CHAOSADDICTION.
Guitarras rápidas, riffs mosheantes e incisivos, pero también algunos desarrollos más pesados, y con mucho groove fue lo que nos ofreció un cuarteto que repasó exhaustivamente el contenido de su apabullante debut “Kintsugi”, que vio la luz en marzo de 2026. Aunque no fueron muchos los que se arremolinaron frente al escenario, los momentos más destacados de su presentación llegarían con el riff criminal y despiadado que anunciaba “LOVESICK”, y ya encarando la recta final del show con la contestataria “FUCK YOU, NEXT”.
SAVAGED
A la hora prevista para su descarga, el sol todavía apretaba fuerte sobre el recinto. Así que mientras sonaba la introducción que les sirvió como presentación, los más valientes nos fuimos aproximando al escenario. Pese a esa estampa poco malagueña, con tan solo unas decenas de seguidores frente al escenario, mientras otros muchos se preparaban para seguir la descarga desde la distancia y a la sombra, SAVAGED no se amilanaron y empezaron el show golpeando fuerte, dejando constancia de por qué son uno de los nuevos abanderados del heavy metal en nuestro país. “Fire It Up” irrumpía con fuerza con esos aromas que evocaban a los JUDAS PRIEST más clásicos, proponiéndonos un pegadizo y efectivo estribillo que sirvió para que los más animados lo corearan con el puño en alto.
Habiendo dado un puñetazo sobre la mesa y contando ya con la atención de gran parte de los presentes, el combo catalán que capitanea Jamie Killhead siguió dándonos buenos argumentos para menear la cabeza, confiando en esta ocasión en los desarrollos más melódicos de “Stealing The Night”. Algo más compleja, apostando por dejar de lado su faceta más directa para confiar en sus habilidades como músicos, -proponiéndonos varios cambios de ritmo e intensidad-, resultó “Across The Burning Fields”, que es una de las preferidas del que suscribe de su segunda y hasta el momento última referencia de estudio, “Rising”, que publicaron a principios del pasado año.
Al que sucediera con INDUCTION en la jornada anterior, pudiera parecer que SAVAGED estaban un poco fuera de lugar dentro de un cartel que parecía inclinado hacia tesituras más extremas. Sin embargo, el cuarteto supo conectar con el personal y granjearse la simpatía y el apoyo de un público que se implicó al máximo a la hora de acompañar y corear estribillos tan rotundos y matadores como el de “Tons Of Leather”. Entre bromas y pasando un calor absolutamente bochornoso, la descarga de los catalanes fue ganando en intensidad y pegada. Además, al igual que sucediera en Burgos, también aportaron un plus de teatralidad shock-rock al show, ya que durante “Texas Bloody Texas”, mientras el público coreaba su pegadizo y hard rockero estribillo, apareció en escena el mismísimo Leatherface empuñando una motosierra.
Con los ánimos ya bastante caldeados, tocaba encarar la recta final de un show que se nos hizo muy corto, dando buena cuenta de otra de esas composiciones en las que los catalanes plasman su amor por las buenas melodías: “Queen Of My Salvation”. La rúbrica definitiva para el incontestable triunfo de SAVAGED en el Arcanxo Festival corrió por cuenta de la imprescindible “Running For Your Love (Tonight)”, que llegó acompañada de las habituales carreras por el mástil antes de que la banda nos instara a cantar con ellos para poner el mejor broche a su escueta presentación.
ANZV
El combo de Oporto, al igual que sucediera con DE L´ABÎME NAÎT L´AUBE, sorprendieron a más de uno con sus extravagantes vestimentas escénicas. Mención especial merece su frontman, Ahnum, que apareció en escena luciendo una perturbadora máscara, de la que deshizo hacia la mitad del show, y descalzo. Además, en todo momento asumió el rol de “gurú” o “chamán”, liderando a sus compañeros durante sus descomunales acometidas e incluso llegó a bajarse del escenario para arrodillarse entre el público y conceder así más intensidad al show.
