jueves, 28 de abril de 2022

ROSS THE BOSS+DARK EMBRACE+COBRA SPELL-BOVEDA-BCN-28-ABR-2022



Existe un elenco de discos y canciones que resultan imprescindibles para cualquier seguidor del heavy metal que se precie. Y si paramos atención en los créditos de algunas de esas composiciones podremos comprobar que el nombre del principal protagonista de las siguientes líneas, Ross Friedman, o lo que es lo mismo Ross The Boss, aparece en muchas de ellas. Miembro fundador y pilar indiscutible de la época dorada de una de las formaciones más legendarias e icónicas dentro del mundo del heavy metal como son Manowar, con quienes grabó sus seis primeras entregas de estudio, la carrera del hacha neoyorquino se inició en la década de los setenta en The Dictators, y posteriormente en los 80 formó parte de los franceses Shakin’ Street. Y aunque tras dejar de formar parte de los autodenominados “Reyes Del Metal” su nombre ha estado relacionado con diferentes proyectos, lo cierto es que actualmente parece que todos sus esfuerzos están centrados en su carrera en solitario, ya que formando equipo con el vocalista Marc Lopes ha publicado ya dos largos “By Blood Sworn” (2018) y “Born Of Fire”, aunque para alegría de sus fieles sus descargas siguen centrándose en revisitar algunos de los grandes clásicos de Manowar y varios temas que hace años que sus ex-compañeros dejaron aparcados.

Era previsible que la llamada del mítico guitarrista fuera atendida por unos seguidores que si bien no llegaron a agotar todo el papel, -su descarga en la Ciudad Condal estaba prevista en la sala Bóveda para la noche del jueves-, si que acabaron dando al recinto el calor y el colorido que merecía la cita. Por supuesto que la media de edad de los presentes era elevada, pocas personas pudimos ver que estuvieran por debajo de la treintena. Pero eso quedó compensado con la entrega y la pasión que imprimieron unos fans que se dejaron la voz coreando esos himnos que todos hemos cantado en infinidad de ocasiones y que cada vez que uno los escucha en directo te hacen hinchar el pecho para hacer aflorar tu faceta más “true”. Por si no fuera suficiente reclamo el arranque de la gira peninsular de Ross The Boss el atractivo cartel de esta noche lo completaban Cobra Spell, quienes pese a contar con novedades inesperadas en su formación gustaron y mucho a todos los presentes, y los gallegos Dark Embrace quienes con una propuesta bastante más oscura y alejada de los parámetros del heavy metal más tradicional hicieron lo posible para agradar al respetable.

Pese a que la temprana hora de inicio del show no hacía presagiar que hubiera mucho público cuando aparecieron en escena Cobra Spell, lo cierto es que la presencia de la banda que capitanea la guitarrista Sonia Anubis había despertado bastante expectación entre el público de la capital catalana. Además para la presente gira ibérica la formación contaba como principal novedad con el concurso de la vocalista Kris Vega de los catalanes Born In Exile, quien se encargó de suplir a su frontman habitual Alexx Panza. No dispusieron de mucho tiempo sobre las tablas, algo más de medio hora, pero he de reconocer que el quinteto lo supo aprovecharlo al máximo ya que nos acabaron dejando con un muy buen sabor de boca.

Sin embargo el arranque del show fue un tanto deslucido, ya que un fallo en la introducción propició que la salida no fuera todo lo vistosa que podría haber sido. Afortunadamente cuando las guitarras del tándem Anubis/ Silva empezaron a disparar los poderosos riffs de la inicial “Addicted To The Night”, la cosa cambió drásticamente. Como si fueran fieras enjauladas las chicas ataviadas con pantalones de cuero no pararon de moverse por el escenario y hacer headbanging mientras Léonard Cakollin se encargaba de propulsar desde su kit su centelleante embestida sonora. Me gustó mucho la actitud y entrega de una Kris Vega que ejerció en todo momento de frontwoman, convirtiéndose en el perfecto nexo de unión entre banda y público, y hablando en las presentaciones de los temas como si fuera un miembro permanente de la banda…, el tiempo dirá. Sea como sea, dio la sensación que la catalana se entendió a la perfección con sus compañeras, y eso se notó en lo potentes que sonaron piezas como “Poison Bite”, en la que combinaron velocidad y melodía.

Evidentemente su escueto repertorio incluyó algunos de los temas que han incluido en los dos EPs que han lanzado hasta el momento, “Love Venom”(2020), y “Anthems Of The Night”(2022), con lo que no faltaron trallazos tan efectivos y vacilones como “The Midnight Hour”, que con su aroma ochentero invitaba a mover las caderas a los más animados. Pero sin duda lo que más disfrutamos los que no quisimos perdemos su descarga fueron los hímnicos coros de “Shake Me”, mientras ambas guitarristas quedaban ocultas por las columnas de humo de los laterales y Kris buscaba, una y otra vez, la complicidad de un público cada vez más animado y participativo.

