lunes, 20 de julio de 2026

ARCANXO FESTIVAL-A FREIXA, PONTEAREAS-17-JUL-2026


Afortunadamente, cada vez son más los festivales que cada año se celebran en nuestro país. Como cualquier metalero de bien, a un servidor le gusta ir ampliando horizontes, descubrir nuevas citas y, en definitiva, comprobar de primera mano que el metal sigue teniendo vigencia y continúa movilizando al personal a la hora de vivir un fin de semana diferente en el que la buena música acaba siendo la indiscutible protagonista.

Por supuesto, creo que todos tenemos claro que hay varias citas, llamémoslas mainstream, que se han vuelto imprescindibles para los seguidores del metal en nuestro país. Sin embargo, lejos de esos macrofestivales y dejando al margen a las grandes bandas internacionales, existen citas más modestas que merecen, y mucho, la pena si uno lo que busca es disfrutar del metal en estado puro. Olvídate de proyecciones en los escenarios, de pantallas laterales, de colas interminables para todo, de masificaciones…

En un entorno agradable y de naturaleza, el Arcanxo Festival celebraba una nueva edición en la localidad de A Freixa, Ponteareas. Dos jornadas de metal eran el reclamo perfecto para movilizar tanto a los seguidores en tierras gallegas como a una buena representación de fans que llegaron desde la vecina Portugal. El marco donde se desarrolló el festival fue un enclave modesto, pero bien equipado con un gran escenario, un sonido potente y un juego de luces convincente, aunque solo lució en las últimas descargas de ambas jornadas, ya que la puesta de sol se produjo pasadas las 22 horas. Además, también contamos con una zona de sombra, donde estaba ubicada la barra y un DJ que amenizó la espera entre bandas. Por supuesto que también hubo espacio para el merch oficial y varios estands con diferentes puestos de artesanía, camisetas, parches y espalderas. El recinto contaba con dos zonas de baños, una para cada sexo. Un puesto para el cambio de monedas y otro para el siempre imprescindible avituallamiento, a un precio bastante interesante. En definitiva, podríamos tildar el Arcanxo como un festival cómodo, en el que no hubo grandes colas y en donde no hubo ningún tipo de problema para estacionar en las inmediaciones del recinto.

TITANO


La primera de las dos jornadas se abría con la descarga de TITANO, la banda que capitanea el conocido vocalista, influencer y coach Triple M ‘Apex’ y que cuenta con el EP “Apex”. Lamentablemente, no pude ver su descarga íntegra, ya que me pilló haciendo la cola para recoger mi pulsera. Sin embargo, sí que pude escuchar algo de su propuesta. metal sólido, enérgico, contundente y contemporáneo. Hablando con alguno de los valientes que desafiaron al sol y al bochornoso calor para acceder a primera hora de la tarde y no perderse la descarga de TITANO, me comentaron que la formación gallega había estado muy bien, aunque indudablemente el máximo foco de atención fue Triple M ‘Apex’. De entre los temas que interpretaron, los que mejor recibimiento obtuvieron fueron “Last of The Brood”, alternando fraseos demoledores y desarrollos más cadenciosos y pesados, “Deo Vashara” y, por supuesto, el corte que les sirvió como carta de presentación el pasado año, “The Apex Is Here”.

SARCATOR


Si echamos la vista atrás, creo que estaremos de acuerdo en que “la maldita pandemia” nos trastocó a todos los planes. Sin embargo, siempre hay que tratar de ver el lado positivo de las cosas, y también nos proporcionó algo de lo que acostumbramos a estar escasos: tiempo. Precisamente fue durante esa época de encierro cuando un servidor descubrió a SARCATOR. En aquella época, primeros de 2020, la banda simplemente había publicado un par de EPs, que ya apuntaban maneras, tanto por su calidad como por la insultante juventud de sus miembros. Poco después llegará su brutal primer largo homónimo, ratificando las buenas sensaciones. A finales de 2022 publicaban “Alkahestr” y a inicios del pasado año “Swarming Angels”. Sin embargo, todavía no había tenido ocasión de ver en acción al combo sueco que capitanea Mateo Tervonen.

Su presencia en el Arcanxo Festival, a las puertas de editar lo que será su nuevo trabajo “The Ones We Follow”, significaba la excusa perfecta para quitarme esa espinita. Mis expectativas eran altas. Y en honor a la verdad hay que decir que el cuarteto cumplió con creces, brindándonos una descarga absolutamente brutal, certificando su valía a los que ya les conocíamos, a la vez que dejaban una grata impresión entre aquellos a los que les sonaba su nombre. Además de ser esta su primera descarga en nuestro país, la de esta soleada tarde iba a ser también una cita inolvidable para ellos, ya que marcaba el debut en vivo de su flamante nuevo bajista, Linus Edmarker.

