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domingo, 8 de marzo de 2026

HARAKIRI FOR THE SKY+MURMUR-LA NAU-4-MAR-2026

 


Tanto a nivel instrumental como lírico, hay bandas que no son aptas para todos los públicos. El “matrimonio” artístico que formarán a partir de 2011 el vocalista JJ (Michael “V. Wahntraum” Kogler) y MS (Matthias Sollak) ha sido de lo más prolífico, dejando una sucesión de trabajos que han servido para moldear una propuesta de lo más personal y heterogénea, que ha alcanzado su punto álgido en lo que ha sido su última entrega de estudio que lleva por título “Scorched Earth”.

El combo austríaco regresaba a Barcelona, haciendo escala en la sala La Nau para presentarse ante unos seguidores que respondieron a su llamada. Su propuesta va directamente encaminada a un tipo de audiencia muy específica, a ese público que gusta de sumergirse en la música para empaparse de lleno de la fuerza, la garra, la intensidad y las emociones que transmite. Como acompañantes para lo que fue esta primera fecha de las tres que la banda tenía programadas en nuestro país, contarían con la presencia de Murmur.


La agrupación getafense era la encargada de dar por inaugurada la velada ante una sala que presentaba ya un concurrido ambiente. Como marco para su descarga, optaron por un gran telón de fondo con el nombre de la banda. Mientras que en la parte frontal del escenario colocaron un buen número de velas, que confirieron al mismo un ambiente especial, y una mesa sobre la que dispusieron diferentes enseres que sirvieron para que su frontwoman, Beatriz Benett, los fuera utilizando a lo largo del show.

En cuanto a lo que fue su descarga, más que un concierto al uso, diría que oficiaron un oscuro ritual en el que Beatriz fue quien ejerció como la indiscutible maestra de ceremonias. Me gustó mucho su puesta en escena: sobria, pero efectiva, consiguiendo crear ese clima denso y opresivo que tan bien combinó con las atmósferas ocultistas y malévolas que desplegaron al atacar unas composiciones extensas, repletas de cambios de ritmo e intensidad, que musicalmente podríamos encuadrar dentro del death metal progresivo.

Con su último lanzamiento bajo el brazo, “Red Hill”, el quinteto irrumpía en escena de forma parsimoniosa, como si quisieran invitarnos a penetrar en su oscuro y particular universo sonoro, cogiéndonos de la mano para adentrarnos en “Red Hill I- The Dead”. Me gustaría destacar la rotundidad y profundidad con la que sonó el combo getafense; una lástima que una inoportuna interferencia “ensuciara” los pasajes más relajados e introspectivos, en los que Beatriz dejó de lado sus desgarradores alaridos para casi susurrar al micrófono mientras alzaba los brazos como si fuera una sacerdotisa invocando a una deidad.

Para un servidor, el momento más destacado del show llegaría en la parte central, cuando atacaron la camaleónica “Leiyu”, en la que de alguna forma consiguieron plasmar varias de las aristas de su heterogénea propuesta. Y es que, como decía, la banda supo crear una ambientación especial, convirtiendo su descarga en una especie de performance, ya que en ningún momento se dirigieron directamente al respetable. Lo dicho, Murmur nos brindaron una descarga oscura, tenebrosa y mistérica, que fue el preámbulo perfecto para lo que estaba por llegar.


Para acoger la descarga de Harakiri For The Sky, la disposición escénica cambió notablemente. Además del habitual telón de fondo, el combo austriaco engalanó las tablas con cuatro lonas, a modo de columnas, que contenían caracteres del alfabeto rúnico, algo que confirió al escenario, junto a las luces, un aspecto bastante apocalíptico. En cuanto a lo que fue el repertorio escogido, he de reconocer que me sorprendió que la banda dejara completamente aparcado el material de sus tres primeras entregas, centrando su objetivo, principalmente, en las composiciones de “Schorched Earth”, junto a un par de guiños a sus dos obras precedentes: “Mære”(2021) y “Arson”(2018).

