miércoles, 23 de septiembre de 2026

ROCK THE SUN FESTIVAL-LA CARPA POBLE ESPANYOL-BCN-19-SEP-2026



LONELY FIRE



La apretada agenda de esta segunda jornada festivalera, en la que tomarían partido seis bandas, acabó propiciando que las primeras descargas de la tarde fueran bastante cortas. LONELY FIRE fueron los elegidos para hacer que el hard rock melódico volviera a sonar en el recinto de La Carpa del Poble Espanyol. Aunque dispusieron de una escasa media hora, el combo murciano supo aprovecharlo al máximo y presentó al público del Rock The Sun su hard rock enérgico, elegante y profundamente marcado por el afilado registro de su frontman, Frank Roses.



Ante los valientes que nos atrevimos a desafiar el asfixiante calor de media tarde, LONELY FIRE nos daban la bienvenida con “Sin City”. Desde el mismo arranque, el quinteto dejó patente su decidida apuesta por un hard rock melódico con tintes A.O.R.; potente, en el que se combinaron a la perfección teclados, -que sonaron disparados-, y guitarras, tal y como dejaron patente en su prometedor debut de hace un par de años, “The Last Rite”. Con el personal poco a poco dando colorido al recinto, la banda no tardaría en dar buena cuenta de esa declaración de intenciones que lleva por título “Learn To Rock”, que sorprendía a más de uno con el registro agudo y netamente metalero de Frank.


A las puertas de publicar lo que será su segundo trabajo, el combo cartagenero no quiso dejar pasar la ocasión de presentar las guitarras fundidas al más puro estilo LIZZY contenidas en su más reciente sencillo “Frontline”. El primer cambio de registro llegaría durante los compases iniciales de “More Than A Miracle”, que arrancaba de forma sosegada para ir creciendo conforme Frank iba aumentando el nivel de intensidad de su interpretación antes de ceder el protagonismo a las guitarras .


Una nueva mirada sobre “The Last Ride” serviría para fijar nuestro objetivo sobre las dinámicas más netamente A.O.R., contenidas en la elegante “Casual Encounter”. El cartucho final para la escueta presentación de LONELY FIRE estuvo reservado para otra de las piezas que define a la perfección su propuesta y que ellos mismos citaron como su tema insignia: “Victory”. Pese a ser los encargados de abrir la segunda y última jornada del Rock The SunLONELY FIRE dejaron una fantástica impresión entre los presentes gracias a la combinación de riffs potentes y elegantes melodías.



JOLLY JOKER


Asiduos habituales de los escenarios de la capital catalana. Evasión, refugio y válvula de escape en aquellos lejanos tiempos pandémicos que han quedado atrás como si fueran una horripilante pesadilla, JOLLY JOKER  siempre han enarbolado sin complejos la bandera de la diversión y el rock n' roll. Sin duda, la mayoría de los presentes estaban familiarizados y conocían el material del combo valenciano, y eso se notó en la reacción de un respetable que respondió a todas y cada una de las “provocaciones” de un Lazy Lane que volvió a reivindicarse como uno de los mejores frontmen dentro de la escena nacional.



Con el escenario engalanado con un gran telón de fondo con el nombre de la banda y con el cuarteto ataviado con el “dress code” que se presupone a una banda como ellos, su irrupción en escena llegaba de la mano de una enérgica “Sky Is So High”. El último en aparecer en escena fue Lazy Lane para poner rápidamente al público en movimiento mientras no dejaba de pegar patadas al aire y jugaba con su pie de micro. La fiesta de los ‘Jokers había comenzado, así que no tardarían en llegar los ritmos más marchosos y, por momentos, casi revival de esa explosión rockera que lleva por título “Shotgun”.


En un cartel que iba a cerrar MICHAEL MONROE, los valencianos estaban en su salsa, como peces en el agua.  Y es que ese rollete netamente sleazy que les ha acompañado siempre convertiría su primera mirada al pasado con “Damage” en uno de los momentos más enérgicos y calientes de su presentación, con Lazy empuñando la guitarra para darle un plus de contundencia al sonido del cuarteto en un final cada vez más acelerado. La tarde se estaba calentando, así que la mejor opción era que el enérgico frontman se desprendiera de su chaleco antes de atacar la vacilona y novedosa “Little Cadillac”.