Musicalmente, debo admitir que me sorprendieron muy positivamente, ya que su fusión de black con death metal hizo que un servidor, como gran parte de los presentes, no quisiera perderse el más mínimo detalle de lo que acontecía sobre las tablas. En cuanto a lo que fue su repertorio, los lusos incluyeron temas de lo que hasta el momento han sido sus dos lanzamientos largos, combinando composiciones de “Gallas” (2022) y su más reciente “Kur”, que data de mediados del pasado año.
Absolutamente seminales, ANZV supieron conectar con un respetable que se fue animando y metiendo cada vez más dentro de su actuación. Sin duda, para ello resultaron cruciales los aromas hipnóticos y por momentos ceremoniosos que desplegaron en cortes como “Isimud”, dando rienda suelta a una imparable épica metalera. Evidentemente, a lo largo de su presentación tampoco faltaron los desarrollos más opresivos y atmosféricos que marcaron “Shamash”, que fue una de las más celebradas.
Pero sin duda, si me tuviera que quedar con un número del combo de Porto, sería con el implacable “Inane”, un tema que aúna a la perfección varias de las aristas de una propuesta que bucea en diferentes ambientaciones y sonoridades.
PICTURE
Aunque en un primer momento podría dar la sensación de que la formación neerlandesa estaba un poco fuera de lugar, en un cartel en el que predominaban las propuestas más oscuras y extremas, su descarga supuso un soplo de aire fresco. Con su hard rock potente, marchoso y con juegos de guitarras dobladas propios de la NWOBHM, la banda demostró que la buena música nunca pasa de moda. Además, por si fuera poco, la banda supo crear un vínculo verdaderamente especial con el público del Arcanxo, hasta el punto de que el bajista Rinus Vreugdenhill se bajó a tocar mientras el personal corría en círculos alrededor suyo y sus compañeros miraban la escena con una amplia sonrisa dibujada en el rostro.
Apostando sobre seguro, tirando de clásico incontestable. Su descarga se abría con un primer guiño a lo que es uno de sus discos más celebrados, “Eternal Darkness”, de principios de los ochenta, y rápidamente nos pusieron en movimiento con “Griffons Guard The Gold”. Aunque desde que la banda alcanzó sus más altas cuotas de popularidad su formación ha cambiado notablemente, su actual frontman, Peter Strykes, ha sabido cómo hacer suyos temas innegociables para los seguidores de la banda como “Message From Hell”, que nos ponía las pilas con los acentos rítmicos que precedieron a su apabullante estribillo antes de recabar la cerrada ovación del personal.
Resulta cuanto menos curioso comprobar cómo hay bandas que, pese a llevar toda la vida en esto, parece que no pierden el gancho, la facilidad para conectar con el público, en ocasiones de generaciones más jóvenes. Así que fue realmente motivador ver cómo el personal se enganchaba irremediablemente a los tempos más netamente hard rockeros de “Blown Away”, que nos deleitaba con un fantástico juego entre ambos hachas. Simpático y cercano, Mr. Strykes no dudó en poner en práctica su español para dirigirse a la audiencia antes de proponernos una pieza que nos hizo acelerar el paso, “Line Of Life”. Nuevamente, el quinteto volvería a reincidir sobre su vertiente más marchosa y nuevamente rockera, dándonos argumentos para menear los pies mientras cantábamos el corte que prestaba título a lo que fue su obra de 1982: “Diamond Dreamer”. No obstante, si hubo un tema que puso el recinto literalmente patas arriba y que de alguna forma les sirvió para plasmar sus raíces más oscuras, contundentes y netamente heavys, ese fue “Eternal Dark”, que sustentado sobre un ritmo recio y muy pesado hacía que el personal alzara los cuernos al aire. Las guitarras musculosas volverían a reclamar su merecida cuota de protagonismo durante “You´re All Alone”.
Para el que suscribe fue una inesperada invitada; “The Blade” fue otra de las que sonó sólida como una roca y afilada al máximo. Más atrás en el tiempo, hasta prácticamente lo que fueron los primeros tiempos de la banda, nos invitarían a viajar con la trepidante “Bombers”, que fue la escogida para que Rinus se bajara del escenario. El momento de regresar sobre tesituras más melódicas llegaría durante “The Hangman”. Para protagonizar el último asalto de su descarga, PICTURE confiaron en ese marchoso boogie rock, convenientemente endurecido, que lleva por título “Lady Lightning”, tras el que se marcharon despedidos como auténticos héroes y dejándonos con la sensación de que ese hard rock honesto, sincero y sin aditivos artificiales nunca pasará de moda.
