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lunes, 12 de marzo de 2018

CANNIBAL CORPSE+THE BLACK DAHLIA MURDER+IN ARKADIA-RAZZMATAZZ 2-BCN-6-MAR-2018



Además de ser el título de un trabajo  de Napalm Death, “Leaders Not Followers” podría ser una magnífica carta de presentación para resumir la longeva trayectoria de una banda mítica  como son Cannibal Corpse. Resulta encomiable como la formación americana se ha mantenido fiel a su sonido y su personalidad, convirtiéndose en un referente obligado para cualquier seguidor de la escena extrema.


Atraídos por el indudable gancho  que sigue conservando la formación de Buffalo un buen numero de seguidores, -que prácticamente llenaron el recinto-, se desplazaron hasta  la sala mediana del Razzmatazz para asistir a un nuevo ceremonial de sangre, vísceras y brutalidad, en el que el quinteto presentó su última entrega discográfica  “Red Before Black”. Como preámbulo antes de su irrupción en escena contaríamos con la presencia de otra banda destacada dentro de la escena extrema sus compatriotas The Black Dahlia Murder. Mientras que para abrir fuego antes del duelo que protagonizarían ambas formaciones americanas tendríamos la oportunidad de presenciar el show de los  franceses In Arkadia quienes, pese a presentarnos una propuesta radicalmente opuesta, dejaron unas fantásticas sensaciones al dar buena cuenta del material de su última entrega “Lions”.

Con una andadura de más de una década a sus espaldas los franceses se mostraron compactos y potentes, ofreciéndonos una propuesta cañera y agresiva, fundiendo solventemente  velocidad, contundencia y unos humeantes fraseos  core. Además, su puesta en escena fue de lo más dinámica y trabajada, contando con el concurso de dos vocalistas, Alix y Mike, que no dejaron de moverse y animar al personal mientras nos espetaban sus desgarradores rugidos en temas como la inicial “Head Towards Back” o  el machacón “Greeting From The Ground”.

Ante semejante despliegue físico, con una banda absolutamente desatada, que no dejó de saltar e intentar contagiar al personal que ya copaba las primeras filas, me gustó mucho la aportación de su bajista zurdo Boti, quien machacó implacablemente las cuerdas de su bajo para comandar los demenciales acometidas de “Litany”. A medida que fue avanzando su presentación los franceses lograron conectar con el respetable, así que cuando el sexteto atacó “Gangbangers”, las primeras filas estaban ya completamente rendidas, contorsionándose a la hora de acompañar sus crujientes desarrollos.

Cada vez más crecidos sobre las tablas ambos vocalistas nos invitarían a danzar en círculo durante “Answers”, para la que fundieron su faceta más extrema con varios samplers disparados. Algo más melódica sonó “We Are Lions”, con la que encaraban una recta final que fue coronada con la pieza más antigua que interpretaron “Obso(u)lescence”. Gustaron y convencieron, In Arkadia supieron mover al personal, ofreciéndonos un repertorio basado casi de forma integra en el material de su último redondo “Lions”. Calidad, entrega y contundencia, que mejor combinación para comenzar una velada que prometía emociones fuertes.

Los encargados de recoger el testigo ante una sala que ya estaba prácticamente llena fueron The Black Dahlia Murder. Las huestes comandadas por el incombustible Trevor Strnad son una apuesta segura de cara al directo, y cuentan con un buen tirón entre el público de la Ciudad Condal. Sin ir más lejos, hace un par de años los de Michigan ya llenaron este mismo recinto durante la gira de presentación de su anterior largo “Abysmal”.

Como en ellos suele ser habitual los de Waterford  salieron dispuestos a noquear al personal, con el frontman liderando a sus compañeros durante “Widomaker”, que se convirtió en la excusa perfecta para que empezaran a sucederse  los pogos y los circle pits en los aledaños del escenario. Con Trevor, luciendo sus características gafas,  moviéndose incansablemente por el escenario mientras no dejaba de agitar los brazos para espolear al personal, la tormenta metálica prosiguió con el primer guiño al pasado de manos de “Contagion”.

