INICIO

viernes, 23 de enero de 2026

MEGADETH-MEGADETH

 


La controvertida y la peculiar personalidad de David Scott Mustaine ha marcado a fuego la carrera de Megadeth. Fundador, ideólogo, arquitecto de su sonido y principal compositor, Mustaine ha comandado los destinos de la formación con mano de hierro durante más de cuatro décadas. Bastión indiscutible del thrash metal y miembros del selecto club del Big 4 Americano, podría decirse que su andadura ha sido brillante, aunque por el camino también nos han dejado algunos trabajos que podríamos tildar de “mejorables”. Además, en esta última etapa, la banda parece haberse dejado por el camino su sello de colectividad en favor del personalismo de un Mustaine que sin ninguna clase de rubor decidió que él era Megadeth hace ya mucho tiempo, dejando totalmente al margen al que fuera su amigo y socio Dave Ellefson.

No me andaré con rodeos. Este trabajo homónimo me ha parecido, en líneas generales, una obra mucho más completa e inspirada que su predecesor “The Sick, The Dying... And The Dead!” (2022), que personalmente me dejó bastante frío, y más viniendo después y contando con los mismos músicos que grabaron “Dystopia”(2016). Quizá haya tenido algo que ver que para este decimoséptimo lanzamiento de estudio del combo americano nos encontramos con una formación remozada al cincuenta por cierto, pues aunque no lo parezca este álbum marca el retorno al estudio del bajista James LoMenzo, quien no grababa con la banda desde “Endgame” en 2008. Así como el estreno en disco de su nuevo guitarrista el finlandés Teemu Mäntysaari, quien parece haberse afianzado en el puesto tras la salida del hacha brasileño Kiko Loureiro.


Las noticias previas a la salida del álbum y la confirmación  de que le seguiría un extenso tour de despedida que, según declaró el propio Mustaine, podría prolongarse varios años, había hecho que las expectativas fueran altas. Además los temas que han ido presentando como adelantos parecen haber colmado las expectativas de unos seguidores que llevan tiempo demandado un retorno a las raíces. Sin embargo, no creo que el contenido de este trabajo homónimo pueda tildarse de eso. No obstante, pienso que de alguna forma si que guarda una estrecha conexión con el pasado, y es que escuchando algunos temas uno puede trasladarse prácticamente a la década de los noventa, percibiendo la esencia y la idiosincrasia que plasmaron Megadeth en obras como “Countdown To Extinction”(92), “Youthanasia”(94) y “Cryptic Writings”(97). 


No faltan, pues, en el tracklist del álbum temas rápidos, enérgicos, rabiosos, en los que Megadeth  dejan patente que  no han perdido la garra y la intensidad. Incluso me atrevería a decir que Mustaine suena en ellos más afilado, enojado e incisivo, -por momentos casi rejuvenecido-, vocalmente hablando. Por otro lado, también tenemos composiciones más rítmicas, que se sustentan sobre unos riffs cortantes y precisos, derrochando contundencia para dar buena cuenta de unos ritmos más compactos y pesados. Y, por supuesto, no podían faltar algunos números a ritmo de medio tiempo: rockeros, potentes y en donde prima la melodía.


Sin duda, otro punto que juega muy a favor del disco es la producción que ha corrido por cuenta del propio Dave Mustaine y Chris Rakestraw. Pese a ser la misma dupla que trabajó en su anterior obra,  en esta ocasión han apostado por una producción mucho más orgánica que, personalmente, me ha recordado, y mucho, a las obras que la banda facturó junto al productor británico Max Norman. En cuanto a la portada que ha realizado Blake Armstrong, como no podía ser de otra forma, vuelve a estar protagonizada por el quinto miembro de la formación, Vic Rattlehead, quien nos mira elegantemente vestido mientras es devorado por las llamas.


Si ha habido una constante a lo largo de la longeva trayectoria de Megadeth es el olfato aniquilador de Mustaine a la hora de escribir riffs rocosos y certeros, en algunos casos casi coreables, me atrevería a decir. De modo que el de apertura de “Tipping Point”, al que seguirá la sección rítmica, se encargará de sumergirnos de lleno en un desarrollo guitarrero que desemboca en una pieza ágil, rotunda, implacable, de clara orientación thrashera, y en la que Megadeth se reivindican como uno de los pilares del estilo. Un puñal letal, certero y aniquilador que nos muestra la garra de un cuarteto que “salta al ring” con el cuchillo entre los dientes y haciendo gala de un excelso trabajo guitarrero a la hora de atacar los desarrollos solistas. Creo que es incontestable, “I Don’t Care” y la forma con la que irrumpe tanto la sección rítmica como el propio registro de Mustaine, hermana directamente la composición con el material del celebrado “Countdown To Extinction”. Sí, es cierto, quizá le falte algo de genialidad y frescura, pero ese toque vacilón y por momentos casi rockero hace que el tema, además de entrar a la primera, se convierta en uno de los que creo que no faltará en los repertorios de su próxima gira.


