martes, 31 de octubre de 2017

PARADISE LOST+PALLBEARER+SINISTRO-RAZZMATAZZ 2-BCN-23-OCT-2017


A finales de 1993 unos jóvenes y todavía melenudos Paradise Lost arribaban a Barcelona para abrir la descarga de los brasileños Sepultura. En aquella época el quinteto de Halifax era un valor en alza dentro de la escena europea, amén de ser los abanderados de un nuevo estilo denominado gothic metal. Posteriormente llegó su inclusión en el  “mainstream” metálico con el  celebrado  "Draconian Times", para después  iniciar una larga senda dentro de la experimentación apostando por unas sonoridades más sintéticas, marcadas por el uso de  sintetizadores y diferentes  elementos electrónicos en discos como "One Second"(1997), "Host"(1999) y "Believe In Nothing"(2001), que les valieron la incomprensión y las feroces críticas de algunos de sus primeros  seguidores.

Si algo ha marcado la longeva trayectoria de Paradise Lost ha sido la libertad a la hora de evolucionar, involucionar y, en definitiva, derivar su música  hacia diferentes estilos y sonoridades. Así que en los últimos años  la formación británica ha ido desandando el camino que había trazado, endureciendo su propuesta progresivamente, algo que se ha acentuado en sus últimas entregas discográficas, en las que parecen haber recuperado su vertiente death-doom. Su decimoquinto trabajo "Medusa", era la excusa para volver a la carretera, así que una vez más la banda pisaba la Ciudad Condal para reencontrarse con sus incondicionales en la sala mediana del Razzmatazz, contando como actos de apertura con  Sinistro y los americanos Pallbearer. 

La sala acotada a la mitad ponía de manifiesto que, pese a las buenas críticas cosechadas en sus últimas entregas, los británicos han visto notablemente mermado su poder de convocatoria, ya que  a mediados de los noventa solían   presentar sus trabajos en la sala grande de la extinta Zeleste. Con la gente todavía accediendo al recinto y sin la habitual introducción aparecían en escena Sinistro. Poco conocidos todavía por estos lares, los lisboetas sorprendieron con una propuesta ecléctica, heterogénea  y oscura, en la que destacó especialmente el concurso de su vocalista,  Patricia Andrade, quien escenificó la inicial "Partida"  con una sucesión de movimientos espasmódicos.

Su puesta en escena estuvo marcada por la sobriedad y las atmósferas tenebrosas y oscuras, con el escenario sumido en la penumbra a excepción de una solitaria luz que incidía en la figura de la propia Patricia, lo que acabó confiriendo una  ambientación minimalista a  temas como "Relíquia", que servía para que la vocalista nos sedujera con su preciosa voz mientras sus compañeros se encargaban de conceder al tema un toque  lúgubre e inquietante.

Por si alguien no tenía todavía ubicados a Sinistro los aromas  propios de la ciudad de las siete colinas quedarían plasmados  a lo largo del tramo final de su presentación, fundiendo las  ambientaciones doom,  el post metal y algunos pasajes cargados de melancolía con aromas de fado a lo largo de “Cidade part 2”. Una propuesta personal y de difícil catalogación  fue lo que nos ofrecieron unos Sinistro que, desafortunadamente, pasaron bastante desapercibidos. 

En poco menos de una década Pallbearer han conseguido granjearse una excelente reputación como banda de directo, amén de ganarse el respeto y la admiración de una escena tan selecta y cerrada como la doom. Si ya con su anterior “Foundations Of Burden” (2014), cosecharon unas magníficas críticas, su tercer largo “Heartless” les ha servido para llegar a un público más amplio y heterogéneo. Sin embargo, esto no quiere decir que el cuarteto de Little Rock haya suavizado su sonido, ya que sus complejas y extensas composiciones siguen siendo manteniendo esas atmosferas oscuras y tortuosas.

A diferencia de lo que sucediera con los encargados de abrir la velada, la presencia de los americanos había suscitado bastante expectación, y lo cierto es que acabaron colmando las expectativas del respetable, ofreciéndonos un directo vibrante, intenso y poderoso. Resulta muy destacable  que Pallbearer, optando por una propuesta repleta de cambios de ritmo y desarrollos  de corte progresivo, hayan conseguido fidelizar a unos fans que van creciendo en cada una de sus visitas. Quizás por ello no me sorprendieron los respetuosos  silencios que acompañaron los pasajes más lentos e introspectivos de la inicial “Worlds Apart”, que ponía de manifiesto la excelente coordinación entre Brett Campbell y Devin Holt.

Tras habernos invitado a cruzar el umbral de su particular universo sonoro tocaba adentrarse en el material de su último redondo, y para ello optaron por los técnicos  desarrollos de “Thorns”. Varías fueron las facetas que los americanos nos presentaron a lo largo de las cuatro composiciones que interpretaron. De modo que su vertiente  más melódica e intimista quedaría plasmada durante algunos de los pasajes de “Dancing In The Madness”, que nos abocaba  sobre una segunda mitad preñada de contundencia y brutalidad.

