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jueves, 27 de octubre de 2016

DARK FUNERAL+KRISIUN-SALAMANDRA-BCN-22-OCT-2016



Las disputas con su antiguo sello, los cambios de vocalista  y los problemas personales de Lord Ahriman, han marcado la trayectoria de Dark Funeral durante los últimos años. Afortunadamente tras siete años de silencio discográfico  hace ya algunos meses que podemos disfrutar de ese compendio de brutalidad y satanismo que es “Where Shadows Forever Reign”. Pese al paso de los años y los cambios de formación, el guitarrista  parece haberse erigido como el  garante y custodio de  la esencia y la personalidad de una banda mítica dentro de la escena del black metal. Con la incorporación del vocalista Heljarmadr, -que substituye al carismático Emperor Magus Caligula-, y el bajista Gustaf Hielm el combo sueco arrancaba una nueva etapa con este “Shadows Over Europe”, que aterrizaba en el Salamandra contando con el concurso de unos asiduos habituales de nuestros escenarios: Krisiun.



Para completar este periplo por el Viejo Continente estaba prevista la presencia de los deathers germanos Deserted Fear, pero su caída del cartel en las semanas previas al arranque del tour acabó propiciando que la formación de Rio Grande do Sul  estirara su tiempo sobre las tablas. Aunque a primera hora de la tarde un gélido ambiente en las inmediaciones del local hacia presagiar que la gente no respondería  a la llamada  de los “diablos suecos”, lo cierto es que a medida que se iba acercando el inicio de las actuaciones el recinto se fue poblando de seguidores hasta completar algo más de tres cuartas partes del aforo.

Pocas formaciones hay dentro del panorama extremo  que tengan la solvencia, la pegada y el prestigio  de Krisiun. Su trayectoria ha sido como una carrera de fondo, y aunque nunca han llegado a saborear las mieles de éxito masivo, lo cierto es que han sabido labrase una excelente reputación entre los seguidores del género. Con una carrera que sobrepasa holgadamente los veinticinco años de historia los cariocas pueden presumir de ser una de las formaciones más longevas y estables del underground metálico. Su última obra “Forged In Fury”, ha supuesto un paso más en la línea evolutiva de un sonido cada vez más personal y técnico, aunque sin perder en ningún momento la orientación clásica que siempre les ha caracterizado.   Aunque no eran el plato fuerte de la noche, muchos fueron los que no quisieron perderse las evoluciones de los hermanos  Kolesne sobre las tablas. Respaldados sobre esa formación clásica de trío, Moyses, Max y Alex salieron a por todas atacando con contundencia y sorprendiendo en el arranque con una de sus piezas emblemáticas “Kings Of Killing”. Aunque los brasileños disfrutaron de un sonido brutal y de un buen juego de luces, me llamó la atención la respuesta tan fría que recabaron entre las primeras filas, ya que la gente apenas se movió cuando la banda atacó los intrincados desarrollos del monumental “Combustion Inferno”.


Como ya sucediera en sus anteriores visitas, Alex fue  quien se encargó  de las presentaciones alternando inglés y castellano, tal y como sucedió durante  el speech que sirvió como introducción para la implacable  “Scars Of The Hatred”, que sería la primera de las piezas que presentaron de su última entrega. La faceta más visceral y diabólica de los brasileños quedaría plasmada durante la irreverente “Conquerors Of Armaggedon”, que el propio frontman definió  como una andanada de sonido “old School”.

El contraste entre el pasado y el presente quedaría plasmado en los desarrollos más técnicos, pero igualmente desgarradores, de “Ways Of Barbarism”, que nos volaba la cabeza con su martilleante batería antes de que la guitarra y el bajo se desdoblaran para protagonizar otro  de esos infernales desarrollos marca de la casa. Tampoco se dejarían en el tintero las esencias más primarias que impregnarían “Vengeance´s Revelation”, convirtiéndose  en el segundo recuerdo hacia su devastador “Apocalyptic Revelation”.

La ofensiva del trío carioca nos llevaría sobre terrenos mas densos y opresivos, dejando que los platos de Max fueran los encargados de adentrarnos en el reptante “Descending Abomination”, que les servía para   levantar el pie del acelerador y concentrarse  en su faceta más genuinamente death metalera. La maquinaria volvería a rugir intensamente siguiendo los fulgurantes riffs de Moyses en “Apocalyptic Victory” y “Blood Of Lions”, que lograban que, ¡por fin!, la gente  se animara a moverse en la pista acompañando la dupla escogida para representar su anterior entrega “The Great Execution”.

