miércoles, 22 de noviembre de 2017

METALCOVA X-TOKYO BLADE+RAM+HOLY MARTYR-LA NAU-BCN-11-NOV-2017


La A.C. Metalcova lleva años realizando una encomiable labor  dentro de la escena  metálica barcelonesa. Fieles a la cita y al compromiso para con sus asociados, una vez más, y con esta van ya diez ediciones, nos presentaban un atractivo cartel  de auténtico heavy metal en el que medirían sus  fuerzas Holy Martyr, los metaleros suecos RAM, que presentaron su flamante nuevo trabajo "Rod", y toda una leyenda viva  de la N.W.O.B.H.M., Tokyo Blade, que según nos anunciaron están trabajando en el material  que formara parte de su nuevo trabajo. El recinto escogido para albergar este Metalcova X fue La Nau, una sala  que poco a poco va ganando presencia dentro de la programación de conciertos en la Ciudad Condal.

Los encargados de abrir la velada fueron los italianos Holy Martyr, una banda tenaz y luchadora como pocas, que ha tenido que trabajar duro para conseguir hacerse un hueco dentro de la escena europea. Con su último redondo bajo el brazo "Darkness Shall Prevail" el quinteto milanés, liderado por el guitarrista Ivano Spiga y el vocalista Alessandro Mereu, aprovechó al máximo su tiempo sobre las tablas y nos ofreció una buena ración  de su heavy metal épico salpicado de clasicismo.

Con algunos de sus más fieles seguidores copando las primeras filas para conseguir dar calor y colorido al arranque de la velada, el show de los italianos se inició con la rotundidad instrumental  del novedoso "Númenor", sumergiéndonos  de lleno en sus hímnicos estribillos, lo que propició  que aparecieran los primeros puños que se alzaban al aire. No tardó mucho el quinteto en apretar el paso e invitarnos al headbanging con otra de sus nuevas composiciones "Born Of Hope", que nos sorprendía con la aplastante pegada de  sus poderosos coros. 

Pese a que durante los primeros compases estuvieron un tanto estáticos, a medida que fue avanzando la noche  la banda se fue animando, así que cuando llegó el momento de "Shichinin No Samurai", Alessandro empezó a lanzar golpes al aire como si fuera un boxeador mientras sus compañeros se explayaban  en esos desarrollos épicos que se han convertido en una de sus señas de identidad. Y es que el frontman  se mostró  bromista y  muy comunicativo  con los asistentes, así que tras anunciarnos con una media sonrisa que el show había concluido, llegaba el momento de someternos al ritmo marcial de "Vist Et Honor", que significaba su primera incursión en el material de "Still At War". 

Tal y como se encargaron de recordarnos en un par de ocasiones, esta no era la primera vez que Holy Martyr asediaban los escenarios de la capital catalana, ya que esta  representaba su tercera visita por estos lares. Quizás por ello, los momentos más vibrantes de su presentación llegaron cuando atacaron piezas clásicas dentro de su repertorio como "Lakedaimon", que nos dejada al frontman dirigiendo  el coro de unas primeras filas que parecían cada vez más animadas. No abandonaron las  composiciones de su  segundo largo, ya que la siguiente en sonar fue  "The Call To Arms", impregnando nuevamente de épica el recinto gracias a su ritmo cabalgante  de esencia maideniana. 

Pero no únicamente de mitos, episodios históricos  y antiguas civilizaciones se nutren las letras de Holy Martyr, ya que para otra de sus nuevas composiciones "Witch-King Of Angmar", los italianos nos abrieron   la puerta hacia el mágico universo creado por el escritor J.R.R. Tolkien. Su repaso a “Darkness Shall Prevail”, continuó  con la camaleónica “Heroic Dead”, que tras una delicada introducción volvía a hacer subir el nivel de intensidad del show.

Para encarar el tramo final de su presentación Alessandro nos presentó una de sus favoritas "Spartan Phalanx", y a tenor de la reacción del público, creo que quedó claro que también lo era para muchos de sus incondicionales. Tras hacerse la habitual foto de familia y retirarse a los camerinos, Holy Martyr no tardaron en regresar para cerrar definitivamente su show con una coreadísima "Zatoichi". En definitiva, buen concierto de unos Holy Martyr que fueron claramente de menos a más. 