No tardarían los valencianos en recuperar la dupla de guitarras para invitarnos a retornar sobre las sonoridades más envolventes de “Blood Velvet”, que fue fantásticamente recibida, para acto seguido mostrar su faceta más socarrona y macarra en “I Just Wanna Kiss You”. Derrochando entrega, actitud y, por supuesto, rock n’ roll, la descarga de JOLLY JOKER estaba tocando a su fin. Sin embargo, antes de abandonar el escenario, todavía tuvieron tiempo de invitarnos a corear con el puño en alto el matador estribillo de “Rockin’ In Stereo”.


No fallan, son un valor seguro. JOLLY JOKER volvieron a alegrarnos la tarde haciéndonos cantar y bailar al ritmo de unas composiciones que, si tienes sangre en las venas, tienen que ponerte en marcha.



CHEZ KANE



Muchos fueron los artistas y bandas que desfilaron durante las dos maratonianas jornadas de esta edición del Rock The Sun Festival. Pero sin duda una de las que más expectación había levantado fue CHEZ KANE. No era esta la primera vez que la vocalista británica pisaba los escenarios de la ciudad condal. Sin embargo, al igual que también sucediera este mismo verano, en su aparición en el Leyendas del Rock, Mrs. Kane y sus muchachos volvieron a rubricar una descarga brillante, que hizo vibrar intensamente al personal hasta el punto que me atrevería a sentenciar que fueron uno de los indiscutibles triunfadores no solo de la jornada, sino de todo el festival.



Mientras el sol todavía apretaba fuerte y caía a plomo en el recinto de la Carpa del Poble Espanyol, la banda irrumpía en escena para darnos una soberana lección de puro hard rock ochentero. Su imagen, su música y, porque no decirlo, su actitud eran propios de otra época. Así que no tuvieron dificultades para conectar rápidamente con unos seguidores que cayeron rendidos cuando empezaron a sonar las potentes guitarras que guiaron “Personal Rock N´Roll” y una deslumbrante Chez se convirtió en el centro de todas las miradas.


Dejando a un lado el incuestionable magnetismo de la frontwoman británica, resulta indiscutible que uno de sus grandes valores, especialmente en vivo, es contar con una banda de auténticas garantías, en la que destaca especialmente la presencia de James Ready y Scott Elliott. Y es que ambos guitarristas no dejaron de rockear, dando saltos y patadas al aire entre ellos mientras atacan riffs tan frescos, certeros y marchosos como los de la coreable “Too Late For Love”, que servía para que Chez nos hiciera cantar, una y otra vez, su apabullante estribillo. Como si fuera una declaración de intenciones, cayó “Love Tornado”, con la imponente sección rítmica de la británica propulsando su imparable avance antes de que la propia Chez nos regalara un alarde vocal en la parte final.


El ambiente estaba caldeado. El personal se lo estaba pasando en grande mientras los músicos parecían estar disfrutando incluso más que los que había bajo el escenario. Así que ante semejante panorama era un buen momento para, tras felicitar al padre de Chez, que estaba de cumpleaños, espetarnos en pleno rostro la demencial “Reckless”, que contó con el apoyo a las seis cuerdas de la británica. Sin abandonar ese formato de tres guitarras, la banda seguirá rockeando intensamente durante la directa e incontestable “Bad Girl”, que fue secundada por un mar de puños que se alzaban cada vez que tocaba entonar su poderoso estribillo.


Ya sin guitarra, aunque sin concedernos ni un segundo de tregua, llegaba el momento de dejarnos arrastrar por el vendaval rítmico que aportó “Love Gone Wild”. Mientras que la elegida para que los teclados se dejaran notar con fuerza, acentuando aún más si cabe la orientación ochentera de la banda, fue “Strip Me Down”, con una Chez completamente desatada que no paró de contornearse y bailar como si estuviera podrida durante todo el tema, haciendo que los más animados acabaran contagiándose y acabaran también bailando desaforadamente. 


