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jueves, 28 de diciembre de 2017

INGLORIOUS+ALCHEMIST VISION-BOVEDA-BCN-14-DIC-2017


Lo bueno de llegar pronto a los conciertos es tener la oportunidad de descubrir nuevas banda. Precisamente así fue como un servidor descubrió a Inglorious. La formación británica se presentó en Barcelona antes de publicar su debut para telonear a The Winery Dogs a principios del pasado 2016. Si en aquella primera visita Nathan James y sus muchachos ya dejaron unas buenas sensaciones, con su nuevo trabajo bajo el brazo “II”, el quinteto se ha reivindicado como una de las formaciones más prometedoras dentro del hard rock europeo. Pese a ello, la sala no presentó un buen aspecto, ya que apenas  centenar y medio de seguidores fueron los que se acercaron a la Sala Bóveda para presenciar su show.

Con poca gente todavía en el local aparecían en escena los encargados de abrir la velada Alchemist Vision, una banda barcelonesa que tras permanecer un tiempo fuera de circulación retornaba esta noche a los escenarios con nuevos bríos y con la novedad de su vocalista Aida Deturck.


Con tan solo una demo publicada “Visione One”, los catalanes aprovecharon la ocasión para presentarnos una propuesta variada y heterogénea, dando buena cuenta de unas composiciones complejas y trabajadas, en las que se alternaron pasajes  melódicos y desarrollos más contundentes, tal y como sucedió durante la inicial “Midnight Sun”.

Aunque a nivel instrumental la banda se mostró sólida y empastada, lo cierto es que se les notó la falta de rodaje, especialmente a su nueva vocalista que se mostró bastante  tímida a la hora de las presentaciones. En cualquier caso, temas como “Different World” o el uptempo “Hard Heart”, con un fantástico inició en el que Aida mostró su poderío vocal, nos ayudaron a consumir la espera antes del desembarco del combo británico.

Tampoco faltaron durante su presentación los elegantes desarrollos melódicos de “Don´t Know Why”, la emotividad de “Recuerdos”, y la garra roquera que imprimieron a la marchosa  “Roar Ends”, que fue la escogida para dar por concluido su escueto show.

Con algo más de público en el local llegaba el momento del acto principal de la velada: la descarga de Inglorious. Dejémoslo claro. Los londinenses no han inventado nada nuevo. Sus raíces están firmemente asentadas sobre los cánones del hard rock más clásico, pero la verdad es que lo hacen muy bien. Además, Inglorious  transmiten sobre el escenario la pasión de  un grupo de  amigos que se lo están pasando en grande y que disfrutan cada nota que tocan.

Con la firme intención de acabar contagiando a los presentes de su desparpajo y su buen rollo, los músicos aparecían en escena comandados por ese gran showman que es Nathan James para abrir  con la rotundidad de  “Read All About It”, que nos dejaba a una banda enchufadísima que lo dio todo desde el primer minuto, derrochando feeling e intensidad por los cuatro costados. Mientras el vocalista repartía saludos entre las primeras filas, las guitarras de Andreas Eriksson y el último fichaje de la banda Drew Lowe se tornarían más ágiles y punzantes durante los compases iniciales  de “Breakaway”, que se convertía en la excusa perfecta para que los más animados empezaran a mover las caderas.

Si para romper el hielo Inglorious confiaron en la pegada de dos de sus temas más directos y enérgicos, la rotundidad de los riffs de esencias zeppelianas fueron los que se encargaron de adentrarnos en  “High Flying Gypsy”, abocándonos  sobre un final épico, con James estirando al máximo sus cuerdas vocales para arrancar del respetable la primera gran ovación. El cambio de tercio llegó con los aromas blueseros de “Tell Me Why”, con el que parecían rendir pleitesía a una de sus bandas de cabecera Whitesnake; para posteriormente  dejar paso al intenso y emocional “Making Me Pay”.

Aunque como era previsible el repertorio de esta noche estuvo muy centrado en las composiciones de “II”, Inglorious no se  olvidaron de repasar algunos de los mejores momentos  de su debut homónimo de hace un par de años, así que no faltaron las trepidantes progresiones herederas de los sonidos clásicos de la N.W.O.B.H.M. durante  “Warning”. Llegados a este punto el vocalista se encargó de presentarnos al bajista Colin Parkinson y el batería zurdo Phil Beaver, a los que  definió como el mejor tándem rítmico aparecido en las islas en los últimos años.

Tras protagonizar entre ambos un brillante ejercicio instrumental el resto de la banda volvió a escena para impregnar, una vez más, el recinto con el clasicismo de “I Got A Feeling”, que hacía levantar los puños del respetable durante los estribillos mientras James jugaba con sus cuerdas vocales para dar la replica a la guitarra de  Andreas Eriksson. El momento emotivo arribó cuando el vocalista tuvo un sentido recuerdo hacia todos esos músicos que nos han abandonado en los últimos tiempos. Así que la mejor manera de tributar homenaje a dos de ellos fue con su música, interpretando en formato acústico “Numb” de Linkin Park y un coreadísimo “Black Hole Sun” de Soundgarden, que ponía de manifiesto las preferencias de los seguidores de los londinenses.


No fueron estas las únicas versiones que tuvimos ocasión de escuchar, ya que para “Sex On Fire” de Kings Of Leon, James invitó a subirse a cantar a Maika Barbero, participante  del programa “La Voz”. La candidez de las acústicas también marcó los compases iniciales de “Faraway” mientras James acompañaba con la pandereta. El retorno sobre el material de su ópera prima llegó con la primera pieza que compusieron como banda “Unaware”. Para encarar la recta final de su presentación el quinteto apostó por la marchosa “I Don´t Need Your Loving”, con la que el vocalista nos ponía a todos a saltar.

El colofón definitivo para un show que no superó los setenta y cinco minutos fue el bluesero “Holy Water” y “Until I Die”, que nos dejaba la estampa de James  recorriendo la barra del local mientras nos miraba con rostro socarrón antes de volver a exhibir sus fantásticas cualidades vocales. Simpáticos, divertidos y armados con un repertorio de temas que evocan las mejores virtudes del hard rock británico Inglorious dejaron claro a su paso por la Ciudad Condal que tienen potencial suficiente para seguir creciendo durante los próximos años.


TEXTO Y FOTOS:ALFONSO DIAZ

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