Poco podían imaginarse Mark Jansen y Simone Simons cuando unieron fuerzas para grabar, a principios de este tercer milenio, aquella primera maqueta de Sahara Dust, que acabarían formando parte de uno de los máximos exponentes del metal sinfónico en el Viejo Continente: Epica. Sin embargo, encorsetar su sonido dentro de las estrecheces propias de una etiqueta sería terriblemente injusto para una banda que, en sus prácticamente 25 años de andadura, ha hecho concesiones y guiños al power, el prog, e incluso a tesituras más cañeras, gracias a la calidad de sus instrumentistas y al duelo vocal que en algunas de sus composiciones han protagonizado los dos pilares de la formación anteriormente citados. Muchas han sido las ocasiones en las que el combo neerlandés ha visitado nuestro país, ya fuera en salas de diferentes capacidades, o en el marco de los festivales estivales. Y, generalmente, la impresión que han dejado a su paso ha sido siempre inmejorable.