Un año más, Be Prog! My Friend retornaba a la que ha sido su casa en las últimas ediciones, La Carpa del Poble Espanyol de Barcelona. Un enclave cómodo y de fácil acceso que los más fieles a la “marca” conocemos sobradamente y que se ha convertido en una especie de santuario para los seguidores del prog en nuestro país. En cualquier caso, cabe remarcar que el prestigio de la cita ha ido creciendo y consolidándose, así que en esta edición de 2026 había mucha gente venida de diferentes puntos de la geografía nacional e incluso una buena representación de espectadores de más allá de nuestras fronteras. Una prueba irrefutable de que el festival ha conseguido hacerse un hueco dentro del panorama internacional.
Conocíamos el recinto y sus posibilidades. Nuevamente, la organización volvió a llevar a cabo un gran trabajo. Los horarios se respetaron, no hubo grandes retrasos y prácticamente todas las bandas pudieron realizar el show que traían preparado. Pero sin duda lo más importante, lo que de verdad da prestigio a un festival, -y más si hablamos de un estilo como el prog-, es la calidad del sonido. A mi parecer, todas las bandas sonaron muy bien. Por supuesto que hubo algún inoportuno problema técnico y formaciones que sonaron mejor que otras. Pero en líneas generales, no creo que haya críticas en ese aspecto. Otro detalle que me sorprendió muy positivamente fue que no hubo pantallas en el escenario, con lo que no tuvimos proyecciones. Así que toda la atención del público recayó en el aspecto meramente musical.
Especialmente reseñable fue el excelente nivel que exhibieron todas y cada una de las formaciones que conformaron el cartel de esta edición del Be Prog! My Friend, realizando descargas que en el peor de los casos rozaron el notable alto. Tanto los que conocían el festival como los debutantes fliparon con el entorno y la respuesta de un público que apoyó, cantó y, en definitiva, disfrutó a lo grande de dos intensas jornadas de música progresiva que consolidan, si no lo estaba ya, a Be Prog! My Friend, como una cita de referencia. Vamos con las crónicas.
AFTER LAPSE
La responsabilidad de abrir esta edición 2026 del Be Prog! My Friend, recaía sobre AFTER LAPSE. La formación madrileña cuenta con rostros reconocibles para los seguidores de la escena nacional, ya que entre sus miembros encontramos a músicos que han desfilado por bandas tan conocidas y emblemáticas como DARK MOOR, DELYRIÜMy AGAINST MYSELF, entre otras.
Tal vez la propuesta de AFTER LAPSE fuera la que se alineó con los postulados más tradicionales del heavy metal en esta primera jornada. Piezas como “Clones” servían como sintonía de bienvenida para los que íbamos accediendo a una Carpa del Poble Espanyol que a primera hora de la tarde estaba bajo el resplandeciente influjo del astro rey.
En cualquier caso, la banda, pese a padecer los rigores propios del calor, no se amilanó en ningún momento y, capitaneados por Unai Iglesias, supieron aprovechar la ocasión para ofrecernos una buena muestra de su propuesta. En todo momento intentaron conectar con un público que poco a poco se fue animando a medida que iban cayendo temas como “The Lie”, que arrancaba sustentado sobre el bajo y los teclados para acto seguido desplegar su arrollador caudal melódico. Fue precisamente durante este tema cuando Unai demandó nuestra colaboración para que nos agacháramos y después saltáramos al atacar su vibrante increscendo.
El último asalto de la descarga del combo madrileño, que según nos anunciaron están ya trabajando en lo que será su tercera entrega de estudio, corrió por cuenta de “Thanks Not Thanks”, para la que su frontman volvió a pedir nuestra colaboración, alentándonos a que nos acercáramos al escenario para aparecer en lo que será su próximo videoclip. Fue apenas media hora. Poco más que una tímida y breve toma de contacto. Sin embargo, AFTER LAPSE demostraron tener potencial para llegar a conseguir una posición destacada dentro del panorama nacional.
AGENT FRESCO
Muchos eran los músicos y las bandas que repetían en esta edición de 2026 de Be Prog! My Friend. Los primeros en hacerlo fueron AGENT FRESCO. El heterogéneo combo islandés aterrizaba en el escenario para reencontrarse con unos incondicionales que les acogieron con los brazos abiertos. Sin duda, la banda ha ido incrementando progresivamente su base de seguidores en nuestro país, y eso se notó en la respuesta de unos incondicionales que los llevaron en volandas para que acabaran rubricando una fantástica presentación.
