martes, 6 de octubre de 2026

EVANESCENCE+POPPY-NOVA TWINS-OLIMPIC ARENA BADALONA-BCN-1-OCT-2026

 


“El éxito no es un lugar al que se llega, sino un viaje que se continúa”. Pocas bandas hay que puedan presumir de haber vendido más de 15 millones de copias de su debut en este tercer milenio. EVANESCENCE lo consiguieron con “Fallen” (2003), convirtiéndose en todo un fenómeno a nivel global, adjudicándose un par de premios Grammy, amén de facturar un tema que se convirtió en todo un himno generacional como fue “Bring Me to Life”. Desde entonces, la relación con el público catalán ha sido especial. Sin ir más lejos, días antes de aterrizar en el Olímpic Arena de Badalona, la propia banda compartía una foto de Amy Lee en la plaza de Sant Felip Neri del barrio Gótico de Barcelona, que fue el enclave donde grabaron el videoclip de “My Immortal”. No obstante, lejos de vivir de la nostalgia, el combo de Little Rock está presentando en este periplo por el Viejo Continente su flamante “Sanctuary”, su sexta referencia de estudio que, además de aportar novedades en su alineación, pone fin a más de un lustro de silencio discográfico.

No llegaban solos a la cita Amy Lee y sus muchachos; uniendo fuerzas con ellos para completar un cartel de lo más atractivo, especialmente para sus seguidores más jóvenes, contarían con la presencia de dos nombres que son ya una realidad dentro de la escena internacional y que tienen en común estar liderados por mujeres. NOVA TWINS fueron las elegidas para abrir fuego con una propuesta que se sale de los cánones habituales y que combina de forma original y diferente rock, punk y hip hop. Mientras que, para amenizar la espera antes del plato fuerte de la noche, tendríamos ocasión de volver a disfrutar de la descarga de POPPY, quien aprovechó la oportunidad para presentar su séptima entrega de estudio, “Empty Hands”.

Como mencioné anteriormente, la cita tuvo lugar en el Olímpic Arena de Badalona, donde una generosa cola aguardaba impaciente a que se abrieran las puertas mientras la lluvia amenazaba con hacer acto de presencia. Lo primero que me sorprendió al ocupar mi localidad en las gradas fue la disposición del escenario. En esta ocasión, estuvo colocado en uno de los laterales, con lo que el espacio reservado para la pista quedó bastante recortado. Sin embargo, en contraposición, la gran mayoría de los presentes pudimos disfrutar de una fantástica panorámica frontal. En cuanto a lo que fue el amplio escenario, estuvo flanqueado por sendas pantallas, una a cada lado, y otra de grandes dimensiones en la parte posterior del mismo. No hubo las clásicas paredes de amplificadores, sino que el equipo de sonido fue colgante, con lo que los músicos de las tres formaciones pudieron disfrutar de la amplitud de un escenario que, en su parte central, tenía una sección que sobresalía y se adentraba hacia el público.


Con el nombre del combo británico proyectado en la gran pantalla trasera, aparecían en escena NOVA TWINS. La formación que capitanean la bajista Georgia South y la guitarrista y vocalista Amy Love gozó de una cálida acogida de manos de quienes empezábamos a dar colorido a un pabellón que poco a poco iba poblándose de seguidores. Desmarcándose de la disposición habitual, las británicas optaron por colocar la batería en un lateral del escenario, lo que dejaba una gran libertad de movimiento a ambas primas.

Derrochando ganas de impactar y de mover al personal, NOVA TWINS daban por inaugurada su descarga brindándonos una primera muestra de su vertiente más netamente rockera, apostando por los tempos machacones y los coros disparados, que sirvieron para que los más animados levantaran los puños para acompañar “Antagonist”. He de admitir que me sorprendió el sonido tan denso y saturado del bajo de Georgia, creando un áspero muro sónico junto a la batería. Y es que su socia, Amy Love, no tocó la guitarra en todos los temas. En “Cleopatra” se dedicó a ejercer de frontwoman, bailando y moviéndose como una fiera desatada por todo el escenario mientras buscaba implicar al público que copaba las primeras filas.

