jueves, 1 de octubre de 2026

BE PROG! MY FIREND-LA CARPA POBLE ESPANYOL-BCN-26-SEP-2026



SERAPIS PROJECT


Al igual que sucediera en la jornada anterior, para dar la bienvenida a los que quisimos estar presentes desde primera hora de la tarde en el recinto de la Carpa del Poble Espanyol, la organización decidió apostar por otra banda nacional, en este caso por los locales SERAPIS PROJECT. El proyecto conceptual que gira en torno a la historia y a la mitología egipcia y que lideran el guitarrista Joaco Luis y la frontwoman Kris Vega, según nos comentaron, está a las puertas de iniciar su tercer periplo por el viejo continente. Así que esta descarga, en casa y muy bien arropados, significaba su puesta de largo de cara al futuro inmediato.


Tanto su propuesta como el universo en torno al que orbitan sus composiciones, -tanto lírica como musicalmente-,  no resultan aptas para todos los públicos, ya que por su potencia e intensidad tiene muchos puntos de conexión con los seguidores que gustan de las sonoridades más potentes y oscuras dentro del “universo prog”. Su puesta en escena fue sobria, pero convincente. Decoraron el escenario con un telón de fondo y sendas pancartas, una a cada lado, con las crípticas iniciales de la banda. Aparecieron todos elegantes, con camisas y de riguroso negro. Arrancaron su descarga bajo un sol de justicia y, desde que empezaron a rugir los instrumentos con “Ascension” pusieron el foco en plasmar la arrolladora dualidad de su propuesta.

Sin embargo, eso tan solo sería una primerísima impresión, porque rápidamente llegaría la alternancia entre pasajes más tranquilos e introspectivos, en los que el registro de Kris Vega mutó desde los rugidos demoníacos iniciales al sibilino recitar de una embaucadora sacerdotisa del antiguo Egipto. Precisamente fue la propia vocalista quien se encargó de presentar al público quiénes eran y en qué iba a consistir su descarga durante el preámbulo de “Act I: Defiance”, que servía para que los más adeptos se dejaran notar con fuerza a la hora de caldear el ambiente.

Aunque la propuesta del combo barcelonés se caracteriza por la constante alternancia entre ambientaciones más comedidas y andanadas de abrasivo metal, lo cierto es que durante su presentación la banda también tuvo ocasión de mostrar su vena más virtuosa, especialmente en los intercambios que protagonizaron Sergi Martínez y Joaco. Además, en el apartado vocal, tanto el propio Joaco como Kris también nos deleitaron con más de un pasaje en el que sus voces se solaparon para dar un punto más de intensidad a algunos de los pasajes contenidos en “Act IV: Vengeance” y “The Fury Of The Storm”.

Lamentablemente, la media hora que tenía asignada el combo catalán estaba tocando a su fin. Sin embargo, antes de que abandonaran el escenario, todavía tendríamos ocasión de compartir una última etapa de su periplo a lo largo del tiempo y la historia, hundiéndonos de lleno en los sinuosos y, por momentos, sugerentes desarrollos de la extensa “Act VIII:Palingenesis”. Para algunos, SERAPIS PROJECT fueron una agradable sorpresa en esta segunda jornada del Be Prog! My Friend. No obstante, para los que ya veníamos siguiéndoles la pista, su descarga fue la constatación definitiva de que son una formación con gran proyección internacional.


IOTUNN


De entre el elenco de formaciones que conformaban el cartel de esta segunda jornada festivalera, sin duda la visita de los daneses IOTUNN era una de las que estaba marcada en negrita. La de esta soleada tarde de sábado era su primera incursión en nuestro país y, viendo la respuesta y la entrega de un público que se implicó al máximo, no me cabe la menor duda de que no tardarán mucho en regresar. Como decía, su presencia había suscitado bastante expectación y eso se notó en la cantidad de gente que abarrotó los aledaños del escenario para sumar un plus extra de épica metalera, ya que el personal no dejó de levantar los puños y alzar los cuernos al aire siguiendo las indicaciones de su frontman, Jón Aldará.