En un escenario a media luz, algo que fue una constante a lo largo de sus cuarenta minutos sobre las tablas, llegaba el momento de encarar la recta final de su actuación, ofreciendo un suculento guiño a sus fans más veteranos, presentando  la pieza que abría su primer largo, “Foreigner”, con la que nos dejaban unas fantásticas sensaciones. En definitiva, que Pallbearer demostraron estar en un gran estado de forma. Evidentemente su propuesta no es apta para todos los públicos, pero lo cierto es que la banda  exhibió personalidad, técnica y, ante todo, calidad.

No creo que nadie se sorprendiera cuando tras la habitual introducción los de Halifax aparecieron en escena parsimoniosamente  y  vestidos de riguroso  negro para abrir la velada con "From The Gallows". Una vez más llamaba la atención el enésimo cambio de look del guitarrista Gregor  Mackintosh, quien ha abandonado el rubio de su última aparición en el Rockfest para lucir ahora una cresta a lo mohicano. Como siempre, ocupando el centro del escenario estuvo Nick Holmes, y sobre él recayeron  gran parte de las miradas. El veterano vocalista parece haber redescubierto su pasión por los registros guturales tras su colaboración con los suecos Bloodbath, pero resulta incuestionable que con el paso de los años su voz ha perdido en matices e intensidad, algo que se notó especialmente en las tonalidades rasgadas.

Sin embargo, Holmes estuvo a un buen nivel en líneas generales, aunque se le vio pasar por  bastantes dificultades a la hora de afrontar los temas que grabara durante los noventa. Quizás, ese fuera el motivo por el que el repertorio de esta noche estuvo  centrado en el material facturado durante la última década, dejando así aparcadas las composiciones de sus dos primeros largos y las incluidas en la trilogía que conformaron "One Second", "Host" y "Believe In Nothing".

Tras haber roto el hielo con una pieza de su último redondo, la audiencia, siguiendo las indicaciones del vocalista, acompañó con palmas los compases iniciales de "Tragic Idol", que introducía  las primeras pinceladas de ese gothic metal que ellos mismos dieron forma en sus primeras obras.   Para finiquitar esta abrumadora tripleta de apertura optaron por "The Enemy", que nos mostraba otra de las facetas de su camaleónico sonido, dando buena cuenta de varios elementos electrónicos mientras Nick demandaba nuestra colaboración para apoyarle  a la hora de entonar  el estribillo.

Aunque no hubo  extensas charlas durante las presentaciones, Nick aprovechó para darnos las buenas noches durante los prolegómenos de “Erased”, que proseguía con nuestro viaje retrospectivo hasta  la época de “Symbol Of Life”. La vuelta sobre lo que podríamos denominar ortodoxia metalera  llegó de manos del novedoso “Gods Of Ancient”, sumergiéndonos de lleno en sus ambientaciones  doom gracias al cavernoso  sonido de las guitarras de Mackintosh y Aedy. Uno de los momentos culminantes de esta primera mitad del show llegaría con un  “Enchantment”, que  no me acabó de convencer   a causa de unas líneas vocales que poco tenían que ver, en cuanto a fuerza e intensidad,  con las que quedaron registradas en  los surcos de “Draconian Times”.

Resulta evidente que la veteranía es un grado, y como “perros viejos” del negocio los británicos aprovecharon la euforia del respetable para presentar el corte que da título a su última entrega “Medusa”, una pieza lenta  y pesadumbrosa que acabó gozando de una muy buena acogida. Un aspecto que no me gustó fue la iluminación escogida, con predominio de luces rojas y azules, algo que dificultó poder distinguir a los músicos durante “Eternity Of Lies”; que fundía la grandilocuencia de las  voces pregrabadas con las del propio vocalista antes de que  Mackintosh nos deleitara con un elegante desarrollo solista.

Y es que el guitarrista zurdo gozó de un protagonismo destacado a lo largo de toda la velada, blandiendo su flecha para comandar a sus compañeros durante los melancólicos desarrollos que marcaron “Faith Divides Us- Death Unites Us”. “Blood And Chaos”, volvería a incidir en su lanzamiento de este año. Mientras que para cerrar este tramo del  show optaron por uno de sus primeros éxitos “As I Die”, que fue coreado intensamente por el respetable.

“Beneath Bronken Earth”, fue la elegida para flanquearnos el paso hacia el último segmento del show, para acto seguido espetarnos sin previo aviso la imprescindible “True Belief”. Para su retorno sobre las tablas el quinteto se reservó una demoledora versión de “No Hope In Sight”, y la pieza que mejor conecta su presente y su pasado “The Longest Winter”. El fin de fiesta definitivo llegaría con una sorpresiva “The Last Time”, -que sustituyó al habitual cierre  “Just Say Words”, para provocar la algarabía de sus seguidores más metaleros.

Definitivamente la de esta noche no fue la mejor descarga de  Paradise Lost en tierras catalanas. Pese a ello, no creo que nadie pueda poner pegas al impecable trabajo instrumental de la banda. Aunque, eso sí, resulta evidente que las prestaciones de Nick Holmes en directo están lejos de las de antaño, algo que se nota especialmente a la hora de encarar algunos de sus himnos clásicos.


TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER


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