Tras abrir su descarga con una doble ración del material contenido en lo que fue su segundo largo de estudio, “Supernova” (22), tocaba empezar a desgranar su más reciente “Parasites & Butterflies” (25), poniendo el objetivo en “N.O.V.A.”, para la que Amy recuperaba su guitarra mientras nos daba las instrucciones para cantar el tema con ella. Tras una intro de índole gamer, llegaba el momento de fusionar rock y música de baile durante “Choose Your Fighter”, que fue una de las que mejor acogida obtuvo.

El contraste llegaría con las ambientaciones más sosegadas e introspectivas que nos propusieron durante “Hummingbird”. Agradecidas por el cariño recibido y contando con la complicidad de un respetable que se fue animando a medida que avanzaba el show, las británicas encaraban la recta final de su descarga con “Glory”, con ambas absolutamente desatadas para protagonizar una vibrante e intensa recta final. Diferente, original y aunando rock y sonoridades más contemporáneas, la descarga de NOVA TWINS dejó unas buenas sensaciones y a más de uno con ganas de escuchar algún tema más. Y eso que el sonido, con mucho eco, ya que el recinto aún presentaba un aspecto algo desangelado, no fue el mejor.


Dejando a un lado gustos y preferencias personales, resulta irrefutable que hay artistas que tienen ese “algo” especial que les hace conectar con el público, que tienen ese magnetismo que les acaba convirtiendo en estrellas, e indiscutiblemente POPPY lo tiene. La última década ha sido de lo más prolífica para la de Boston. Puedes alinearte con sus seguidores o hacer piña con sus detractores. Sin embargo, lo que no puedes decir es que su nombre te es totalmente ajeno. Varias han sido las ocasiones en las que POPPY se ha dejado caer por aquí, así que no fue una sorpresa que sus entusiastas seguidores se dejaran notar con fuerza durante su descarga.

Evidentemente, ella fue el centro del show, el blanco de la gran mayoría de las miradas. Sin embargo, sería injusto obviar la labor de los músicos que le acompañan, formando una banda que suena como un rodillo en directo. Especialmente reseñables me parecieron unas guitarras que sonaron pesadas, rotundas e implacables. Aunque, si algo caracteriza la propuesta de la americana, es su apertura de miras y su facilidad para combinar elementos de estilos tan dispares como el nu-metal, el metalcore y la música electrónica, todo ello sin dejar de incluir algunos toques más poperos. Otro detalle a destacar fue su forma de plantear el show, haciendo que cada uno de los temas fuera como un capítulo independiente, casi como si fueran una sucesión de apariciones televisivas. Con esto quiero decir que no enlazó temas y que la banda al completo abandonaba el escenario al concluir cada tema para regresar cuando comenzaba la intro del siguiente.

En cuanto a lo que fueron las imágenes que nos ofrecieron a través de las pantallas laterales, se centraron casi de forma exclusiva en la figura de la vocalista, ya que no fue hasta el tramo final del show cuando pudimos ver alguna fugaz imagen de los músicos que la acompañaban, todos ellos enmascarados. “Have You Had Enough?”, precedida de una vistosa introducción lumínica, fue la elegida para romper el hielo y, desde el mismo inicio, fuimos testigos de la notoriedad que la americana ha aglutinado en los últimos tiempos. Así que no tuvo problemas para contar con el apoyo del respetable, plasmando la dualidad entre registros melódicos y líneas vocales rasgadas y agresivas que marcaron trallazos sonoros como “The Cost of Giving Up”.

Por supuesto que POPPY tampoco quiso dejar pasar la ocasión de aportar su vena más netamente teatral a la hora de interpretar, sosteniendo una máscara, la inquietante “Scary Mask”, que curiosamente nos dejaba un cierto aroma al shock rock clásico, más por su puesta en escena que por el aspecto sonoro. No tardaría mucho en volver a dar argumentos para que los más devotos no pararan de botar con “Crystallized”, que se convertía en uno de los momentos álgidos de su presentación, con la vocalista fuertemente aferrada a su pie de micro en la parte delantera del escenario.

