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martes, 23 de febrero de 2016

BLACK ICE-RAZZMATAZZ 2-BCN-20-FEB-2016




Durante años Black Ice han presentado su tributo a la mítica formación de los hermanos Young por toda la geografía nacional, firmando unos directos intensos, vibrantes y que son sinónimo de diversión y buen rollo. Además, a diferencia de lo que sucede con otras bandas tributo, el quinteto no busca únicamente interpretar lo más fidedignamente los clásicos atemporales de los australianos, sino que se trabajan pequeños detalles como el vestuario, las poses y los movimientos escénicos de todos sus miembros. Sí, por supuesto, que estuvieron Angus ( Charly Young) y Brian (Andrés García) con sus respectivos uniformes, pero es que incluso Malcolm (Óscar Bernad), Cliff (Pedro García y Phil o Chris (Javier Galán), también lucieron sus características indumentarias.
Si preguntamos a cualquier seguidor de Ac Dc, cual es el mejor momento de una carrera que supera las cuatro décadas, seguramente las respuestas serían de lo mas variopintas. Mientras que algunos recordarían con nostalgia aquellos míticos shows  abriendo para The Who, otros optarían por sus diferentes apariciones en Donington Park, liderando el Monsters Of Rock, o sus apariciones junto a The Rolling Stones en 2004. Pero en cualquier caso, estoy convencido de que dos de los momentos más votados serían el mítico concierto en París, del 9 de diciembre de 1979, todavía con Bon Scott, y, ya en este siglo XXI, su concierto en Munich el 14 de junio de 2001 presentando "Stiff Upper Lip". Afortunadamente ambos conciertos quedaron inmortalizados para la posteridad, y, precisamente, esos dos lanzamientos ("Let There Be Rock: The Movie-Live In París" y "Stiff Upper Lip Live") serian el hilo conductor de la descarga de Black Ice en la sala mediana del Razzmatazz.


Pese a que el recinto no llegó a llenarse, lo cierto es que los maños consiguieron congregar a un buen número de devotos de los australianos, reuniendo a una audiencia de diferentes generaciones, y es que el legado de los de Sidney llega por igual a niños y mayores, de modo que la expectación podía palparse en el ambiente. Dos pantallas, situadas a ambos lados del escenario, proyectaban imágenes del montaje del escenario del show que protagonizaría la primera parte de la velada, el de París 1979. Ataviados con una indumentaria muy acorde con la moda de finales de los setenta: chalecos tejanos, jeans y camisetas ajustadas, el quinteto salía a escena para abrir fuego con un marchoso y efectivo "Live Wire", que servía para que Charly Young nos ofreciera una primera ración de ardiente rock n roll. Para meternos de lleno en el espectáculo el escueto saludo de los maños sería: "Good Night París", antes de atacar " Shot Down In Flames", que empezaba a hacer rugir a la audiencia mientras Andrés García hacia su primera excursión al foso para recabar el entusiasta apoyo de las primeras filas.

Este primer tramo del show, centrado en la etapa de Bon Scott, nos sirvió para volver a degustar algunos de los clásicos que la banda registró en sus primeros trabajos. Así que no faltaron a su cita viejas favoritas como el suculento "Walk All Over You", que con ese swing tan especial y característico a cargo del batería Javier Galán fue acogido entre palmas antes de que Charly nos deleitara con su primer gran alarde solista, recorriendo el escenario mientras se convertía en el centro de todas las miradas. El momento del vacile llegaría con "The Jack", con la ardiente voz de Andrés atenazando al respetable a la vez que nos animaba a convertirnos en parte activa de la fiesta.


Ya sin corbata y completamente empapado, Charly era el encargado de marcar la introducción que nos abocaría sobre un tempranero "Highway To Hell", que hacia que la gente se volviera absolutamente loca, con toda la sala cantando ante la cara de satisfacción de unos músicos completamente entregados y que no dudaron en reproducir ese socarrón final, con Charly introduciendo el mástil de su guitarra entre las piernas de Andrés.

Tras la interpretación de semejante clásico parecía difícil que los maños consiguieran mantener semejante nivel de intensidad, pero no fue así, ya que el siguiente tramo del show fue de lo mejor de toda la velada con trallazos incontestables como el primerizo "High Voltage", que era la escogida para el primer paseo por el local de Charly y Andrés en dirección a la barra del local. La primera sorpresa de la noche llegaría junto a la gamberra "Whole Lotta Rosie", y aunque no hubo hinchable, tampoco hizo falta, ya que la propia Rosie, -interpretada por Vicky Tafalla- apareció en escena, ataviada con su provocativa indumentaria y moviendo las caderas lascivamente mientras cantaba el tema a dúo con Andrés.