Especialmente destacable resultó la puesta en escena del propio Jón, irrumpiendo vestido de riguroso negro, con una especie de hábito de monje, y cubierto con un abrigo largo con capucha que tapaba prácticamente todo su rostro, y del que no se deshizo a lo largo de todo el show. Aguantó estoicamente el sol que caía a plomo sobre el recinto y soportó sin inmutarse, -por lo menos aparentemente-, el asfixiante calor que debía estar pasando ataviado de esa guisa. Por supuesto, la propuesta de IOTUNN no es apta para todos los seguidores del prog, pero es recomendable y absolutamente imperdible para todos aquellos que sienten predilección por las sonoridades más oscuras y orientadas hacia derroteros metaleros.

Una sucesión de temas largos, épicos, repletos de cambios de ritmo y diferentes ambientaciones, fueron parte de los matices con los que el combo danés dio forma a ese particular lienzo sonoro que se encargó de rubricar Aldará con unas interpretaciones tan vibrantes, dramáticas y épicas como la que nos brindó durante la inicial “Mistland”. Con una curiosa mezcla entre la entusiasta euforia de quienes los conocíamos y la abrumadora expectación de los que no estaban familiarizados con su material, nuestra particular travesía por el universo de IOTUNN proseguiría con los inquietantes compases iniciales de “Kinship Elegiac”.

No se prodigaron mucho los daneses a la hora de las presentaciones. Durante su descarga no hubo tiempo para discursos vacíos ni excesivos agradecimientos. La banda se mostró en todo momento centrada en sacar el máximo partido a su tiempo mientras daba buena cuenta de piezas tan rotundas y monumentales como “Twilight”, en la que se permitieron incluso algún pequeño guiño hacia tesituras folk. Me gustó mucho cómo el tándem de guitarras que conformaron Jesper Gräs y Jens Nicolai jugó sus cartas, alternando momentos de furia guitarrera con otros en los que las melodías planeaban para hacer que el personal acabara entonando melodías como la de “Earth To Sky”.

Las atenazantes melodías de guitarra se acentuarían para volver a impregnar los desoladores desarrollos contenidos en “The Anguished Ethereal”, con un fantástico trabajo tras los tambores de Bjorn Wind Andersen. El envite definitivo del combo danés, la escala final de nuestro viaje a través de la oscuridad, la épica y la destrucción, llegaría de manos de “The Tower of Cosmic Nihility”, con la que IOTUNN rubricaban de forma incontestable su arrollador triunfo en tierras catalanas.


RENDEZVOUS POINT


Si durante la primera jornada del festival, una de las formaciones más emblemáticas e importantes del actual panorama del prog europeo, como son LEPROUS, había estado representada por la aparición en escena de Einar Solberg y Harrison White. En esta segunda jornada tendríamos ocasión de deleitarnos con la apabullante y particular forma de tocar de Baard Kolstad; todo un espectáculo verle en acción aporrear su kit de forma demencial como si no hubiera mañana. Por otro lado, RENDEZVOUS POINT eran otros de los que repetía participación en el marco del Be Prog! My Friend.


En principio, su propuesta poco tenía que ver con la rotunda embestida de corte metalero que nos acababan de brindar IOTUNN. Así que el cambio del personal que ocupaba las primeras filas fue bastante llamativo. No cabe la menor duda de que la propuesta del combo noruego gira en torno a la plasmación sonora de emociones y sentimientos, apostando por unas estructuras atrevidas, originales y eclécticas, que tienen como principal nexo de unión la calidad de todos y cada uno de los instrumentistas de la banda.