Las emociones se pondrían a flor de piel cuando POPPY empuñó una guitarra acústica blanca durante el arranque de “Vital”. Sin embargo, sus compañeros no tardarían en salir a escena para respaldarla y cerrar el tema por todo lo alto. El retorno sobre las sonoridades más oscuras y demoledoras llegaría de manos de “Guardian”. Mientras que la perfecta sintonía entre POPPY y sus incondicionales quedaría plasmada a lo largo de “Public Domain”, con el respetable apoyando de forma entusiasta con palmas.

No levantaría el pie del acelerador ni bajaría el nivel de intensidad, ya que la fuerza inusitada de “Time Will Tell” nos impulsó hacia una recta final que estuvo marcada por su adaptación del “V.A.N”, de sus compatriotas BAD OMENS, y por las ambientaciones más etéreas junto a los registros más emocionales que marcaron el inicio de “If We’re Following the Light”. Tras lanzar la promesa de un próximo retorno, POPPY y sus compañeros nos pondrían a todos a bailar al ritmo de “New Way Out”, que propició que en sus partes más cañeras pudiéramos ver incluso un tímido circle pit frente al escenario.

Con ella no hay término medio. O la amas o la odias. De lo que no hay dudas es de que POPPY ofreció un espectáculo que de seguro colmó las expectativas de su cada vez mayor legión de incondicionales.


Llega un momento en que una banda, sea del estilo que sea, necesita algo más que un buen directo si quiere llegar a lo más alto. Debe aportar algo extramusical que potencie sus shows y los convierta en espectáculos, en un entretenimiento apto para todo tipo de público. Y no, todo no vale. No basta con llevar una gran pantalla y proyectar una serie de imágenes que en ocasiones acaban por no aportar nada al espectador. Hay que mirar un poco más allá: planificar las actuaciones, controlar los tempos, anticiparse a la reacción del público y, en definitiva, hacer que los asistentes tengan la sensación de ser partícipes de algo especial. Seguramente, esa será la sensación que tengan la mayoría de los que presencien la presente gira de EVANESCENCE, pero cuando uno está in situ, viviéndolo en primera persona, resulta realmente gratificante tener la certeza de que la banda te va a sorprender con algo en la siguiente canción.

El de los americanos fue un espectáculo redondo, medido, calculado y cuidado al milímetro. Se llevó a cabo sobre un amplio escenario diáfano, a dos niveles que estaban comunicados por una rampa. En el nivel superior, en la parte central, se ubicó la batería de Will Hunt, mientras que el resto de sus compañeros pudieron campar a sus anchas. En la parte trasera, una inmensa pantalla sobre la que pudimos ver diferentes proyecciones, fotogramas de algunos de sus videoclips y, también, imágenes de lo que estaba sucediendo sobre las tablas. En el balcón central que se extendía hacia el público apareció en varias ocasiones a lo largo de la velada un piano de cola que utilizó Amy Lee. Evidentemente, tampoco faltaron las columnas de humo, el fuego devorando el escenario, la bruma escénica y, también, tres altas columnas de fuego a cada lado que aparecieron en diferentes momentos de la noche.

Otro detalle a resaltar fue la aparición de sendas plataformas hidráulicas que elevaron a los músicos en más de una ocasión hasta una altura considerable. En cuanto a lo que fue el sonido, creo que todos sabemos las dificultades que entraña hacer que un pabellón suene bien. Sin embargo, pese a que no fue perfecto, sí que personalmente quedé bastante satisfecho con el resultado final, ya que sonó bastante bien. En cuanto a la banda, debo admitir que me encantó. Su último disco, “Sanctuary”, no acabó de convencerme debido a un sonido demasiado procesado, en el que se perdía un poco la esencia orgánica de su sonido. Sin embargo, en directo, fue otro rollo. La banda demostró que, pese a su exitoso pasado, no está dispuesta a vivir de rentas. De hecho, tocaron prácticamente entero el ya mencionado “Sanctuary”.

