Para preparar el terreno antes de su descarga y ejercer como acto de apertura, contaríamos con la presencia de los barceloneses SERCH, quienes están acompañando a los maños en la mayor parte de los conciertos de esta gira. El proyecto que crearon el vocalista Sergio Salesa y el guitarrista Miquel Cellalbo presentó su particular propuesta, que gira en torno a la oscuridad y la melancolía propias del synth-pop, la música electrónica de finales de los ochenta y los noventa, y todo ello convenientemente maridado con el registro grave y profundo de Sergio Salesa, ante una sala que, a última hora de la tarde/noche y con los más valientes desafiando un nuevo aviso de episodios de lluvias, presentaba un aspecto algo desaliñado.
Las esencias de la música disco, junto a unas atmósferas propias de la new wave, quedarían plasmadas en "La Rabia", que fue una de las que mejor acogida obtuvo, poniendo al personal en movimiento, y "Formas", que nos dejaba con la estampa de Sergio de espaldas al personal y con los brazos abiertos para arrancar el tema. Hablando del frontman, podríamos decir que se fue animando a medida que avanzaba el show, moviéndose por el escenario con unas formas que por momentos me recordaron a Brett Anderson, de Suede.
Evidentemente, el combo catalán no quiso dejar pasar la ocasión de presentar algunas de las composiciones que forman parte de su último trabajo, "No Control", que vio la luz este mismo año y en el que han dado una vuelta de tuerca a su propuesta, endureciendo su sonido. Así que, además de las ya mencionadas "En La Estación" y "Santa Trinidad", tampoco faltaron los ritmos más sugerentes de "Tus Días De Gloria", la propia "No Control", que contó con las palmas de apoyo del personal, y la dinámica implacable y arrolladora de "Hysteria". Para cerrar su presentación, que el cuarteto dedicó al recientemente fallecido Txema Iglesias Moreno, fundador de la página y comunidad "Los Lagos de Pokhara", optaron por la inevitable "Niño".
Pese al paso de los años, la personalidad de la banda continúa intacta. Toño es ese frontman que irradia magnetismo y puede manejar al público a su antojo. Óskar Diez sigue siendo la sobriedad personificada, pendiente de su guitarra, orbitando en su mundo y siempre poniendo su instrumento al servicio de la banda. Mientras que Pedro García representa el alma rockera de la banda, moviéndose incansablemente por el escenario, dando juego a sus compañeros a la vez que apuntala la poderosa sección rítmica junto al batería Germán Arenaz, que se incorporó a la banda para cubrir la vacante de Roberto García. Para completar el line-up que está realizando esta gira, la banda ha incorporado a Jaime Zuasti para hacerse cargo de los teclados, además de reforzar los coros y dar un plus más de poderío guitarrero en algunos temas.
Habiendo caldeado convenientemente el ambiente y con Toño desprovisto ya de su americana y las gafas de sol, tocaba empezar a echar la vista atrás y, para ello, qué mejor que dejarnos imbuir por la dupla que conformaron "Hypnos", que fue la primera en la que el público se dejó notar con fuerza, y, posteriormente, por el intenso dramatismo que destiló "La Bóveda Hundida De Las Retinas". Evidentemente, el vocalista fue en todo momento el foco principal de lo que sucedía sobre el escenario, con su peculiar forma de entonar e interpretar los temas, logrando que "Las Trincheras De Hadal", conJaime empuñando la guitarra, sonara cruda y emotiva a partes iguales. Rompiendo la barrera con el público, Toño no vaciló a la hora de bajarse hasta el foso para cantar desde allí la segunda parte de la pieza que daba título a su obra de 2022, "Detente Bala".
Ya nos lo anunciaron durante el primer speech de la noche: la banda iba a desgranar todas las composiciones de su último redondo. "El Escondite Inglés" demostró que ha calado hondo en unos seguidores que hicieron suyo el estribillo. "Día A Día" sonó como una declaración de intenciones, y más después del speech de un frontman que recordó los 40 años que están a punto de celebrar. Encarando la recta final de lo que fue la primera parte del show, llegaron las sonoridades más envolventes de la teatral "El Baile Del Final". Sin embargo, los momentos más vibrantes de su descarga llegaron con las guitarras más rotundas, contenidas en el homenaje al barrio Las Fuentes con "LF", "La Mala Hostia" y la desoladora "Subtitulado". Fue precisamente en la parte final del show cuando llegaron los guiños a la década de los noventa con "Imagínate El Aire", que desató la locura del personal, "Dejar Atrás" y "Robar El Cielo", que interpretó Toño a capela mientras sus compañeros abandonaban el escenario antes de arrancar los bises.
El epílogo para una descarga que se extendió durante dos horas y que se centró básicamente en lo que ha sido la última etapa del combo maño arrancó con "La Sostenido", que comenzaba de forma intimista, con Toño agachado interpretando sus primeros versos, para dejar que luego nos arrastrase su torrente de intenso dramatismo melódico. La despedida definitiva llegó de manos del único y solitario guiño que se permitieron a lo que fue su segunda entrega discográfica, "Todo/Nada Sigue Igual" (1994): "Promesas", que el público volvió a cantar para cerrar la velada por todo lo alto. Gran descarga de LAS NOVIAS, que dejaron patente con su repertorio, centrado en su etapa actual, que están más por la labor de mirar hacia delante que de reverdecer éxitos del pasado. Y eso no suele ser habitual en formaciones con una trayectoria tan longeva como la suya.




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