Lo primero que me gustaría resaltar es que el cuarteto Reykjavík rompió desde los compases iniciales del show aquel tópico que asocia al rock progresivo con músicos que se mantienen estáticos sobre el escenario. La banda derrochó una movilidad, una conexión y una actitud absolutamente descomunales, que quedaron plasmadas en la figura de un Arnór Dan Arnarson que no paró de moverse, gesticular y saltar sobre el escenario mientras sudaba copiosamente. Lo primero que hizo al pisar el escenario fue descalzarse y, en todo momento, la conexión con sus seguidores fue absolutamente brutal, logrando que temas como “Howls” y “Pyre” sirvieran para poner en acción a los más adeptos, mientras que los que estaban menos familiarizados con su propuesta recibían un suculento adelanto de lo que estaba por llegar durante los próximos minutos.
Por supuesto que Arnór tuvo algunas palabras para recordar su anterior visita dentro del marco del festival, lo que acabó propiciando que la audiencia les tributara una afectuosa ovación. Evidentemente, tampoco faltaron los abruptos cambios de ritmo acompañados de las características inflexiones vocales del frontman a la hora de encarar piezas como “Wait For Me”, con su compañero Pórarinn Gudnason haciéndose cargo de los teclados. Varios fueron los momentos en los que AGENT FRESCO hicieron vibrar intensamente a una audiencia que se sumergió de lleno en su personal propuesta. “Eyes Of A Cloud Catcher” sonó rotunda, potente, implacable, aunque a la vez nos presentó uno de los estribillos más coreables del show, lo que hizo que el personal se convirtiera en parte protagonista del tema.
Pero sin duda, si algo marcó la descarga del combo islandés, fueron los constantes cambios de ritmo e intensidad. La alternancia de pasajes introspectivos y emocionales con desarrollos más rotundos y arrolladores, plasmando su apabullante dualidad al abordar composiciones como “See Hell”, que se zanjaba dejándonos a unas primeras filas entregadas, que corearon de forma reverencial el nombre de la banda mientras los músicos miraban complacidos la desaforada reacción de sus incondicionales.
Incasables al desaliento y sobreponiéndose al asfixiante calor de media tarde, AGENT FRESCO encaraban la recta final del show siendo conscientes de que estaban dejando huella entre los asistentes. Así que, lejos de relajarse y levantar el pie del acelerador, el cuarteto quiso dedicarnos “Bemoan” y “The Autumn Red”, que nos sumergía en un desarrollo vibrante, cargado de magia, fuerza e intensidad que sirvió para zanjar su descarga por todo lo alto, con Arnór entre el público para escenificar la comunión perfecta entre banda y público.
EINAR SOLBERG
Cualquier estilo dentro de la amplia familia rockera tiene sus propios referentes. Esos artistas que son capaces de conquistar al público y que cuentan con su apoyo incondicional. Indiscutiblemente, Einar Solberg se ha convertido en uno de los músicos más admirados, reputados y reconocidos dentro de la actual escena progresiva. El apabullante éxito de su banda LEPROUS le ha conferido un estatus que de seguro nunca pensó en alcanzar. Así que, aprovechando ese tirón, Mr. Solberg aterrizaba en un festival que conocía bien, y en el que disfruta ampliamente de ese estatus que se ha ganado a pulso.
En esta ocasión llegaba defendiendo su proyecto en solitario. He de reconocer que, habiendo escuchado su más reciente “Vox Occulta”, no tenía muy claro cuál sería la forma de presentar en vivo su propuesta. Lo primero que me gustaría destacar fue que el frontman, además de acompañarse de una banda de solvencia contrastada, -contando con el teclista Harrison White-, contó con una sección de cuerda clásica, compuesta por dos chelos y un violín, que sirvieron para darle a su sonido una pátina de oscura grandilocuencia y distinguida melancolía.
Con el escenario presidido por un gran telón de fondo con la estampa del protagonista, y con una disposición escénica poco habitual, -con los teclados de Mr. White dominando el escenario-, Einar Solberg aparecía en escena, ataviado elegantemente, luciendo americana y pajarita; -la ocasión lo merecía-, para invitarnos a sumergirnos de lleno en la epicidad melódica contenida en la inaugural “Stella Mortua”. Tirando de su incontestable carisma y desplegando su magnetismo personal, Einar no tardó en desprenderse de su chaqueta. Así que algo más suelto, no paró de moverse por todo el escenario para acaparar las miradas de todos los presentes.
