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lunes, 1 de junio de 2026

RATA BLANCA-RAZZMATAZZ-BCN-30-MAY-2026


Desde que aterrizaron en nuestro país a principios de los noventa para formar parte de aquella gira ya legendaria junto a Medina Azahara, la relación de Rata Blanca con el público hispano ha sido especial. Además de los seguidores del hard rock y el heavy metal, en cada una de sus visitas el combo bonaerense ha estado siempre arropado por una nutrida representación de compatriotas. Eso ha conferido a todas sus presentaciones un cariz diferente, creando un ambiente de lo más cálido y efusivo, más propio de lo que suele acontecer en los conciertos al otro lado del “Charco” que en nuestro país. De cara a este nuevo periplo, la banda no traía un nuevo trabajo que presentar, sino que la excusa era conmemorar el trigésimo quinto aniversario de lo que fue su segunda entrega discográfica, “Magos, Espadas y Rosas”, la obra que a la postre significó el debut del vocalista Adrián Barilari en 1990.

Muchos cambios ha habido dentro del seno del combo argentino desde entonces. Sin ir más lejos, el propio Barilari, pese a ser considerado su vocalista clásico, ha salido y entrado en diferentes ocasiones. Lo que se ha mantenido inalterable es el liderazgo que siempre ha ejercido el virtuoso guitarrista y alumno aventajado del maestro Ritchie Blackmore, Walter Giardino. La actual encarnación de la banda se completa con la competente sección rítmica que conforman el bajista John Paul Chotas y el batería Alan Fritzler. Mientras que tras los teclados, desde hace más de tres lustros, nos encontramos con Danilo Moschen.

Al igual que ya sucediera en su última visita, de hace aproximadamente un año, Rata Blanca volvían a repetir en el marco de la sala grande del Razzmatazz. Los argentinos llegaban solos a la cita, sin contar con el apoyo de una banda que saliera a allanarles el camino y calentar el ambiente. Aunque viendo la entrega y la exacerbada pasión que exhibieron los seguidores que iban accediendo al recinto, tampoco lo necesitaron. El ambiente estaba caldeado, la audiencia muy animada, con constantes silbidos y algarabías que se hacían cada vez más frecuentes y ruidosos conforme nos acercábamos a la hora prevista para el inicio del show.

Una gran pantalla ubicada en la parte trasera serviría para engalanar el escenario. Sobre ella se sucedieron diferentes proyecciones a lo largo del show. Cada uno de los temas que interpretaron tuvo su propia proyección, relacionada con la temática del mismo. En cuanto al sonido, me gustaría diferenciar entre la parte instrumental, que fue bastante buena, con la guitarra de Walter mandando indiscutiblemente, aunque sin opacar al resto de sus compañeros. Mientras que en el apartado vocal, Barilari estuvo a un buen nivel, aunque su vocalización en algunos momentos pudo ser mejor, ya que costaba distinguir con claridad algunos de los versos.


Con escasos minutos de retraso y mientras el público rugía intensamente, la pantalla se iluminó para dejar paso al vídeo introductorio que precedería a la entrada de unos músicos que salieron a escena luciendo ropa informal y gafas de sol. Dispuestos a aprovechar la euforia de sus desatados seguidores, Rata Blanca confiaron para dar el pistoletazo de salida al show en la tenacidad rockera que desplegaron a lo largo de una de las composiciones más recientes que sonaron esta noche: “Hijos de la Tempestad”. La conexión entre banda y público fue inmediata, creando un estrecho vínculo que se mantuvo durante todo el show. Especialmente reseñable me pareció la actitud de un Barilari que se mostró muy activo y que sigue manteniendo un aspecto de lo más jovial. Tras zanjarse esta primera toma de contacto con el personal alzando los puños al aire, llegaba el momento de meter una marcha más, dando buena cuenta de ese rock n’ roll marchoso e incendiario que lleva por título “Solo Para Amarte”, que llegaba impulsado por un demoledor ritmo de batería.

Habiendo firmado un arranque trepidante, en el que Rata Blanca demostraron estar en un buen momento de forma —parece que los problemas de rodilla que hicieron que Walter tuviera que tocar apoyado en una silla alta en su anterior gira han quedado atrás--, llegaba el momento de saludar al respetable con un escueto: “Bona nit, Barcelona”. No tardarían mucho en volver a aunar las voces de todos los presentes durante “Volviendo a Casa”, que servía para que el carismático guitarrista dejara plasmado su feeling a la hora de atacar el mástil de su instrumento mientras la sala al completo empezaba a saltar al encarar la recta final del tema. El ambiente estaba muy caldeado; la pasión y la entrega del respetable podían palparse en el ambiente. Así que el combo argentino optó, muy acertadamente, por contemporizar el vertiginoso ritmo que había alcanzado el show, recurriendo para ello a ese vibrante uptempo que lleva por título “La Otra Cara De La Moneda”, proponiéndonos una primera escala en el material de “La Llave De La Puerta Secreta”(2005), que nos dejaba a Barilari abandonando momentáneamente el escenario para que fueran sus compañeros quienes se embarcaran en un vibrante desarrollo instrumental.