DESTRUCTION
Una impresionante lona trasera con la portada de ese icónico trabajo sirvió para engalanar un escenario en el que destacaba la altísima tarima de batería donde se ubicó el kit de Randy Black. En la parte inferior se dispusieron dos pequeños paneles. En cuanto a lo que fue el sonido, fue rotundo, compacto y apabullante. Todo sonó bien, sucio pero no embarullado, manteniendo la esencia y la personalidad clásica de la banda, dejando que fueran las guitarras de Martín Furia y Damir Eskic las que actuaran como estiletes para asestarnos unos fraseos que resultaron certeros, hirientes y aniquiladores.
El motor, la imagen, el indiscutible líder y el centro de todas las miradas fue el incombustible Schmier, que sigue conservando esa pose fiera e irreverente que siempre le ha acompañado. Su registro rudo, chirriante y por momentos esquizofrénico, hizo las delicias de todos los presentes y con su bajo nos proporcionó argumentos para castigar las cervicales en esas infernales cabalgadas que rezumaron azufre por los cuatro costados. Precedidos de un par de clásicos imprescindibles del metal, que nos ayudaron a consumir la espera, y de la majestuosa “Vader’s March”, el cuarteto germano se apoderaba del escenario luciendo chalecos, elásticos y tachas para dar por inaugurado su particular aquelarre thrashero con la demencial “Invincible Force”.
Erigido como el perfecto maestro de ceremonias, Schmier no paró de moverse, utilizando cualquiera de los micros que había repartidos por el escenario para atacar piezas como “Death Trap”, que rápidamente se convirtió en la banda sonora de un tumultuoso y anárquico circle-pit que provocó que una densa nube de polvo se alzara sobre nuestras cabezas. Ante el delirio de un personal que lo estaba pasando en grande, la aplastante sección rítmica del combo germano se encargó de flanquearnos el paso hacia “The Ritual”, dejándonos la estampa de la tripleta de cuerda haciendo piña en el centro del escenario antes de disgregarse y pasarnos por lo alto de forma arrolladora con una acometida absolutamente imparable.
Tras agradecernos la entrega, los músicos se perdían entre bambalinas para dejar que fuera la batería de Randy Black, -mientras el personal seguía corriendo en círculos-, la que se encargara de lanzar ese seminal y malévolo ataque que lleva por título “Tormentor”, que con ambos hachas intercambiando sus posiciones seguía caldeando el ambiente. Durante esta primera parte del show, la dedicada a repasar lo que fue su primer largo, los parlamentos fueron cortos. Schmier nos recordó, casi quebrando su voz, que “Infernal Overkill” se publicó hace 41 años y que el siguiente tema, “Bestial Invasion”, es el que acostumbra a cerrar sus descargas. La explosión de euforia fue total e incontrolada, y más aún cuando la tripleta de cuerda volvió a reunirse en el centro para, en esta ocasión, barrernos con sus instrumentos mientras nos ofrecían otra progresión de riffs arrolladores.
Con el escenario vacío y mientras el personal jaleaba ruidosamente a los músicos para que volvieran a ocupar sus posiciones, la expectación crecía de cara a lo que iba a ser la segunda parte del show. Como si fuera una condena irrefutable, el cuarteto regresaba con el cuchillo entre los dientes para asediarnos con “Curse Of The Gods”. Como si fuera un oráculo del metal, Schmier nos recordó que estábamos aquí para celebrar el heavy metal y el thrash metal. La respuesta de los presentes fue entusiasta y ensordecedora, alcanzando uno de los puntos álgidos de la noche cuando la banda se embarcó en “Life Without Sense”, que con sus melodías dobladas reivindicaba las raíces más netamente heavys de los germanos.
