martes, 26 de mayo de 2026

MEGADETH+CRISIX+THE COST-ROIG ARENA-VAL-25-MAY-2026


Nunca es una buena noticia que una formación legendaria, clásica e imprescindible para comprender el auge y la evolución de nuestra música como son Megadeth, decida dar por concluida una trayectoria tan extensa como exitosa. O mejor dicho, que Dave Mustaine haya decidido dar carpetazo al “engendro” que ideó para vengarse de sus ex-compañeros cuando fue expulsado de Metallica. En cualquier caso, todos sabemos que estas giras de despedida acaban siendo poco más que un punto y seguido en la trayectoria de muchas bandas, cuando no una estrategia para elevar sus cachés. Sin ir más lejos, el propio Mustaine ya finiquitó la banda en 2002 para reactivarla poco después.

Sea como fuere, ya antes de la edición del que parece va a ser su último trabajo homónimo, que vio la luz a finales del pasado mes de enero, el carismático frontman anunció que su gira de presentación se extendería durante varios años y sería la última. La primera de las despedidas que el cuarteto tenía previstas en nuestro país estaba programada en la ciudad de Valencia, concretamente en el Roig Arena: un pabellón amplio, cómodo y moderno. Para acompañarles en una fecha tan señalada e importante para sus seguidores, el combo americano contaría con el respaldo de dos bandas nacionales. Los encargados de abrir fuego y dar el pistoletazo de salida a esta calurosa tarde de lunes fueron The Cost, la banda que lidera El Estepario Siberiano, quienes, tras dar por concluidos recientemente los conciertos de presentación de su debut “Doppler Affection”, quisieron sumarse a la fiesta. Mientras que para mantener alto el estandarte del thrash metal nacional contaríamos con otra banda que parecía haber tirado la toalla, pero que recientemente volvía a la actividad, los catalanes Crisix. Una banda con una propuesta más afín a los postulados de Mustaine & Cía.


THE COST


Mientras el público accedía de forma escalonada al recinto del Roig Arena, aparecían puntualmente sobre las tablas los encargados de dar por inaugurada la cita: The Cost. De las tres fechas que el combo de Mr. Mustaine realizará en nuestro país en este inicio de su gira europea, el concierto de esta noche sería el único que contaría con su presencia, ya que en las siguientes fechas su puesto lo ocuparían Angelus Apátrida. Su estilo, más orientado hacia tesituras más contemporáneas dentro del metal, poco tenía que ver con el thrash metal “old school”. Sin embargo, la banda que lidera El Estepario Siberiano dio un show sólido y convincente en el que repasaron los mejores momentos de su ópera prima.


Al trío se le nota la solidez y entidad que ha adquirido como colectivo. No podemos olvidar que se estrenaron sobre las tablas el pasado verano y que desde entonces han realizado una gira, con varias paradas fuera de nuestro país, que concluyó a finales del pasado mes de febrero. Aunque no estaban ante lo que podríamos considerar su target de audiencia, The Cost dejaron claro su gusto por los riffs rotundos y salvajes como el que protagonizó “Into The Drone”, pero también su buen hacer a la hora de adentrarse en las tesituras más envolventes y melódicas de la coreable “Counting Every Dime”.

Aunque el sonido no fue bueno durante el arranque del show, fue mejorando a medida que avanzaba su descarga. De entre los temas que más destacaron, sin duda me quedaría con “Her Eyes”, el corte en el que colabora Serj Tankian, y la más enérgica y aplastante “Ginger”. Otro detalle a destacar fue la soltura escénica de un trío que “llenó” el escenario y al que en todo momento se vio cómodo. Por supuesto que también se mostraron agradecidos por la oportunidad, y su frontman, Peter Connolly, se deshizo en elogios hacia la figura de Mustaine y su banda, manifestando que era un sueño y un auténtico honor participar en el show de esta noche.