Como buenos seguidores de la escena clásica, el trío no quiso desaprovechar la ocasión para tener un emotivo recuerdo hacia Lemmy Kilmister, descargando una celebradísima versión del  “Ace Of Space” de Motörhead. Así que con la gente algo más animada llegaba el momento de la despedida definitiva, recurriendo a una descomunal “Black Force Domain”. Quizás el público no se mostró muy efusivo  con ellos. Tal vez su propuesta, más versada hacia derroteros death metaleros, no acabó de agradar a los seguidores de Dark Funeral, pero los brasileños volvieron a hacer gala de esa contundencia y esa profesionalidad que se han convertido en sus señas de identidad.

Mientras el entreacto se consumía lentamente los "pipas" de la formación sueca se apresuraban en dar los últimos retoques al vistoso montaje escénico   que serviría para ambientar la descarga: un gran telón de fondo, sendos paneles y varios elementos de imaginería satánica que conformarían el púlpito sobre el que  Dark Funeral oficiarían su oscuro ritual.

Ataviados  con sus indumentarias habituales y luciendo sus  característicos maquillajes el quinteto irrumpía en escena acompañado de una larguísima introducción para rápidamente asaltarnos con la primera ráfaga de maldad contenida en  la novedosa "Unchain My Soul". La sorpresa de la noche fue la poca mordiente de un sonido embarullado y sin brillo, provocado por unas guitarras bajas y un sonido de voces que hacia prácticamente imposible reconocer los tortuosos pasajes de "666 Voices Inside".

Lamentable estos problemas no se solventarían  hasta bien entrado el show, por lo que viejos himnos como "The Dawn No More Rises", no acabaron de provocar la reacción prevista entre sus incondicionales. Pese a ese sonido poco nítido y faltó de pegada, los suecos  hicieron gala de una excelente actitud durante  los pasajes épicos de "The Arrival Of Satan's Empire", con la banda desplegando su oscuro halo de perversidad mientras Heljarmadr miraba al respetable con pose altiva y desafiante. Mucha curiosidad había por ver como el frontman  defendería el legado clásico de la banda, y  lo cierto es que  el vocalista se mostró muy solvente a la hora de atacar piezas como “Stigmata”.

Uno de los grandes activos de la nueva obra de los blackers suecos   es la conexión que guarda con el material de sus primeras entregas, y ese toque clásico, que tanto gusta a sus seguidores, quedaría grabado a fuego durante el envolvente "As I Descent" y "The Eternal Eclipse", que eran las escogidas para volver a incidir sobre el material de “Where Shadows Forever Reign”.  Pero, indudablemente, los temas más celebrados de la noche serían viejas favoritas como "Ravenna Strigoi Mortii" o la primeriza "Shadows Over Transylvania", que nos hacia sucumbir ante su imponente caudal épico.

Con las guitarras de Lord Ahriman y Chaq Mol sonando con la contundencia y la  rotundidad  que nos hubiera gustado desde el arranque del show, el quinteto se preparaba para  el asalto final con otra pieza de nuevo cuño "As One We Shall Conquer".  Por fin parecía que la banda había conseguido conectar con el público, de modo que para desatar la euforia entre  las primeras filas Heljarmadr aparecería en escena con un látigo para infringirse un severo castigo en la pierna mientras nos espetaba los textos de la colérica “Goddes Of Sodomy”. La implacable bajada a los infiernos proseguiría con "Thy Legions Come", proponiéndonos  otra mirada sobre el material que facturaron durante la década de los noventa; para posteriormente dejar paso a la descomunal "My Funeral", tras la que abandonarían el escenario de forma pausada, como si de una procesión de espectros se tratara.

Dispuestos a rematar al personal los músicos no tardarían en reaparecer en escena para colgarse los instrumentos y darnos el golpe de gracia definitivo con el blasfemo “Nail Them To The Cross”, el inquietante y melódico " Atrum Regina" y el descomunal trallazo  que presta el título a su sexta entrega discográfica "Where Shadows Ferever Reign".

Pese a que la descarga de Dark Funeral  contó con  todos los elementos, -musicales y extra musicales-, que debe tener un show de black metal, fuimos muchos los que salimos algo decepcionados con el sonido que tuvo la banda durante la primera mitad del show, y más cuando los encargados de abrir la velada, Krisiun, sonaron absolutamente matadores.






TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER



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