jueves, 1 de diciembre de 2022

VOLBEAT+SKINDRED+BAD WOLVES-SANT JORDI CLUB-BCN-10-NOV-2022


No es fácil dar con la receta, saber combinar los ingredientes para dar forma a una propuesta que acabe enganchando a diferentes tribus dentro del amplio espectro de la familia roquera. Se han ganado su actual estatus a pulso. A lo largo de los años hemos visto a Volbeat pasar de tocar en pequeñas salas a ocupar los lugares de privilegio de los principales festivales del Viejo Continente, amén de haberles visto también descargar en estadios como soporte de los reunidos Guns N´ Roses. Había muchas ganas de volver a ver en acción a Michael Poulsen y sus muchachos, y aunque da la sensación que la acogida de su octavo trabajo “Servant Of The Mind”, ha sido algo más tibia que la de sus predecesores los seguidores del cuarteto en tierras catalanas no quisieron perderse su retorno que en esta ocasión fue en el recinto del Sant Jordi Club.

Para amenizar la tarde y hacernos más llevadera la espera hasta que el cuarteto tomará el escenario contaríamos con la presencia de los americanos Bad Wolves, una formación con músicos con un amplio bagaje a sus espaldas y que en poco en poco más de un lustro de andadura ha publicado tres largos, el último de ellos “Dear Monsters”. Pero sin duda uno de los atractivos de la noche, más allá de la presencia de los propios Volbeat, era la presencia del carismático Benji Webbe capitaneando a los británicos Skindred, una banda peculiar y diferente que a finales de los noventa tuvieron bastante repercusión con su particular mezcla de metal, reggae, hard core, punk…

Como suele ser habitual en los últimos tiempos las descargas empezaban pronto. Así que las siete de la tarde era la hora marcada para el arranque del show de Bad Wolves. El combo americano apareció puntual sobre las tablas, utilizando como decoración un par de proyecciones con su logo. Otro detalle a destacar es que pese a ser la primera banda “supporter”, disfrutaron de un sonido bastante potente y pudieron utilizar, -sin ninguna clase de restricción-, la pasarela que salía desde el centro del escenario hasta el público.

Aparecieron con muchas ganas, y me sorprendió lo fácilmente que supieron conectar con un público que participó y se implicó en su descarga desde el mismo arranque dando la réplica a su hiperactivo frontman Daniel "DL" Laskiewicz en temas como la inicial “Sacred Kiss”. Pese a la orientación vanguardista de su propuesta me gustó la potencia con la que sonaron sus guitarras y lo bien que se empastaron con las bases y sintetizadores pregrabados que marcaron temas como “Killing Me Slowy”, de su anterior “N.A.T.I.O.N.”.

Con el personal cada vez más animado y con el concurso de un Daniel "DL" Laskiewicz que se fue creciendo a medida que fue avanzando el show, era un buen momento para regresar sobre el material de su más reciente “Dear Monsters”, para dar buena cuenta del tándem que conformaron “Lifeline” y “Never Be The Same”. Aunque musicalmente la propuesta del combo americano dista bastante de mis preferencias personales, lo cierto es que me gustó su puesta en escena, con unos músicos muy activos y metidos en el show, que no pararon de moverse por el inmenso escenario mientras intentaban conectar con unos seguidores que no pararon de saltar y agitar los brazos mientras la banda descargaba temas como “If Tomorrow Never Comes”.

Para encarar la recta final de su escueta presentación el combo americano optó por el tema que le sirvió como trampolín en sus primeros tiempos, su particular revisión del clásico himno de The Cranberries “Zombie”, que como no podía ser de otra forma fue el tema mas coreado de su actuación. El remate definitivo correría por cuenta del siempre efectivo “I´ ll Be There”, con los asistentes siguiendo las indicaciones del frontman para agacharse y después saltar frenéticamente en una recta final de lo más rotunda y explosiva. Aunque, como comenté anteriormente, no acabo de comulgar con el metal alternativo y vanguardista de los americanos, lo cierto es que Bad Wolves nos brindaron un show rotundo y convincente, que resultó ideal para ir calentando motores de cara a lo que todavía estaba por llegar.

En un mundo en el que las etiquetas son cada vez más estancas y acotadas a la hora de definir el estilo musical de una banda resulta cuanto menos complicado resumir en un solo termino la propuesta musical de los galeses Skindred. Pese a lo ecléctico de su sonido y a la particular y arrolladora personalidad de su implacable frontman Benji Webbe la banda nunca ha conseguido ser muy popular en nuestro país, y se ha quedado como una de esas formaciones de culto solo al alcance del selecto grupo de incansables buscadores de propuestas que se salgan de los cánones habituales. Y es que en la raíz de su propuesta podemos encontrar elementos del funk, el hip hop, el reggae, el metal..., y un sin fin de pinceladas de diferentes sonoridades y estilos.