Consciente de que en esta ocasión dispondrían de menos tiempo, Trevor no se alargó en exceso a la hora de las presentaciones. De modo que los temas fueron cayendo uno tras otro, sin apenar permitirnos recobrar el aliento, con lo  que el ritmo del show fue intenso y trepidante. Durante la primera mitad de su actuación The Black Dahlia Murder centraron su objetivo en las composiciones de su última entrega discográfica  “Nightbringers”, con lo que no faltaron piezas como “When The Last Grave Has Emptied”, o esa descomunal apisonadora que es “Jars”, que propiciaba que todos nos sumáramos al headbanging siguiendo las indicaciones de su desatado frontman.

A estas alturas de la velada tanto los americanos como sus seguidores habían entrado ya plenamente en el show, y pese a que el plato fuerte de la noche todavía estaba por llegar, muchos fueron los que se dejaron la piel en los tumultuosos pogos que sirvieron como acompañamiento para la novedosa  “Kings Of The Nightworld” y “What A Horrible Night To Have a Curse”. Con la batería haciendo retumbar los cimientos del local arrancaba la furibunda “Nightbringers”, que nos dejaba a la banda pisando el acelerador al máximo. Mientras que el momento de que todos nos pusiéramos a saltar llegó con otra de las nuevas, la arrolladora “Matriarch”.

Imparables, con las pilas bien cargadas y dispuestos a triturar al personal, el sprint final estuvo protagonizado por “On Stirring Seas Of Salted Blood”,   la implacable “Catacomb Hecatomb” y, como no podía ser de otra forma, dos gemas extraídas de su trabajo de 2007 “Nocturnal”, dando buena cuenta de “Everything Went Black” y el imparable “Warborn”, que nos hacia alzar los puños al aire para corear su estribillo ganador. Una vez más The Black Dahlia Murder volvieron a dejar patente el porque son una de las bandas preferidas entre las nuevas generaciones de seguidores del death metal melódico. Aunque personalmente hubiera preferido un repertorio más variado y no tan centrado en la material de sus últimos discos.

Resulta curioso como el “romanticismo” también juega un papel importante dentro de un estilo tan tosco y oscuro como es el death metal. Aunque no creo que a estas alturas nadie pueda cuestionar el trabajo desarrollado por George “Corpsegrinder” Fisher al frente de Cannibal Corpse durante los últimos 22 años para los que tuvimos ocasión de ver a la banda a principios de los noventa,  aquella formación con  Chris Barnes al frente  siempre tendrá un lugar especial en nuestro putrefacto corazoncito.

Ante una sala prácticamente llena y en la que los ánimos estaban ya bastante caldeados era el momento propicio para que los incombustibles Cannibal Corpse se adueñaran del escenario para encargarse de rematar al personal. Su fórmula puede parecer a priori sencilla, pero las cinco piezas que conforman la banda constituyen una maquinaria insaciable y arrolladora de facturar death metal. Poco importó que los de Buffalo llevaran un juego de luces impropio de una banda de su entidad, con unos focos rojos  que permanecieron fijos durante todo el show, ya que su objetivo se centró de forma exclusiva en lo musical, dando buena cuenta durante la primera mitad del show de las composiciones de su último redondo “Red Before Black”.

Fieles a su estilo tradicional y netamente old school los deathers neoyorquinos aparecieron en escena a pelo, -sin contar con ninguna clase de introducción previa-, para empuñar sus instrumentos y empezar a castigar nuestros tímpanos y cervicales con los expeditivos desarrollos de  “Code Of The Slashers”. Capitaneados por un expeditivo George “Corpsegrinder” Fisher, -que no dejó de agitar la cabellera dibujando  sus característicos molinillos-, la banda se mostró tan sólida y convincente como en anteriores visitas,  consiguiendo que las primeras filas estallaran al reconocer los compases iniciales de  “Only One Will Die”, o los hirientes riffs que marcaron la thrashera  “Red Before Black”.