En una descarga en la que los clásicos fueron los protagonistas indiscutibles, y tras el afilado solo de Damir Eskic, estaba claro que no podía faltar el que fue el primer riff que creó la banda, el imprescindible “Mad Butcher”. La rúbrica definitiva que sirvió para que DESTRUCTION firmarán su triunfo incontestable en tierras gallegas corrió por cuenta de otra de las imprescindibles para todos sus incondicionales: “Total Disaster” y esa reivindicación con varios guiños a su extenso legado a que se han “bautizado” con el propio nombre de la banda “Destruction”.
VENOM INC.
No obstante, como suele decirse, lo bueno se hace esperar. Al igual que sucediera durante la descarga del combo germano, el kit de batería de JXN estuvo colocado a una altura considerable, lo que nos permitió apreciar la personal forma de aporrear del percusionista británico. El principal reclamo, el centro de prácticamente todas las miradas, fue el bajista y vocalista Tony “Demolition Man” Dolan, quien sigue conservando esa pose dominante sobre el escenario, contemplando al público con cara impasible mientras castiga su bajo con una pierna apoyada sobre los monitores. Sin embargo, para un servidor, la gran sorpresa de la noche vino de la mano del guitarrista Curran Murphy, “Beleth”, que es quien completa este ruidoso power trio desde 2024. Y es que el “hacha” americano se destapó como una fiera sobre el escenario; no paró de moverse, agitar sus largas trenzas, -que le nacían en la nuca-, e incluso no paró de vacilar tanto al público como al propio Dolan, con lo que su descarga gozó de una ambientación de lo más divertida.
Si alguien daba por supuesto que VENOM INC. iban a centrar su repertorio en los grandes clásicos que forjaron la oscura leyenda de uno de los iconos imprescindibles del metal más oscuro y extremo, no podía estar más equivocado. Sí, por supuesto que hubo varios recuerdos a la ex-banda de Demolition Man, básicamente repescando temas de los que grabó junto a Mantas y Abaddon a finales de los ochenta y principios de los noventa. Sin embargo, durante el show tuvimos ocasión de deleitarnos con cortes de las dos obras de estudio de VENOM INC.: “Avé” (2017) y “There’s Only Black” (2022).
Como si fuera una oscura declaración de intenciones, la descarga se abría con una demencial invocación al maligno de manos de un rotundo y despiadado “Ave Satanas”. Aunque el sonido fue algo irregular durante los compases iniciales del show, la situación no tardó mucho en normalizarse y ya durante “War”, que arrancaba con el bajista profiriendo un devastador alarido, la cosa empezó a mejorar notablemente. Me gustó mucho el ritmo, la dinámica de concierto que nos brindó el trío. Se les vio especialmente motivados y dejándose la piel a la hora de conectar con el público, haciendo que los más animados fueran partícipes y parte protagonista de andanadas tan furiosas y speedicas como la que prestaba título a lo que fue su segunda entrega de estudio “There’s Only Black”. Con el personal ya metido en faena y con la banda rayando a un excelente nivel, era el momento idóneo para proponernos un delicioso primer ejercicio de nostalgia.
Mucho se ha hablado de lo que supuso la entrada de Demolition Man en el seno de VENOM. Para muchos, la leyenda británica cambió drásticamente. Sin embargo, para otros, entre los que está un servidor, la banda siguió facturando obras interesantes, que conectaban a la perfección con su demoníaco pasado. “Prime Evil”, que vio la luz a finales de los 80, fue una perfecta muestra. Precisamente de ese disco la banda rescató para regocijo de los más veteranos una retahíla de temas como “Blackened Are the Priest”, que nos rebanaba el cuello con sus corrosivas líneas de bajo, y “Carnivorous”, que fue la excusa perfecta para que todos levantáramos los puños mientras gritáramos su compacto y demoledor estribillo.
Mientras el personal trataba de reponerse del impacto, JXN se encaramaba a su banqueta para demandar el apoyo del respetable antes de dar el pistoletazo de salida al tempo más comedido y machacón de “Preacher Man”, que cambiaba velocidad incendiaria por la rotundidad de un riff que nos golpeó como si fuera un gancho directo al mentón. Algo menos efusiva fue la recepción que el respetable tributó al pantanoso “Cursed”, el tema que abría aquel denostado “The Wasted Lands”, que VENOM publicaron en 1992 antes de la salida de Demolition Man.