Sin embargo, pese a ser el motor y, obviamente, el anfitrión y principal protagonista del show, Einar no tuvo problemas para apartarse a un lado a la hora de ceder parte del protagonismo. Sin ir más lejos, durante “Liberatio”, fue la sección de cuerda clásica la que se encargó de potenciar la intensidad del tema. Por supuesto que durante su descarga también tuvimos ocasión de dejarnos arrastrar por los vibrantes increscendos que lograron que piezas como “Vita Fragilis” desataran la admiración de los seguidores del frontman noruego.
Otro detalle a destacar fue que en esta ocasión pudimos disfrutar de un Einar más cercano, más dicharachero a la hora de dirigirse al respetable. Durante el parlamento que precedió a “A Beautiful Life”, rememoró anteriores visitas al festival antes de invitarnos a navegar en esa travesía que alternó momentos de recogimiento con pasajes de abrumadora densidad sonora que el frontman atacó encaramado sobre uno de los monitores.
Tras haber caldeado los ánimos con lo que fue su primera concesión al material de “16”, tocaba volver a centrar nuestro objetivo en la actualidad. Fue la propia “Serenitas” la elegida para que Einar exhibiera su amplio rango vocal antes de dar un paso al lado para dejar que fueran las guitarras las que se encargaran de rubricar el corte. Mucho más oscuro y épico sonó “Splitting The Soul”, que llegó precedido de un simpático speech en el que Einar nos relató cómo fue su primer encuentro con un personaje que acabó marcando a fuego su carrera profesional: Ihsahn.
Obviamente, fueron momentos como este los que hicieron que la descarga del noruego resultara tan personal y hasta cierto punto próxima, desmarcándose de la ambientación más formal que suelen tener los shows de LEPROUS. Sea como fuera, la audiencia parecía estar disfrutando intensamente del show, y eso quedó rubricado con la excelente acogida que obtuvo “Vox Occulta”, que nos dejaba a una banda, - trío de cuerda clásica incluido-, que sonó compacta y perfectamente empastada. La vertiente más intimista volvería a aflorar durante la desgarradora interpretación que nos brindó Einar de la descorazonadora “Over The Top”, que ponía los pelos de punta a más de uno de los presentes.
“Medulla” fue la escogida para que el torrente melódico volviera a remontar a lomos de la sección de cuerda tras un arranque bucólico. El asalto definitivo de Mr. Solberg y sus acólitos estuvo reservado para el soberbio “Grex”, tras el que se marcharon arropados por una cerrada ovación y dejando a muchos de los presentes con la sensación de haber sido testigos de una descarga irrepetible. Y es que shows como el que nos ofreció EINAR SOLBERG son los que convierten a Be Prog! My Friend, en un festival de referencia; una cita única e imprescindible para cualquier seguidor del estilo.
THE DEAR HUNTER
Varias fueron las formaciones internacionales que con su aparición en esta edición de 2026 de Be Prog! My Friend, debutaban en los escenarios de nuestro país. Los primeros en hacerlo fueron los americanos THE DEAR HUNTER, una agrupación veterana que atesora como una de sus principales cualidades el carácter conceptual de la mayoría de sus entregas de estudio. Y su más reciente “Sunya”, publicada a finales del pasado mes de marzo bajo los auspicios del sello Rude Records, no iba a ser una excepción.
Para algunos de los presentes, la presencia del combo que lidera Casey Crescenzo era una de las perlas que ofrecía el festival en la presente edición. A diferencia de lo que sucediera con las descargas anteriores, la propuesta de los americanos estuvo muy centrada en las raíces más clásicas y añejas del rock n’ roll, incluyendo diferentes guiños hacia otros estilos como el funk, el jazz e incluso el soul. Pero sin duda fue el uso que hizo Mr. Crescenzo de diferentes técnicas y efectos con la voz lo que diferenció a nivel sonoro su descarga. Otro detalle a destacar es que fueron los primeros en contar en muchos de los temas con tres guitarras, ya que Casey alternó números en los que se encargó de las seis cuerdas con otros en los que asumió el rol de teclista/pianista.
Desmarcándose de la habitual tiranía de las vestimentas oscuras, los miembros de THE DEAR HUNTER aparecieron en escena ataviados con indumentarias de tonalidades claras y, desde que abrieron fuego con el novedoso y extenso “The Wasteland”, dejaron constancia de esas raíces clásicas dentro del rock americano. No tardarían en llegar, para sorpresa de los que no les conocían, los pasajes en los que Casey pasó su voz a través del vocoder mientras sus compañeros se adentraban en esa vertiente cinemática que tan bien cuadra con el carácter conceptual de sus trabajos.