Sin tiempo para reponernos del shock de ver como Rosie tomaba vida sobre el escenario llegaba el momento de volver a bucear en el último trabajo que los australianos grabaran junto al vocalista escocés, con un frenético "If You Want Blood", que sería el preámbulo perfecto para la pieza que daba por finalizada esta primera parte del show, una acelerada "Let There Be Rock", que nos hacia mover los pies mientras Andrés se posicionaba en el foso para dirigir a sus compañeros como si fuera un director de orquesta.

Tras una incendiaria primera hora de espectáculo, los músicos se retiraban a camerinos para regresar unos diez minutos después para, con vestuario renovado, -Charly luciendo traje carmesí y el resto de sus compañeros con una indumentaria negra más contemporánea-volver a encender la mecha del público con la pieza que abría y daba título al decimocuarto trabajo de los australianos,  "Stiff Upper Lip". 

Tal y como ya habían anunciado, la segunda parte del espectáculo estaría centrada en el concierto en Múnich de 2001, por lo que pudimos saborear una buena ración del material grabado por Brian Johnson, así que todos nos pusimos a saltar frenéticamente cuando reconocimos "You Shook Me All Night Long".

El momento de hacer rugir a la audiencia llegaría con una atronadora versión del "Thunderstruck", con nuevo paseo de ambos líderes entre la audiencia antes de acabar, nuevamente, encaramados en la barra del local. Durante el camino de vuelta al escenario hubo tiempo para las fotos sin que ello interfiriera en el desarrollo del tema. Sin abandonar el material facturado durante la década de los noventa, la fiesta continuaría con "Hard As A Rock", toda una declaración de intenciones en la que Charly tuvo su momento de gloria al corear el título de la canción.

Y es que Charly, no paró durante todo el show de agitarse, saltar,  revolcarse por el suelo, mientras sometía a su guitarra a un duro castigo durante "Shoot To Thrill". Tampoco faltaría el mítico streptesse del guitarrista durante una alargada versión del vacilón "Bad Boy Boggie", que concluía con Charly mostrando unos gallumbos negros con la inscripción “Barcelona” con la tipología clásica de los australianos. A pecho descubierto y con la gente absolutamente desatada turno para otra pieza  legendaría  que ha marcado la carrera de los australianos, "Back In Black”, y con ella nuevamente se desató la locura.


No habría tiempo para recuperar el aliento, y es que el ritmo de la descarga fue absolutamente trepidante. Así que acto seguido tendríamos una nueva oportunidad para dejarnos la voz a la hora de entonar el estribillo de "Dirty Deeds Done Dirt Cheap". Nuestro viaje a través de la década de los setenta proseguiría con T.N.T. Mientras que para la  traca final, con salva de cañonazos incluida cada vez que Andrés gritaba: "Fire", optarían por la inevitable "For Those About To Rock (We Salute You)".

Aunque muchos pensábamos que este había sido el último tema de la velada, nadie se movió de su sitio. Así que el quinteto todavía retornaría sobre las tablas para un coreadísimo "Moneytalks", con Rosie de vuelta al escenario para repartir billetes junto al vocalista. Pese a ello, el tema quedó un tanto deslucido por los continuos problemas de Andrés con los monitores. Sorpresivamente, y de forma precipitada, los responsables de la sala optaron por encender las luces y poner música, lo que hizo que la audiencia mostrara su disconformidad. Así que para rematar la velada los maños todavía retornarían sobre las tablas para rubricar su descarga con una nueva interpretación del clásico entre los clásicos de la discografía de los australianos "Highway To Hell".

Más vivo que nunca, el legado de Ac Dc goza en pleno siglo XXI de un excelente estado de salud, y mientras existan formaciones que traten su material con tanto cariño y respeto reverencial como en el caso de  Black Ice esto no va a cambiar. Siempre habrá quien critique la labor de las bandas tributo, pero seamos sinceros, acercarse a ver un grupo en directo, cantar viejos himnos de Ac Dc y tomarse unas copas con los colegas siempre será un excelente plan para un sábado por la noche. 



TEXTO:ALFONSO DIAZ







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