El cambio de dinámica llegaría al abordar el tempo más rugoso y por momentos reptante de la arenosa “Tongue Of Love”, que con esos acentos netamente rockeros hacía que los seguidores más afines al hair metal se dejaran notar con fuerza entre las primeras filas. Dándonos las gracias por el apoyo e invitándonos a reclamar lo que necesitábamos. Así arrancaba “Rocket On The Radio”, con todo el personal cantando completamente fuera de sí. El asalto final de una descarga que se nos hizo muy corta y que puso de manifiesto que CHEZ KANE es un nombre a tener muy en cuenta de cara al inmediato futuro, fue “Powerzone”.




FASTER PUSSYCAT



Aunque a lo largo de todo el festival habíamos tenido ocasión de disfrutar del directo de bandas longevas y veteranas, fue a la hora de encarar la recta final de este Rock The Sun cuando llegaba el momento de ver a las formaciones verdaderamente añejas y legendarias. No obstante, eso no quiere decir que a día de hoy sean las más exitosas y populares dentro de los circuitos hard rockeros. Contando con cuatro décadas de andadura a sus espaldas, FASTER PUSSYCAT fueron una de aquellas formaciones que explotaron en los ochenta. En principio, parecía que lo tenían todo para conquistar al público rockero e incluso a las listas de éxitos. Sin embargo, también fueron de aquellos que acabaron diluyéndose con la vorágine de cambios que vivió la industria y los gustos de los seguidores del rock a principios de los noventa.



En cualquier caso, para siempre quedarán en la memoria de sus fans y entre los seguidores del estilo sus dos primeras entregas, “Faster Pussycat” (1987) y “Wake Me When It’s Over” (1989); que de alguna forma definían la esencia, el sonido y la personalidad de una banda que evocaba con su música a los locales trasnochados del Sunset Strip, repletos de humo y con ese inconfundible aroma a whiskey y perversión. Sin duda, algo que a día de hoy puede sonar verdaderamente extraño. Desde aquellos días, muchas han sido las aventuras y desventuras que ha vivido la formación que lidera el carismático Taime Downe, quien no ha perdido la chispa de su característico registro y al que, por cierto, vimos bastante cambiado físicamente, para bien.


En cuanto al resto de la banda, fueron básicamente los músicos que le vienen acompañando en los últimos tiempos, contando con la sección rítmica que conforman el bajista Danny Nordahl, con pinta impagable, -sombrero, bufanda y abrigo largo-; y el batería Chad Stewart, bastante más orondo, pero tocando con el groove de siempre y aportando sus fantásticos apoyos vocales. Mientras que encargándose de las guitarras nos encontramos con el polifacético Ace Von Johnson, otro que derrochó actitud luciendo pinta punk rockera, y Chris Borell


Había ganas, y muchas, de tenerles nuevamente por aquí. Lógicamente, el grueso del repertorio estuvo centrado en algunos de sus grandes clásicos ochenteros, lo que levantó a un público que los saboreó al máximo y los coreó reverencialmente. Mientras que los temas más recientes que interpretaron, aunque conservaban esa esencia clásica mezclando blues, sleazy y rock n' roll, dejaron bastante frío a un personal que no estaba muy familiarizado con ellos. Por supuesto, aparecieron en escena todos de riguroso negro y, desde que Mr. Downe se aferró a su pie de micro, el recinto se convirtió en una fiesta rockera. Aprovechando la euforia inicial, la banda nos coló una de sus composiciones más recientes. Así que el medio tiempo “Motorbike” fue la elegida para hacernos saber que había llegado el momento de mover los pies.


Sin embargo, no nos engañemos. El primer estallido de euforia de una audiencia deseosa de escuchar los hits netamente ochenteros del combo angelino llegaría con “Don’t Change That Song”, que nos dejaba la estampa de Ace Van Johnson tirando del carro en lo musical, mientras el incombustible Taime atraía gran parte de las miradas. Sin tiempo para recobrar el aliento y sin darnos oportunidad de asimilar lo que había sucedido, FASTER PUSSYCAT  seguirían proporcionándonos argumentos para agitar las caderas con otra de sus imprescindibles “Cathouse”.


