viernes, 6 de febrero de 2026

LEGION DC+REDIMONI-WOLF-BCN-31-ENE-2026


Tras protagonizar en 2022 uno de los regresos más esperados, -especialmente entre los seguidores del thrash metal nacional-, parece que la unión entre Quimi Montañés y Jonathan Dolcet para reflotar a los míticos Legion no ha acabado de funcionar, ya que tras algunos conciertos y la grabación del EP “Legionized”, -en el que actualizaban algunos de sus temas con su nueva formación , -contando con los hermanos Rodríguez, Miguel Ángel a la batería y Toni a la guitarra-, la actividad de la banda volvió a quedar congelada. Sin embargo, el incombustible Quimi Montañés no ha dejado pasar mucho tiempo y contando con el grueso de la última encarnación del combo, -a excepción de Jonathan-, ha puesto en marcha una “nueva criatura”: Legion DC.

Seguramente los problemas legales han propiciado que el veterano guitarrista zurdo haya optado por esta nueva denominación. Sin embargo, tanto el sonido de sus nuevos temas como el repertorio que presentaron en su debut en la capital catalana resultó totalmente continuista con el legado y el espíritu de Legion. Para completar la banda Quimi & Cía., han contado con un viejo conocido de todos los que seguimos la escena barcelonesa como es Toni Sáez de Redox. Mientras que la responsabilidad de llevar la voz cantante y ejercer como frontman ha recaído sobre Marc Kararocker, quien, por cierto, fue vocalista durante la última época de Deldrac, banda en la que también coincidieron el propio Quimi y Miguel Ángel Rodríguez.

Esta noche de sábado era una cita muy importante y especial para Legión DC, ya que además de presentarse en casa, ante sus más fieles incondicionales, la banda también estrenaba su flamante EP “Life After Ashes”. Sin embargo, como viene siendo habitual en Barcelona, la oferta rockera era muy variada. De modo que la Sala Wolf acabó congregando a algo más de 200 espectadores para disfrutar de esta nueva banda que sigue la senda y defiende el legado de uno de los pilares indiscutibles del thrash metal patrio. La expectación era alta. Los nervios estaban a flor de piel y la impaciencia podía palparse entre una audiencia que congregó tanto a seguidores veteranos como a gente joven que descubrió a Legion en su fugaz andadura por este siglo XXI.


En cualquier caso, antes de tener oportunidad de resolver todas nuestras dudas e incertidumbres alrededor de que nos depararía el show de Legion DC, tendríamos ocasión de disfrutar del directo de otra banda ya clásica y veterana dentro de la escena catalana: ReDimoni. Tal vez los barceloneses no sean la banda más prolífica de este mundo, sin embargo, lo que nadie puede discutirles es su inquebrantable fe a la hora de exprimir ese thrash metal corrosivo, oscuro, demoníaco y con un inconfundible aroma a azufre que han llevado por bandera durante los últimos 25 años, que se dice pronto. Son un valor seguro de cara al directo, y esta noche en la Wolf volvieron a demostrarlo.

No hubo concesiones ni sorpresas. Desde que se levantara el telón ReDimoni lanzaron una seminal andanada plagada de riffs maléficos e infecciosos que propiciaron que desde que abrieron fuego con “Nail Maniac”, los más hambrientos pudieran darse su particular festín de thrash maligno y seminal, y la mejor prueba de que la banda salió con el cuchillo entre los dientes y dispuesta a no hacer prisioneros, fue contemplar la estampa de su frontman acercándose al filo del escenario empuñando un crucifijo invertido. El particular ritual de ReDimoni no había hecho más que comenzar y “As The Soul Leaves The Body”, fue el aviso perfecto para anticiparnos, con sus humeantes fraseos apocalípticos, que estábamos a punto de descender a los infiernos para convertirnos en pasto de las llamas.

Sin concedernos ni un segundo de tregua y, por supuesto, sin levantar el pie del acelerador, la descarga del quinteto barcelonés fue una orgía de velocidad, ritmos machacones y, sobre todo, una descarga en la que no faltaron argumentos para abandonarse al headbanging, dejando que temas como “To The Gallows”, se encargara de rubricarlo de forma incontable. No obstante, también tendríamos ocasión de sumergirnos de lleno en las atmósferas más reptantes y opresivas que nos brindaron durante los pasajes más densos, tétricos y rugosos que precedieron a las incendiarias acometidas del siempre efectivo “Infernal”.