Con todos ellos ataviados de riguroso negro, a excepción del batería, que apareció con el torso desnudo, RENDEZVOUS POINT iniciaban su descarga marcando rápidamente posiciones, dejando que fueran los dinámicos ritmos de “Don’t Look Up” los que se encargaron de darnos munición para que nos pusiéramos en movimiento. Su frontman, Geirmund Hansen, recorrió incansablemente el escenario,  -todavía enfundado en una americana negra-, mientras alternaba desgarro y emoción en lo que fue su primera interpretación. Los omnipresentes teclados y los tempos asincopados se encargarían de flanquearnos el paso hacia “Pressure”, invitándonos a sumergirnos de lleno en su complejo universo sonoro.

Como comenté anteriormente, uno de los grandes alicientes era ver el desempeño en directo de Mr. Kalstad, y es que el percusionista tuvo que cambiar la destrozada caja de su batería antes de iniciar el tercer tema. En cualquier caso, parece que el equipo de la banda estaba preparado para ese tipo de contratiempos. Así que, tras sustituir rápidamente la pieza dañada, llegaba el momento de adentrarnos en la críptica “Digital Waste”, que Geirmund interpretó clavado en el centro del escenario, alzando los brazos para sostener su teléfono. Con el frontman ya desprovisto de su americana, tocaba cambiar drásticamente de ambientación. Así que todo se tornó más oscuro y cadencioso al traspasar el umbral que acabaría abocándonos sobre “Wasteland”, que servía para que el vocalista derrochara feeling en una intensa interpretación que alcanzó unas altas dosis de emotividad gracias a las diferentes capas de sintetizadores que envolvieron su voz.

Uno de los momentos más celebrados de la descarga del combo noruego fue cuando anunciaron que había llegado el momento de mirar atrás, invitándonos a sumergirnos de lleno en la crítica pieza que abría su ópera prima: “Through The Solar Storm”, que nos dejaba con unas guitarras más pesadas e incisivas para hacernos mover la cabeza antes de que llegara su monumental vendaval épico que a más de uno nos puso los pelos de punta. No habría tiempo para la redención. A medida que la descarga de RENDEZVOUS POINT iba desarrollándose, las cotas de intensidad iban en aumento. Una nueva exhibición de Mr. Kalstad, en este caso de su tren inferior, serviría para que el personal cayera absolutamente rendido bajo el poderoso influjo que la banda desplegó durante los catárticos desarrollos de “Universal Chaos”.

Una vez más, la precisión quirúrgica a la hora de crear los diferentes cambios de ritmo e intensidad contenidos en “Presence” acabaría arrancando la cerrada ovación de un público que parecía hipnotizado ante su presencia. Una nueva mirada a lo que fue su debut volvería a provocar la explosión de euforia de los más devotos al reconocer el inquietante arranque de “The Hunger”.  Sus demenciales melodías acabarían carcomiendo al respetable mientras el ambiente se iba caldeando antes de explotar de forma definitiva, dejando patente que en su propuesta son casi tan importantes el virtuosismo de los músicos como los silencios que contribuyen a acrecentar la impaciencia y la expectación del oyente, tal y como se encargaron de ratificar durante “The Tormented”.

Evidentemente, tras semejante caudal de contundencia e intensidad, tocaba rebajar mínimamente las revoluciones. Había que dar unos instantes de tregua a un público que estaba a punto de naufragar en el océano emocional del combo noruego. Así que, como si fuera una tabla en medio de un mar encrespado, irrumpió “Still Water”: un distinguido ejercicio de buen gusto y elegancia que sirvió para que Geirmund acabara llevándose una cerrada ovación. Por similares derroteros nos harían transitar durante los compases iniciales de “Apollo”, aunque en esta ocasión fue parte de ese viaje que acabaría elevándonos hasta propulsarnos al espacio exterior, con el frontman alzando los brazos para hacernos cantar su característica melodía. Mucho más salvajes, rotundos y enérgicos sonaron los riffs que marcaron la parte central del incisivo “Mirrors”, que ponía a saltar a todo el personal para convertirse en el mejor cierre para su apabullante descarga.