Para muchos, especialmente para los más jóvenes, la descarga de RAM constituía el plato fuerte del banquete metálico de esta noche de sábado. Y es que las anteriores visitas de los suecos se saldaron  con un triunfo incontestable, gracias en gran medida a la rotunda pegada  de su heavy metal clásico, su actitud y su particular puesta en escena, lo que les ha convertido en uno de los nuevos abanderados de la ortodoxia metálica. 

Ataviados con cuero, tachas, cadenas,  guantes, y todos los abalorios habituales de las bandas del género; y con el escenario engalanado con un telón de fondo con su logo, RAM irrumpían en escena muy enchufados, dispuestos a noquear al personal desde el minuto uno con  la voracidad  que nos propuso  su doble ataque de guitarras durante la inicial "Return  Of The Iron Tyrant". Con los suecos lanzados y con las primeras filas muy volcadas, el nivel de intensidad siguió en aumento cuando la banda atacó los efectivos riffs ochenteros de "Eyes Of The Night".

Sin darnos ni un  segundo de tregua, ni posibilidad de recobrar el aliento, el clasicismo metalero que desplegó el combo de Göteborg continuó fluyendo a través del incendiario duelo que se marcaron  Harry Granroth y Martin Johsson durante el apocalíptico "Flame Of The Tyrants". La escogida para dar por concluido este primer envite, en el que las  huestes capitaneadas por el carismático Oscar Carlquist se centraron en el material  de sus anteriores entregas,  fue "Awakening The Chimaera".

Durante la primera charla de la noche Oscar nos presentó su nueva criatura “Rod”, -que acababa de salir al mercado y que curiosamente no pudimos adquirir en su puesto de merch-, antes de adentrarnos en el galopante ritmo de “Gulag”, que servía como excusa para que ambos hachas se centraran  en unos desarrollos más melódico. No tardarían mucho en volver a su línea tradicional para hacer que el nivel de revoluciones fuera en aumento con un jugoso guiño a su primer largo “Forced Entry”, del que nos propusieron  el épico “Sudden Impact”, que nos dejaba la estampa del vocalista alzando  el brazo al aire mientras estiraba al máximo sus cuerdas vocales.

Si destacable fue la entrega de un  respetable que no dejó de animar, corear los temas y hacer headbanging; la acción sobre el escenario también estuvo a la altura, con unos músicos muy activos y entregados, que no pararon de intercambiar sus posiciones liderados por un fantástico frontman que supo majear a su antojo al personal en temas como “Suomussalmi (The Few Of Iron)”. Teniendo en cuenta la filiación de RAM no podía faltar  su particular llamamiento a la hermandad metalera durante los prolegómenos de la novedosa “Incinerating Storms”, que nos dejaba al bajista Tobias Petterson ocupando el centro del escenario para marcar impasible el  tempo del tema. Pese a la seriedad y la profesionalidad que transmiten los suecos  en escena, lo cierto es que Oscar también tuvo  ocasión de hacer gala de su particular sentido del humor durante el speech que sirvió como presentación para otra de las nuevas “On Wings Of No Return”, comentándonos que debido a las reducidas dimensiones de su país todos los miembros de la banda son primos, hermanos, cuñados…

Tras haber dejado claro el potencial de sus nuevas composiciones, RAM volvieron  a echar la vista atrás para provocar el delirio de sus incondicionales dando buena cuenta de temas como “The Usurper”, y más aun cuando para encarar el  tramo final de su presentación decidieron centrar su objetivo en su debut, rescatando el demencial “Machine Invaders” y un monumental “Infuriator”.


Viendo la efusiva reacción de las primeras filas era  obvio  que los suecos no podían dar por concluida su presentación. De modo que no tardaron en volver a aparecer en escena para rubricar su show con ese torbellino de riffs y velocidad que es “Under The Scythe”. Suma y sigue para unos RAM que siguen creciendo disco a disco y gira a gira, consolidándose como uno de los elegidos para llevar el estandarte y mantener viva  la llama del heavy metal más auténtico y genuino.