En cualquier caso, había muchas ganas de ver la descarga de Skindred, y vaya si los británicos cumplieron con las expectativas. Dispuestos a darnos caña y argumentos para que saltáramos incansablemente, la banda irrumpía en escena para romper el hielo con “Under Attack”. Evidentemente Benjo no tardó en convertirse en el centro de las miradas, quien no paró de vacilar e interactuar con unas primeras filas que se lo pasaron en grande con los movimientos y los jocosos comentarios del extrovertido frontman. En cuanto a su repertorio incluyó material de muchos de sus trabajos, con lo que temas como “Rat Race”, cayeron como un mazazo sobre unos seguidores que no pararon de dar colorido a los ramalazos reggae de la formación británica.

Como decía anteriormente si algo ha marcado la personalidad de la banda a lo largo de su dilatada trayectoria ha sido el tono vacilón, irreverente y extrovertido de su frontman, y es que Benji no se cortó lo más mínimo a la hora de marcarse a capella una estrofa del “Wonderwall” de sus paisanos Oasis. No tardarían en volver a recuperar la flema más salvaje y hip hopera con la divertida “That´s My Jam”, que nos dejaba la estampa del vocalista paseándose por el escenario provocando nuevamente a las primeras filas.

Y es que si algo no faltó a lo largo de la descarga de Skindred fue la diversión. De modo que uno de los momentos más delirantes del show fue cuando Benji empuñó un teclado infantil y acto seguido empezó a sonar el inmortal arranque del “Jump” de Van Halen, que sirvió como preámbulo para su “Jump Around”, que ponía a todo el público a botar intensamente para convertirse en uno de los momentos de la noche. Pero no fue el único, ya que la estampa de todo el personal moviendo los brazos de izquierda a derecha fue lo que marcó “L.O.V.E. Smile Please”, uno de los cortes que forma de su nuevo trabajo “Smile”, y que viendo la acogida que tuvo no me cabe la menor duda que se ha convertido ya en uno de sus nuevos himnos de batalla.

Por si el ambiente no estuviera ya suficientemente caldeado para encarar la segunda mitad de su presentación la banda confió en la pegada de “Kill The Power”, con todo el mundo levantado el puño para corear junto al frontman su arrolladora proclama antes de dar el pistoletazo de salida al tema. Una nueva ración de su particular reggametal fue lo que nos ofrecieron en el discotequero “Gimmee That Boom”. Mientras que el momento de que el personal tuviera oportunidad de cantar llegó con “Nobody”, y sus aromas netamente nu-metaleros.

Era obvio que para acabar no podía faltar un ritual que se ha convertido en imprescindible en todas las descargas de Skindred, y es que el personal no vaciló a la hora de sumarse al helicóptero que nos propuso Benji durante la final “Warning”, que fue precedida de un sampler de Black Sabbath. En definitiva, descarga divertida de unos Skindred que demostraron que pese a que su propuesta no tiene el mismo arraigo en nuestro país que en otros lugares siguen siendo una fantástica banda de directo.

Aunque como era previsible el Sant Jordi Club quedó bastante lejos de completar todo su aforo, lo cierto es que a la hora prevista para la descarga de Mr. Poulsen y sus muchachos había bastante más personal que durante las actuaciones que les precedieron. Me gustó mucho la disposición escénica que presentaron, con la ya mencionada pasarela que arrancaba desde el centro del escenario hacia el público. Igualmente llamativo me pareció ese fondo con la parte superior con un telón con el logo de la banda mientras que en la mitad inferior se iban proyectando diferentes imágenes relacionadas con cada uno de los temas que fueron sonando. En definitiva, que Volbeat hace tiempo que se codean en la categoría de las grandes bandas, y así lo demostraron con una cuidada y vistosa puesta en escena que también incluyó lluvia de confeti, globos y unas altísimas columnas de humo. En cuanto al sonido fue bastante bueno, permitiéndonos disfrutar de una fantástica selección de temas que fueron coreados con fervor por sus incondicionales, aunque los fans más veteranos echaron en falta algún guiño a sus primeras entregas.

Sin reservarse nada, quemando todas las naves desde el mismo arranque, el cuarteto aparecía en escena para darse su particular baño de masas en tierras catalanas dando el pistoletazo de salida a un show que fue eléctrico y dinámico con una baza ganadora como fue “The Devil´s Bleeding Crown”, haciendo que el personal empezara a moverse mientras el tándem Poulsen, Caggiano,- quien por cierto esta vez apareció sin su habitual coleta y con el pelo suelto y gorra-, tomaba la pasarela central. Mientras el personal agasajaba al cuarteto unas jukebox proyectadas en la parte trasera servirían para ambientar la marchosa “Pelvis On Fire”.