No fue una sorpresa; la banda tiene un bagaje, y todos sabíamos que esta tarde/noche no se iban a dejar en el tintero esa vena macarra y vacilona que marcó piezas como “Slip Of The Tongue”, que a la postre fue el primer recuerdo que se permitieron a lo que fue su segundo largo “Wake Me When It’s Over”. El nivel de entrega del personal no tardaría en diluirse cuando presentaron “Like A Ghost”, una composición más reciente que no pareció acabar de calar entre la audiencia, pese a ese aroma añejo a lo Stones que le dio un punto de lo más vacilón. Afortunadamente, el respetable no tardaría en despertar con la exitosa power ballad “House Of Pain”, que nos dejaba a toda la banda acompañando a las voces, -y no, no hubo coros grabados-, antes de que Ace Chris se posicionaran en el centro del escenario, espalda con espalda, para repartirse su vibrante desarrollo solista.


Fue otra de las que el personal esperaba con ansia y celebró intensamente. Y es que siempre mola disfrutar de composiciones que relatan tortuosas historias, y más aún cuando los protagonistas son personajes conocidos. Así que la versión del desgarrador “You’re So Vain”, de Carly Simon, sirvió para mantener el buen clima entre unos seguidores que estaban disfrutando intensamente del show del combo americano.  No pararíamos de mover los pies y de cantar para participar en el estribillo de “Where There’s A Whip There’s A Way”, que concluía con la banda tocando cada vez más rápido en una arrolladora recta final.


No había tiempo que perder. Así que la implacable batería de Chad Stewart se encargó de anunciarnos que había llegado el momento de volver a centrar nuestro objetivo en lo que fue su ópera prima, dando buena cuenta de “Bathroom Wall”, dejando que, una vez más, el quinteto sacara a relucir su vertiente más próxima al sleazy/rock. El colofón a su descarga fue una fiesta absoluta, con gran parte de su crew apareciendo en escena para participar activamente en los coros de una celebradísima y coreadísima “Babylon”, que estuvo rematada por un guiño al atemporal megahit de MOTÖRHEAD, “Ace of Spades”.


Al final del show, guitarras al aire, saludos y reparto de púas entre los aplausos de una complacida audiencia. Cuando uno se enfrenta a una banda clásica, siempre tiene la incertidumbre de saber qué se va a encontrar. Quizá su tiempo ha pasado. Sin embargo, lo que nadie puede discutir es que FASTER PUSSYCAT siguen siendo, en pleno siglo XXI, una gran banda de rock n’ roll y, mientras Mr. Taime Downe esté al frente, creo que eso no va a cambiar.


TREAT



Concluida la descarga de FASTER PUSSYCAT, esta edición de 2026 del Rock The Sun Festival nos invitaba a seguir disfrutando de la noche con otra banda clásica, aunque en esta ocasión fuera de la escena europea. No me cabe la menor duda de que el gran éxito de sus compatriotas EUROPE a nivel global ha acabado lastrando la carrera de TREAT. Sin duda, los suecos hubieran merecido llegar más alto, y es que, pese a los éxitos que cosecharon en la segunda mitad de la década de los 80, la formación que capitanean el incombustible vocalista Robert Ernlund y el guitarrista Anders “Gary” Wilkstrõm hubiera merecido alcanzar mayor repercusión y relevancia.  En cualquier caso, no puede decirse que el combo de Estocolmo se dedique a vivir de nostalgia ni de glorias del pasado, ya que en el repertorio que ofrecieron en Barcelona  hubo una notable representación de las composiciones que han publicado en este tercer milenio.



Con el escenario engañando con el nombre de la banda, con los músicos ataviados de riguroso negro y con Mr. Ernlund ataviado con su inseparable sombrero, los suecos se reencontraban con sus seguidores en la ciudad condal dando buena cuenta de la novedosa “One Minute To Breathe”. Desde el mismo arranque dejaron claro que, en esencia, siguen siendo los mismos de siempre, que su sonido y su personalidad no han cambiado y que cuatro décadas después de comenzar su andadura siguen apostando firmemente por las buenas melodías y los estribillos que hacen que el público  levante los brazos para cantar sin parar de bailar.


