En cualquier caso, antes de tener la oportunidad de volver a deleitarnos con una retahíla de clásicos absolutamente incontestables para cualquier seguidor del hard rock y el heavy metal que se precie, tendríamos ocasión de disfrutar de la descarga de los locales SAVAGED. La formación catalana está aprovechando al máximo el tirón que están teniendo con su segundo largo, “Rising”, que vio la luz a mediados del pasado año. Tras un verano ajetreado, en el que han participado en varios festivales, la banda volvía a casa para reencontrarse con sus seguidores y dejar patente que toda esa experiencia y bagaje acumulado les hace funcionar sobre las tablas como una máquina certera y perfectamente engrasada de facturar heavy metal.
Habiendo mostrado sus credenciales con dos trallazos en los que combinaron la caña y la inmediatez del heavy metal tradicional con las pinceladas melódicas de sus pegadizos y coreables estribillos, tocaba cambiar radicalmente de registro. Así que, para mostrarnos que también saben adentrarse en estructuras más complejas, apostando por los cambios de ritmo e intensidad, nos invitaron a sumergirnos, siguiendo su ritmo cabalgante inicial, en “The Conqueror”. Las guitarras solapándose se encargarían de franquearnos el paso hacia el medio tiempo “Stars Are Falling”, proponiéndonos otra ración de melódicos estribillos que los más animados tuvieron ocasión de corear con el puño en alto.
No dejarían de lado el material contenido en su última placa de estudio, ya que la siguiente en sonar fue “Queen Of My Salvation”. Contando con la complicidad de un respetable que conocía los temas y que no se cortó a la hora de participar en ellos, el cuarteto encaraba la recta final del show proponiéndonos una nueva mirada a lo que fue su ópera prima, “Night Stealer”, para hacernos participar durante “Tons Of Leather”. Sin duda, el momento más destacado de su escueta presentación llegaría con una de las piezas que mejor está funcionando en sus directos, “Texas Bloody Texas”, y es que la irrupción del “loco” empuñando la motosierra le da un toque de shock-rock que acaba por no dejar indiferente a nadie. Tras recibir el cálido reconocimiento de sus entregados seguidores, SAVAGED cerrarían su descarga dándonos nuevamente excusas para que moviéramos la cabellera y también los pies siguiendo el ritmo marchoso del enérgico “Running For Your Love (Tonight)”. No defraudaron: SAVAGED presentaron hace tiempo su candidatura para ser una de las bandas importantes dentro del heavy metal nacional. Y su descarga de esta noche, abriendo para una leyenda viva, les sirvió para sumar nuevos adeptos a su causa.
Como comenté anteriormente, si alguien pensaba que la presencia de Robin McAuley iba a significar que el show de esta noche iba a girar en torno al material contenido en la tripleta que conformaron “Perfect Timing” (1987), “Save Yourself” (1989) y “Nightmare” (1992), no podía estar más equivocado, ya que el repertorio se centró casi de forma exclusiva en el catálogo de MICHAEL SCHENKER GROUP, con la lógica excepción del “Doctor Doctor” de los británicos UFO. En cualquier caso, me gustaría destacar que el vocalista irlandés se mostró de lo más sólido y resolutivo a la hora de sacar el repertorio adelante, aunque es cierto que se le vio algo menos cómodo cuando tuvo que atacar algún corte más netamente heavy metalero. En cuanto al resto de acompañantes del temperamental “hacha germano”, me sorprendió que contara con la presencia del polifacético Alessandro Del Vecchio, que alternó las labores de teclista y guitarrista rítmico a lo largo del show. Al igual que sucediera en visitas anteriores, de la sección rítmica se en encargaron el ya mencionado Bodo Schopf y de las cuatro cuerdas Barend Courbois, al que noté más animado que en visitas anteriores, cabeceando sin parar y levantando el brazo cada vez que había que atacar algún estribillo. Pero, obviamente, el centro de todas las miradas fue el gran Michael Schenker, quien salió luciendo una levita negra, que no se quitó durante todo el show, y uno de sus habituales gorros. Se mantuvo la mayor parte del tiempo en su lado del escenario, encorvado sobre su flecha, mostrándose tan certero como letal a la hora de encarar esas escalas y esas melodías coreables que le han convertido en uno de los máximos referentes de las seis cuerdas.
En cualquier caso, lo que nadie puede discutir es que sobre las tablas esta noche tuvimos a una banda de auténtico lujo. Una formación de músicos rodados y con experiencia contrastada que hicieron todo lo necesario para que los siguientes 100 minutos fueran un disfrute para todos los presentes. Tirando de clásico, buceando en la nostalgia, el show arrancaba con “Looking For Love”, que servía para que Mr. McAuley dejara patente que sigue conservando esa elegancia que siempre le ha caracterizado, y que se vio contrarrestada con la garra y el empuje de un Schenker preciso y certero a la hora de atacar el mástil de su flecha blanca. Tras ser aclamados por un público que les acogió con los brazos abiertos, tocaba seguir buceando en el material de la “época Barden”, así que todos nos convertirnos en cómplices del vibrante estribillo de “Red Sky”, que llegaba precedido de su bombardeante riff.
Aunque la nostalgia jugó un papel destacado en el show, los que hemos venido siguiendo la trayectoria del virtuoso guitarrista sabemos que ha publicado trabajos muy interesantes en los últimos años. De entre las canciones escogidas para representar esta última etapa, “Emergency” fue la primera parada que se permitieron en su anterior “Universal” (2022), y fue precisamente en este tema de cariz más cañero y netamente heavy metalero cuando pudimos comprobar cómo Robin tenía que esforzarse al máximo para conseguir sacarlo adelante, y es que su registro combina mejor con las tesituras hard rockeras que con los riffs más incisivos y afilados. Mucho más cómodo y en su salsa pudimos verle durante “Rock You To The Ground”, rescatada de “Assault Attack”, permitiéndose incluso el lujo de vacilarle a sus compañeros a propósito de una chica que le lanzó una prenda de ropa interior.
