Para cualquier banda que busca darse a conocer, el primer tema que presenta acaba siendo especial, su particular carta de presentación. En el caso de Powerrage, ese corte fue “Dark Wings”, que sirvió como muestra de su sonido, dejando plasmadas varias de las líneas maestras tanto de su propuesta como de este debut. No puede haber discusión posible; lo suyo es el heavy metal rudo, potente, directo y oscuro, en el que su vocalista Jacques Bèlanger alterna fieros rugidos y demenciales alaridos mientras ataca de forma obsesiva e incontestable el estribillo que da título al corte. Los tempos se tornarán más cadenciosos para dotar a “Cremation Damnation” de una orientación más ocultista y mistérica en su primera mitad, bordeando por momentos, gracias a la tenacidad de su poderoso riff circular, la frontera de ese heavy/doom que tanto marcó la escena americana a finales de la década de los ochenta. Sin embargo, será en su segundo tramo cuando el cuarteto pisará el acelerador a fondo para dejar patente su desmedida pasión por la incendiaria velocidad.
No podía ser de otra forma; las conexiones con Exciter son una constante a lo largo de “Beast”. Así que tampoco faltan en este debut los guiños a las sonoridades más clásicas y meramente tradicionales propias de la N.W.O.B.H.M., y es que en zarpazos directos a la yugular como “Dragon Man”, podemos apreciar claramente, y de forma indiscutible, la alargada figura de bandas míticas como Motörhead o Venom. No, no inventan nada, por supuesto. Pero saben cuáles son los ingredientes básicos para llegar a los seguidores del estilo. Jugando con un inquietante arpegio, “Haunted Hell” será la elegida para guiarnos a través de la senda que conduce directamente a las puertas del Inferno para posteriormente ir adentrándonos en un tempo de cadencia más lenta, pesadumbroso, con la batería de Lucas Dery marcando el paso de una composición que basa su pegada en su inquebrantable linealidad.
Nuevamente, serán las guitarras las que se encarguen de impulsar el devastador ataque que los canadienses nos proponen a lo largo de “I Torture I Kill”, en la que nuevamente volverán a confiar en la fórmula de combinar desarrollos humeantes y supersónicos con el punch de un repetitivo estribillo, de cadencia más rítmica y poderosa, para acabar asolando al oyente. Varias son las descomunales andanadas que hacen que debamos adscribir a la formación canadiense entre las que practican ese heavy metal seminal y despiadado a partes iguales. “The Devil Is Screaming” es una de las que ratifica esta impresión. Quizá no sea su mejor tema, tampoco el más cañero, pero deja patente la personalidad de un cuarteto que sabe perfectamente cuáles son sus armas y cómo debe exprimirlas para sacarles el máximo partido. De modo que el oyente no puede hacer más que resignarse y dejar que su implacable ritmo y sus afiladas guitarras le pasen por encima como si fuera un tren fuera de control.
Unos desgarradores rugidos convenientemente guiados por un ritmo tenaz, machacón e implacable serán los encargados de conducir “Damned And Cursed”. Al atacar sus seminales líneas vocales, se hará todavía más patente la dualidad que aporta Jacques Bélanger, despachando por igual sus habituales rugidos y otros alaridos en los que tira claramente de falsete, evocando en más de una ocasión a Mr. Diamond. Algo que potencia, aún más si cabe, ese filo oscuro y malévolo que tan bien sabe explotar el combo canadiense en este prometedor debut. Como cierre para “Beast”, la banda se ha reservado “The Black Mass”, una composición que alterna furia y velocidad speed metalera en el arranque para posteriormente abocarnos sobre unos desarrollos más cadenciosos y oscuros. En definitiva, algo así como si agitáramos fuerte una coctelera en la que hubiéramos metido a Venom y Black Sabbath.
En muchas ocasiones el problema son las expectativas. Seguramente, quien se acerque a Powerrage y a este “Beast”, con la intención de descubrir la quinta esencia del heavy metal, saldrá defraudado. Sin embargo, el que lo haga buscando un poco de diversión metalera, aunando muchos de los elementos que han contribuido a cimentar el speed metal —creo que los riffs de Mr. Ricci tienen mucho que decir al respecto—, pasará un rato inmejorable.
DISCOGRÁFICA:HIGH ROLLER RECORDS
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