Esa lealtad a su legado, como no podía ser de otra forma, fue premiada por la audiencia del Rock The Sun con una cerrada ovación. Así que, contando con el beneplácito de sus incondicionales que copaban las primeras filas, la banda siguió buceando entre lo más destacado de su segunda etapa con “Papertiger”, que fue fantásticamente decidida. La conexión entre el presente y el pasado, la constatación de que se puede seguir avanzando sin renunciar a tus raíces más clásicas y añejas, llegaría durante “1985”, que fue la escogida para volver a incidir en lo que fue su álbum de retorno de 2010, “Coup Of Grace”.


Ahondando aún más, si cabe, en la dinámica que estaba llevando el show, su decidida apuesta por los ritmos marchosos y las melodías contagiosas continuaría con el compacto medio tiempo “Skies Of Magnolia”, que nos dejaba con el fantástico alarde solista de Mr. Wilkstrõm a las seis cuerdas antes de recabar una cerrada ovación. Todos sabíamos que la banda no podía obviar algún guiño al pasado. Así que el primero en llegar para provocar la algarabía entre sus fans más veteranos fue “Rev It Up”, rescatada de lo que fue su segundo largo, “The Pleasure Principle”, que ponía el recinto patas arriba con su ritmo enérgico y desenfadado. 


Tras semejante alarde de ímpetu y fuerza rockera, tocaba levantar el pie del acelerador, rebajar mínimamente los ánimos. De modo que las melodías se tornarían más envolventes sobre el ritmo metalero de “Home Of The Brave”, haciéndonos cantar para abrir el capítulo dedicado a repasar “The Endgame”. El tema de apertura de su obra de 2022, “Freudian Sip”, serviría para recuperar toda la garra y el vigor rockero, gracias a la rotundidad de sus  acentos instrumentales  y a sus melosos coros con los que el personal no paró de saltar y bailar. El momento de cantar llegaría con otra de las que nos hizo viajar a otra época “We Own The Night”.


Por supuesto, como auténticos maestros en lo suyo, los suecos demostraron durante “ROAR”, su buenas maneras a la hora de hacer confluir la elegancia de las melodías con la garra y la frescura de un estribillo absolutamente imbatible. Evidentemente, fue uno de los momentos más destacados de su descarga. Tocaba dejar a un lado las guitarras marchosas y la dinámica implacable. En su lugar, los aromas más baladísticos y distinguidos se encargarían de impregnar los compases iniciales de “Get You On The Run”; para posteriormente embriagarnos con ese melódico estribillo que la ha convertido en favorita e imprescindible para todos los seguidores de la banda.


Los riffs volverían a adueñarse del sonido. El punch y el empuje rockero volverían a resultar imprescindibles para que TREAT volvieran a levantar los ánimos del respetable de cara a afrontar la recta final del show con “Conspiracy”. Una última mirada a su obra del pasado año sería la excusa perfecta para espetarnos su tema de apertura “Out With A Bang”. que prolongaba el ambiente festiva entre unas primeras filas que se lo estaban pasando en grande. La despedida definitiva, con la banda absoluta e incondicionalmente entregada a sus seguidores, llegaría de manos de otra de las que no puede faltar en ninguna de sus descargas, la ochentera “World Of Promises”.


Sinónimo de elegancia, calidad y buen hard rock. TREAT volvieron a reivindicarse como una banda imprescindible para todos los seguidores del hard rock melódico.




MICHAEL MONROE 



Cualquier fiesta que se precie merece un final apoteósico, y dos jornadas repletas de buen hard rock y heavy metal merecían el mejor cierre posible. He de reconocer que a día de hoy se me ocurren pocos frontmen más explosivos y divertidos que el mítico, carismático e inimitable MICHAEL MONROE. El sexagenario vocalista finlandés sigue manteniendo una estampa sorprendente, y más si tenemos en cuenta que se ha pasado más de media vida sobre los escenarios. Para muchos siempre será el icónico vocalista y frontman de los añorados HANOI ROCKS, una banda que ejerció una enorme influencia sobre muchas de las formaciones que acabarían convirtiéndose en clásicos imprescindibles dentro del hard rock. Sin embargo, su legado va mucho más allá, ya que, además de tener una prolífica carrera como artista en solitario, también ha formado parte de proyectos tan interesantes como FALLEN ANGELSJERUSALEM SLIM y DEMOLITION 23.