No tardaría mucho el trío en volver por sus fueros. Era tarde, estábamos cansados, pero aún teníamos ganas de más. Así que la mejor opción para volver a enganchar a un público que empezaba a acusar el cansancio fue volver a pisar el acelerador a fondo, dando cancha a la implacable dinámica rockera de la despiadada “Come To Me”, que fue la elegida para volver a centrar el objetivo sobre su propio material. El arranque oscuro y ritualista de “Inferno” espoleó aún más si cabe a unos devotos que no vacilaron a la hora de alzar el puño cada vez que JXN aporreaba su batería.
Un único y solitario recuerdo se permitió el trío a la producción de VENOM con Cronos al frente. Así que el público recibió como un regalo infernal la delirante “Live Like An Angel (Die Like A Devil)”, repescada del icónico “Welcome To Hell” (1981). Esa vena macarra, irreverente y explosiva tendría continuidad con otra bomba de relojería como la definitoria “Black n’ Roll”, que desató la locura en los aledaños del escenario. Tocaba cerrar el show por todo lo alto. Y la mejor forma de dejarnos con una maligna sonrisa dibujada en el rostro fue con su versión del clásico de MOTÖRHEAD, “The Hammer”, que dedicaron al que fuera su guitarrista Phil Campbell. Impasible al paso del tiempo, Tony “Demolition Man” Dolan parece empeñado en seguir ofreciendo a sus devotos esos oscuros rituales protagonizados por ritmos desenfrenados y riffs hirientes y devastadores.
WOLFHEART
Con la sobriedad que siempre les ha caracterizado, el combo finlandés hizo gala de una contundencia y una elegancia absolutamente incontestables. Sin embargo, en esta ocasión, alguna de las pistas que llevaban disparadas no sonaron con la nitidez deseada. Así que piezas como la inicial “Ancient Cold” acabaron quedando algo deslucidas. No obstante, el arsenal de trallazos rotundos e incontestables que ha grabado Mr. Saukkonen desde que iniciara el proyecto hace más de una década es absolutamente incontestable. De modo que zarpazos que se han convertido ya en imprescindibles entre sus seguidores, como “Ghosts Of Karelia”, sirvieron para alimentar a los más devotos.
Por supuesto que su apuesta decidida por la intensidad melódica y esas infranqueables paredes de sonido que la banda es capaz de crear durante sus presentaciones continúan intactas, haciendo que temas cargados de épica metalera como “The King” ayudaran a levantar los ánimos de los que a estas horas empezábamos a notar ya el cansancio acumulado. Por supuesto, como no podía ser de otra forma, para encarar la recta final del show los finlandeses confiaron en “The Hunt”, “Grave” y la inevitable “The Hammer”.
Sin sorpresas, ciñéndose a lo que se esperaba de ellos, WOLFHEART volvieron a dejar a su paso a un público encantado y absolutamente devastado que no pudo resistirse a la implacable intensidad melódica que desplegaron.
Los elegidos para protagonizar el acto de clausura del Arcanxo Festival 2026 fueron unos viejos conocidos para cualquier seguidor del metal en tierras gallegas: RAZE. Lamentablemente, no pude quedarme a disfrutar de su descarga. Sin embargo, teniendo en cuenta las buenas sensaciones que me dejaron en su estreno en tierras catalanas, el pasado septiembre, abriendo para unos pesos pesados de la escena internacional como son FLOTSAM AND JETSAM, no me cabe la menor duda de que brindarían una soberana ración de ese thrash metal old school que llevan prácticamente dos décadas defendiendo.
Fue un fin de semana completo. En el que disfrutamos de un clima excelente y de unos conciertos absolutamente geniales, en los que predominó el buen rollo y, por supuesto, el buen sonido. Arcanxo Festival cierra su edición de 2026 presentando su firme candidatura para convertirse de cara a próximas ediciones en una cita ineludible para los seguidores del metal en el norte de la península ibérica.









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