martes, 17 de febrero de 2026

BURNING WITCHES+HAMMER KING-SALAMANDRA-L´HOSPITALET DE LLOBREGAT-BCN-11-FEB-2026


Pese a ser una banda del XXI, no hay la menor duda de que los postulados de Burning. Witches, tanto estéticamente como a nivel sonoro, están firmemente asentados sobre los parámetros más tradicionales y clásicos del heavy metal. Nunca lo han escondido, desde que Romana Kalkuhl pusiera en marcha este proyecto, hace algo más de una década, la banda no se ha movido ni un ápice de sus primigenias directrices y eso que la formación ha contado para los seis lanzamientos de estudio que ha publicado hasta la fecha con varias vocalistas y guitarristas solistas. Con su última referencia bajo el brazo “Inquisition”, las brujas suizas aterrizaban en un Salamandra que finalmente podríamos decir que estuvo a medio gas para acoger su particular aquelarre metalero.

Pero antes de que las “chicas” irrumpieran en escena para dejar patente la madurez que han alcanzado gracias a su exhaustiva actividad en vivo en los últimos años, contaríamos con la presencia de otra formación coetánea, que lleva también una buena colección de trabajos a sus espaldas y que, curiosamente, no habían pisado todavía los escenarios de la capital catalana: Hammer King. El combo teutón que capitanea el vocalista Titan Fox V, o lo que es lo mismo Patrick Fuchs, que a muchos os sonará por ser el vocalista de los primeros discos en solitario del mítico Ross The Boss, llegaba a su estreno por estos lares con la firme intención de “devolverle la realeza al metal”, tal y como proclaman en su más reciente “Make Metal Royal Again” (2025).


Me sorprendió el tirón que tiene la banda, ya que muchos de los presentes aguardaban impacientes a que el combo oriundo de Kaiserslautern tomará las tablas. Sin embargo, después de presenciar su descarga quedó claro que el quinteto tiene una puesta en escena y una propuesta que resulta ideal para el público asiduo a los festivales. Poseen un estilo musical que aglutina los clichés clásicos del heavy/power noventero, con lo que durante su descarga fueron claramente reconocibles las influencias y guiños de bandas como Helloween, Hammerfall o Gamma Ray. También hubo espacio, por supuesto, para la épica, especialmente cuando Titan Fox V tiraba de sus registros más agudos. Por supuesto, tampoco faltó el vestuario de combate de sus miembros, el martillo que sacaron a escena en diferentes ocasiones a lo largo de su presentación, y también un Mayordomo y una Doncella que aparecieron en varios momentos del show para darle a todo un tamiz más teatral.

Precedidos de una grandilocuente y, por momentos, cinematográfica introducción Hammer King se adueñaban del escenario, blandiendo su frontman con orgullo un martillo, para dar por inaugurada su presentación con el empuje y la rotundidad netamente metalera que desplegaron a lo largo de “King For A Day”, dejando claro que los coros, pese a sonar disparados, iban a ser imprescindibles para aportar esa orientación épica que aguardaban todos sus seguidores. Tras haber roto el hielo, Titan Fox V, encaramado sobre una de las pequeñas tarimas que había colocadas en la parte frontal nos invitaría a participar, coreando tanto la melodía como el estribillo, en la pieza que presta título a su última entrega de estudio, “Make Metal Royal Again”, que encendía los ánimos del personal.

Tras recibir la primera salva de aplausos, Titan Fox V anunciaba orgulloso que la de esta noche suponía su primera incursión en tierras catalanas para rápidamente proponernos los cánticos castrenses de “Kingdom Of Hammers And Kings”, que se zanjaba con el vocalista alzando su martillo para provocar el delirio generalizado de los que ocupaban las primeras filas. Como si de una ceremonia se tratase, la Doncella volvería a salir a escena para ofrecerle un cáliz al frontman durante los prolegómenos de “Pariah Is My Name”, que servía para invocar la hermandad metalera, con reparto de un par de camisetas desde el escenario, mientras ambos “hachas” agitaban sus guitarras al más puro estilo ochentero.