Pese a que indiscutiblemente la velocidad fue lo que marcó a fuego, -nunca mejor dicho-, la descarga de ReDimoni, eso no significa que la banda dejara aparcada la melodía, ya que números de esencia clásica como “Book Of Deeds”, sirvieron para que las guitarras se permitieran incluso algún pasaje doblado. Todo garra, fuerza y actitud, el combo catalán tampoco quiso dejar pasar la ocasión de echar la vista atrás hasta su debut homónimo para rescatar esa declaración de intenciones que lleva por título “Metal Heart”, que propiciaba que unas animadas primeras filas alzaran los puños cada vez que había que acompañar su hímnico estribillo.

El contraste entre el pasado de la banda y su etapa actual quedaría patente durante la infecciosa y decadente “The Last Man To Enter Hell”, el corte que cierra su último EP “Downfall And Penance” (2022), y en el que el quinteto “aulló” al Maligno como si fueran discípulos aventajados de los mismísimos Venom. No obstante, no fue este el único guiño a bandas clásicas y relacionadas con el mal, ya que las guitarras de la más crujiente “Pragmatic Sorcery”, nos trajo al recuerdo el legado de los míticos Black Sabbath.

Con una banda completamente desatada y ante un personal cada vez más excitado y eufórico llegaba el momento de volver a la carga con la fugaz y volátil “Portents Of The End Times”, propiciando que los empujones fueran constantes entre los que estaban más próximos al escenario. A estas alturas del show estaba claro que ya no íbamos a obtener redención ni piedad. Así que para encarar la recta final del show que mejor que asestarnos de forma inmisericorde e incontestable la rotunda tripleta que conformaron la oscura y demencial “Journey To The Netherworld”, la épica “Axes”, con su frontman nuevamente empuñando la cruz invertida ; y “Lords Of Pestilence”, que con el vocalista encapuchado fue la escogida para poner el punto y seguido a la descarga.

El estruendo del acero de las armas chocando entre sí en el campo de batalla nos anunció que llegaba el momento de alzar nuestros puños para acompañar “Desperta Ferro”, para dejar que el final del particular y malévolo ceremonial de ReDimoni corriera por cuenta de la apocalíptica “Seven Plagues”. Llegaron, tocaron y arrasaron con todo a su paso. Seguramente ReDimoni no sean la banda más técnica, tampoco la más carismática. Pero sin duda saben cómo quemar cualquier escenario que pisan con su thrash crudo, corrosivo e impregnado de esencias dantescas y malignas.


Para cualquier formación siempre resulta un duro reto sobreponerse a la pérdida de su vocalista, y más aún cuando sobre sus hombros recae gran parte del carisma y personalidad que hizo, como en el caso de Legion, que se convirtieran en un referente indiscutible dentro del thrash nacional de finales de los ochenta y principios de los noventa. Sin embargo, también es de agradecer que su otro pilar imprescindible, Quimi Mintañés, haya optado por no tirar la toalla y siga adelante apostando por actualizar el nombre, remozar la formación y, lo que es más importante, presentar nuevos temas que dejen patente que esta nueva etapa va a aportar y significar algo más que simplemente tirar de nostalgia. Sea como fuera, gran parte de la responsabilidad recaía sobre los nuevos miembros de la formacion: Marc Kararocker, vocalista, y Toni Sáez al bajo, quienes tendrían que demostrar que estaban a la altura de las expectativas de los seguidores.

Cualquiera que fuera seguidor de Legion desde la década de los ochenta, convendrá con un servidor que siempre se les conectó más con, -salvando las distancias-, Metallica que con cualquier otra banda del thrash americano. No obstante, en las cuatro composiciones que conforman su nuevo EP “Life After Ashes”, uno puede percibir una aproximación a la sonoridad de otros pesos pesados dentro del género, Slayer, y es que no podemos obviar que ambos hermanos Rodríguez y Toni Sáez, forman parte también de la banda de covers de Araya & Cía., Decade Of Aggresion. Por otro lado, gran parte de las miradas acabaron recayendo sobre su flamante frontman, un Marc Kararocker, que apareció en escena muy motivado, pero al que me dio la sensación de que todavía sigue trabajando en hacer suyos algunos de esos clásicos que los más veteranos nos conocemos al dedillo.