Quizás lo que menos me convenció de la descarga de Cobra Spell fue la versión del clásico de W.A.S.P. “Animal (Fuck Live A Beast)”, ya que me sonó algo embarullado y con unos coros poco convincentes. Antes de que Cobra Spell dieran por concluido este primer asalto de la noche, Kris todavía tuvo tiempo de presentarnos a sus compañeros antes de atacar “Accelerate”, tras el que se marcharon acompañados de una rotunda ovación y dejando al público con ganas de que haber escuchado algún tema más.

Una vez consumido un entreacto que acabó alargándose más de lo habitual era el turno de Dark Embrace quienes en estos días ponían en circulación “The Call of The Wolves (Re-Howled)” bajo los auspicios del sello Massacre Records, y para el que han contado para la mezcla y la masterización con nada más y nada menos que Piet Sielck, dotando así a sus composiciones de más mordiente y pegada. Además el arranque de esta gira junto a Ross The Boss y Cobra Spell representaba, tal y como nos comento su frontman Óscar Rilo, el retorno a los escenarios del combo gallego tras este interminable parón pandémico.

Enmarcados en un escenario engalanado con un telón de fondo y sendas pancartas laterales la banda apareció en escena en formato de cuarteto, sin contar con la presencia de un bajista e incorporando varios teclados pregrabados a su propuesta. Lamentablemente no disfrutaron de un sonido tan limpio y matizado como el de Cobra Spell, con lo que por lo menos desde mi posición se hizo bastante complicado apreciar los detalles de algunas de sus composiciones. Además, también tuvieron que sobreponerse a un problema con una de las guitarras durante los compases iniciales del show. En cualquier caso, y dejando a un lado estos contratiempos iniciales, Dark Embrace se mostraron sólidos y potentes, aunque su vertiente death poco tenía que ver con las propuestas más netamente heavy metaleras que nos brindaron el resto de bandas que conformaban en cartel de esta noche.

Como era previsible su repertorio se centró en ofrecernos un exhaustivo repaso del ya mencionado “The Call Of The Wolves (Re-Howled)”, destacando temas como el camaleónico “Let The Blind To See”, que combinaba pasajes humeantes con otros más oscuros e intrigantes, proponiéndonos so vocalista Óscar Rilo unos rotundos cambios de registro. Y es que su propuesta resultó de lo más heterogénea y variada, ya que en ella pudimos apreciar influencias y ramalazos de bandas como Amon Amarth, Moonspell, Paradise Lost y Iced Earth entre otros.

Tampoco quisieron dejarse en el tintero las tesituras más agresivas contenidas en “Time Will Tell”, que nos mostraba todo el potencial épico del combo de A Coruña. Para el final se dejaron el tema que está llamado a convertirse, sino lo es ya, en su bandera “Metalhead ´Till I Die”, toda una declaración de intenciones que se zanjaba con la banda levantando sus instrumentos al aire para rubricar un notorio broche final. Pese a no gozar de las mejores condiciones de sonido y enfrentarse a un público no muy afín a su propuesta Dark Embrace se esforzaron al máximo para intentar conectar con un respetable que no acabó de acogerles como se merecían.

Concluida la descarga de Dark Embrace los pipas se afanaron en realizar las últimos ajustes en el equipo, ya que el tiempo apremiaba y el retraso acumulado empezaba a ser importante. En cuanto al montaje escénico, curiosamente el de las estrellas de la noche fue el más sobrio de las tres bandas que conformaron el menú musical de este noche, ya que un telón de fondo con el nombre de Ross The Boss fue toda la decoración que utilizaron. Otro detalle a destacar en relación a sus anteriores visitas fue la ausencia del bajista Mike LePond, quien se quedó en los States ya que está a punto de arrancar la gira de Symphony X. Aunque Ross The Boss contó con un sustituto de garantías como es el bajista alemán Dirk Schlächter (Gamma Ray y Avalanch), completando así una solvente sección rítmica. El que repetía era el vocalista Marc Lopes, quien una vez más volvió a salir airoso a la hora de calzarse las botas de Eric Adams, aunque cabe destacar que en esta ocasión no se permitió tantos alardes como en visitas previas.

Salieron a por todas, y no tardaron en conectar con un púbico al que rápidamente se metieron en el bolsillo, y es que dar el pistoletazo de salida con un trallazo incontestable como es “Blood Of The Kings”, es garantía segura de éxito. Así que la estampa que ya habíamos vivido en sus anteriores visitas volvió a repetirse, con una banda intachable y un respetable que se dejó literalmente la garganta mientras alzaba los brazos para corear reverencialmente cada una de las estrofas del tema de apertura. Sin apenas darnos tiempo para recuperarnos del impacto inicial el cuarteto proseguiría su triunfal paseo militar por los seis primeros discos de Manowar con la inigualable “The Oath” invitándonos por primera vez a revisitar el material de “Sign Of The Hammer” mientras Ross The Boss y sus acólitos, para alegría de sus incondicionales, desplegaban todo su arsenal épico.