Su debut en nuestro país fue por la puerta grande. El festival gallego acabó siendo el marco perfecto para que el joven cuarteto sueco mostrara su imparable potencial ante el público español. Además, no se anduvieron con chiquitas y desde el mismo arranque captaron la atención del respetable con su thrash metal fiero, aguerrido y salpicado de pinceladas death y aromas que recordaban a los primeros KREATOR. Así que, moviendo incansablemente sus frondosas melenas, SARCATOR nos ayudaron a sobrellevar el calor de la tarde con latigazos sonoros tan certeros y humeantes como el novedoso “The Ones We Follow”, que prestará título a su nueva obra.

Se les vio enchufados, contentos y con ganas de agradar al personal. Su descarga fue intensa, trepidante, sin apenas darnos ocasión de reponernos de andanadas salvajes y altamente corrosivas como “Grave Margot Future”. Nos hicieron saltar, levantar los puños y hacer headbanging al brindarnos su versión del “Dogfight”, de ANTI CIMEX, que, a la postre, fue de las que mejor acogida obtuvieron. Viendo el potencial de “Devil Sun”, en vivo he de admitir que me sorprendió que Mateo anunciara que era un tema que no solían tocar en directo. 

En cualquier caso, no se puede discutir que SARCATOR, dejaron una muy buena impresión en su puesta de largo en nuestro país, dejando patente con andanadas como “Swaming, Angels & Flies” que la contundencia y el buen gusto a la hora de tratar las melodías no están en absoluto reñidos. En resumen, grata sorpresa la que supuso la descarga de unos SARCATOR que imagino no tardaremos en tener por aquí de nuevo como parte de alguno de esos paquetes de gira que acostumbran a aglutinar a una banda importante con jóvenes promesas de la escena internacional que están pidiendo paso.

DE L´ABÎME NAÎT L´AUBE


Tras dos actuaciones previas, TITANO y SARCATOR, en las que la incontestable tiranía de las guitarras punzantes y en las que, por supuesto, el negro había sido el indiscutible color protagonista, con el inminente desembarco de DE L´ABIME NAÎT L´AUBE, el decorado cambiaría drásticamente. Y esto lo digo de forma literal. El combo suizo, tal y como ellos mismos nos comentaron al final de su presentación, aunque su denominación sea en francés, fueron algo así como uno de los versos libres dentro de esta edición del Arcanxo Festival. Y no, no lo digo porque su propuesta no fuera contundente, que sí lo fue. Sino porque su descarga fue algo parecido a una extraña liturgia. Una especie de ritual iniciático que contó con una peculiar banda sonora que mezcló de forma muy sui generis elementos propios del post-metal, algunos elementos cercanos al folk y lo tribal y, por supuesto, un incontestable black metal de corte atmosférico.

Su propuesta musical fue cuanto menos personal y muy original. También lo fue su peculiar puesta en escena. Engalanaron el escenario con un gran telón, donde predominaba el color blanco, con la portada de su ópera prima “Ritual: Initiation”, que vio la luz a mediados del pasado mes de febrero. La indumentaria de los miembros de la banda también fue cuanto menos peculiar. Todos ellos aparecieron en escena descalzos, vistiendo diferentes atuendos de un blanco radiante e inmaculado. Y su frontman, Sébastien Defabiani, además de compartir las tareas vocales con Fantine Schütz, iba tocando un gran gong, que sujetó con la mano derecha, en varios de los temas que sonaron.

En cuanto a su repertorio, como era previsible, estuvo centrado en las composiciones de su ya mencionada puesta de largo. Temas largos, densos, en los que la banda nos propuso diferentes cambios de ritmo, ambientaciones y sonoridades ante la expectante mirada de un público que prefirió seguir las evoluciones de lo que acontecía sobre el escenario parapetado a la sombra. De los momentos más destacados e intensos de su presentación, sin duda me quedaría con los demoledores increscendos que marcaron piezas como “Le Vertige d´Une Descendance” y “Une Pleine Abscence”.