Me gustó mucho el trabajo guitarrero de Tim McCord y Troy McLawhorn; quizás ninguno destacó especialmente por sus aportaciones solistas, pero ambos se complementaron a la perfección. En cuanto a la sección rítmica, la batería de Will Hunt sonó profunda, rotunda, como si fuera una locomotora que tiró de sus compañeros en todo momento. Mientras que la sorpresa positiva vino de la mano de la bajista australiana Emma Anzai; sobria y solvente a las cuatro cuerdas y muy activa y brillante a la hora de arropar y respaldar a Amy Lee en las voces. La carismática frontwoman se lo llevó de calle. Firmó una descarga llena de fuerza, entrega, magnetismo y pasión, demostrando que la madurez le sienta particularmente bien, ya que dominó el escenario y el tempo del show a su antojo, como no le había visto hacer en ocasiones anteriores.

Espoleados por el ensordecedor rugido del respetable, el quinteto tomaba posiciones sobre el escenario para dar el pistoletazo de salida con “Sanctuary”. Todos de riguroso negro, posicionados a los lados del kit de Will Hunt, a excepción de Amy Lee, quien, ataviada con un abrigo largo y botas de plataforma, desde la mitad de la rampa hacía recaer sobre su figura todas las miradas. Para conceder al escenario una atmósfera inquietante, aparecían en la pantalla unos ventanales góticos. Los músicos empezaban a descender por la rampa cuando llegaba la hora de rematar el tema de apertura con la pegada de su implacable estribillo. Fundiéndose con el final del tema de inicio, arrancaba la avasalladora sección rítmica que se encargó de sustentar el ritmo implacable y machacón de “Tell Me When You’ve Had Enough”.

La entusiasta respuesta del respetable fue la constatación definitiva de que el reencuentro era un anhelo entre ambas partes tras una larga ausencia de nuestros escenarios. Con nueva obra bajo el brazo, el quinteto continuó desgranándola, cambiando radicalmente la dinámica para crear las atmósferas introspectivas de “Afterlife”, que dejaba el escenario únicamente iluminado por tres puntos de luz que señalaban a ambos hachas y a una Amy Lee que derrochó intensidad, carisma y feeling a la hora de encarar los primeros agudos reseñables de la velada. Para dar por concluida esta primera degustación de “Sanctuary”, EVANESCENCE abordaron los ritmos contagiosos y por momentos casi bailables de “Rapture”, para los que Amy prescindió de su largo abrigo negro.

Como si fuera un flashback. Tras quedar el recinto durante unos segundos sumido en la más absoluta oscuridad, unos destellos nos deslumbraban mientras la banda se embarcaba, ante el ensordecedor delirio de sus incondicionales, en “Going Under”, que nos dejaba con el fantástico apoyo a las voces de una Emma Anzai, que fue ganando protagonismo a medida que avanzaba el show. Tras sumirnos de nuevo en la oscuridad durante unos breves instantes, al encenderse las luces pudimos apreciar cómo un piano de cola presidía el “balcón” del escenario. Sentada en él, Amy se marcó una sentida y dramática interpretación de “Lithium”, que servía para que un emocionado público poblara las gradas con un montón de luces que conferían al recinto un aspecto de lo más espectacular y sobrecogedor. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Amy se encargó de recordarnos que en este 2026 la banda está de celebración, ya que se conmemoran las dos décadas de la publicación de su segundo largo, “The Open Door”. Así que, para seguir buceando en su material y ofrecer algo especial, nada mejor que regalarnos una composición que no ha sido de las habituales en sus repertorios en giras anteriores: “Like You”, que servía para el lucimiento total y absoluto de la vocalista.

A continuación, tocaba volver a tomar el pulso al show, volver a rockear y hacer que el entregado público volviera a vibrar intensamente y, para ello, Amy no vaciló a la hora de clavar ambas rodillas en el suelo mientras sus compañeros atacaban de forma incontestable “Self Destruct”, que se zanjaba con el rotundo ataque de ambos “hachas”. Suele ser habitual que las bandas quemen gran parte de sus “cartuchos escénicos” durante los compases iniciales del show para llamar la atención y enganchar al público. Sin embargo, en el caso de EVANESCENCE, no fue así. Estábamos a punto de transitar por el ecuador del show cuando empezaron a sucederse las sorpresas. El fuego no tardaría en devorar el escenario, tanto en su parte frontal como en la trasera, para enmarcar “Calm Down”, que nos dejaba a Amy y Emma en la parte inferior mientras sus compañeros permanecían en el nivel superior antes de encarar una recta final que se zanjó con el ascenso de Tim y Troy, propulsados por sendas plataformas hidráulicas.

