Parece
que nada va a detener al Papa Emeritus III y su comitiva de Nameless Ghouls,
sean quienes sean, en su objetivo de seguir esparciendo su tenebroso credo de
maldad. Pese a los últimos acontecimientos en su curia, con demandas
interpuestas por algunos de sus antiguos miembros, la gira Popestar arribaba a
la Ciudad Condal con el recuerdo todavía fresco de su fantástica descarga de
finales de 2015. Quizás el salto desde la céntrica sala Apolo al Sant Jordi
Club fuera una apuesta demasiado arriesgada, así que finalmente los suecos
oficiarían su particular ceremonial en el marco de la sala grande
del Razzmatazz ante una audiencia fiel, devota y entregada.
