jueves, 23 de abril de 2026

HAMLET-SALAMANDRA-L´HOSPITALET DE LLOBREGAT-BCN-17-ABR-2026

 

 


Debe ser complicado mantenerse en el candelero, en primera línea fuera de fuego, y más aún proyectando desde el escenario la entrega y la intensidad que han desplegado siempre Hamlet en sus directos. Desde inicios de la década de los noventa, el nombre de los madrileños ha estado siempre ahí, como indiscutibles animadores de la escena nacional, marcando en muchos casos el camino que después seguirían muchas formaciones que posteriormente les han mencionado a la hora de hablar de sus influencias. Además, no existen muchos grupos nacionales que puedan presumir de tener una trayectoria tan prolífica, longeva e ininterrumpida.

Indudablemente, y si dejamos a un lado la incontestable calidad de sus entregas de estudio, una de sus principales bazas a la hora de conseguirlo ha sido el tridente que desde la época de “Sanatorio De Muñecos” (1993), han conformado J. Molly, Luis Tárraga y Paco Sánchez. Fundamental ha resultado durante las últimas dos décadas el desempeño del bajista Álvaro Tenorio. El último miembro de la banda, en cuanto a antigüedad se refiere, es el guitarrista Ken HC, quien lleva en el seno de la formación desde 2014, habiendo participado en la grabación de “Berlín” (2018) e “Inmortal” (2025). Precisamente, fue este último lanzamiento, publicado a principios del pasado año, el pretexto para su retorno a los escenarios de la capital catalana tras su paso en febrero del 25 por la Sala 2 del céntrico Apolo en una de las primeras citas de la presente gira. A diferencia de lo que sucediera en aquella ocasión, esta noche la convocatoria tuvo lugar en la sala Salamandra, donde sus seguidores volvieron a congregarse atendiendo a su reclamo para acabar completando unas tres cuartas partes del aforo del local.


Los madrileños son un valor seguro, no acostumbran a defraudar en directo, y los que hemos tenido ocasión de verles en diferentes ocasiones sabemos que sus descargas son garantía de éxito. Y su show de esta noche no fue una excepción. Hamlet no son una banda que necesite de grandes montajes; sus descargas se basan en la intensidad de su sonido y en la pegada de una colección de composiciones que, por derecho propio, se han convertido en clásicos indiscutibles e imprescindibles para los seguidores del metal nacional. En cualquier caso, esta noche usaron un par de proyecciones, que fueron alternando, para engalanar el escenario. La primera, y la que más tiempo estuvo ante nuestros ojos, fue una con el nombre de la banda. La segunda, que evocaba la portada de su más reciente “Inmortal”, tuvimos ocasión de verla cada vez que el quinteto desgranaba uno de los temas que forma parte del álbum. Por supuesto que no faltaron algunas pequeñas tarimas desde las que los miembros de la banda, -y muy especialmente Luis Tárraga-, tuvieron ocasión de desafiar las leyes de la gravedad con su constante sucesión de saltos imposibles.


Otro detalle a destacar, y que no suele ser habitual en bandas tan longevas como los madrileños, fue la elección del repertorio. Estuvo muy repartido y equilibrado, proponiéndonos escalas en casi todas sus entregas, a excepción, como viene siendo habitual, del primerizo “Peligroso” (1992) —estaría genial que se decidieran a rescatar algún tema, aunque solo fuera para regocijo de sus fans más veteranos—; “La Puta y El Diablo”(2009) y “La Ira” (2015). Por supuesto, y más teniendo en cuenta la buena acogida que tuvieron sus giras conmemorativas; donde más “pescaron” fue tanto en los álbumes publicados a finales de los noventa como durante los primeros años de este tercer milenio. Además de, lógicamente, ofrecer una buena representación, -de hasta cinco temas-, del ya mencionado “Inmortal”.


Con intachable puntualidad y precedidos de esa introducción que viene acompañándoles desde hace ya unos años, “Misirlou”, en la versión que popularizó la película “Pulp Fiction”, aprecian en escena Hamlet, liderados por un J. Molly que saltó sobre las tablas ataviado con ropa deportiva, muy del estilo de la que solía vestir en la segunda mitad de los noventa. Precisamente, fue un tema de esa época, “Antes Y Después”, el elegido para romper el hielo, rodeándonos con su infranqueable pared sonora para hacernos vibrar con su abrumadora intensidad melódica. Absolutamente intratables, incombustibles al paso del tiempo, Hamlet se mostraron en un excelente estado de forma, desbordando una actitud y una entrega que para sí quisieran algunas bandas mucho más jóvenes. Y es que verles cómo no pararon de saltar y convulsionarse mientras atacaban la combativa “Queda Mucho Por Hacer”, para posteriormente dejarnos una primera muestra del presente con “Acto De Fé”, fue la mejor prueba de que, lejos de vivir anclados en el pasado, siguen confiando en sus composiciones más recientes.


