INICIO

lunes, 9 de febrero de 2026

SMITH/KOTZEN+KRIS BARRAS BAND-APOLO-BCN-4-FEB-2026



Suele decirse que resulta harto complicado mantener dos gallos en el mismo gallinero. Sin embargo, cuando dos indiscutibles líderes unen fuerzas en armonía eso solo puede ser beneficioso para el colectivo. Aunque para dos generaciones diferentes, Adrian Smith y Richie Kotzen son dos maestros, dos referentes indiscutibles al hablar de guitarristas de rock. El primero, por ser uno de los tres “hachas” de la mítica Doncella de Hierro, amén de haber participado en proyectos como ASAP, Psycho Motel, Primal Rock Rebellion, además de haber participado en varios de los lanzamientos y giras de su compañero en Iron Maiden, Bruce Dickinson. En cambio, si algo ha caracterizado la prolífica trayectoria de Richie Kotzen es lo variada y ecléctica que ha sido, realizando diferentes incursiones en el rock, el soul, el jazz, el funk e incluso el hard rock y el heavy metal, habiendo dejado su inconfundible sello en formaciones míticas de la escena americana como Poison, Mr. Big y ya más recientemente en The Winery Dogs.

Su aventura como Smith/Kotzen inició su andadura en 2020, pero no sería hasta principios de 2021 cuando vio la luz una primera entrega homónima que recibió una buena acogida en  listas de ventas ,amén de unas excelentes críticas. Poco después publicaron un Ep: “Better Days… And Nights”, en el que se combinaban nuevas composiciones junto a un  fiel testimonio de cómo sonaba en vivo la banda, - que se completaba con la bajista Julia Lage y el batería Bruno Valverde-. A principios del pasado año llegaba su segundo largo: “Black Light/White Noise”, siendo la excusa perfecta para que volvieran a la carreta para pisar por primera vez, como parte del tramo inicial de este nuevo periplo europeo, los escenarios de la capital catalana. El recinto escogido para albergar una cita tan especial, y que levantó bastante expectación, tanto entre los incondicionales de Iron Maiden como entre los seguidores de Richie Kotzen, fue la céntrica Sala Apolo. Un enclave que sin llegar a agotar todo su aforo, sí que acabó registrando una notable entrada, algo verdaderamente reseñable si tenemos en cuenta que la cita estaba programada para un miércoles laborable.


No obstante, antes de poder disfrutar de la calidad y el talento innato de ambos guitarristas, compositores y, en este caso, vocalistas tendríamos ocasión de ser testigos del también debut en tierras catalanas de  Kris Barras Band. He de admitir que no conocía previamente la trayectoria de la banda británica que capitanea el luchador de MMA, Kris Barras. El cuarteto que inició su actividad en 2015 ha publicado hasta la fecha cinco entregas de estudio, siendo la más reciente “Halo Effect”, que vio la luz en 2024.



Así que sin muchas expectativas un servidor se plantó frente al escenario para descubrir a una banda que sonó sólida y, ante todo, muy compacta, apostando por un rock marchoso, de riffs rocosos y enérgicos, aunque sin perder en ningún momento una orientación de lo más melódica, tal y como dejaron patente en piezas como la inicial “Who Needs Enemies”. Pese a ser una formación británica, me llamó mucho la atención que su propuesta tuviera muchas conexiones con las bandas que actualmente gozan de gran popularidad dentro de la escena americana, con lo que temas como “Dead Horses”, acabaron sorprendiendo a más de uno al desplegar un aroma que les aproximaba a bandas como Alter Bridge.


Como era previsible el grueso del repertorio de Kris Barras Band estuvo básicamente centrado en las composiciones de sus dos últimas entregas de estudio, con lo que no faltaron piezas como la envolvente “These Voices”, que nos dejaban con la estampa del fornido frontman invitando a participar a unas primeras filas que, todo hay que decirlo, se mantuvieron bastante comedidas y expectantes. No tardarían mucho en volver a transitar por derroteros más netamente rockeros dando buena cuenta de “Devil You Know”, durante la que Mr. Barras dejaba a un lado su guitarra para moverse por el escenario hasta encaramarse a la vaya que separaba el escenario del público.


