En pocas ocasiones la abrumadora personalidad de un miembro de una formación, en este caso la del frontman Niklas Kvarforth, acaba marcando tanto la trayectoria y la filosofía de una banda como en el caso de Shining. En cualquier caso, resulta cuanto menos curioso que una banda que ahonda en profundidad en muchas de sus letras en temas tan escabrosos y oscuros como son la depresión, la misantropía y el suicidio lleve batallando sobre los escenarios desde mediados de la década de los noventa. Los suecos tienen un estilo cuanto menos peculiar, de aquellos que no dejan indiferente a nadie, por lo que con ellos no existe termino medio: o los amas o los odias.