La noche había echado a rodar de la mejor forma posible, con una banda enchufada y una audiencia deseosa de cantar y ser partícipe del show. Además, desde el pistoletazo de salida se vio que el quinteto no tenía intención de entretenerse en charlas ni parones innecesarios. Así que, tras el salto de Luis desde la tarima central, nos zambullíamos de lleno en la trepidante “Limítate”, que en su parte central nos dejaba con la primera de las muchas exhibiciones que se marcó Álvaro con su bajo a lo largo del show. La conexión entre banda y público fue brutal. Una vez más, algunos de sus grandes clásicos volvieron a funcionar como un tiro. Sin embargo, algunos temas de nuevo cuño como “En Mi Piel”, con el que nos proponían acelerar el paso, o el más noventero “Estigmatizado”, sirvieron para dejar patente que su nuevo material ha calado hondo entre su fiel parroquia de incondicionales.


La tercera y última escala que nos propusieron a lo que fue su obra homónima de 2002 llegaría con las ambientaciones más introspectivas de “Vivo En él”, dejándonos la estampa del vocalista encorvándose para retorcer y estirar sus cuerdas vocales para firmar una intensa y dramática interpretación. Sin concedernos apenas tiempo para recuperar el aliento, el quinteto daría un rotundo golpe de timón al proponernos “La Fuerza del Momento”, tras la que los músicos tuvieron que parar el show para que la gente les aclamara. Esa vertiente más introspectiva, con J. Molly cantando la primera parte del tema fuertemente aferrado a su pie de micro, se mantendría durante la primera parte de “En Mi Nombre”, que fue la seleccionada para representar  “Pura Vida” (2006) mientras el vocalista correteaba de lado a lado  como estuviera poseído.


Huelga decir que, pese al paso de los años, Hamlet nunca han perdido ese punto ácido, crítico y corrosivo que siempre les ha caracterizado y acompañado. Nunca se han mostrado indiferentes a la hora de abordar determinadas temáticas; es más, han sido bastante explícitos al tratarlas. De modo que su desencanto contra las deidades y hacia las instituciones y organismos que las representan quedaría plasmado en la dupla que conformaron la coreadísima “Denuncio A Dios”, que llegó acompañada de la demanda del frontman para que todos nos agacháramos antes de saltar, y “Paz Y Amén”, con Molly y Tárraga cara a cara en el centro del escenario.


Una nueva zambullida en su material noventero se convertirá en la excusa perfecta para poner una vez más la sala patas arriba con otra de las que fue coreada con pasión reverencial por su numerosa parroquia de incondicionales: “Tortura-Visión”; un tema cuya letra, casi treinta años después de su publicación, sigue, desafortunadamente, conservando plena vigencia. Pocos momentos vivimos a lo largo del show en los que el nivel de intensidad bajara aunque solo fuera mínimamente.Quizá fue el último de los nuevos temas que interpretaron “Tempestad”. Afortunadamente, no tardarían mucho en recuperar el nivel de intensidad y la conexión con el público con “No Sé Decir Adiós”, que servía para que el quinteto desplegara su faceta más ambiental y etérea, dejando al personal enfervorizado coreando el nombre del combo madrileño ante los gestos de aprobación y satisfacción de un Molly que se mostró tremendamente agradecido.



Como un huracán desatado, llegaba el momento de rematar por todo lo alto y de la mejor forma posible una descarga absolutamente seminal, en la que Hamlet volvieron a dejar claro que no tienen intención de rendirse y que siguen incansablemente dispuestos a dar guerra, pese a quien pese. Y la constatación palpable y definitiva la obtuvimos con la reacción de un respetable que se desfondó, al igual que la propia banda, durante esa brutal andanada de rabia y denuncia que fue “Egoísmo”. Sin miedo a apuntar y mostrándose tan crudos como explícitos, le llegaba el turno a otra de las que, desgraciadamente, no ha pasado de moda: “Tu Medicina”. Con ambos guitarristas ocupando el centro del escenario, arrancaba el último asalto antes de los bises en forma de un “J.F.”, que nos puso a todos a saltar para caldear aún más el ambiente.


Para el arranque de los bises, los madrileños se reservaron una nueva ración de intensidad melódica al abordar el single “Imaginé”, poniendo el punto de calma preciso antes de azuzarnos a todos de manera descomunal con un par de guiños a su material más directo e implacable. Una doble ración de ”Sanatorio De Muñecos”, fue lo que Molly, Tárraga y Cía., se reservaron para poner la guinda al espectáculo de esta noche. “¿Qué Voy A Hacer?”, el tema que aparecía en la película “Historias Del Kronen”, nos ponía a todos a saltar siguiendo sus fulgurantes versos rapeados. Para el final, el fin de fiesta definitivo, el último arreón de banda y público llegaría con la irrepetible “Irracional”, que convertía el recinto en un absoluto desmadre.


Lo de Hamlet empieza a ser digno de estudio. Los madrileños llevan años mostrándose intratables, en estado de gracia,  haciendo gala de un estado de forma envidiable. Una vez más volvieron a dejar fiel testimonio a su paso por tierras catalanas que siguen siendo una banda imprescindible para todos los que hemos seguido la evolución de la escena metal en nuestro país desde inicios de la década de los noventa.






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