Su actuación como colofón de esta edición del Rock The Sun había suscitado bastante expectación. Así que nadie quiso perderse la descarga de una leyenda viva que regresaba a Barcelona para dejar claro que el rock n' roll sigue corriendo por sus venas como si fuera un jovenzuelo. Además, entre los músicos que le acompañaban también destacaba la presencia de otro HANOI ROCKS, como es el incombustible bajista Sami Yaffa. Haciéndose cargo de las guitarras, nos encontramos con dos músicos de solvencia contrastada como son Steve Cante y Rich Jones. Mientras que la sorpresa para muchos, un servidor incluido, fue que tras los tambores estuvo el ex-GUNS N' ROSES, Frank Ferrer. En cuanto al repertorio, fue un buen repaso a todo lo que ha sido la trayectoria del icónico frontman, con lo que no faltaron varios guiños a sus proyectos ochenteros, algunos covers, ni tampoco una generosa representación del material que facturó junto a HANOI ROCKS. Por supuesto, el gran protagonista del show, como no podía ser de otra forma, fue Mr. Monroe. No dejó de correr, saltar, animar…; no recuerdo las veces que tiró su pie de micro. Tampoco faltaron sus aportaciones con el saxofón y la armónica. Ni tampoco, por supuesto, algunos de sus “númeritos”: bailando y contorneándose como un poseso, ejerciendo de acróbata equilibrista, encaramándose a los laterales del escenario o incluso subiendo a la estructura lateral del recinto para cantar a más de tres metros de altura. En definitiva, que volvió a liarla a base de bien para conseguir que sus seguidores pudieran disfrutar de un show de auténtico y genuino rock n’ roll.


Su show fue un derroche de actitud y adrenalina. Salió dispuesto a meterse al personal en el bolsillo desde el mismo arranque. Y vaya si lo consiguió. Tan pronto como ocupó su posición en el escenario, dio un par de patadas y empezó a moverse como un descosido mientras nos invitaba a que hiciéramos lo mismo sin dejar de cantar las estrofas de la inicial “Dead, Jail Or Rock n´Roll”. Fue ya durante el primer número de la noche cuando Mr. Monroe se posicionó en el filo del escenario para echar mano de su armónica y provocar la explosión de júbilo de su nutrida parroquia de incondicionales. No hubo presentaciones, y es que, empalmado con el final del trallazo inicial, arrancaba “Old King´s Road”, dejando claro que para poder seguir la actuación había que estar en forma. Y es que en ningún momento la acción se detuvo sobre el escenario, con el vocalista jugando con el micro incansablemente antes de acabar encaramado a la valla de seguridad. El éxtasis inicial quedaría rubricado con un primer guiño al material de HANOI ROCKS. “Motorvatin´” fue la escogida para sacar la fuerza eléctrica de ese rock socarrón, marchoso e irreverente, cerrando una tripleta que ponía las expectativas muy altas en torno a lo que iba a ser el resto del show.


Ante un auditorio que parecía rendido ante la energía y el magnetismo del frontman, llegaba el momento de volver a centrar nuestro objetivo en lo que ha sido su carrera en solitario. El ritmo directo y punkero de “Last Train To Tokyo” se convirtió en la excusa perfecta para que el personal no parara de bailar mientras Mr. Monroe se paseaba con el pie de micro apoyado sobre el hombro, pasando revista como si fuera un militar examinando a sus tropas. Por supuesto que tampoco quiso dejar aparcadas durante su descarga algunas composiciones con ese delicioso aroma a sleazy-rock. Precisamente fue una de las nuevas “Rockin´ Horse” la que se encargó de recordarnos que fue uno de los precursores a la hora de combinar la fuerza guitarrera del hard rock y la socarrona actitud punk. No abandonaría el material de su más reciente “Outerstellar”, ya que la siguiente en hacer acto de presencia fue “Black Cadillac”, dejando que los riffs potentes reclamaran su merecida cuota de protagonismo mientras el público acompañaba con palmas.