Para cualquier seguidor del combo argentino, un trabajo como “Magos, Espadas y Rosas” debe estar entre sus favoritos. Quizás sea el que mejor combina su vena más netamente heavy metalera con esas pinceladas de corte neoclásico que les conectan directamente con bandas clásicas e imprescindibles dentro del hard rock y el heavy metal. De modo que no fue una sorpresa que el auditorio estallara cuando el quinteto pisó el acelerador para atacar “El Beso De La Bruja”,  esparciendo  las esencias clásicas de la “Saga Purple/Rainbow” para acabar recabando una cerrada ovación. Metidos de lleno en esa dinámica, serían los teclados de Danilo Moschen los que se encargaron de crear la ambientación propicia para que la guitarra de Walter nos sumergiera de lleno en el excelso preámbulo que nos acabó abocando sobre la deliciosa y sutil “Talismán”.

Tocaba volver a lo básico, al rock más puro, directo y visceral. Así que, tras preguntarnos Barilari a qué veníamos, llegaba el momento de volver a alzar el puño para sumarse al aplastante y pegadizo estribillo de otro himno como es “Rock Es Rock!”, que nos dejaba con la estampa del vocalista poniéndole el micro a Walter para que fuera quien se encargara de rubricar su demoledor estribillo. Algo más sutil y mostrando un mimo especial tanto a la hora de tratar sus melodías como a sus majestuosos desarrollos instrumentales, sonó la evocadora “El Círculo de Fuego”. Al igual que ya sucediera en su anterior visita a la ciudad, esta noche tampoco faltó su particular homenaje a la figura del añorado Lemmy Kilmister, al encarar como cuarteto su adaptación del clásico “Ace of Spades”, que sonó brutal, macarra y arrollador cantada por su bajista John Paul Chotas.

Como si fuera un contraste brutal, aunque absolutamente buscado, tras “Días Duros”, sus seguidores más “mainstream” también tendrían ocasión de dejarse notar al encarar la recta final del show. Sí, por supuesto, Rata Blanca son una banda de rock duro y heavy metal. Sin embargo, también han escrito una de las baladas más emotivas y emocionantes, “Mujer Amante”. Fue en este nuevo guiño a lo que fue su segundo largo, cuando el recinto se llenó de teléfonos que quisieron inmortalizar el momento. Además, ver cómo Adrian alzaba el micro hacia el público fue la constatación definitiva para ratificar que el tema se ha convertido ya en patrimonio de sus incondicionales y de cualquier seguidor de la buena música cantada en castellano, sin importar edad o condición.  Tocaba poner el punto y seguido al show, y para ello qué mejor que volver a sacar a relucir sus raíces más clásicas, las que asentaron su personalidad y cimentaron su leyenda. Nuevamente, banda y público volverían a ser uno a la hora de entonar ese canto ecologista que prestaba título a lo que fue su tercer largo, “Guerrero Del Arco Iris”(1991).

Como buenos rockeros de estirpe clásica, los miembros de Rata Blanca se tomaron su tiempo para regresar sobre el escenario para rematar el show. Durante ese lapso, sus seguidores se dejaron notar con fuerza, intercalando vítores y cánticos futboleros. Finalmente, y precedidos de una vistosa introducción, con unas relucientes luces rojas a modo de columnas iluminando el escenario, los músicos volvían a ocupar sus respectivas posiciones para interpretar “El Reino Olvidado”. La caña, el aplastante dinamismo y esa flema rockera deseosa de diversión, buen rollo y, por supuesto, rock n’ roll marcarían a fuego otra de las que han facturado en los últimos tiempos: “Rock n´ Roll Hotel”, que llegó acompañada por unas vistosas proyecciones en forma de neones, al más puro estilo del “Big City Nights” de Scorpions. El éxtasis y el desmedido nivel de euforia se mantendrían intactos durante la rainbowiana “Aún Estás En Mis Sueños”. El fin de fiesta definitivo, con banda y público en perfecta sintonía, llegaría con otro himno atemporal como es “La Leyenda Del Hada Y El Mago”, que volvía a poner la sala patas arriba para renovar esa impresión que muchos hemos tenido siempre de que Rata Blanca son una de las formaciones más grandes dentro del hard rock y el heavy metal cantado en castellano. ¡Grandes!


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