Tras estos primeros compases más centrados en el rock más adrenalítico y marchoso tocaba cambiar radicalmente de registro y dejarnos arrastrar por la aplastante solidez de la sección rítmica junto a las guitarras más densas y heavy metaleras de la primera de las nuevas composiciones que tocaron “Temple Of Ekur”. Pero si algo han demostrado Volbeat a lo largo de los años es su versatilidad a la hora de moverse por diferentes estilos sin perder sus acusadas señas de identidad. Así que el momento de que todos volviéramos a bailar y cantar como posesos llegaría junto a una de las indiscutibles favoritas de sus seguidores “Lola Montez”, que fue acompañada por la proyección de unas telas de araña mientras el guitarrista americano se colocaba en la parte delantera de la pasarela para convertirse en el centro de todas las miradas.

Habiendo recibido  las muestras de un público que a estas alturas de la velada ya estaba prácticamente rendido y completamente metido en el show, el trío de cuerda no dudaría en colocarse en la pasarela central para aunar fuerzas durante el arranque de “Last Day Under The Sun”. A continuación una serie de proyecciones de cometas y lluvias de estrellas serían las que acompañarían la interpretación de “Fallen”, que es una de las que no se ha caído en sus repertorios desde que viera la luz en aquel ya lejano “Beyond Hell/Above Heaven”. Nuevamente las guitarras volverían a tornarse más sólidas e implacables para convertir el ritmo roquero de “I Only Want To Be With You” en una de las sorpresas de la noche.

Evidentemente no podía faltar el guiño a uno de sus grandes ídolos, el irrepetible Johnny Cash, durante los prolegómenos de “Sad Man´s Tongue”, que arrancaba con Poulsen empuñando la acústica para acabar convirtiéndose en un torbellino eléctrico. El retorno sobre las nuevas composiciones estuvo marcado por la lluvia de globos que acompañó a “Wait A Minute My Girl”; para la que hubo un vistoso piano blanco en un lateral y para la que también contaron con el sonido del saxo, mientras que en las proyecciones que la acompañaron hubo un guiño a otra de las bandas que les ha influenciado Z.Z. Top.

Sin darnos ni tan siquiera tiempo para recobrar el aliento, la descarga del cuarteto prosiguió con una nueva mirada a su aclamado “Seal The Deal & Let´s Boogie”, para recordar el imbatible “Black Rose”, que nuevamente ponía a todo el mundo a bailar mientras cantaba su melódico y pegadizo estribillo y la banda no paraba de moverse para convertir entre todos la velada en una auténtica fiesta roquera. Aunque el personal no estaba tan familiarizada con ella “Shotgun Blues”, no bajó el nivel, es más hizo subir la intensidad con la rotunda tenacidad de sus asesinas líneas de bajo y esa orientación más oscura y heavy metalera.


Aunque esta noche no sentimos el calor de la llamaradas, no faltó el fuego, -aunque fuera proyectado-, durante la interpretación de “Seal The Deal”, que nos dejaba la curiosa estampa de Poulsen parapetado en la parte trasera del escenario mientras sus compañeros tomaban el mando y se posicionaban en el extremo de la pasarela central. Tras el inicio oscuro y tenebroso de “The Devil Rages On”, llegaría la abundante lluvia de confeti que acompañó a sus pasajes más marchosos y animados. Una nueva mirada al pasado, concretamente a “Outlaw Gentlemen & Shady Ladies”, sería la excusa perfecta para volver a disfrutar de la peculiar garra roquera de un celebradísimo “Lonesome Rider”. Mucho más directa sonó una de sus piezas más potentes y aguerridas, la escueta “Slaytan”, que volvió a hacer las delicias de sus seguidores más netamente metaleros para acto seguido dejar paso a otra de las que se ha convertido en imprescindible en todas sus descargas “Dead But Rising”, que con el escenario teñido de intensas tonalidades rojas y con las columnas de humo volviendo a emerger era la elegida para poner el punto y seguido al show.

Para el retorno sobre las tablas Volbeat optaron por los aromas apocalípticos de otra de las composiciones de su última referencia de estudio “The Sacred Stones”. Para encarar la definitiva recta final del show que mejor que rendir tributo a otro de los maestros del rock que nos dejó recientemente, Jerry Lee Lewis, durante la presentación de “Die To Live”, acompañándose nuevamente de piano y saxo. Un nuevo chaparrón de confeti inundó el recinto durante “For Evigt”, con todo el personal cantando como si le fuera la vida en ello. Mientras que el colofón definitivo corrió por cuenta de “Still Counting”, mientras el fuego proyectado parecía devorar el escenario.

Siempre que se habla del relevo de las grandes bandas hay un selecto elenco de formaciones que están en esa codiciada terna, y sinceramente creo que Volbeat son un nombre que nunca falta en esas quinielas. Hace ya bastante tiempo que están defendiendo su candidatura, y aunque es cierto que el Sant Jordi Club se les quedó algo grande, creo que hay que ponderar su ambición a la hora de mantener el recinto para poder montar su escenario y ofrecer su espectáculo audio visual. En cualquier caso, y ciñéndonos a lo estrictamente musical, la banda hace ya mucho tiempo que encontró la fórmula para conectar con el gran público, y una vez más volvieron a demostrar que siguen conservando su instinto asesino en los directos.



TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:CARLOS OLIVER

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