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jueves, 12 de marzo de 2026

LAMB OF GOD-INTO OBLIVION

 


Se han tomado su tiempo. Cuando una formación llega a conquistar ciertas cuotas de éxito y popularidad, tiene dos alternativas: aprovechar el momento y sacar rápidamente nuevo material. O, por el contrario, espaciar sus lanzamientos, ver las cosas con perspectiva mientras se acrecientan las ansias y las expectativas de sus seguidores en torno a lo que se van a encontrar en sus nuevas composiciones. Para su décima entrega de estudio, - duodécima si contamos las editadas como Burn The Priest-, que lleva por título “Into Oblivion”, el combo de Richmond no ha querido desmarcarse de lo que ha sido el sonido de sus últimos lanzamientos; digamos, pues, que no han querido correr riesgos innecesarios. Así que para encargarse de los controles han vuelto a confiar en el productor Josh Wilbur, a quien ellos mismos consideran como el sexto miembro de la formación, ya que llevan trabajando juntos  desde “Sacrament”, hace ya dos décadas.

Tampoco vamos a encontrar ninguna variación en el seno de una formación que se mantiene estable desde que se  les uniera el batería Art Cruz en 2019. Así que la columna vertebral sigue integrada por el bajista John Campbell junto a la dupla de guitarras que conforman Willie Adler y Mark Morton. Mientras que al frente seguimos encontrándonos al carismático e incombustible frontman Randy Blythe. Diez nuevas composiciones, en algo menos de cuarenta minutos, es lo que vamos a encontrarnos en “Into Oblivion”, una obra que ratifica a los americanos como uno de los máximos exponentes a la hora de combinar: furia thrashera, rabia hardcore y la intensidad del groove.


Como si de un boxeador danzando alrededor de su rival se tratara, arrancan los compases iniciales del tema que da nombre al disco, envolviéndonos con la densidad de sus riffs y el tempo crujiente que nos propone un quinteto que quiere dejar patente, desde el mismo arranque, por qué son uno de los indiscutibles referentes del groove. Además, por si esto no fuera suficiente, Randy Blythe suena tan rudo, potente e incisivo como de costumbre, dejando patente que el paso del tiempo no ha amansado la ferocidad y la garra de ese inquietante registro que ruge cada vez que tiene que atacar su despiadado estribillo. La apuesta por pisar el acelerador servirá para dotar a "Parasocial Christ", de una dinámica implacable. Evidentemente, eso hará que la banda pueda plasmar sus influencias más netamente thrasheras, dando forma a un trallazo directo, humeante y en el que las guitarras se encargarán de pasar por lo alto al oyente, tanto al encarar sus desbocadas andanadas como a la hora de transitar por unos pasajes más rugosos, crujientes y desoladores.


Existen diferentes formas de violencia sonora y no me cabe la menor duda de que Lamb Of God dominan varias de ellas. “Sepsis”, será la elegida para romper la dinámica inicial del disco. En esta ocasión, los de Richmond crearán una atmósfera  densa, opresiva, desquiciante, en la que el bajo de John Campbell ganará en preponderancia mientras Randy intercala fraseos desgarradores con sus habituales rugidos. El explosivo cóctel acabará dando forma a una pieza infecciosa, que explota en su segunda mitad mientras la banda pisa el acelerador antes de machacarnos contra el suelo, plasmando su maestría a la hora de combinar diferentes tempos e intensidades. Otra de las características que ha fraguado la personalidad del combo americano, especialmente en el material que han facturado en los últimos 15 años, es su facilidad para crear esas infranqueables paredes de sonido. Los texanos Pantera siempre han sido un claro referente para ellos, y esa conexión podemos percibirla en temas como "The Killing Floor", en el que nos presentan una reiterada sucesión de mandobles en forma de furiosos riffs que servirán para que el oyente pueda ejercitar las cervicales.


Será al encarar el ecuador del disco con “El Vacío”, cuando el quinteto deje a un lado, por lo menos durante los compases de apertura, su habitual voracidad metalera. Para ello nos invitará a transitar a través de unas ambientaciones más densas y pantanosas, en las que dejarán aparcada la distorsión hasta encarar la parte final del corte, consiguiendo imbuirnos de lleno en una oscura sensación de angustia y desesperación. Como si de una despiadada amenaza se tratase, acercándose lentamente, comandada por la pegada de Art Cruz llega “St. Catherines Wheel”. Una pieza en la que el quinteto alternará de forma convincente y resolutiva atmósferas pantanosas, -con el bajo cimentando su sonido-, con latigazos en los que los riffs se mostrarán tan rotundos como expeditivos, permitiendo que Randy despliegue unos registros abrumadores, venenosos, repletos de rabia y mala hostia para firmar una recta final en tromba.


La predilección por los riffs crujientes y mastodónticos,- que los de Virginia siempre han llevado a gala y en los que muchos podemos percibir la alargada figura de bandas como los ya mencionados Pantera, los Anthrax de los noventa o los primeros Machine Head-, se dejará notar con fuerza en un impacto directo, desolador y con muchos trazos de groove/thrash como es el rugoso y cortante, "Blunt Force Blues”. Una pieza abrumadora, que de seguro hará que los moshpits se enciendan en sus descargas. Los ritmos crujientes, rotundos, machacones, esos que te hacen cabecear de forma irremediable, serán los que se encarguen de propulsar “Bully”, donde Randy vuelve a sonar tortuoso, intenso y absolutamente desgarrador a la hora de lanzar su crítica y ácida denuncia antes de dejar que sus compañeros rematen el tema sonando aún más pesados e hirientes.


Por supuesto, no podían faltar en este “Into Oblivion”, los aromas más netamente sureños, aunque, por otra parte, también los aromas de corte stoner contenidos en “A Thousand Years”, que se desmarca de la tónica del disco, ya que combina partes cañeras con algunos desarrollos más etéreos, envolventes y que se verán rematados con la pegada de un estribillo apabullante y que de seguro servirá para que sus fieles levanten el puño para corearlo. Si alguien pensaba que Lamb Of God se iban a reservar alguna excentricidad para cerrar el álbum, no podía estar más equivocado. “Devise/Destroy”, es la pieza de clausura y en ella volverán a mostrarnos los colmillos, sonando agresivos, casi con rabia hardcore, aunque, como en ellos viene siendo habitual, intercalando la furia metalera de sus guitarras con la rotundidad de una sección rítmica que se muestra absolutamente intratable a lo largo de todo el disco.


“Into Oblivion”, es otra muesca en el revólver de Lamb Of God. No creo que sorprenda, ni tampoco que defraude a sus seguidores. Los de Richmond hace tiempo que encontraron su estilo, la fórmula y el sonido. Así que no pienso que, a estas alturas de la película, nadie ponga en duda que saben cómo explotarlo. Diez nuevas composiciones. Apenas cuarenta minutos de música potente, agresiva y que te pone las pilas es lo que te vas a encontrar en “Into Olbivion”. En definitiva, Lamb Of God han creado un disco que cumple con las expectativas y que servirá para nutrir de nuevos temas a su explosivo repertorio.



DISCOGRAFICA:CENTURY MEDIA


Lista de Temas


1. Into Oblivion
2. Parasocial Christ
3. Sepsis
4. The Killing Floor
5. El Vacío
6. St Catherine’s Wheel
7. Blunt Force Blues
8. Bully
9. A Thousand Years
10. Devise/Destroy






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