miércoles, 20 de noviembre de 2013

ALTER BRIDGE+HALESTORM-RAZZMATAZZ-BCN-14-NOV-2013


Hacía ya bastante tiempo que los aficionados al hard rock en Barcelona no teníamos la oportunidad de disfrutar de  una velada tan mágica y emotiva como la que  se vivió el pasado jueves en el incomparable marco de la sala grande de Razzmatazz, presenciando en primera persona la consagración definitiva de una banda que posiblemente está llamada a convertirse en uno de los buques insignia del hard rock en esta segunda década del siglo XXI.

Aunque en sus inicios Alter Bridge fueron considerados como el nuevo proyecto de los miembros de Creed junto al vocalista Myles Kennedy, lo cierto es que gracias al buen trabajo del cuarteto y,- por que no decirlo-, a la notoriedad que ha alcanzado el vocalista Miles Kennedy con su unión con el carismático Slash, la banda ha conseguido un considerable aumento de popularidad. Un crecimiento que se ha visto reforzado por la edición de grandes trabajos como “Blackbirth”, “AB III”, o su más reciente “Fortress”.

Por si no fuera suficiente aliciente la descarga de  los de Orlando, para sus conciertos de presentación en este nuevo periplo europeo, Alter Bridge están contando con la participación de Halestorm, una prometedora formación de hard rock americana liderada por los hermanos Hale. Aunque en Estados Unidos la banda es ya toda una realidad, habiendo sido nombrados como banda revelación del pasado año 2012, y galardonados con un premio Grammy, lo cierto es que he de reconocer que antes de su actuación era de los que se mostraba bastante escéptico con lo que podía depararnos su presentación de esta noche. Así que debo reconocer que me sorprendió la gran expectación que se respiraba en el recinto ante el inminente desembarco de la formación capitaneada por la guapa y carismática Lzzy Hale.

Como un auténtico ciclón desatado saltaron Halestorm sobre las tablas, y es que pocas bandas pueden permitirse el lujo de abrir sus presentaciones con una composición galardonada con un grammy como es “Love Bites (So Do I)”, donde desde los primeros compases pudimos ver la entrega de un público que no dudó en apoyar al cuarteto americano. Sin duda, uno de los mayores atractivos de la banda es Lzzy Hale, una de las mejores frontwoman de la actualidad, todo un torbellino es escena, canta, toca la guitarra, maneja a la audiencia a su antojo, y no pierde la sonrisa en ningún momento, consiguiendo crear un ambiente de comunión total con los fans de la banda, como quedo plenamente confirmado durante la machacona y poderosa “Mz. Hyde”.

Tras la doble ración de su material más reciente, llegaba el momento de una primera mirada a su álbum debut de 2009 de la mano de “It´s Not You”, para posteriormente ponernos a todos a botar con el contagioso ritmo de la novedosa “Freak Like Me”, en la  que nuevamente un mar de puños se levantaron para corear incansablemente su pegadizo estribillo. Aunque esta era su primera su visita por tierras españolas, los americanos demostraron tener una buena legión de seguidores, de hecho la banda no tuvo que sufrir las siempre incomodas limitaciones a las que suelen estar sometidos los artistas invitados, ya que contaron con un sonido limpio y poderoso, además de un eficiente juego de luces, lo que permitió que su descarga ganara muchos enteros.

Aunque inevitablemente la imagen de la banda es la atractiva Lzzy, el resto de sus compañeros cumplen sobradamente su cometido, especialmente su hermano  Arejay, que con su vistosa y contundente forma de aporrear la batería se convirtió en protagonista de cortes como el machacón “Rock Show”, con el que pusieron la sala definitivamente “patas arriba”, convirtiendo su presentación en una autentica fiesta roquera. Una nueva mirada a su debut de la mano del up-tempo “Familiar Taste Of Poison”, seria el preámbulo perfecto para la demostración solista del batería, una portentosa exhibición de fuerza y feeling que desembocaría en su particular versión del “Dissident Aggressor” de Judas Priest, con Lzzy liberada de sus tareas como guitarrista para concentrarse en emular los altísimos registros del maestro Halford.