Sin duda, la descarga de DE L´ABÎME NAÎT L´AUBE, fue una de las más curiosas y experimentales de esta primera jornada. Quizás su propuesta hubiera funcionado mejor envuelta en el oscuro y mistérico manto de la noche. Sin embargo, gran parte de los presentes quedaron prendados por la originalidad de un sonido y una puesta en escena que se aparta de los cánones tradicionales. Así que ya sabes, si te gustan las propuestas originales, repletas de pinceladas atmosféricas y unos desarrollos instrumentales pragmáticos y que en algunos momentos pueden llegar a recordarte a bandas como los franceses ALCEST, te recomiendo encarecidamente que le pegues una buena escucha al debut de DE L´ABÎME NAÎT L´AUBE.


INDUCTION



En la vida es muy importante saber dónde estás y, más aún, quién eres. Tirando de buen humor y sin complejos, INDUCTION tenían claro desde que pisaron el escenario del Arcanxo Festival que no estaban ante su público más afín. Sabían que la mayoría del cartel estaba compuesto por bandas extremas. Sin embargo, no nos engañemos, a nadie le amarga un dulce, e INDUCTION ya demostraron hace tan solo una semana a su paso por el Zurbarán Rock en tierras burgalesas que son una formación llamada a darnos muy buenos momentos a todos los que gustamos de ese power metal rápido, melódico, plagado de estribillos hímnicos y guiños de corte sinfónico.

No puede haber lugar a discusión. Tras presenciar la descarga de la banda que capitanea el hijo del mítico Kai Hansen, Tim Hansen, todos los presentes estaban de acuerdo en que la banda supo conquistarnos tanto con su música como con su excelente sentido del humor. Para eso fue clave la figura de su frontman, el vocalista italiano Gabriele Gozzi, quien acabó cambiando el nombre de la banda de INDUCTION a INDUCCIÓN, mostrando un buen rollo y una complicidad absoluta con el público del Arcanxo que a última hora de la tarde empezaba a dar ambiente al recinto.

Salieron a por todas, dispuestos a no hacer prisioneros y dejándonos como carta de presentación “Beyond Horizons”, que de alguna manera aglutinaba todos los elementos que encierra su propuesta. Tras habernos hecho cantar con el puño en alto el pegadizo estribillo del tema de apertura, Tim Hansen, ataviado con gafas de sol y una raída camisa de corte apocalíptico, tomaba el centro del escenario para liderar a sus compañeros durante “Dark Temptations”. Mención especial merece la labor de un exultante Mr. Gozzi, que dejó buena muestra de su facilidad para alcanzar las notas más altas.

Tras proclamar sin tapujos que ellos llegaban a la cita como embajadores del power metal, llegaba el momento de llevarnos en volandas a través de esa declaración de intenciones que lleva por título “I Am Alive”, que nos dejaba con una buena ración de movimientos sincronizados antes de que el extrovertido guitarrista finlandés Justus Sahiman se hiciera cargo del solo. Quizás el amor no fuera el tema predilecto entre los asistentes. Sin embargo, eso no fue óbice para que INDUCTION nos invitarán a cantar durante “Love Kills”, que nos hacía cambiar de tesitura para adentrarnos en derroteros más próximos al hard rock, para a continuación dejar que fuera la sección rítmica la que se encargara de conducirnos a través de la sinuosa “Steel And Thunder”.

Un detalle a destacar es que INDUCTION fueron de las pocas bandas que llevaron coros disparados, y eso se notó en lo rotundos y compactos que sonaron a la hora de abordar piezas con marcado aroma hímnico como “A Call Beyond”. Por supuesto que tampoco quisieron dejarse en el tintero los aromas más épicos y cercanos al true metal contenidos en  “Gods Of Steel”. Mientras que para rubricar una descarga que destacó por lo desenfadado y divertido, fue “Queen Of Light”. Apuntad su nombre; INDUCTION están trabajando este verano el circuito de festivales. Así que no me extrañaría lo más mínimo que en breve los tengamos de vuelta por aquí dispuestos a conquistar nuestros escenarios. Estáis avisados, INDUCTION forman parte de la nueva oleada del power metal europeo.

HELLRIPPER


Cuando todavía el Astro Rey no había perdido su batalla con la oscuridad, aparecían en escena HELLRIPPER. Hay formaciones a las que su fama les precede, y el incendiario y demoledor cuarteto que lidera el histriónico e incombustible James McBain es uno de los que hay que poner en esa selecta lista. Salieron en desbandada, vestidos de riguroso negro y empuñando instrumentos de color marfil o blanco. Su propósito parecía claro desde que irrumpieron en escena: volarnos la cabeza y castigarnos las cervicales con una retahíla de himnos repletos de macarrismo y maldad. Y vaya si lo consiguieron. Si durante las descargas previas el público había permanecido bastante expectante y manteniendo una distancia prudencial con respecto al escenario, fue empezar a rugir las guitarras que anunciaban la inminente llegada de “All Hail The Goat” cuando gran parte de los presentes optaron por aproximarse para no perderse el más mínimo detalle de lo que iba a suceder durante los próximos minutos.