Además de centrarse en el material de “Doppler Affection”, The Cost presentaron una muestra del material que formará parte de lo que será su próximo trabajo con “The Greater Good”, antes de adentrarnos en una vibrante recta final que estuvo protagonizada por la exhibición del bajista Chriss Attwell en el arranque de “The Bricklayer” para posteriormente dejar paso al imprescindible y celebrado “Not For Me”. Aunque su estilo poco tenía que ver con el de Megadeth, The Cost aprovecharon para darse a conocer y “pescar” algún nuevo seguidor  mientras calentaban el ambiente.


CRISIX


Los siguientes en tomar posiciones sobre el escenario de un Roig Arena que presentaba ya un aspecto bastante más animado y concurrido fueron los catalanes Crisix. En este caso, su propuesta sí que resultó bastante más afín a los gustos de los seguidores más clásicos de Megadeth. Aunque los que les venimos siguiendo desde hace tiempo sabemos del potencial que atesoran los de la Conca d´ Òdena a la hora de conectar con las nuevas generaciones de thrashers. Su presencia en los conciertos de Megadeth en nuestro país significaba una muy grata noticia, tras prácticamente dos años de ausencia. Hace escasamente unos días la banda anunciaba su retorno y además lo hacía con un nuevo tema bajo el brazo, “Fast Music”, aportando algún nuevo matiz a su sonido, tal y como pudimos comprobar cuando lo tocaron.


Siempre han sido una banda que ha sabido conectar con el público, hacerle participar en sus directos y montar unos pogos y “walls of death” que hacen que sus descargas sean un auténtico desmadre, una fiesta thrashera en la que todos quieren participar y divertirse. Y esta noche en Valencia volvieron a liarla. Quizás se les vio un poco faltos de rodaje; algunos parones entre tema y tema fueron un poco largos. No obstante, Crisix dejaron patente que no han perdido la intensidad, la garra y el instinto asesino que siempre les ha caracterizado. Y la prueba palpable fue ver a un Juli Baz que no paró de animar y decir tacos para involucrar a un público que se lo pasó en grande.

Al igual que sucediera con The Cost, el sonido no acabó de acompañarles durante los compases iniciales del show. Así que piezas como “The Many Licit Paths” o la hiriente y descomunal “Leech Breeder” quedaron algo deslucidas. Sin embargo, la garra y las ganas de diversión hicieron que Crisix consiguieran mover al personal mientras las carreras y el headbanging eran incesantes sobre el escenario. Crujientes, enérgicos y mosheantes, fue con el primer guiño a su segundo largo con “Bring’ Em To The Pit” cuando el Roig Arena explotó definitivamente, mientras sus rotundos rapeados junto a las guitarras de Busi y Requena nos volaban la cabeza.

La intensidad y la velocidad continuarían in crescendo al destripar “Full HD”, que hacía que la pista se llenara de puños que se alzaban al aire. Más munición, en esta ocasión, para saltar incansablemente y acompañar “Get Out Of My Head”, mientras el personal se mostraba cada vez más animado y enérgico. A estas alturas del show, los catalanes ya habían entrado en calor. Así que Juli se deshizo de la gorra con la que había iniciado la descarga para aferrarse al pie de micro y hacer headbanging como un poseso siguiendo las demenciales acometidas de “Perseverance”.

Varios fueron los momentos en los que pudo palparse la conexión entre Crisix y sus seguidores, y es que la respuesta ante trallazos rotundos y humeantes como “G.M.M. (The Great Metal Motherfucker)” fue absolutamente explosiva. Mucho se ha hablado en los últimos días de su nuevo tema “Fast Music” y de las novedades que aporta con respecto a lo que podríamos denominar su propuesta habitual. Pues bien, Crisix no quisieron dejar pasar la ocasión para presentarla en directo y lo cierto es que funcionó muy bien. Por supuesto que, como siempre, no faltó el cambio de instrumentos en su medley de versiones que incluyó “Fight For Your Right”, “Walk” y “Antisocial”, aunque en esta ocasión se quedó fuera su habitual guiño a Metallica.