Tras una nueva ovación, Lzzy volvía a colgarse su guitarra para ofrecernos la pieza que sirvió como primer single para su álbum debut, un coreadísimo “I Get Off”, que nos conduciría al momento más emotivo y relajado de su actuación “Here´s To Us”, con Lzzy  nuevamente concentrada en su labor como vocalista, alentando a toda la sala a mover los brazos. La encargada de poner el punto y final a sus aprovechadísimos 45 minutos de show fue la grandiosa “I Miss The Misery”, con la que abandonaron las tablas dejando tras de si a una audiencia satisfecha y deseosa de presenciar una descarga completa de la formación americana.

Una vez presenciada  la descarga de Halestorm, no puedo más que rendirme ante la actitud, entrega y potencia de una banda que si sigue con está clara progresión ascendente esta llamada a convertirse en una de las sensaciones roqueras de los próximos años. No me cabe la menor duda de que su próxima a visita a nuestro país será ya liderando su propio show. En resumen, su descarga fue una agradable sorpresa

Difícil papeleta la que tenían Alter Bridge para superar la abrumadora  descarga de sus compatriotas Halestorm, pero cuando una banda está en estado de gracia puede permitirse el lujo de asumir ciertos riesgos a sabiendas de que va a salir victoriosa. Y es que si algo que ha caracterizado siempre la carrera de los de Orlando es su solvente y arrollador directo.

Tras el acostumbrado descanso, por fin a las 21 horas, se apagaban las luces mientras empezaba a sonar el clásico “Back In Black”, para que acto seguido la sala explotara de júbilo al irrumpir  el cuarteto en escena para arrancar su recital  con una impactante interpretación del primer single de su nuevo trabajo, un metálico “Addicted To Pain” que, a modo de declaración de intenciones, nos anunciaba el progresivo endurecimiento que ha sufrido el sonido de la banda. Con una alineación escénica algo inusual, con Kennedy ocupando la esquina derecha del escenario, mientras la parte central se la repartían Tremonti Y Marshall, arrancaba “White Knuckles”, (el primero de la extensa lista de temas que desgranaron de su segundo trabajo “Blackbird”), con el que consiguieron meterse a toda la sala en el bolsillo, para acabar rematando este espectacular arranque con una de las favoritas de la audiencia “Come To Life”, todo un derroche de garra, elegancia y potencia roquera, culminada con  Kennedy, Tremonti y Marshall ocupando el centro del escenario machacando sin piedad  sus  instrumentos en un final apoteósico.

Después de  un comienzo arrollador, en el que la banda metió toda la carne en el asador consiguiendo contactar con su publico y crear un fantástico ambiente, llegaba el momento de tomarnos un pequeño respiro con la intensidad melódica de “Before Tomorrow Comes”, con Miles Kennedy emanando ese magnetismo propio de las grandes estrellas, haciendo mover a toda la sala los brazos de izquierda a derecha, demostrando el enorme crecimiento como frontman que ha experimentado en los últimos años. El retorno a su material más reciente vendría protagonizado por un compacto “Cry Of Achilles”, en el que sus cambiantes atmósferas,  y el espectacular trabajo de un Miles Kennedy, desbordante de fuerza y feeling, pusieron la guinda a uno de los momentos más intensos y cañeros de toda la velada.

A pesar de que el repertorio de los americanos supuso un exhaustivo repaso a toda su carrera, lo cierto es que su trabajo “AB III”, fue el que menos peso tuvo durante el show, pese a ello, los de Orlando no se dejaron en el tintero piezas indispensables en sus directos como el sentimental y roquero “Ghost Of Days Gone By”. Como si de una montaña rusa se tratará, la banda volvía a subir la intensidad del show apoyándose en la poderosa  guitarra  de Tremonti para un envolvente y corrosivo “Ties That Bind”. Precisamente, sería el propio guitarrista el encargado de hacerse cargo de algunas de las estrofas del novedoso “Waters Rising”, demostrando que la buena compenetración con Kennedy es tanto instrumental como vocal.