En cuanto a lo que fue el sonido, lo cierto es que me sorprendió gratamente. No, no fue perfecto, pero teniendo en cuenta el sonido tan peculiar y característico que tienen las guitarras en su propuesta, especialmente en el caso de MS, creo que sonaron bastante bien. El otro aspecto que siempre hay que destacar en todas las descargas del combo vienés es el desempeño de JJ. Pues bien, al igual que sucediera en sus anteriores visitas, muchos echamos en falta un poco más de matices en unas líneas vocales que sonaron compactas, pero algo lineales en algunos momentos. Sin embargo, no puede decirse que defraudara, ya que es eso precisamente, junto a su peculiar forma de moverse por el escenario, lo que convierte a JJ en un frontman y un vocalista único.

Por supuesto que, como era previsible, la banda no se dirigió al público en ningún momento. Su principal objetivo fue hacernos viajar a través de un intenso y emotivo viaje repleto de emociones tan fuertes como la decepción, la rabia, la desesperación…, desde que abrieran fuego con la conmovedora “Heal Me”. Sin unas luces que nos mostraran con claridad la figura de los músicos, los miembros de la banda se movieron por el escenario como si fueran espectros. Incluso en más de una ocasión, JJ cantó parte de las letras de espaldas al personal. Concluido el primer asalto de la noche, y sin darnos apenas tiempo para reponernos del impacto inicial, el quinteto miraba al pasado para hacer que los más devotos explotaran al reconocer los compases iniciales de “Fire, Walk With Me”, que alternaba desarrollos opresivos y envolventes con pasajes absolutamente arrolladores, que propiciaron que el personal se mostrara cada vez más entregado, cabeceando intensamente, siguiendo su demencial dinamismo.

La descarga de Harakiri For The Sky fue como un viaje. Una travesía en la que vivimos momentos de auténtica frustración, pero también otros en los que nos azotaron con la implacable pegada de un torrente melódico que nos arrasó de forma incontestable, tal y como sucedió durante los compases inaugurales de la novedosa “With Autumn I’ll Surrender”. Especialmente reseñable me pareció, durante todo el show, pero especialmente durante este tema en concreto, la labor de su batería, quien sostuvo de forma titánica el sonido de la banda mientras la guitarra del orondo MS desplegaba todo su potencial melódico para dejar que luego el quinteto nos rematara de forma incontestable. Como si fuéramos una expedición recorriendo su particular universo sonoro, Harakiri For The Sky se encargaron de contemporizar mínimamente los ánimos para mostrar su vertiente más sofisticada durante “You Are The Scars”, combinando los teclados grabados con la abrupta gravedad de unas guitarras que se fueron clavando en nuestras cabezas hasta hacernos explotar en unos trepidantes increscendos.

Me gustó mucho cómo el quinteto supo conectar con sus seguidores, cómo supo atraparlos para conducirlos hacia su terreno y comprobar cómo el personal acompañó incluso con palmas los compases iniciales de la impredecible “Without You I’m Just A Sad Song”, fue la constatación definitiva de que JJ y sus secuaces estaban convenciendo a un respetable que parecía cada vez más entregado y metido en el show. Para muchos de los presentes, la desgarradora “Sing For The Damage We’ve Done” fue uno de los momentos culminantes del show. Fue la elegida para poner el punto y seguido a su descarga. Y, visto lo visto, creo que fue una excelente elección, ya que en ella se alternaron momentos salvajes, implacables, marcados por la voracidad y la intensidad, con otros pasajes que evocaban ambientaciones más relajadas y bucólicas, dejando patente la amplitud de miras de una banda que parece no tener miedo a la hora de experimentar en su sonido.

Tras un fugaz paso por los camerinos, el quinteto no tardaría en regresar sobre las tablas para ofrecer a sus fieles una última muestra de su mayestático potencial, dando forma al poliédrico “Keep Me Longing”, para el que JJ se bajó a cantar entre un público que les acabó dispensando con una cerrada ovación de gala. Harakiri For The Sky dejaron claro que no son una banda apta para todos los públicos. Y lo que resulta más curioso es que algunos de los elementos que podrían jugar en su contra, acaban convirtiéndoles en una banda verdaderamente especial.




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