Y es que aunque de su formación original tan sólo quedan el bajista Alex Webster y el batería Paul Mazurkiewicz, quienes forman una de las secciones rítmicas más aplastantes y devastadoras de la escena death metalera, lo cierto es que el tándem que conforman los guitarristas Rob Barrett y Pat O´Brien lleva ya muchos años trabajando juntos, y eso se notó en la complicidad de ambos hachas a la hora de atacar temas como “Scourge Of Iron”.

Fue una noche intensa, salvaje y caliente. Aunque quizás el único punto negro del show fue la frialdad de George, ya que se dedicó a interpretar los temas sin apenas dirigirse al respetable. Pese a ello, la conexión  entre la banda y sus seguidores  fue palpable, alcanzándose el clímax cuando el quinteto desgranó piezas como la apabullante “Evisceration Plague”, para acto seguido regresar sobre su última entrega para dejar que el amenazante bajo de Alex Webster se encargara de arrastrarnos por el fango durante los compases iniciales de  “Scavenger Consuming Death”.

Llegando casi al ecuador del show se produjo uno de los momentos más intensos y vibrantes de la noche, con un “The Wretched Spawn”, que sonó absolutamente aplastante para convertirse en el primer guiño que se permitieron a su obra de 2004. Si la primera parte del show había estado dedicada al material de sus últimos lanzamientos, para abordar la segunda mitad  de la velada la banda se embarcó, para delirio de sus fans más veteranos, en un rutilante viaje a través de los mejores momentos de sus primeras obras.

La elegida para inaugurar este retrospectivo viaje por el pasado fue “Pounded Into Dust”, que lamentablemente quedó algo deslucida a causa de unos inoportunos problemas técnicos en la guitarra de Rob Barrett. Afortunadamente la cosa pudo solventarse rápidamente, de modo que durante “Kill Or Become”,  -que por cierto fue de las más celebradas de la noche-, ambos hachas pudieron volver a deleitarnos con otro de sus humeantes duelos marca de la casa.

El primer recuerdo a la etapa de Chris Barnes estuvo reservado para los aromas más devastadores y cercanos al grind que rezumó la primitiva “Gutted”. Para los que piensan que la banda no ha evolucionado desde sus primeras obras hasta nuestros días, la respuesta quedó plasmada   a lo largo de “Corpus Delicti”, que era la elegida para cerrar definitivamente el capítulo dedicado a “Red Before Black”.

Con la banda rayando a un excelente nivel y con el respetable completamente desatado, dejándose la piel en los diferentes circle pits que se montaron en los aledaños del escenario, era un buen momento para aproximarnos al álbum que significó el debut de “Corpsegrinder”  al frente de la banda  en 1996, “Vile”, abordando la  descomunal “Devoured By Vermin”. Aún más atrás en el tiempo, concretamente hasta su debut de 1990 “Eaten Back To File”, nos hicieron viajar con la incontestable “A Skull Full Of Maggots”, que provocaba el delirio de los más veteranos antes de hacernos alcanzar el clímax absoluto con la controvertida e irreverente “I Cum Blood”.

Para encarar la recta final del show el quinteto retomaría el material de sus últimas entregas con el tortuoso  “Make Them Suffer”. Pero sin duda la sorpresa de la noche llegó cuando Trevor Strnad apareció en escena para sumarse a los protagonistas de la velada  en una apabullante versión de su clásico “Stripped, Raped And Strangled”. El último hachazo que nos tenían preparado los americanos fue  el imprescindible “Hammer Smashed Face”, que convertía   las primeras filas en una auténtica batalla campal. Tras el asedio al que nos sometieron Cannibal Corpse caras de satisfacción y agotamiento entre una audiencia que se marchó a casa con la sensación de que los americanos siguen siendo una de las bandas más brutales y aplastantes dentro de la escena death metalera.



TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER



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