Con Amy frente a un kit de teclados que había situado en uno de los lados del escenario, arrancaba “Call Me When You’re Sober”, avivando la flema netamente rockera del quinteto mientras la pantalla trasera quedaba trufada con un collage de imágenes de lo que estaba sucediendo sobre las tablas. Los aromas más intrincados y las esencias góticas servirían para enmarcar los inquietantes desarrollos de “Beautiful Lie”, que bajaba las revoluciones del show mientras el quinteto conseguía mantener el nivel de intensidad y la conexión con un público que no paró de rugir y apoyar mientras a cada lado del escenario hacían acto de presencia tres altas columnas de fuego.

Con la vocalista nuevamente encargándose de los teclados y contando con el respaldo de Emma en las funciones vocales, nos adentrábamos en el primero de los recuerdos que se permitieron de su anterior “The Bitter Truth” (21), de manos de “Wasted on You”, que alcanzaba su cenit al abordar unos increscendos épicos que sirvieron para rubricar la vibrante interpretación de una Amy que volvió a brillar intensamente. Y es que Mrs. Lee aportó mucha emoción, garra e intensidad al show de esta noche. Algunas de las letras que interpretó están basadas en vivencias personales. Así que los sentimientos estarían a flor de piel durante la desgarradora “Forever Without You”, con la vocalista nuevamente al piano yEmma, desprovista de su bajo, sentada en una banqueta alta para realizar unas preciosas armonías vocales.

Iba a ser realmente difícil dejar atrás semejante torrente de emoción, intensidad y dramatismo. Sin duda, la mejor forma fue plantándonos, sin previo aviso, su himno bandera “Bring Me to Life”, con las guitarras volviendo a sonar crudas, apabullantes y descarnadas mientras el público rugía y saltaba desaforadamente para protagonizar uno de los puntos álgidos del show, con el fuego nuevamente volviendo a aparecer en escena para cerrar el tema por todo lo alto. Otra de las que no quisieron dejar aparcadas de su multivendedor debut fue “Imaginary”, con una segunda mitad impagable con Amynuevamente a los teclados para prolongar el estado de éxtasis de unos seguidores que, a estas alturas, habían caído ya rendidos ante el incontestable aluvión de emociones y potencia que estaba ofreciendo el combo americano y que alcanzó todavía un nivel superior de intensidad al abordar “Better Without You”.

Un nuevo y sorpresivo golpe de guion nos dejaba con la vocalista descendiendo por una de las plataformas hidráulicas durante los compases iniciales del medio tiempo “About Us”. Otra de las sorpresas no tardaría en llegar, ya que durante “End of You” apareció en escena para protagonizar un rotundo dúo con Amy, POPPY, haciendo las delicias de muchos de los presentes, que tuvieron ocasión de presenciar cómo ambas divas compartían escenario. “Who Will You Follow” arrancaba de forma sosegada para posteriormente ir creciendo en intensidad, con las columnas de fuego emergiendo de nuevo, mientras el quinteto nos abocaba de forma irremediable hacia la recta final del show.

Ya en las postrimerías de la descarga, Amy volvería a sentarse frente al piano para, tras pedir el aplauso para todos los músicos que habían desfilado por el escenario y, por supuesto, para los miembros de la crew, volver a ponernos los pelos de punta durante «My Immortal». El concierto no había concluido: los americanos aún se reservaban un último as en la manga. Sin embargo, me sorprendió que, cuando comenzó «Wide Open Heart», un buen número de espectadores empezó a desfilar hacia la salida, con lo que varios centenares de asistentes se perdieron la cascada emocional y la desbordante pasión con la que el quinteto rubricó la velada.

Hacía tiempo, tal y como reconoció la propia Amy Lee, que la banda no se dejaba caer por los escenarios de nuestro país. Y lo cierto es que la espera mereció la pena, ya que EVANESCENCE presentaron su montaje más complejo, espectacular y ambicioso hasta el momento. Así que esperemos que no tarden mucho en regresar.



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