El incansable vocalista no tardaría en colocarse su mítica gorra de plato antes de volver a hacer otra concesión al material de HANOI ROCKS, en esta ocasión en forma de un “I Can’t Get It”, que volvía a poner el recinto literalmente patas arriba, con el personal cantando mientras Monroe recorría el escenario con uno de sus habituales “paseitos”. El ritmo del show fue frenético. La banda en ningún momento nos dio un segundo de tregua. Así que, tras recibir una cerrada ovación, los instrumentos volverían a rugir para seguir dándonos argumentos para mover los pies siguiendo el ritmo enérgico e implacable de la novedosa “Shinola”: Sin duda, los noventa no fueron la mejor época para Mr. Monroe. Sin embargo, esta noche no quiso dejar de regalarnos un par de trallazos que formaban parte de lo que fue el disco de DEMOLITION 23. “Nothin’s Alright” nos volaba la cabeza con su estribillo directo, punkero y totalmente coreable, con el vocalista encaramado sobre la estructura lateral del recinto para cantar por encima del personal, para acto seguido dar buena cuenta de la “ramoniana”  y melódica “Hammersmith Palais”.


Como comenté anteriormente, durante la descarga de MICHAEL MONROE tuvimos ocasión de disfrutar de varias miradas al pasado. Sin embargo, Mr. Monroe demostró con hechos que no está dispuesto a vivir de nostalgia y que, por supuesto, por sus planes no cabe vivir anclado en el pasado. Así que nuevamente volvería a centrarse en la más candente actualidad al espetarnos “Rode To Ruin”, para el que sacó un abanico que agitó mientras cantaba el tema. Para “Boulevard Of Broken Dreams”, se enfundó unas gafas de sol y no dejó de hacer el helicóptero, con el micro dando vueltas sobre su cabeza mientras no dejaba de bailar y alentar al personal a que hiciera lo mismo. Nuevamente, la banda volvería a acelerar el paso con “One Man Gang”, logrando que el nivel de entrega y excitación del personal se mantuviera intacto. La decoración sonora cambiaría por completo durante una celebrada “Don’t You Ever Leave Me”, dejando a sus fans más veteranos con una sonrisa dibujada en el rostro.


Ni la fiesta ni el rock n’ roll desenfadado y vacilón se detendrían durante “Back To Mystery City”. Mientras que el espíritu punk volvería a adueñarse del recinto durante “Ballad Of The Lower East Side”. Para cerrar la primera parte del show por todo lo alto, Monroe y sus acólitos apostaron por una doble ración de clásicos. El primero, como no, de HANOI ROCKS: “Malibu Beach Nightmare”, convirtiendo los aledaños del escenario en un desmadre mientras Monroe volvía a sacar a escena su saxofón. El punto y seguido lo puso el imprescindible y coreadísimo “Up Around The Bend” de Creedence Clearwater Revival.


No tardarían mucho en regresar sobre el escenario para darnos la puntilla. El retorno llegaría de la mano de un “Ain´t Nothin´ To Do” que sonó salvaje y desatado, con Monroe fuertemente aferrado a su pie de micro escupiendo al personal la letra hasta que la gente acabó cantando con él. Como si fuera una majorette, alzando y dando vueltas a su pie de micro mientras el personal acompañaba con palmas, es como arrancó Monroe “Taxi Driver”, sacando la armónica a la hora de atacar su parte final. La rúbrica definitiva a una descarga que sirvió para reivindicar el excelente estado de forma de un artista clásico e irrepetible fue una versión alargada de “I Wanna Be Loved”, con Monroe agachándose para vacilar al público antes de asestarnos la embestida definitiva.


Carismático, cercano, incombustible e irrepetible. Gustos musicales a un lado, lo que no se puede discutir es que MICHAEL MONROE es un ejemplo de actitud y profesionalidad. En Rock The Sun brilló intensamente para poner el broche de oro a una fantástica edición.






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