo potencial  del material contenido en su novena  entrega de estudio “Titan”. Para romper el hielo, y hacernos entrar en calor, contaríamos también con la presencia sobre las tablas de una de las formaciones más prometedoras y excitantes del panorama nacional, los gerundenses Morphium que continúan presentando los temas de su segundo plástico “Crónica De Una Muerte Anunciada”.

Al igual que ya sucediera en la última visita de la formación lusa a tierras catalanas, el enclave escogido para su descarga en la Ciudad Condal fue la sala mediana del Razzmatazz, repitiéndose  una entrada similar a la que se registró a mediados de 2013 junto con los finlandeses Insomnium. Pese a ello a la hora marcada para el inicio de la descarga de Morphium el ambiente en la sala era todavía bastante frío y desangelado, de modo que los gerundenses tuvieron que poner mucha actitud y un plus de  entrega para animar al personal que de forma escalonada  iba accediendo al recinto. Habiendo participado en algunos festivales internacionales y teniendo tras de sí una larga experiencia resultaba obvio que el quinteto no se iba a dejar intimidar, de modo que forma decidida y expeditiva asaltaron el escenario para espetarnos  una de las piezas que mejor puede definir su propuesta “Vuelvo a Caer”, mostrándonos de forma explícita el incesante intercambio vocal entre las líneas agresivas de Alex Bace y los registros más melódicos y aterciopelados de Lur Mei.

Tras un explosivo arranque, con el que el quinteto consiguió captar la atención de los que todavía no les conocían, Lur tomaba posiciones tras sus teclados dejando a Alex como “frontman” de la formación a la hora de atacar la pieza que prestaba  título a su segundo redondo “Crónicas De Una Muerte Anunciada”, compactando con total convicción esos fraseos altamente corrosivos y pasajes más crujientes y afilados sustentados sobre una base rítmica arrolladora. Pese a la perdida de uno de sus guitarristas,- actualmente forman como quinteto-, los gerundenses no han perdido ese filo agresivo y devastador, consiguiendo que temas como “Sin Sentido”, primera referencia que se permitieron hacia su debut de 2011, sonarán  totalmente tortuosos aunque con una orientación más gótica.

Sin duda otro de los grandes atractivos de la actuación del combo catalán fue su puesta en escena, con algunos de sus miembros mostrando el torso y las cabezas pintados, mientras Alex se movía como una fiera sobre las tablas, saltando constantemente para imprimir rabia y actitud a la interpretación de temas como “En El Abismo”, que personalmente fue de las que más me gustó. Para la última pieza de la noche Lur volvería a abandonar su posición tras los teclados para liderar  junto a Alex “La Era De La Decadencia”, que servía para que el quinteto nos dejara una buena muestra de su potencial y una fantástica impresión. Pese a que muchos sigan haciendo oídos sordos ante la evidencia, lo cierto es que Morphium son a día de hoy una de las bandas más innovadoras de nuestra escena, sus apariciones en diferentes festivales y la calidad de sus obras les avalan.

Los siguientes en hacer acto de presencia sobre el escenario del Razzmatazz fueron los griegos Septicflesh. Pese a que en esta ocasión los atenienses no eran los encargados de cerrar la velada, una buena representación de sus seguidores fueron los encargados de copar las primeras filas y dar calor y colorido  a su descarga. Y es que a lo largo de los últimos 25 años, pero muy especialmente desde la edición de “Sumerian Daemons” en 2003,  Seth y sus muchachos se han convertido en una referencia obligada para todos los amantes del death  metal sinfónico. Acompañados por los aires apocalípticos de “War In Heaven” el cuarteto se adueñaba de un escenario engalanado especialmente para la ocasión con dos paneles laterales y un enorme telón de fondo. Embutido en su llamativo traje de cuero negro el vocalista  se mostró en todo momento como el auténtico motor de la banda, gesticulando constantemente a la hora de interpretar los temas mientras dejaba bastante aparcada su faceta como bajista, limitándose a reafirmar las partes más rabiosas y crujientes.

Pese a la complejidad de su propuesta, lo cierto es que el combo griego funcionó en todo momento como un engranaje perfectamente engrasado, fundiendo a la perfección las partes instrumentales con los recurrentes arreglos pregrabados, consiguiendo que piezas como “Communion”, sonaran verdaderamente oscuras y fantasmagóricas, logrando enganchar a una audiencia muy participativa. Como si de un ritual se tratará la banda mostró una trabajada puesta en escena con todos sus miembros girados hacia  la batería durante los interludios entre tema y tema. Especialmente llamativa resultó la aportación de Christos Antoniou, que con sus incendiarios fraseos fue el encargado de dar ese halo mistérico y ocultista a piezas de nuevo cuño como “Order Of Dracul”.

