Para el que suscribe estas líneas, como para muchos de su generación, “El Día De La Bestia”, fue como hacer un cambio de chip con respecto a la relación que teníamos con el cine español. Con esto no quiero decir que no hubiera buenas películas antes, que por supuesto las hubo. Sino que lo que primero te venía a la cabeza al hablar del cine de aquí eran los retratos costumbristas de Berlanga, alguna comedia tonta de Paco Martínez Soria, las películas del destape que realizaron el tándem Andres Pajares y Fernando Esteso bajo la dirección de Mariano Ozores; y como no algunos trabajos del oscarizado Pedro Almodóvar. Pero no creo que ese fuera el tipo de historias que pudiera cautivar y llamar la atención de un chaval que todavía no había cumplido la veintena.