La descarga del combo escocés fue como una explosión, como una bola de energía incontrolable que nos pasó por encima sin miramientos, arrasando con todo a su paso. El cuarteto se mostró pletórico, exultante, en estado de gracia, dando buena cuenta de la incontestable furia speedica que desplegaron en fogonazos humeantes como el novedoso “Kinchyle (Goatkraft And Granite)”, que nos arrollaba inmisericordemente con la descomunal pegada de su sección rítmica y el fulgurante ataque de unas guitarras que sonaron punzantes y arrolladoras, -dejando retazos de las influencias clásicas de la NWOBHM-; para acabar convirtiendo los aledaños del escenario en un mar de cuerpos que chocaban entre sí de forma salvaje e incontrolada. En menos de diez minutos, HELLRIPPER habían conseguido conectar con el respetable y crear una densa nube de polvo frente al escenario. Así que, con las presentaciones hechas y contando con el beneplácito del personal, tocaba seguir alimentando su demoniaca llama y, para ello, qué mejor que confiar en toda una declaración de intenciones como fue “Hells Rock N´Roll”, que con ese toque de macarrería e inconfundible aroma a MOTÖRHEADservía para seguir alimentando los pogos y los circle-pits.

Si alguien pensaba que HELLRIPPER iban a levantar el pie del acelerador tras firmar un arranque explosivo e incontestable, no podía estar más equivocado. El aplastante asedio del combo escocés no se detendría. James McBain y su banda de posesos metaleros no parecían dispuestos a darnos ni un segundo de tregua. Así que la escalada de incendiarios y demenciales riffs disparados a velocidad supersónica no se detendría durante “Black Arts & Alchemy”, dejándonos la estampa de un frontman totalmente desquiciado, atacando su guitarra sin parar de hacer headbanging. Sin embargo, no fue el líder de la banda el único pilar sobre el que se sostuvieron en directo HELLRIPPER. Sus compañeros de viaje rayaron todos a un excelente nivel, logrando que zarpazos letales y con aroma a azufre como “Hunderprest” sirviesen para que el nivel de euforia y entusiasmo del cada vez más entregado público no decreciera.

Ahora sí, con la noche ya bien entrada, unas luces rojizas serían las encargadas de conferir al escenario una apariencia infernal. Así que, como si estuvieran ardiendo en el mismísimo infierno, el cuarteto no vacilaría a la hora de volver a pisar el acelerador a fondo para asestarnos en pleno rostro una bofetada netamente speedmetalera como “The Affair Of The Poisons”. No dejarían por el momento aparcado el material de lo que fue su segundo largo de 2020. Ya que, tras volarnos la cabeza con el que fue su tema homónimo, llegaba el momento de zambullirnos en las ambientaciones más cavernosas y crujientes que marcaron los compases iniciales del visceral “The Hanging Tree”, para posteriormente dejar que nos asaltaran con su demoledor e incendiario riff marca de la casa mientras el personal levantaba los puños.

Estaba claro, ya no había vuelta atrás. Tras habernos dejado seducir por la implacable agresividad de HELLRIPPER, nuestras almas estaban ya condenadas a arder en el infierno por toda la eternidad. Tocaba resignarse, revolcándose en el fuego y el azufre. Y estaba claro que no nos iban a faltar argumentos mientras el cuarteto siguiera sobre el escenario lanzando andanadas salvajes y fuera de control como la novedosa “Mortercheyn”. Absolutamente desafiante, James miró al respetable y, con una burlona sonrisa dibujada en el rostro, nos preguntó si queríamos más. La respuesta fue obvia. De modo que tocaba volver a armar el círculo que corrió frente al escenario mientras el cuarteto daba buena cuenta de “The Nuckelavee”, que con el frontman profiriendo unos infernales alaridos se acabó convirtiendo en uno de los momentos culminantes de esta primera jornada festivalera.