Mustaine siempre pareció sentirse cómodo en esos temas crujientes, de tempo marcado, en los que la rítmica de las guitarras se empasta a la perfección con la contundencia controlada de la sección rítmica, sin necesidad de pisar el acelerador a saco y aportando unas buenas dosis de melodía, especialmente a la hora de encarar los estribillos y en el doble ataque de  guitarras. Pues bien,  esa conjunción de elementos es lo que nos vamos a encontrar en “Hey God?!”. Tal vez no sea el tema más original del álbum. Sinceramente, tampoco pienso que sea el mejor. Sin embargo, de lo que no me cabe la menor duda es que otro de los adelantos,  “Let There Be Shred”, será uno de los más celebrados, especialmente por los seguidores más veteranos. Una andanada de puro thrash metal a velocidad supersónica, con grandes fraseos de guitarra y un Mustaine volviendo a sonar colérico y agresivo para concederle al corte una pegada y un punch que seguro acabará haciéndote, -aunque solo sea por inercia-, agitar la cabeza mientras entonas ese estribillo que suena como  toda una declaración de intenciones.


Por supuesto, no podía faltar tampoco su particular interpretación del heavy metal contemporáneo a lo largo de “Puppet Parade”, con un riff  de inicio que perfectamente podría formar parte de “Cryptic Writings”,  dando forma a un tema crujiente, de dinámica implacable, y para el que Mustaine ha optado por doblar sus líneas vocales para hacer que el estribillo, aunque altamente melódico, suene potente y cañero respaldado por la melodía de la guitarra. Algo menos original e inspirada me ha parecido “Another Bad Day”, que personalmente catalogaría como el tema más lineal e insulso del disco. No arranca mal, dando cancha nuevamente a la vertiente más netamente melódica del cuarteto, aunque rápidamente denota una alarmante falta de pegada, además de sonarnos preocupantemente familiar. Sin embargo, la cosa no mejora cuando Mustaine repite, una y otra vez, su estribillo, que es el propio título del corte.


He de admitirlo, siempre me parecieron geniales los títulos de los primeros discos de la banda, así como el de algunos de sus temas más emblemáticos. “Made To Kill”, es uno más que sumar a esa lista. Y, lo cierto, es que no solo el título es molón, ya que el corte en cuestión me ha parecido de lo más destacable, alternando los pasajes crujientes e incisivos de sus estrofas con andanadas netamente thrasheras en las que la batería de Dirk Verbeuren hace que la banda tenga que apretar los dientes para seguir su fulgurante estela. “Obey The Call”, es otra de las que ahonda en lo que podríamos denominar como el estilo que marcó la madurez de la banda y que, a la postre, se ha convertido en su zona de confort en los últimos años, ya que se asienta sobre unos sólidos cimientos, -en los que destaca la rotundidad de la sección rítmica-, creando el entorno perfecto para que un crepitante  riff se encargue de conducir el corte. Sin embargo, cuando parece que el tema tiene ya una estructura cerrada un break nos conducirá sobre una recta final en la que el cuarteto se adentra en un desarrollo instrumental en el que todo se acelera para dejar que las guitarras vuelvan a erigirse como indiscutibles protagonistas.


Una estructura similar a la  de la primera parte del tema anterior  sigue “I Am War”, aunque aquí no vamos a encontrar nada que rompa la dinámica de un medio tiempo que resulta algo predecible y que acaba dejando al oyente con la sensación de que ya ha escuchado algo parecido, en demasiadas ocasiones, en los últimos tiempos. Mucho más inspirada y, porque no decirlo, emotiva me ha parecido “The Last Note”, que arranca con Mustaine recitando unos versos con  registro grave como introducción para  una pieza que sin ser realmente explosiva sí que sorprende tanto por su letra, -casi a modo de epitafio-, como por  los punteos acústicos de las guitarras. Como si fuera el final de un largo viaje. En el debut de la banda Mustaine incluyó “Mechanix”, que de alguna forma le conectaba con su ex-banda. Pues bien, como bonus-track podemos disfrutar de la “versión Mustaine” de “Ride The Lighting”, que realmente creo que no aporta nada sustancialmente nuevo más allá de reivindicarse como compositor y permitirnos comprobar como suena, con la tecnología de hoy, la adaptación de un experimentado metalero de la composición que escribieron unos jovenzuelos  y desarraigados thrashers a principios de la década de los ochenta. 


Las despedidas nunca son dulces. La trayectoria de Megadeth ha estado jalonada de éxitos, pero también de obstáculos y dificultades desde su misma creación, y eso es algo que ha acabado moldeando tanto la personalidad de la banda como la de su indiscutible líder, Dave Mustaine. No creo que esta obra homónima sea lo último que tengamos entre manos del combo americano. No obstante, si acabara siéndolo, sin ser una de sus obras cumbres, sí que creo que está al nivel de lo que la banda ha venido publicando en lo que llevamos de tercer milenio. Seguramente a muchos de los que hemos seguido a la banda nos hubiera gustado que fuera diferente y, por supuesto, que dos piezas claves en su historia  como han sido Marty Friedman y, sobre todo, Dave Ellefson hubieran estado presentes de alguna forma. En cualquier caso, el tiempo dirá si este es el capítulo final de Megadeth o simplemente una muesca más en la “flecha” de Dave Mustaine.



DISCOGRAFICA:BLKIIBLK RECORDS


Lista de Temas:


1.Tipping Point
2.I Don’t Care
3.Hey, God?!
4.Let There Be Shred
5.Puppet Parade
6.Another Bad Day
7.Made to Kill
8.Obey the Call
9.I Am War
10.The Last Note
11.Ride The Lightning (bonus track)







No hay comentarios:

Publicar un comentario