GREEN CARNATION


Los siguientes en tomar posiciones sobre el escenario, encarando ya la recta final de esta segunda y última jornada del Be Prog! My Friend, eran una de las formaciones más veteranas de las que conformaban el cartel en esta edición de 2026: GREEN CARNATION. A lo largo de su dilatada trayectoria, el combo noruego ha ido moldeando y redefiniendo paulatinamente su propuesta. Muy atrás quedan aquellas primeras grabaciones a principios de la década de los noventa, ya que de aquellas primeras encarnaciones únicamente queda el guitarrista Terje Vik Schei. No obstante, si alguien esperaba que la banda nos brindara un repaso a su prolífica carrera discográfica en la que iba a ser su primera incursión en los escenarios de la capital catalana, no podía estar más equivocado. Y es que el repertorio estuvo centrado en el material que han facturado en los últimos años, concretamente en las tres entregas que han publicado de “A Dark Poem”:


Una vez más, debo admitir que me sorprendió muy gratamente el nivel de conocimiento que tiene el público del festival, y es que entre las primeras filas se dejaron notar con fuerza varios incondicionales que corearon con fuerza todos los temas que interpretó la formación de Kristiansand. Evidentemente, teniendo en cuenta el carácter conceptual del material que interpretaron, cabe mencionar que crearon una ambientación muy especial, logrando que su concierto, más que una sucesión de canciones, fuera una entidad global. En definitiva, una historia dividida en diferentes capítulos y en donde el hilo argumental, al igual que sucede en las entregas de la trilogía de “A Dark Poem”, giró en torno a la reinterpretación del poema “Ophélie” de Arthur Rimbaud.

Sorpresivamente, la descarga del combo noruego fue de las pocas a lo largo de las dos jornadas festivaleras que arrancó con cierto retraso a causa de unos inoportunos problemas técnicos, lo que finalmente propició que tuvieran que acortar ligeramente su show. En cualquier caso, esa circunstancia no desmereció el trabajo de una banda que se mostró pletórica a nivel instrumental. Tal vez habrá quien les achaque una cierta frialdad a nivel escénico, especialmente a Kjetil Nordhus, quien desde el centro del escenario y sin apenas moverse fue quien se encargó de liderar a sus compañeros. Me gustó mucho la potencia, la solvencia, la elegancia y la rotunda intensidad con la que sonó su tripleta de guitarras. Ya durante los compases iniciales de “As Silence Took You”, que fue la puerta de entrada al show, pudimos comprobar que iba a ser prácticamente imposible escapar de su apabullante influjo melódico.

En cualquier caso, la rotundidad y potencia se incrementaron exponencialmente en temas como “In Your Paradise”, gracias a esa arquitectura rítmica que dio cobertura a unos oscuros riffs que empastaron a la perfección con el elegante registro de Terje y los apoyos vocales del bajista Stein Roger Sordal. Tras las dos piezas de apertura que desataron la euforia entre sus más fieles seguidores, la banda agradecía el apoyo justo antes de invitarnos a transitar a lo largo de los desarrollos más pesados y oscuros de la novedosa “Unconditional Artificial Chemistry”, que llegaba reforzada sobre un colchón de teclados y la apabullante pegada de otro estribillo marca de la casa.

La dinámica que hasta ese momento había llevado el show cambiaría drásticamente cuando los toques de esencia jazzera se apoderaron del recinto para marcar a fuego los compases iniciales de “Me, My Enemy”. Su atmósfera más calmada e intimista nos dejaba a un Terje más contenido y emocional para acabar firmando una fantástica interpretación antes de que las guitarras reclamaran su cuota de protagonismo para tiznarlo todo de deliciosa nostalgia. Fue durante “The Shares Of Melancholia” cuando llegó el momento de las melodías majestuosas, haciendo que la banda diera una vuelta de tuerca a su propuesta para sonar aún más poderosos y enérgicos gracias a la profundidad de sus inquietantes melodías.