El oscuro ceremonial de macarrismo metalero que nos brindaron HELLRIPPER estaba encarando su recta final. La “Misa Negra” que acaban de proferir James McBain y sus acólitos aún tendría un demoledor capítulo final. De modo que, tras demandar toda nuestra energía para convertir el lugar en un auténtico caos, era hora de desparramar como si no hubiera mañana mientras el cuarteto explotaba de forma incontestable “Bastard Of Hades”, que contó con un epílogo de auténtico lujo, un fragmento del icónico “Angel Of Death” de los maestros SLAYER. Poco más se puede pedir tras cuarenta minutos de un oscuro ceremonial metalero en el que HELLRIPPER dejaron patente que hace tiempo que vendieron su alma al Diablo y que, por supuesto, ya no hay redención posible para ellos.

DARK TRANQUILLITY


De entre las formaciones que completaban el atractivo cartel de esta primera jornada del Arcanxo Festival, indudablemente las huestes que lidera el carismático Mikael Stanne eran las más longevas. DARK TRANQUILLITYeran el plato fuerte de la jornada; no era para menos. El combo sueco lleva en activo desde finales de la década de los ochenta y son una de las bandas que de alguna forma marcaron la evolución dentro del death metal melódico. A lo largo de su prolífica y dilatada trayectoria, la banda ha ido evolucionando, incluyendo diferentes elementos dentro de su propuesta, reinventándose, en definitiva, mutando para no quedarse anclada en el pasado, aunque sin perder nunca ni renunciar a sus marcadas señas de identidad.

Quizás por ello he de reconocer que albergaba cierta curiosidad por comprobar qué tipo de repertorio presentarían en esta cita gallega. Mirando la caterva de temas que interpretaron, lo cierto es que hubo guiños a casi todas sus épocas. Tuvimos algún fugaz destello de lo que fueron sus lanzamientos de la segunda mitad de los noventa. Varias dentelladas que sirvieron para representar lo que la banda hizo durante la primera década de este tercer milenio. Un efímero paso por lo que fue su producción a lo largo de la década de los diez. Y por supuesto, representación de los temas que han publicado en sus últimas entregas, haciendo especial hincapié en las composiciones de su más reciente “Endtime Signals”, que publicaron hace un par de años.

Como en ellos viene siendo habitual, me cautivó especialmente la sobriedad y el magnetismo que desplegó Mikael Stanne. El frontman sueco volvió a ejercer como líder indiscutible de la banda, amén de ejercer en todo momento como el perfecto anfitrión. Se mostró cercano y comunicativo a la hora de dirigirse al público, realizando varios alegatos hacia la propia historia de la banda y la predilección tanto del público como de los propios músicos hacia la vertiente más old school de su material. Dejando patente que embarcarse en THE HALO EFFECT le ha servido para volver a “enamorarse” de ese “Goteborg Sound” que él mismo ayudó a definir musicalmente durante la década de los noventa.

Centrándonos en lo que fue su montaje escénico, me sorprendió la apuesta de engalanar el escenario con un gran telón de fondo que recordaba, tanto por las ilustraciones como por las tonalidades, a la portada de “Endtime Signals” y los tres singles que precedieron a su salida. En la parte trasera del escenario colocaron una larga tarima sobre la que se ubicaron la batería y los teclados. En cuanto al juego de luces, fue sobrio, pero efectivo, ayudando a enfatizar una descarga que se basó de forma exclusiva en el aspecto musical, ya que no contamos con añadidos innecesarios.

Haciendo gala de esa precisión casi quirúrgica que siempre les ha caracterizado, DARK TRANQUILLITY aparecían en escena para golpearnos de forma frontal e incontestable al dar buena cuenta de la corrosiva densidad melódica contenida en “The Wanders At Your Feet”. El último en aparecer en escena, a la carrera, fue Mr. Stanne, luciendo su inseparable chupa, para hacer explotar a un público que se mostró cómplice y enchufado desde el mismo arranque. Tras un inicio arrollador, impactante, en el que la banda supo conjugar de forma magistral las dos vertientes de su sonido, contundencia y melodía, “Hours Passed In Exile” servía como excusa para envolvernos en su oscuro manto antes de que las guitarras fueran ganando en pegada y contundencia para acabar de darnos el golpe de gracia definitivo. Para rubricar una triplete de auténtico infarto, -con la que los suecos querían mandar un mensaje claro a sus seguidores: vamos a volaros la cabeza-, apostaron por proponernos una primera parada en la que hasta el momento ha sido su última placa de estudio, brindándonos la oportunidad de dejarnos arrastrar por el implacable dinamismo que exhibieron en “Unforgivable”, que nos dejaba la estampa de Stanne agazapado escupiendo sus rotundas estrofas.