Aunque Kris fue en todo momento el centro de atención, y el que acaparó gran parte de las miradas del público, me gustó especialmente el desempeño de la  sección rítmica, especialmente la rotundidad y pegada que exhibió su bajista Elliot Blackler, quien no dejó de moverse por todo el escenario dando vueltas a  la  vez que castigaba las seis cuerdas de su bajo al atacar las partes más crujientes y con  tintes propios de rock alternativo que marcaron piezas como “Monsters We Made”. Durante el show Kris Barras además de mostrar sus habilidades como vocalista y frontman, también pudo dar salida a sus inquietudes como guitarrista, regalándonos desarrollos cargados de intensidad y épica durante los pasajes instrumentales de la extendida “Hail Mary”, que según nos comentó fue de los primeros temas que compusieron. La rúbrica para una descarga convincente e interesante, que nos dio la oportunidad de descubrir a una banda solvente y con un buen directo, corrió por cuenta de la hímnica “My Parade”, que es otra de las que aproxima su sonido a las preferencias del público americano.



Ahora que por fin Iron Maiden han decidido jubilar los telones de fondo que habitualmente llevaban en sus giras, parece que el proyecto Smith/Kotzen  sigue apostando por el clasicismo y la sobriedad, ya que fue una gran lona con el logo que conforman los nombres ambos músicos lo que acabó presidiendo el escenario. Y es que su descarga estuvo totalmente centrada en el aspecto musical. No hubo trampa ni cartón. Esta noche no tuvimos teclados grabados, ni coros disparados, simplemente cuatro músicos de verdad, exprimiéndose al máximo para ofrecernos algo que muchos empezamos a echar en falta cuando vamos a un concierto: musica real e íntegramente tocada en vivo.


Me pareció realmente interesante y destacable la buena química y el feeling que mostraron ambos protagonistas, ya que en ningún momento pudimos observar ningún tipo de rivalidad, ni lucha de egos, solo a dos grandes músicos dando lo mejor de sí, -repartiéndose labores instrumentales y vocales-, para hacer disfrutar a un público que se mostró de lo más entusiasta a la hora de reconocer su buen hacer con generosas y estruendosas ovaciones. Reconozco que albergaba ciertas dudas de que como sería su directo, y más teniendo en cuenta la ambientación algo más relajada de su última entrega de estudio “Black Light/White Noise”. Sin embargo, el cuarteto arrancó poniendo toda la carne en el asador, dejando claro desde que abrieron con “Life Unchained”, su apuesta decidida y sin concesiones por un rock potente, rotundo  y  de claras reminiscencias clásicas.


Otro detalle a destacar fue lo bien que empastaron en vivo los registros vocales de Smith y Kotzen, repartiéndose las líneas vocales en la mayoría de los temas, sonando el británico mucho más rasgado y rockero, mientras Kotzen se encargaba de aportar la elegancia al encargarse  de los registros más altos, tal y como quedó plasmado en temas como “Black Light”. Alguien tenía que hacerlo y fue Adrian Smith quien se encargó de ejercer como maestro de ceremonias, por lo menos en el sentido de que fue quien se encargó de introducir  la mayoría de los temas, siendo bastante escueto en cuanto a los parlamentos se refiere. Y es que esta noche las indiscutibles protagonistas  fueron las canciones y los desarrollos que ambos músicos nos brindaron al adentrarse en cortes como el envolvente  “Wraith”.


Habiendo firmado un arranque eléctrico, vibrante y en el que ambos “hachas” dejaron clara su apuesta decidida por el rock más potente y marchoso, -algo que fue una constante a lo largo de la mayor parte de la velada-, ya que los temas sonaron con  más punch y pegada que en sus versiones de estudio-; tocaba levantar mínimamente el pie del acelerador para dejarnos imbuir de la magia y las esencias netamente  blues-rock de “Glory Road”. El de esta noche era el segundo asalto del presente tour y eso se notó en como los músicos se vigilaban a la hora de cuadrar los cambios y finiquitar los temas, dando a la descarga una vibra y una dinámica absolutamente aplastante, permitiéndonos disfrutar intensamente de piezas como “Hate And Love”, que arrancaba con la sección rítmica marcando el paso mientras el escenario se teñía de rojo y la banda sonaba más contenida en las estrofas para desplegar todo su potencial melódico a la hora de encarar su implacable estribillo.