A medida que íbamos adentrándonos en la descarga, el ambiente fue caldeándose, haciendo que prácticamente cada tema sonara más rotundo y aguerrido que el anterior. Fue durante “I Am Time” cuando volvieron a ponderar su faceta más potente antes de adentrarnos en una dinámica que conjugó de forma magistral desarrollos comedidos con otros en los que la intensidad melódica alcanzó sus más altas cotas, llegando a conquistar momentos de auténtica epicidad. Sería precisamente la tripleta de guitarras la que se adueñó del centro del escenario para invitarnos a rockear intensamente, siguiendo el marchoso ritmo de “Too Close To The Flame”.  El contraste no tardaría en llegar con los aromas más clásicos y netamente setenteros que aportaron los teclados de “Sanguis”, para reivindicar sus influencias más añejas.

Tras pedir disculpas por el retraso inicial, GREEN CARNATION, encaraban  el último asalto de una presentación que pasó como un suspiro, volviendo a recurrir a las ambientaciones más oscuras, tenebrosas y descorazonadoras de “Broken Souls, Common Enemies”. Lo dicho, fue un lujo tener la posibilidad de vivir en primera persona el show de GREEN CARNATION. Obviamente, será muy difícil que los noruegos se dejen caer por aquí con cierta asiduidad. Por eso verlos dentro del marco del Be Prog! My Friend fue un auténtico lujazo.


SOEN


Concluida la abrumadora descarga de GREEN CARNATION y tras el habitual y largo receso entre banda y banda, -a estas alturas el cansancio acumulado empezaba a pesar lo suyo-; tocaba encarar el último asalto de la edición 2026 del Be Prog! My Friend. Unos viejos conocidos, una banda a la que algunos hemos tenido ocasión de seguirle los pasos en vivo desde que aterrizaran por primera vez en Barcelona para presentar en sociedad aquel ya lejano “Cognitive”. Mucho ha cambiado la formación desde aquella incursión abriendo para PARADISE LOST a principios de octubre de 2012. Sin embargo, el crecimiento de la banda ha sido lento, progresivo e imparable, subiendo un nuevo escalón con cada uno de sus lanzamientos hasta convertirse en una de las bandas más interesantes dentro del panorama europeo.


SOEN
 tenían una gran oportunidad entre manos. Los suecos tenían todo lo necesario para rubricar una brillante descarga y erigirse como uno de los indiscutibles triunfadores del festival. Y aunque no puede decirse que ofrecieran un mal show, sí que me dio la sensación de que plantearon la cita como un concierto más de su propia gira. Por supuesto que no faltaron en el repertorio esos temas que se han convertido ya en clásicos imprescindibles para sus incondicionales, pero creo que el tempo y el ritmo que imprimieron a su descarga no fue el más idóneo para el marco de un festival al aire libre. Quizás, teniendo en cuenta su privilegiada posición, eché en falta algo más de producción y espectáculo, algo que sin duda hubiera ayudado a potenciar su descarga, ya que, si dejamos a un lado el cambio de vestuario de Joel Ekelöf para “Memorial”, poco más hay que destacar extramusicalmente hablando.

En cualquier caso, los que sí estuvieron a la altura de lo esperado fueron unos seguidores que desde minutos antes de que empezara el show se arremolinaron en los aledaños del escenario para conseguir una buena ubicación. La entrada de los músicos estuvo precedida de una cinematográfica y majestuosa introducción. Uno a uno y arropados por la cálida acogida de sus incondicionales, los miembros de la banda fueron tomando posiciones mientras sonaban los compases iniciales de “Mercenary”. El último en aparecer fue Joel, elegantemente vestido, luciendo gafas de sol y haciendo gala del temple y la elegancia que le caracterizan. No fue el arranque más cañero; sin embargo, sirvió para que el quinteto sellara una alianza con sus adeptos que se mantendría durante el resto de la velada.

