Tatuajes, actitud, diversión, y toneladas de rock n´roll. Esta parece la fórmula que ha provocado que Backyard Babies se hayan consolidado como uno de los principales baluartes del rock escandinavo. A lo largo de las últimas tres décadas los suecos han mantenido una formación estable, lo que les servido para tener un sonido personal y reconocible. No obstante esto no quiere decir que todos sus trabajos estén cortados por el mismo patrón, ya que sin ir más lejos en su más reciente entrega “Sliver & Gold” el cuarteto parece de Nässjo ha querido echar la vista atrás para recuperar algunas de sus influencias clásicas. De modo que avalados por las buenas criticas que ha cosechado su octava entrega de estudio Dregen, Nicke, Johan y Peder regresaban a la mediana del Razzmatazz para dejar patente que la llama del rock n´roll sigue ardiendo en su interior.