El primero de los números instrumentales de los que pudimos disfrutar esta noche no tardó en llegar para poner la sala literalmente patas arriba. Hay piezas por las que parece que no pasa el tiempo, canciones que están grabadas a fuego en la memoria del personal y que siempre saben a gloria. Sin duda, “Into The Arena” es una de ellas, y esta noche volvió a desatar la euforia en una sala que la recibió con el entusiasmo propio del gran clásico que es. Y es que, casi medio siglo después de su publicación, sigue volándonos la cabeza, dejando claro que la buena música no entiende de épocas, ni etiquetas ni modas. El nivel de euforia se mantendría intacto. Así que tras preguntarnos Robin si estábamos preparados, llegaba el momento de saltar como si no hubiera mañana siguiendo el adictivo ritmo de “Ready To Rock”, que nos dejaba la estampa del público respondiendo a la banda cada vez que tocaba hacerse cargo de su abrumador estribillo.
Aprovechando la perfecta sintonía y el clímax que la banda había conseguido crear con unos seguidores que se lo estaban pasando en grande, era el momento idóneo para que nos presentaran una de sus nuevas composiciones. El corte que presta título a su último redondo, “Don’t Sell Your Soul”, fue el escogido y, aunque dejó una buena impresión gracias a su implacable tenacidad melódica y a esa dinámica deudora de los SCORPIONS más clásicos, lo cierto es que bajó ligeramente el suflé de un público que se mantuvo bastante expectante mientras sonaba. Sin embargo, no tardaría mucho el gran Schenker en volver a tener al personal comiendo de la palma de su mano. “Cry For The Nations” fue otra de las que consiguió mover a un personal que cantó tan intensamente que incluso “sepultó” el registro del vocalista irlandés. No tardaría en llegar otro de los momentos cumbre de la noche. Nuevamente, Robin volvería a perderse entre bambalinas para dejar que todas las miradas se clavaran en un Schenker que, desde su esquina, tiró del carro para que el ecuador del show, con “Captain Nemo”, fuera absolutamente memorable.
Acto seguido sería Alessandro Del Vecchio quien se quedó unos instantes solo en escena para ofrecernos un breve pasaje instrumental a los teclados. Tras recibir el cálido aplauso del respetable, se le sumarían el resto de sus compañeros para, entre todos, volver a poner al personal a dar palmas para respaldar el empuje rockero de otro clásico como es “On And On”. No abandonarían el contenido de aquel segundo largo de 1981 que vio la luz bajo el nombre de “MSG”, ya que la siguiente en hacer acto de presencia fue otra de las que no acostumbra a fallar en las descargas del “Genio” alemán, “Attack Of The Mad Axeman”, que servía para que Schenker cambiara el semblante, mostrándose más amenazante ante unos seguidores que le vitorearon reverencialmente.
Tras el breve interludio solista de Barend Courbois, no tardarían mucho sus compañeros en volver a retomar sus posiciones para hacernos viajar en el tiempo, de 1981 a 2021. El reptante medio tiempo “Sail The Darkness” fue la elegida para representar su lanzamiento de 2021, “Immortal”, que llamó la atención de quienes no estaban familiarizados con él por el imparable potencial melódico de su hímnico estribillo. “Armed And Ready” fue otro de los momentos álgidos de la velada, otra de las responsables de que la temperatura se caldeara al máximo dentro de un Razzmatazz que parecía cada vez más entregado y animado y que nos dejaba la estampa de un sonriente McAuley que levantaba reiteradamente su pie de micro para hacerlo girar lentamente sobre su cabeza. Ahí estaban la esencia, las poses y la personalidad de unos músicos que han marcado a muchos seguidores, haciendo que su recuerdo sea imborrable. Y, por supuesto, esta noche tampoco faltaron los temas, mejor dicho, los himnos que se han convertido en atemporales, y es que fue una auténtica pasada ver a seguidores de diferentes generaciones mover la cabeza siguiendo ritmos tan reconocibles y legendarios como el de “Desert Song”.
Con la velada encarando ya su recta final, tocaba echar toda la carne en el asador. Y no me refiero a nivel de entrega de los músicos, ya que en todo momento la banda estuvo enchufada, sino más bien a la entrega y el nivel de euforia de unos seguidores que se dejaron literalmente las cuerdas vocales, primero para entonar y acompañar la melodía del tema que prestaba título al álbum publicado a finales de 1982 junto al vocalista británico Graham Bonnet, “Assault Attack”. Mientras que el delirio colectivo llegó cuando el personal reconoció la atemporal y mítica entradilla del clásico de UFO“Doctor Doctor”, que, con el respetable abrazado, saltando y cantando ensordecedoramente, ponía el mejor broche a una velada que aglutinó algunas de las piezas que han marcado y definido el heavy metal.
A lo largo de su longeva carrera, Michael Schenker ha vivido momentos mejores y peores. Ha tocado la cima del heavy metal, pero también ha tocado fondo en más de una ocasión a nivel personal y profesional. Afortunadamente, parece que la madurez le está sentando especialmente bien. Ahora, más calmado en todos los sentidos, parece que Schenker está plenamente concentrado en ofrecer lo mejor de sí mismo a sus seguidores, tanto en sus entregas de estudio como en sus directos. Y eso es una excelente noticia.




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