Habiendo mostrado como tarjeta de presentación una composición que aúna muchas de las características de su sonido, THE DEAR HUNTER nos propusieron un primer cambio de rumbo al adentrarse en los ritmos más desenfadados de “Marauders”, combinando a la perfección guitarras y unos sintetizadores que fueron parte importante e imprescindible de su propuesta. Dentro del amplio abanico estilístico que nos presentó el combo de Providence, no podían faltar los aromas cósmicos que acabarían desembocando en unos desarrollos funkeros y con ciertos aromas soul, -a los que, por cierto, hubiera venido al pelo una sección de vientos-, que desplegaron a lo largo de “Ring 6- LoTown”, que fue la primera concesión que se permitieron al material de “Antimai”(22).
Varios fueron los momentos en los que THE DEAR HUNTER alcanzaron la excelencia. Quizás los americanos no fueran la formación más potente de la jornada, pero es que tampoco lo necesitaron. Sin embargo, fue al embarcarse en suites tan complejas como “The Glass Desert II - Cliffs And Stormlands” cuando mostraron su verdadero potencial, creando diferentes ambientaciones mientras transitaban por derroteros propios del rock, el jazz y el cosmic rock. Precisamente fue ese eclecticismo el que acabó dividiendo al público entre los que se sumergieron de lleno en su propuesta y su sonido, y los que no acabaron de conectar. Y es que ya se sabe que la grandeza de una banda, en algunos casos, se mide por su capacidad de no dejar indiferente a nadie.
El cambio de registro, invitándonos a transitar a través de sonoridades más sombrías e introspectivas, llegaría al abordar “The Most Cursed Of Hands”, que arrancaba de forma comedida para ir creciendo a medida que el tema se iba desarrollando hasta convertirse en otra entrega de corte cinemático. La distinción, la clase y el buen gusto a la hora de tratar las melodías, -tanto instrumentales como vocales-, quedarían plasmadas al adentrarnos en “The Bazaareteria”, con Casey nuevamente sentado tras los teclados. Los argumentos que nos invitaron a mover los pies llegarían de la mano de “Ring 5-Middle Class” y “The Revival”, para protagonizar la parte más enérgica y marchosa de la descarga del combo americano.
Todo ese despliegue de luminosidad sonora quedaría abruptamente cortado con la llegada de “Wait”, con la que nos invitaban a viajar en el tiempo, concretamente hasta “Act IV: Rebirth in Reprise”. La descomunal amplitud estilística de los americanos volvería a quedar plasmada al enfrentarnos a la extensa y compleja “The Bitter Suite IV and V - The Congregation And The Sermon In The Silt”, permitiéndoles nuevamente volver a incidir en esa faceta casi teatral. Con la formación nuevamente respaldándose en el sonido de las tres guitarras, llegaba el momento de rematar su descarga con “Ring 4-Patrol”, que nos dejaba con unos extensos desarrollos instrumentales que sirvieron para que los músicos dejaran constancia de su calidad y virtuosismo.
Quizás no fueran del gusto de todos los presentes. Sin embargo, THE DEAR HUNTER fueron los encargados de poner el colorido y los matices sónicos con una propuesta variada, heterogénea y en donde, por encima de todo, primó el buen gusto y el excelente trato hacia las melodías y los arreglos.
THE OCEAN
Parece mentira, pero antes de que pudiéramos darnos cuenta y tras haber disfrutado de una larga y productiva jornada musical, nos tocaba encarar la que, a la postre, iba a ser la última descarga de esta primera jornada festivalera de manos de unos viejos conocidos para todos los seguidores del prog más cañero: THE OCEAN. He de admitir que tenía bastante curiosidad por comprobar qué sería capaz de ofrecernos en vivo la formación alemana, y más cuando hacía varios años que les había perdido la pista en directo. Así que, tras pegarle una rápida escucha a su más reciente “Solaris”, tenía muchas ganas de comprobar cómo sonarían sus temas antiguos contando ahora con la dupla vocal que conforman el italiano Nrehk y la china Lane Oshi.
Desmarcándose totalmente de la importancia de la imagen, THE OCEAN pusieron todo el foco de su descarga en el aspecto musical. No contaron con ningún tipo de escenografía. Es más, utilizaron una iluminación tenue, en la que predominaron las tonalidades azules, rojizas y verdes, concediendo al escenario una apariencia de lo más brumosa y desoladora, lo que apenas nos permitía discernir la silueta de los miembros de la banda. Precisamente, si nos centramos en ese aspecto, en el musical, THE OCEAN se mostraron como un engranaje sólido, contundente e imparable, contando con el ariete sonoro que le propició su tripleta de guitarristas junto a la robusta tenacidad del inexpugnable muro sonoro que levantó su demoledora sección rítmica.