Me gustó mucho la amplitud estilística que desplegó el cuarteto a lo largo del show, consiguiendo moverse con absoluta soltura por diferentes derroteros dentro del amplio aspecto de rock duro. Así que  tuvimos ocasión de imbuirnos del magnetismo rockero de “Blinsided”, para posteriormente empaparnos de  los aromas funk durante los compases iniciales de “Taking My Chances”, que se zanjaba con  Smith estrangulando las cuerdas de su guitarra para terminar  recabando una cerrada ovación. Si hablamos de lo que fueron las prestaciones vocales de los dos protagonistas de la noche, supongo que todos estaremos de acuerdo en que Kotzen estuvo a un nivel excelso, mientras que Smith estuvo bastante más discreto. Sin embargo, el inglés también se mostró solvente  en temas un pelín más relajados como “Darkside”. Un detalle a destacar  fue  que pese al indiscutible protagonismo recayó sobre las figuras de Adrian Smith y Richie Kotzen, tuvimos ocasión de ver a una banda sólida y perfectamente compactada, y eso fue en gran medida gracias al excelente trabajo que hizo la sección rítmica. De modo que el propio Kotzen quiso reivindicar a sus compañeros pidiendo el reconocimiento de la audiencia durante los prolegómenos de otra de las nuevas que sonaron esta noche: “Outlaw”.


La maquinaria netamente rockera volvería a tomar impulso para respaldar el empuje de la  marchosa y vacilona  “Got A Hold On Me”, durante la  que Julia Lage incluso dejó su posición para dar un paso al frente para colocarse junto a Kotzen, protagonizando uno de los momentos más rotundos y eléctricos de la velada. La tiranía que ejercen los riffs volvería a implantarse durante  “White Noise”, que servía para que recuperáramos  mínimamente el aliento, con el cuarteto sonando intenso, rotundo y, ante todo, sofisticado para contemporizar los ánimos del personal justo antes de encarar la recta final del show.


Precisamente ese arreón final antes de poner el punto y seguido al show estuvo marcado por una buena ración de material rescatado de lo que fue  su debut homónimo. De modo que no faltaron los cambios de intensidad contenidos en la emocional “Scars”, que arrancaba de forma comedida para ir creciendo antes de dejarnos un vibrante duelo que se zanjó con ambos “hachas” uniendo fuerzas; la más marchosa “Running”, con la que el cuarteto volvía a dar a los más animados argumentos de peso para que no dejaran de menearse, y la vitalista “Solar Fire”.


Agasajados por los cánticos futboleros de un público que tenía ganas de más, los músicos no tardaron  mucho en volver a ocupar sus respectivas posiciones para darnos una última muestra de elegancia y garra roquera. Sin embargo, fue durante los bises cuando Adrian Smith y Richie Kotzen  se permitieron la licencia, -como detalle a sus respectivos seguidores-, de tomar prestado algo de su prolífico catálogo ajeno al proyecto. De esta forma Mr. Kotzen arrancaba el “encore”, asumiendo todo el protagonismo para, con el escenario a media luz, marcarse una emotiva y desgarradora versión de “You Can’t Save Me”. Mientras que  Adrian Smith se reservó como As es la manga, para cerrar el show por todo lo alto, una versión del que es su tema por antonomasia dentro del “Catálogo  Maiden”:  “Wasted Years”, dándole con su registro rasgado un rollo más rockero que caso a la perfección con las líneas más altas que imprimió Kotzen a los estribillos.


Reconozco que no albergaba grandes expectativas más allá de disfrutar de un buen show de rock  n ´roll  cuando me acerqué a la Sala Apolo. Sin embargo, me fui con la sensación de que, -más allá de haber visto a dos ilustres guitarristas en vivo-, pudimos disfrutar del show de una banda realmente arrolladora, en el que Adrian Smith y Richie Kotzen salieron a escena a por todas, dispuestos a  pasárselo bien y  divertir al personal.




No hay comentarios:

Publicar un comentario