Durante los primeros años de la década de los ochenta la N.W.O.B.H.M., se consolidó desde Inglaterra como un nuevo movimiento capaz de captar la atención de una nueva generación de roqueros. Aunque hoy en día algunos de sus máximos referentes siguen siendo nombres importantes dentro de la escena internacional, otros como Tokyo Blade no han gozado de la misma continuidad y suerte, aunque han conservado el cariño y la admiración de sus fans, lo que a la larga les ha valido para ser considerados como una leyenda del underground metalero al igual que otros compañeros de escena como Satan, Tygers Of Pan Tang o Angel Witch,

Sin un nuevo trabajo que presentar y recuperando para la ocasión la formación que grabó su debut homónimo en 1983 estaba claro que el repertorio de los británicos  giraría en torno al material que facturaron en sus primeras entregas. Arrancaron de forma potente confiando en la pegada de uno de sus himnos imprescindibles “Sunrise In Tokyo”, y la respuesta del respetable no pudo ser más efusiva, con unas primeras filas entusiasmadas que no titubearon a la hora de hacer suyo el estribillo mientras su vocalista, Alan Marsh, se mostraba todavía algo dubitativo en sus movimientos escénicos. Afortunadamente, el frontman fue ganando confianza rápidamente, y tras recibir las primeras muestras de cariño de sus incondicionales, Alan se pondría al frente de sus compañeros para abandonarse al headbanging mientras desplegaban la esencia ochentera de “Death On Main Street”.

Pese a que en todo momento el combo británico se mostró como un colectivo compacto y perfectamente engrasado fue el guitarrista Andy Boulton quien ejerció como puntal y líder sobre las tablas. Así que no me extrañó que el guitarrista fuera quien se encargara de dar el pistoletazo de salida al hard roquero “Someone To Love”, que con sus pegadizos coros volvía a convertirse en la excusa perfecta para que todos nos pusiéramos a cantar. A estas alturas de la noche la banda ya había conseguido captar la atención de todos los presentes, de modo que tocaba dejar aparcados, momentáneamente, sus temas más directos y coreables para adentrarnos en los desarrollos más complejos de “Dead Of The Night”, que finalizaba con Alan invitándonos a alzar los puños al aire.

El sello, la clase y la esencia del clásico metal británico quedaría plasmado a lo largo de “Killer City”, que arrancaba con la base rítmica marcando con rotundidad el ritmo para acabar conduciéndonos sobre una cabalgada de corte épico. Habiendo recibido una rotunda ovación de manos de una audiencia que parecía estar pasándolo en grande, el show prosiguió con “Lightning Strikes (Straight Through The Heart)”. El recorrido por los  primeros años del quinteto no se detuvo, así que nuestro viaje según nos anunció Alan proseguiría con  “Mean Streak”, y el  melódico “Love Struck”.

Si para algunos ya había resultado una agradable sorpresa encontrarse con la actual alineación de Tokyo Blade, lo cierto es que cuando nos anunciaron que la banda está trabajando en un nuevo trabajo y que, además, tendríamos ocasión de disfrutar de una de sus nuevas composiciones la respuesta del público  fue más que efusiva cuando empezaron a sonar los primeros compases de “Burn Down The Night”, un uptempo  melódico que conserva todas sus señas de identidad. Nuevamente volvería a ser Andy el encargado de tirar de sus compañeros durante “Fever”, posicionándose en  el centro del escenario en plan “guitar-hero” para acabar recabando una fastuosa ovación.

Con la gente completamente entregada, coreando incansablemente el nombre de la banda, arrancaba “Highway Passion”, que nos dejaba a los músicos  intercambiando bromas para dejar patente el buen rollo y la camaradería  que existe entre ellos. Una nueva ración de épica de manos “Warrior Of The Rising Sun”, nos encaminaba hacia una recta final que estuvo marcada por la entrega del público  a la hora de corear los rotundos estribillos de “Night Of the Blade”, que fue la escogida para poner el punto  y seguido a la velada.


Para su retorno sobre las tablas, acompañados de los cánticos del personal, se dejaron la imprescindible “If Heaven Is Hell”, y, como no podía ser de otra forma, una incontestable “Midnight Rendezvous” que servía como colofón definitivo para una velada en la que el clasicismo y la nostalgia nos hicieron viajar a la década de los ochenta de manos de una banda que parece estar viviendo una segunda juventud.


TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER

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