La apuesta por las sonoridades más netamente “old school” había marcado de forma tajante e incontestable los compases iniciales del show. Así que ahora tocaba dar un primer golpe de telón a la velada. Tras unos segundos en los que el escenario quedó sumido en la más absoluta penumbra, las tonalidades azules y los teclados se encargaron de aplacar momentáneamente los encendidos ánimos para navegar a través de la intensidad de “Atoma”. Como comenté, Stannederrochó carisma, y es que fue realmente emocionante comprobar cómo el vocalista, tras una primera ración de voces limpias, cambiaba el ritmo de las palmas que estaba haciendo el público para acompañar el tema, ya que este, altamente excitado, había acelerado notablemente el tempo. Estaba claro que la gente quería velocidad, intensidad y, en definitiva, emociones fuertes. Así que el sexteto no tardó en volver a pisar el acelerador para hacer que “Nothing To One” nos pasara por lo alto de forma incontestable, contando con el tenaz baqueteo de un Joakim Strandberg-Nilsson que se mostró expeditivo e intratable.

Los suecos apostaron por un repertorio muy cañero, en el que hubo mucho de ese “old school”, que tanto añoran muchos de sus seguidores. Quizás por ello, trallazos rotundos y arrolladores como el seminal “The New Build”, que fue uno de los elegidos para representar a su álbum “Character”, de 2005, sirvieron como combustible para que muchos ejercitaran las cervicales mientras ambas guitarras se batían en un intenso duelo. Su acometida fue salvaje e inmisericorde. “Cathode Ray Sunshine” fue otra lección magistral de ese death metal que destila potencia y melodía a partes iguales, denotando esa elegancia implícita que siempre les ha acompañado. Los tempos se tornarían más crujientes y las melodías más etéreas a la hora de flanquearnos el paso hacia la infalible “Terminus (Where Death Is Most Alive)”, que servía para que el entregado personal manifestara su aprobación levantando los puños al aire.

Una nueva incursión en “Endtime Signals” fue el pretexto idóneo para permitirnos recobrar mínimamente el aliento con “Not Nothing”, con Mr. Stanne nuevamente volviendo a ofrecernos otra buena ración de registros limpios mientras sus amenazantes y gélidas melodías nos atravesaban de forma innegociable. El cambio de dinámica llegaría con el que a la postre fue uno de los momentos más intensos y vibrantes de la descarga del combo sueco. Contraste hubo, y muchos, durante el show. Sin ir más lejos, encarando lo que fue la segunda mitad del show, era el momento idóneo para hacer enloquecer al personal con lo que fue el tema más antiguo que tocaron esta noche, “Punish My Heaven”, invitándonos a viajar a aquel ya lejano “The Gallery”, que, tal y como se encargó de recordarnos el propio frontman, conmemora su trigésimo primer aniversario en este 2026.

Las melodías se tornaron más etéreas y ambientales para abrazarnos y sumergirnos de lleno en “Phantom Days”. Una última parada en su obra de 2024 se convertiría en el pretexto para dejar que los teclados reclamaran su merecida cuota de protagonismo durante los compases iniciales de “The Last Imagination”. Una vez más, para regocijo de gran parte de los presentes, los suecos volverían a apretar los dientes, acelerando el paso notablemente para proponernos la inexpugnable rotundidad de “Lost To Apathy”. Encarando ya el tramo final del show, Stanne no quiso dejar de recalcar que el siguiente tema, “ThereIn”, tuvo que lidiar en su momento contra las críticas que lo tildaban de “soft”. El remate definitivo para una descarga imparable en la que DARK TRANQUILLITY dejaron constancia de que son un peso pesado dentro de la escena europea corrió por cuenta de otro clásico imprescindible para cualquier seguidor del death metal melódico como es la imprescindible “Misery´s Crown”.

Tras la demostración de veteranía, sobriedad, contundencia y elegancia que acaban de brindarnos DARK TRANQUILLITY, los más animados aún tenían un último asalto antes de dar por concluida esta primera jornada del Arcanxo Festival con la presencia de ENDERNITY. Aunque debo admitir que inicialmente entre mis planes estaba quedarme a presenciar la descarga de la formación madrileña que lidera Manuel Hernández “Manu”, el largo viaje hasta Ponteareas junto a la intensa y agotadora jornada de calor, metal y diversión acabaron propiciando que decidiera, teniendo en cuenta que aún restaba un segundo asalto festivalero, dar por finalizada la jornada. Así que aprovecho estas líneas para pedir disculpas a los chicos de ENDERNITY.




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