La guinda para una actuación explosiva, trepidante, que puso de manifiesto que están de vuelta, conservando la fuerza, la intensidad y con las pilas bien cargadas, corrió por cuenta de “Conspiranoia” y la imprescindible y bombardeante “Ultra Thrash”, que volvía a hacer explotar al respetable. Están de vuelta, y es para quedarse. El retorno de Crisix, y en un buen estado de forma, es una excelente noticia.


MEGADETH


Mientras la hora se acercaba, los “pipas” del combo americano se apresuraban en dar los últimos retoques al escenario que sería testigo de la descarga de Megadeth. La disposición escénica fue bastante clásica, a la par que sobria. Con la batería de Dirk Verbeuren sobre una tarima a bastante altura, escoltada por una gran lona con el nombre de la banda, usando la tipografía clásica, y flanqueada por sendas paredes de amplificadores que estuvieron perfiladas por 6 luces circulares. A los lados del escenario se ubicaron sendas pantallas que nos permitieron seguir las evoluciones de lo que sucedía sobre las tablas. Eso sí, me sorprendió que en un concierto de este calibre no hubiera ni fuego, ni pirotecnia, ni tan siquiera columnas de humo. Estaba claro que Mustaine y sus acólitos querían conceder todo el protagonismo a lo realmente importante: la música.


Precisamente, si hablamos del repertorio, cabe destacar que me pareció un tanto irregular, teniendo en cuenta que en principio es su gira de despedida. Por supuesto, no hay discusión, todos los temas que sonaron fueron clásicos, salvo los del último disco que el tiempo dirá. Sin embargo, creo que obviar toda la producción posterior a “Cryptic Writing”, 9 discos y casi 30 años de historia, no hace justicia al bagaje de la formación angelina. Tampoco me gustó que no hubiera ni un guiño a “Youthanasia” (1994), y que sorpresivamente se quedaran fuera algunas gemas como, por ejemplo, “In My Darkest Hour”. En cuanto al sonido, debo admitir que albergaba ciertas dudas: un pabellón de techo muy alto y que no había sonado excesivamente bien en los actos previos no parecían los mejores antecedentes. Sin embargo, desde mi posición, hacia la mitad de la pista, el sonido fue potente y poderoso, con los instrumentos muy bien matizados y únicamente con la voz de Mustaine sonando algo inconsistente en algunos momentos. Pero bueno, ya sabemos que el registro de Mr. Mustaine hace ya bastantes años que no está a su mejor nivel.

Para muchos, incluido un servidor, la formación clásica de Megadeth, la que se completaba con Ellefson, Menza y Friedman, tendrá siempre un lugar de privilegio en nuestro corazón metalero. No obstante, no se puede discutir que la sección rítmica que conforman James LoMenzo —por quien parece que no pasa el tiempo— y el “pulpo” belga Dirk Verbeuren es de las más solventes de su historia. Mención especial merece su más reciente incorporación, el guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari, quien se ha acoplado a la perfección en el engranaje de Megadeth y con el propio Mustaine. Todos ellos esta noche rayaron a un excelente nivel, destacando especialmente la figura de un Dirk Verbeuren que “tiró del carro” a la hora de llevar a sus compañeros en volandas para dar un plus de crudeza e intensidad a temas tan incisivos y despiadados como la inicial “Tipping Point”.

Pese al paso del tiempo, Mustaine sigue siendo Mustaine. Estuvo bastante parco en cuanto a las presentaciones se refiere. Aunque no faltaron los saludos y los emocionados agradecimientos al respetable. También se mostró algo irónico al sentenciar que había muchos fans que esta noche debutaban con Megadeth. Salió a escena con ese “look” que muchos tenemos grabado a fuego en la memoria: melena larga y rizada, camisa blanca, pantalones ajustados y, por supuesto, amplias muñequeras, y no dejó de hacer headbanging mientras se repartía con Teemu los fraseos del primer gran clásico en caer, “Hangar 18”, que ponía a todo el público a saltar, haciendo que se desatara la euforia. Podía palparse; los actuales miembros de Megadeth se entienden a la perfección. Aunque la de esta noche era la primera parada de su gira europea, el cuarteto lleva ya semanas girando. De modo que eso se notó en la forma de moverse, intercambiando roles y posiciones constantemente e incluso alargando los silencios, a modo de vacile entre ellos, en piezas como la celebradísima “Skin O’ My Teeth”, que se convertía en la primera escala en lo que a la postre fue uno de los trabajos más visitados de la velada, “Countdown To Extinction” (1992).