No abandonarían el material contenido en la obra que Manowar publicaron en el último trimestre de aquel lejano 1984, ya que acto seguido todos tendríamos ocasión de levantar nuestros brazos para realizar ese gesto que se ha convertido en imprescindible para cualquier seguidor del metal mientras entonábamos junto a Marc Lopes el estribillo de la propia “Sign Of The Hammer”. Habiendo sellado el pacto con unos seguidores que a estas alturas de la velada estaban ya completamente entregados tocaba rematar por todo lo alto este primer tramo del show, y para ello que mejor que confiar en la crudeza metalera de “Thor (The Powerhead)”, que levantaba aún más los ánimos de una “tropa” que acabó correspondiendo la fuerza y la entrega de los músicos con una rotunda ovación.

Tocaba cambiar de registro y mirar aún más atrás en el tiempo. Así que la invitación a viajar 40 años atrás sirvió para convertir la interpretación en “Dark Avenger”, -introducida por las líneas de bajo de Dirk Schlächter y con Ross The Boss haciéndose cargo de los teclados- en uno de los momentos culminantes de la noche. Tras recabar otra cerrada ovación el cuarteto volvería a ratificar su decidida apuesta por la épica metalera, con un fantástico Marc Lopes tirando de agudos, para hacernos vibrar a todos intensamente en un estratosférico “Wheels Of Fire”, que significaba la primera incursión en el siempre mítico “Kings Of Metal” de 1988. Evidentemente, también tendríamos ocasión de degustar algo de lo que ha facturado en esta última etapa el hacha neoyorquino, y aunque “Denied By The Cross” sonó con la solidez y el aplomo de sus predecesoras, con Dirk Schlächter muy implicado haciéndose cargo de la segunda voz, lo cierto es que no consiguió conectar con un público que, en muchos casos, aprovechó el momento para acercarse hasta la barra del local para refrescarse.

Quedaba claro lo que la mayoría de los presentes habían ido a escuchar. Así que Ross The Boss y sus muchachos no tardaron en volver a encaminar la velada, provocando Lopes la algarabía del personal cuando nos preguntó si teníamos ganas de cantar antes de hacernos estremecer con otra de las que por derecho propio se han convertido en un “himno de guerra” para los fans del auténtico heavy metal “Blood Of My Enemies”. El espíritu roquero y la velocidad guitarrera impregnarían de lleno otra de las de cosecha propia, la trepidante “Glory To The Slain”, que nos dejaba a Lopes rasgando sus cuerdas vocales mientras Ross The Boss se aproximaba al filo del escenario para regalarnos una de sus clásicas poses.

Pero sin duda uno de los momentos de la noche llegaría justo a continuación, plasmando la lealtad y la hermandad de Ross The Boss con sus seguidores, y es que “Black Wind Fire And Steel”, sonó absolutamente descomunal, con una banda totalmente desatada y una audiencia que dio la réplica a Lopes haciendo que literalmente retumbaran los cimientos del local. Iba a ser difícil mantener semejante nivel de potencia e intensidad, así que muy acertadamente el cuarteto optó por dar un rotundo giro de timón a la dinámica que estaba llevando el show, con lo que Ross The Boss volvió a posicionarse tras los teclados mientras Dirk Schlächter y Marc Lopes le acompañaban en la sentida interpretación de “Mountains”. Antes de encarar la recta final del show todavía tendríamos ocasión de deleitarnos con los ritmos más folkies de “Maiden Of Shadows”, que fue la última de las elegidas para representar a su más reciente “Born Of Fire”.

Lamentablemente los retrasos acomunados acabaron propiciando que Ross The Boss tuviera que dejar fuera algunos de los clásicos que en principio iba a tocar esta noche. Sin embargo, no faltaron a la cita la primeriza “Battle Hymn”, que cuarenta años después de su publicación sigue poniendo los pelos de punta, la heavy metalera y despiadada “Kill With Power”, toda una declaración de intenciones que con los rotundos agudos de Lopes sonó indiscutible. Mientras que el broche de oro a este brutal ejercicio de revival lo puso el imprescindible “Hail And Kill”, con toda la sala aullando y levantando los puños al aire para poner de manifiesto que aún queda un nutrido reducto de auténticos defensores de la fe metálica en tierras catalanas.

Tal vez la descarga de esta noche no fuera la mejor de las que hemos tenido ocasión de ver a Ross The Boss en los últimos años. Pero una vez más, volvió a dejar patente que si sus ex-compañeros dejaran a un lado los discursos y la parafernalia para centrarse en la verdaderamente importante, la música, otro gallo les cantaría. En cualquier caso, para los que preferimos la música a la mística y la teatralidad, estoy seguro que Ross The Boss nos seguirá regalándo noches tan mágicas y emotivas como esta.



TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:CARLOS OLIVER

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