El Mayordomo de Titan Fox V volvería a salir a escena para incitarnos a que gritáramos para acompañar los ritmos rotundos, potentes y de esencias marciales que servirían para que la banda recuperara su vertiente más épica durante “König Und Kaiser”. Acto seguido, la Doncella volvería a regalarnos su presencia para entregar una caja llena de monedas a Titan Fox V, unas monedas que acabaron lanzando al público mientras la banda atacaba las ambientaciones más marchosas, rockeras y vacilonas de la efectiva “Last Hellriders”, que personalmente fue de las que más me gustó, gracias a su dinamismo implacable y a la inmediatez de su potente y coreable estribillo.

Los amantes de la velocidad y los postulados más duros y potentes también tendrían su ración de crudeza durante “Hailed By The Hammer”, que fue la escogida para que el frontman se deshiciera de la capa que había portado desde el inicio del show. Si durante algunos de los temas previos el frontman empuñó con orgullo un gran martillo, fue durante “Hammerschlag” cuando portó un palo selfie. Así que todos quedamos inmortalizados mientras el quinteto descargaba el tema. El particular homenaje de los germanos a la música de los ochenta llegaría con su personal adaptación del hit de Kenny Loggins, “Danger Zone”.

Una vez más, tanto el Mayordomo como la Doncella volverían a tomar posiciones junto a los músicos durante “Hoheitsgebeit”, ondeando sendas banderas con el logo de la banda mientras su frontman blandía una corona que mostró orgulloso al público. Encarábamos lo que fue la recta final de su estreno en los escenarios barceloneses con el primer tema que escribieron hace ya más de una década: “I) Kingdom Of The Hammer King”, que provocó que gran parte de los presentes levantáramos los puños para sumarnos a la hora de cantar con ellos. Con la banda formada en la parte trasera del escenario parecía que su descarga había finalizado. Sin embargo, Titan Fox V entonó “The Last Kingdom” mientras sonaba la música enlatada y sus compañeros permanecían inmóviles tras él y ya sin portar sus respectivos instrumentos.

En definitiva, entretenida descarga de unos Hammer King que demostraron saber cómo embaucar al personal y caldear el ambiente. Sin embargo, me pareció que su directo aún tiene muchos detalles que pulir, especialmente en el aspecto de llevar muchos arreglos, voces y coros pregrabados.


Pese a haber sufrido algunos cambios importantes en su alineación desde que irrumpieron con fuerza en la escena europea, hace aproximádamente una década, dándose a conocer con aquel prometedor debut homónimo, lo cierto es que Burning Witches hace ya tiempo que dejaron de ser una promesa para convertirse en una incontestable realidad. Heavy metal, su apuesta siempre ha sido clara y meridiana, tanto en lo musical como en lo estético, adoptando una apariencia que parece tomada directamente de la década de los ochenta, sin escatimar en cuanto a cadenas, tachas y cuero se refiere. A las 21 horas, las luces del Salamandra se apagaban para dejar a paso a una inquietante y tétrica introducción que nos ponía en sobre aviso de que la acción estaba a punto de empezar.

Con el escenario engalanado con la impactante portada de su última entrega discográfica “Inquisition”, la líder y principal compositora de la banda, la guitarrista Romana Kalkuhl aparecía en escena para espetarnos la demoniaca melodía que nos adentró en la infernal “Soul Eater”. Absolutamente en tromba, Burning Witches salieron desatadas, dispuestas a quemar el escenario y conquistar a un personal que apoyó al máximo desde los compases iniciales del show. Tal vez el sonido no fuera el mejor durante los primeros minutos del show. No obstante, la cosa se arregló rápidamente y ya en otra de las nuevas, “Shame”, pudimos comprobar que su vocalista, Laura Guldemond, iba a erigirse como la indiscutible protagonista de la velada, tanto por su desempeño vocal, -donde se mostró sublime y absolutamente intratable-, como en su faceta como frontwoman, ya que no paró de saltar, animar y hacer headbaing durante todo el show.