Derrochando carisma por los cuatro costados Seth se erigió durante todo el show como el vínculo perfecto entre sus compañeros y la audiencia, reclamando nuestra colaboración en repetidas ocasiones, tal y como sucedió cuando el cuarteto echó la vista atrás para recuperar un par de temas de su “The Great Mass”, del que rescataron para la ocasión “The Great Mass Of Death”, que nos mostraba el equilibrio perfecto entre contundencia y melodía, y los aromas desgarradores y opresivos de “Pyramid God”, que fue acompañada con palmas por una entusiasta audiencia.

El retorno sobre su material más reciente estaría marcado por el clasicismo death metalero de la pieza que le da título “Titan”, que fue la elegida por Seth para solicitar nuestra colaboración para hacer el símbolo de la bestia mientras que los coros orquestales daban al momento una ambientación épica y grandilocuente que serviría para rubricar uno de los mejores momentos de la noche. Sin abandonar el material de su obra del pasado año  el show proseguiría con la densa  guitarra de Christos Antoniou  introduciéndonos en las camaleónicas ambientaciones de “Prototype”, con el nuevo miembro del cuarteto, el batería austriaco  Kerim Lechner, dejándonos  una buena muestra de su calidad y su pegada.

Con la audiencia plenamente metida dentro de la descarga de los griegos llegaba el momento de hacer una nueva incursión en su pasado, siendo la elegida una de sus piezas más emblemáticas  y celebradas “The Vampire From Nazareth”, que desató la euforia entre las primeras filas mientras Seth nos miraba de  forma implacable al escupir cada una de sus estrofas. Más atrás en el tiempo nos llevarían al centrar su objetivo en el material de su álbum de 2008 “Communion”, del que nos ofrecieron una suculenta doble ración integrada por “Lovecraft´s Death” y la monumental “Anubis”, que introducida por unas siniestras campanas se convertiría en la antesala perfecta para la última pieza de la noche “Prometheus”.

Tras la actuación del combo ateniense  la opinión entre los asistentes  era unánime,  Septicflesh habían fraguado una fantástica actuación en tierras catalanas. Pese a que debo admitir que no soy excesivamente partidario de las partes pregrabadas y las orquestaciones  enlatadas, en el caso de Septicflesh resultan verdaderamente necesarias para dar amplitud, riqueza y dramatismo a su fulgurante puesta en escena. Esperemos que no tarden mucho en volver presentando su propio espectáculo.

Salir de gira con una banda que te lo pone difícil cada noche debe ser todo un desafío, además de un estímulo para dar lo mejor de ti en cada una de tus presentaciones. Difícil tarea a la que se enfrentaba el combo luso al tratar de superar la aplastante descarga que nos habían ofrecido Septicflesh, pero si hay una faceta que dominan a la perfección Fernando Ribeiro y sus muchachos  es el directo. Desde que Moonspell editaran su anterior obra "Alpha Noir/Omega White”, la banda ha permanecido constantemente en la carretera, tomándose únicamente un pequeño lapso para grabar su último trabajo “Extinct”. Los lusos llevan muchos años visitando nuestros escenarios de forma asidua, lo que ha propiciado que entre la parroquia  catalana la banda disfrute de una excelente reputación.

A diferencia de lo que sucediera en sus anteriores visitas, en esta ocasión, la principal novedad dentro del set escénico que traían era la vistosa estructura tubular que envolvía los  teclados de Pedro Paixâo. Y es que para este "Road To Extinction Tour 2015" el teclista parece haber abandonado su faceta como guitarrista de apoyo para concentrarse de forma exclusiva en su labor tras los teclados. Con algo de adelanto sobre el horario inicialmente previsto, un carismático Fernando Ribeiro irrumpía  en escena,- ataviado con una larga gabardina negra-, para dar el pistoletazo de salida a la velada con las primeras muestras de su última entrega, “Breathe (Until We Are No One)” y la homónima  “Extinct”, que acompañada de unas grandilocuentes columnas de humo espoleaban al máximo al respetable, convirtiéndose en la puerta de entrada a un show trepidante, oscuro y poderoso.