Precisamente el arranque de la descarga, del ahora quinteto, estuvo marcado por una buena dosis de nostalgia, ya que nos propusieron una mirada a lo que fue el mítico “Lethal Liberty”, caldeando los ánimos del personal con el corte que prestaba título y abría el debut de Legion allá por 1989. Pese a las novedades en la formación, todo sonó natural y tremendamente familiar. Así que rápidamente el personal se metió de lleno en la descarga, y más aún cuando Marc empezó a moverse incansablemente por el escenario mientras agitaba la cabeza a la vez que atacaba los registros más incisivos y rabiosos de la fulgurante “Dark Force”. Y es que dejando a un lado la lógica diferencia de registro, la principal novedad que aportaron estos Legion DC, es contar con la figura de un frontman que no tuvo que estar “encadenado a un instrumento”.

Con dos zarpazos directos y certeros, Legion DC consiguieron subir los ánimos del personal, amén de dejar claro que son los portadores del legado de Legion . En cualquier caso, la banda tenía claro que el show de esta noche también era importante porque era la excusa para dar a conocer a sus incondicionales el nuevo material. Es más, mostraron su apuesta decidida por esas nuevas composiciones, ya que tocaron todas las contenidas en su flamante y recién editado “Life After Ashes”. Así que tras ejercer Marc como maestro de ceremonias, llegaba el momento de sumergirnos de lleno “My Enemy Inside”, en la que pudimos ver al frontman algo más suelto y ofreciendo unas mejores prestaciones. Además, el tema en cuestión, fue fantásticamente recibido por gran parte de los presentes, algo previsible si tenemos en cuenta que esta noche la banda “jugaba” en casa, rodeada de amigos y fieles incondicionales. Había ganas de cantar y de empezar a saltar, y la excusa perfecta para hacerlo no tardaría en llegar en forma de nuevo recuerdo a su placa de 1989 con “Rythm Rider”.

Los fraseos rotundos y demoledores contenidos en los duelos que protagonizaron Quimi y Toni Rodríguez fueron una constante a lo largo del show. Sin embargo, el nuevo tándem rítmico dejó una buena muestra de su pegada y su inminente potencial durante los compases iniciales de “Eternal Youth”, que fue el primer y, a la postre, único guiño que se permitieron a lo que fue el material de “Mind Training”. Acto seguido, al adentrarnos en lo que fue la parte central del show, el quinteto se centró en la más candente actualidad, haciendo que los implacables riffs de “Mr Shady” nos golpearan con su mordaz rotundidad mientras la banda nos mostraba las garras a la hora de atacar una pieza con mucho groove, que alternó pasajes crujientes y unas volátiles andanadas.

Con el personal coreando incansablemente el nombre de la banda, algo que dejaba claro que el nuevo material había llegado a sus fieles, había que volver a echar la vista atrás para en esta ocasión proponernos una primera incursión en el que fue el tercer álbum de Legion: “Labyrinth Of Problems”, grabado en los míticos Morrisound Recordings de Tampa, Florida, junto al reputado Tom Morris, para dar buena cuenta del pegadizo y coreable “A Matter Of Greed”. Esa conexión que comentaba con el material de Slayer, quedaría plasmada en el inicio melódico, tenebroso e inquietante, -con las guitarras doblándose antes de la entrada de la batería-, durante “Infamous State”, que personalmente fue la que más me convenció de las nuevas.

Pero indudablemente, uno de los momentos más calientes y animados de la velada llegó justo a continuación cuando el quinteto invitó a participar al personal en la imprescindible “Mili KK”, que acabó propiciando que la sala se viniera literalmente abajo ante las caras de satisfacción de los músicos. Iba a ser difícil mantener semejante nivel de entrega e intensidad. No obstante, Mr. Montañés y sus muchachos disponían de un montón de piezas clásicas y de sobrada solvencia para conseguirlo. Así que nuevamente volverían a centrar su objetivo en la obra de 1992 para dar argumentos al personal para que se siguiera moviéndose al ritmo de “They Call Me War”, para posteriormente hacernos capitular con la apabullante cabalgada contenida en “Beyond Betrayal”.

Para rematar su descarga Legion DC se reservaron el tema “Inner Sins”, del que recientemente estrenaron vídeo-clip, tal y como se encargó de recordarnos el propio Marc. Mientras que el cierre definitivo corrió por cuenta de otra de las imprescindibles del añejo “Lethal Liberthy”: “Possessed”. Al final del show sonrisas y saludos junto a la satisfacción que supone la “rentrée” a los escenarios de una banda que sonó bien, pero a la que personalmente creo que todavía le quedan detalles que pulir, -especialmente en el sentido de que Marc Kararocker acabe de “adoptar” y dar su toque personal a algunos de los clásicos -, si quiere acabar cumpliendo con las expectativas de los que vimos a Legion en su momento y también en su anhelado retorno. El tiempo dirá...




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