Tras esta primera toma de contacto, el nivel de intensidad iría en aumento. Así que, sustentada sobre la rotunda pegada de Martin López y contando con la elegancia de las guitarras de Lars Enok Ahlund y Cody Lee Ford, llegaba el momento de “Antagonist”.  Fue el primer gran momento del show, coreada con pasión por unos incondicionales que no dudaron en levantar los puños a la hora de acompañarla antes de que Cody se convirtiera en el centro de todas las miradas. Una vez cubierto el obligado trámite de los saludos y tras recordarnos que la banda tiene un nuevo disco, los suecos nos propusieron una primera a su primera época, logrando que los más fieles estallaran al sumergirnos de lleno en los intrincados desarrollos de la inclasificable “Fraccions”.

Con el escenario sumido en la más absoluta penumbra y precedido de varias ráfagas de disparos, arrancaba “Memorial”; que sorprendía a más de uno por la forma de combinar melodía, contundencia, grandilocuencia sonora y, sobre todo, por la apabullante y desgarradora interpretación de un Joel que interpretó el tema ataviado con uniforme militar. Fue a partir de este momento cuando el ritmo del show bajó de revoluciones. Una nueva mirada sobre su más reciente “Reliance” serviría como excusa para hacernos transitar a través de las ambientaciones más intimistas e introspectivas contenidas en “Indifferent”, que acabó recabando la cerrada ovación del respetable, para acto seguido dejar paso a “Lascivious”.

Esa ambientación más relajada marcaría también los compases iniciales de otra de las de nuevo cuño, “Discordia”, aunque rápidamente las guitarras tomarían un filo más denso y rugoso para hacernos sucumbir ante la abrupta dualidad de su convulsa estructura. A estas alturas, Joel se había convertido en el centro de todas las miradas; su dominio escénico era absolutamente incontestable. Así que durante “Martyrs”, no tuvo la menor dificultad para poner al personal a saltar para posteriormente finiquitar el tema por todo lo alto, alzando los brazos al cielo barcelonés.

Con banda y público en perfecta sintonía y con la luna siendo testigo de la descarga del combo sueco, tocaba zambullirnos de lleno en el elegante torrente melódico que nos regalaron durante “Lotus”; que nos dejaba a un Cody absolutamente desatado, jugando con la elegancia y la sofisticación a la hora de encarar su desarrollo solista. La vuelta sobre los riffs machacones y las baterías envolventes llegaría de manos de “Primal”, que fue otra de las que puso en movimiento a las primeras filas mientras Joel miraba complacido la respuesta de sus incondicionales. Para poner el punto y seguido al show, optaron por otra de las composiciones que mejor plasman la amplitud de miras de su heterogénea propuesta: “Violence”, tras la que se marcharon agasajados por una estruendosa ovación.

Las demandas del público no tardaron mucho en tener contestación. SOEN regresaban sobre las tablas para rubricar su descarga por todo lo alto. “Illusion” nos arrastraba de forma irremediable a través de su caudaloso torrente emocional, mientras que “Unbreakable” ponía el broche definitivo a una descarga que reivindicaba al combo sueco como una de las bandas del momento, que está llamada a ser punta de lanza de la escena europea a poco que se concentre en potenciar su puesta en escena.

Tras dos maratonianas jornadas de música, Be Prog! My Friend echaba el cierre a su edición de 2026  con un bagaje altamente positivo y con la confirmación de las fechas y el primer cabeza de cartel de cara al próximo año. La cita tendrá lugar en el mismo emplazamiento los días 25 y 26 de septiembre, contando entre sus platos fuertes con la presencia por primera vez en nuestro país de los australianos KARNIVOOL. Ya que menos. Así que, mientras tanto, Be Prog! My Friend.




 

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