Desbordando carisma y simpatía por los cuatro costados  Fernando se encargó de ejercer como anfitrión durante toda la velada, dirigiéndose a sus incondicionales en un más que correcto castellano a la hora de presentar algunas piezas como la emblemática  "Night Eternal", que era la elegida para desplegar en la sala esa ambientación enigmática y misteriosa que tanto gusta a sus incondicionales. Pese a que el protagonista de la noche, como no podía ser de otra forma, fue su última obra "Extinct",- de la que presentaron hasta ocho cortes-, lo cierto es que el resto del repertorio estuvo centrado de manera sorpresiva en sus dos primeros largos "Wolfheart"(1995) y "Irreligious"(1996), optando así por el material que mayor conexión guarda con su nuevo plástico. Sin duda esta elección propicio que para los viejos seguidores de los lusos la velada fuera verdaderamente inolvidable, con una banda imparable sacando lustre a viejas favoritas como "Opium", con el escenario completamente teñido de rojo, o "Awake!", que nos dejaba la estampa del vocalista haciendo "headbanging" mientras se aferraba fuertemente a su característico pie de micro con el anagrama de la banda en su base.

Tras haber calentado al personal con dos joyas de su primera época llegaba el momento de retornar al presente para seguir desgranando las composiciones contenidas en  "Extinct", siendo las elegidas para proseguir el show "The Last Of Us", con la que conseguían mantener la intensidad y  el nivel de entrega  entre las primeras filas, y "Medusalem", que se convertiría  en la excusa perfecta para que banda y público se dejarán arrastrar contagiados por la inmediatez de su infecciosa melodía. Y es que si de algo pueden presumir los portugueses es de tener un material variado y heterogéneo, así que la encargada de adentrarnos en parámetros  más envolventes e hipnóticos sería la primera pieza rescatada de “Wolfheart”,  la sugestiva "Of Dream And Drama (Midnight Ride)", que provocaba el delirio entre los más veteranos.

Otro de los grandes aciertos de la descarga del combo lisboeta fue la disposición de los temas, entrelazando de forma precisa temas nuevos y clásicos de la primera época, algo que sin duda sirvió para que el nivel de intensidad nunca decayera. Así que siguiendo las directrices que el quinteto había perfilado a lo largo de la primera mitad del show era el momento de volver a centrar nuestro objetivo en su última referencia de estudio, adentrándonos en las siniestras melodías de "Funeral Bloom". Sin apenas tiempo para reponernos, el quinteto se abalanzaría de forma implacable sobre "Malignia", que nos servía para reencontrarnos con los registros más implacables de un Fernando que, una vez más, volvió a demostrar que es uno de los vocalistas más versátiles y polivalentes de su estilo. Con banda y público levantando los brazos al aire para invocar al maligno llegaría el momento de "Mephisto", consiguiendo que la sala alcanzara el clímax absoluto cuando volvieron a reaparecer  esas monumentales columnas de humo.

La últimas pinceladas que los portugueses nos ofrecerían de "Extinct" llegarían de la mano de "The Future Is Dark", todo un ejercicio de metal gótico que quedó verdaderamente impactante con el efecto de la nieve cayendo sobre el guitarrista Ricardo Amorim, y ese suculento "Domina", que a tenor de la acogida que obtuvo está llamada a convertirse en una de las piezas clásicas dentro de su repertorio.

Pero sería en este tramo final cuando los portugueses decidieron concentrarse en ofrecernos un último segmento verdaderamente atractivo, sumergiéndonos en el pasado para traer hasta el presente una buena ración de su material más clásico y añejo, proponiéndonos un recorrido que daba inicio con la tenebrosa y lúgubre "Vampiria",- que continua sonando igual de fresca e impactante que hace 20 años-, y que haría escala en las tesituras folk de esa delicia que lleva por título "Ataegina", para acabar desembocando en una de las piezas más celebradas de toda la noche "Alma Matter", que era la escogida para que los lusos abandonarán las tablas envueltos en una rutilante ovación.

Todos sabíamos que Moonspell regresarían sobre las tablas, así que ninguno de los presentes abandonó su posicione hasta que nos sorprendió la intrigante introducción que daría paso a "Wolfshade (A Werewolf Masquerade)". Para rubricar una noche que quedara plasmada en la retina de sus incondicionales Fernando entonaría el poderoso aullido que marcaba el arranque  de una celebradísima "Full Moon Madness".

A la salida del recinto caras de satisfacción entre la inmensa mayoría de los seguidores de la formación lusa, pero siendo sinceros cabe remarcar que también pudo escucharse algún comentario crítico por un repertorio excesivamente encauzado hacia  su material más siniestro y gótico, dejando aparcada en esta ocasión su faceta más mordaz y metalera. En cualquier caso, Fernando Ribeiro y sus muchachos volvieron a demostrar que son una de las bandas más potentes y fiables de la escena europea.



TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER

No hay comentarios:

Publicar un comentario