Sin embargo, no nos engañemos, gran parte de las miradas estuvieron puestas en una dupla vocal que se mostró de lo más dinámica, dándose la réplica al atacar sus partes desde que abrieran fuego con la novedosa “Light Pollution”. Y es que la mezcla entre devastadora intensidad y ecléctico hipnotismo resultó ideal para captar la atención de un público que les dio la bienvenida con una cálida ovación. Tras unos segundos de tensa calma, en los que el escenario quedó sumido en la más absoluta penumbra, llegaba precedido de un interludio de “ruido blanco”, “Pleistocene”. Su arranque fue bucólico y de ritmo relajado, virando posteriormente y de forma abrupta hacia unos increscendos que sirvieron para que los alemanes acabaran noqueándonos con una buena ración de extrema brutalidad mientras Nrehk seguía cantando tras lanzarse sobre el respetable.
No fue esta la única ocasión en la que el vocalista italiano se arrojó sobre sus entusiastas seguidores. A lo largo del show repetiría la acción en varias ocasiones. Además, su socia, Lane Oshi, tampoco quiso dejar pasar la ocasión de darse su “particular baño de masas”, y también acabó en “manos” del público. Resultaba, pues, evidente que la banda había conseguido crear una conexión especial con el respetable. Así que temas de corte más minimalista y envolventes como “Preboreal” sirvieron para aplacar los ánimos del personal y cambiar la dinámica que hasta ese momento había llevado el show. Como si fuera una desquiciante montaña rusa de sentimientos y emociones, los germanos no tardarían en volver a exhibir su faceta más vigorosa y despiadada durante la segunda mitad del extenso “Jurassic/Cretaceous”, que con el escenario teñido de verde se convertiría en uno de los momentos épicos de su descarga.
Habiendo alcanzado semejante nivel de intensidad y poderío metalero, no iba a ser nada fácil conseguir mantener el nivel. De modo que era un buen momento para cambiar de objetivo, centrándose en esta ocasión en perfilar la arcádica ambientación que marcó la más relajada “Mesopelagic: Into The Uncanny”, en la que los desgarradores rugidos compartirían espacio con registros limpios, presentándonos una dualidad que dotó al corte, gracias al empaque de sus guitarras, de una dinámica aplastante. De entre los temas antiguos que interpretaron, me sorprendió muy positivamente la nueva identidad que han conferido a “Miocene/Pliocene”, dejando que fuera Lane quien se encargara de llevar las riendas vocales para hacerla sonar más hipnótica y embelesadora.
Como una bola de nieve que va creciendo hasta convertirse en un alud imparable, así sonó la que a la postre fue una de las piezas más antiguas que interpretaron, “Swallowed By The Earth”, que, aun conservando su esencia primigenia, resultó mucho más abrupta y despiadada al abordar ese épico e inapelable increscendo final, con ambas voces solapándose. Una penúltima mirada sobre su material más reciente sería la excusa perfecta para que los instrumentistas de la banda pusieran la nota de virtuosismo y sofisticación mientras ambos vocalistas acababan sobre las cabezas de los presentes antes de poner el punto y seguido al show.
No tardarían mucho en regresar. THE OCEAN habían conseguido convencer a los que guardábamos ciertas reticencias con respecto a esta nueva etapa. En cualquier caso, era el momento de que los germanos rubricaran su descomunal descarga como acto de clausura de esta primera jornada del Be Prog! My Friend, y qué mejor que invitarnos a navegar a través de la oscura desesperación contenida en “Última Esperanza”, compaginando esos momentos de tensa calma que siempre preceden a la tormenta con pasajes de apabullante densidad sonora. La despedida definitiva llegó con “Milk Of My Dreams” y ambos vocalistas danzando al son de una sucesión de ritmos de música electrónica.
Una vez más, THE OCEAN volvieron a dejar patente que su heterogénea y ecléctica propuesta no cabe dentro de las estrecheces propias de las etiquetas. Resultó evidente que la banda, sin renunciar a su pasado, está dispuesta a seguir evolucionando e innovando una propuesta que no conoce de fronteras estilísticas y que se va redefiniendo disco a disco.






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