Habiendo roto el hielo y habiendo conseguido capturar la atención de todos los presentes con una doble ración de material de nuevo cuño, era un buen momento para proponernos una primera mirada al pasado, centrando nuestro objetivo en lo que fue su tercer largo, plantándonos en plena frente el tema que le daba título: “Dance With The Devil”, que impulsada sobre ese marchoso e imparable ritmo rockero servía para que Laura se colocara una demoniaca máscara a la vez que el escenario quedaba cubierto de una densa neblina. A estas alturas de la velada el ambiente estaba ya convenientemente caldeado. Así que tras los obligados saludos tocaba sumergirnos de lleno en las atmósferas más oscuras y reptantes de “Maiden Of Steel”, que se convertía en la excusa perfecta para que los más entregados levantaran los puños cada vez que tocaba encarar su hímnico estribillo. El momento cumbre de esta primera parte del show llegaría con “Sea Of Lies”, que nos dejaba con la banda sonando cruda, intratable y absolutamente diabólica hasta el punto que incluso Laura se destapó con algún registro más rasgado y agresivo.

Un oscuro interludio, con las chicas entre bambalinas mientras las columnas de humo se alzaban, serviría como introducción para la pieza que presta título a su último lanzamiento “Inquisition”, con las instrumentistas de la banda abandonándose al headbanging mientras Laura se inclinaba para mostrar sus cuernos a los integrantes de las primeras filas y tras ella aparecía una hechicera encapuchada. Entre tanta velocidad, intensidad y, por supuesto, humeante heavy metal, Burning Witches también tendrían ocasión de mostrarnos su buen hacer a la hora de encarar temas más relajados como “Relase Me”, que fue uno de los pocos momentos en los que pudimos ver a Romana hacerse cargo de la parte solista, ya que durante la mayor parte del show fue, su socia a las seis cuerdas, Courtney Cox, quien se encargó de esos menesteres, dejando fiel testimonio de su técnica y talento.

Tras bucear en la más candente actualidad tocaba volver a mirar al pasado, a lo que fueron los primeros tiempos de la banda, haciendo enloquecer a sus seguidores más veteranos con un trallazo certero e incontestable como fue la implacable “Black Widow”, que servía para que el quinteto sacara a relucir su faceta más speed metalera. Otra de las que sonó como un himno implacable, con los más devotos levantando, una vez más, los puños para corear su matador estribillo fue la seminal “Evil Witch”. Esa ambientación oscura, maligna y por momentos seminal continuaría presente a lo largo de la hímnica “We Stand As One”, que sonó soberbia, poderosa, dejando patente que lo de estas chicas es el heavy metal, pero también que si se lo propusieran no tendrían grandes dificultades para cruzar la línea y aproximarse a tesituras más potentes, y la mejor prueba fue comprobar lo iracunda y afilada que sonó una Laura que fue creciéndose a medida que avanzaba la noche.

No levantarían el pie de acelerador. Las brujas habían atrapado a su presa y no estaban dispuestas a dejarla escapar. Así que su particular paseo militar prosiguió con los aplastantes redobles que impuso Lala Frischknecht para flanquearnos el paso hacia “Lucid Nightmare”, que hacía rugir al personal mientras el quinteto combinaba de forma incontestable secciones melódicas y fulminantes desarrollos que servían para que los más animados se abandonaran al headbanging mientras Courtney y Romana nos brindaban uno de los duelos más intensos y electrizantes de la velada antes de que la banda abandonara el escenario acompañada de una cerrada y rotunda ovación.

Con el oscuro repicar de las campanas poniéndonos en alerta, irrumpía en escena una hechicera portando la cabeza de una bruja. Las chicas no tardarían en regresar para adueñarse de las tablas y asestarnos un mandoble certero y mortal como fue “Hexehammer”. La velocidad, la garra y, en definitiva, el speed metal más clásico volvería a hacer las delicias del personal durante “Wings Of Steel”. La perfecta comunión con el público, que alzó los brazos y gritó para acompañar, quedaría plasmada al encarar la recta final del show con la reptante y demoledora “The Witch Of The North”. Mientras que el golpe de gracia definitivo, con banda y público saltando en perfecta sintonía, siguiendo las indicaciones de Laura, que literalmente se desfondó, llegó con la hímnica pieza que presta nombre a la formación: “Burning Witches”.

El heavy metal es en gran parte actitud y entrega, y de eso Burning Witches demostraron ir más que sobradas. Sinceramente, pienso que hubieran merecido un mayor apoyo, que la sala hubiera estado más concurrida. Sin embargo, estoy completamente seguro de que quienes estuvimos presentes repetiremos la próxima vez que "Las Brujas" decidan dejarse caer por la ciudad condal.



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