Si durante sus anteriores visitas habíamos podido ver como Miles Kennedy se mostraba algo inseguro y dubitativo cuando dejaba de lado su guitarra, en esta ocasión pudimos verle mucho más cómodo cuando decidió dejar su instrumento para concentrarse en las tareas vocales de la   bluesera “Broken Wings”, que fue recibida con un silencio reverencial por parte de una audiencia entregada a la causa del cuarteto americano. El resurgir roquero, y el retorno a las melodías adictivas y pegadizas, vendría de la mano de otra de las composiciones de su debut, la arrolladora “Metalingus”, que volvió a poner a toda la sala a botar contagiada por  el ritmo adictivo de su enérgico estribillo.

Aunque quizás Mark Tremonti no tiene el aspecto descarado y excéntrico de otros músicos, lo cierto es que el guitarrista con su peculiar forma de tocar se ha convertido en uno de los músicos más influyentes y reconocidos de su generación, como quedó claramente reflejado durante los pasajes más intensos y emotivos de la extensa “Blackbird”, en la que Tremonti nos ofreció todo un recital de clase y elegancia. Entre tanto derroche de potencia e intensidad  llegó el momento mágico de la noche, con Miles sentado en el centro del escenario, únicamente acompañado con su acústica, para marcarse  una sobria y soberbia interpretación de “Watch Over You”, durante la que, además de la acostumbrada marea de teléfonos inmortalizando el momento, pudimos ver algunos mecheros  dando color y emotividad al momento.

Con toda la sala rindiendo pleitesía al cuarteto, y aprovechando la magia creada, era un buen momento para adentrarnos en el introspectivo arranque de “Slip To The Void” que, como no podía ser de otra forma, acabaría convirtiéndose  en un arrollador torbellino roquero con toda la sala saltando y gritando. La vuelta a los temas de “Fortress” vendría de la mano de la colosal “Farther Than The Sun”, con Kennedy reivindicándose como uno de los mejores vocalistas de la actualidad, modulando y alargando sus tonos hasta límites insospechados. La inexorable curva ascendente hacia un apoteósico final estaría lidearada por una de las favoritas de la audiencia, la siempre apasionante y poderosa “Isolation”, que puso a toda la sala a cantar como si le fuera la vida en ello, para acabar cerrando con las melodías accesibles y pegadizas de la primeriza “Open Your Eyes”, que convirtió la sala en un Karaoke multitudinario con todos los asistentes cantando el estribillo para poner el broche perfecto a estos primeros noventa minutos de show.

Los gritos desaforados de una audiencia que durante toda la velada coreó, en numerosas ocasiones, el nombre de la banda sirvió como sintonía para la vuelta de los músicos sobre las tablas para rematar la faena con el sorpresivo arranque de “Calm The Fire”, con el vocalista calcando los agudos registros del disco,  para acabar cerrando definitivamente con la oda al optimismo contenida en el contagioso canto roquero que representa “Rise Today”, con banda y público dándolo todo en un final épico.

Aunque quizás habrá algunos que no acaben de comulgar con la propuesta de los americanos, lo cierto es que Alter Bridge llevan ya varios años demostrando su calidad, solvencia y entrega sobre las tablas. Sin duda, si la progresión del cuarteto no se detiene la banda, tal y como decía al comienzo de esta crónica, está llamada a convertirse en uno de los nombres de referencia,- (si no lo son ya)-, del hard rock a nivel mundial. Y si no…, al tiempo. 


TEXTO Y FOTOS:ALFONSO DIAZ

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