No dejarían de lado el material facturado durante la década de los noventa. Así que, tras darnos la bienvenida al show, Mustaine se encorvó sobre su “flecha” para disparar inmisericordemente el imponente riff que nos anunciaba la llegada de “She Wolf”. Llegaba, pues, el momento de que el cuarteto sacara lustre a su vertiente más melódica antes de hacernos cantar su brutal estribillo y de que ambos “hachas” fundieran sus guitarras para brindarnos esas melodías dobladas de esencia “maideniana”. Aunque de forma oficial no está incluido en ninguno de sus discos de estudio, “Angry Again” —el tema que formara parte de la banda sonora de la película “El Último Gran Héroe” (1993) protagonizada por Arnold Schwarzenegger-- se ha acabado convirtiendo en imprescindible para todos sus incondicionales. Evidentemente, no faltó en el repertorio de esta noche, dejándonos la estampa de toda la pista levantando los brazos para apostillar su demoledor estribillo mientras el escenario quedaba teñido de rojo.

La audiencia estaba realmente encendida; la banda había puesto toda la carne en el asador en un arranque abrumador, poniendo de manifiesto que tenían intención de arrasar con todo a su paso. Pero, obviamente, Megadeth también tenían nuevos temas que presentar. Así que para mantener la aplastante dinámica del show y sobre todo hacer que el nivel de intensidad no decreciera, qué mejor que apostar por una de sus composiciones más directas, rotundas e incendiarias: “I Don’t Care”. Como comenté anteriormente, si dejamos a un lado las nuevas composiciones, el setlist estuvo repleto de hits. Sin embargo, uno de los que pasó algo más desapercibido, de forma incomprensible, fue “Poison Was The Cure”, que arrancaba con la base rítmica marcando el tempo para asentar las bases antes de que las guitarras nos lanzaran su despiadado ataque repleto de furia thrashera. Una nueva mirada sobre su exitosa obra de 1992 sería la excusa perfecta para abordar los tempos más marcados y contemporizados junto con los riffs raspantes y demoledores de otra de las que puso el auditorio literalmente patas arriba: “Sweating Bullets”, con Mustaine gesticulando ostensiblemente mientras escupía esos versos cargados de ira y mala leche.

Para los que critican que la banda se ha amansado con el paso de los años, Mustaine quiso dejarles un “recadito” en forma de declaración de intenciones con “Let There Be Sherd”, que ratificaba que el nuevo material ha calado hondo entre sus incondicionales. Fue durante este tema en el que apareció por primera vez en escena el quinto miembro de la banda: Vic Rattlehead luciendo un inmaculado traje blanco. Fue uno de los momentos de la noche. Hay piezas que son algo más que una canción, tanto para los músicos como para sus seguidores, y no creo equivocarme al sentenciar que “Countdown to Extinction” es una de ellas, ya que marcó un punto de inflexión en la carrera de Megadeth, abriéndoles, de alguna forma, las puertas de las audiencias masivas. Igualmente imprescindible y fundacional, aunque sea por diferentes motivos, es “Mechanix”, el eslabón perdido que vincula a dos de las cuatro bandas del Big Four americano. Además, como no podía ser de otra forma, el Roig Arena volvió a enloquecer: vimos vasos volar, varios pogos simultáneos y, evidentemente, a los más “old school” abandonarse al headbanging hasta que se resintieron sus maltrechas cervicales.

No sería este el único guiño que Mustaine tuvo con la que fue su ex-banda. Se ha tomado su tiempo, pero en su trabajo homónimo ha recuperado “Ride The Lightning”, y esta noche quiso compartirlo con sus seguidores; es más, quiso que fuéramos nosotros quienes prácticamente lo cantáramos, ya que Mustaine se limitó a entonar algún verso y la primera parte del estribillo. Otro de los momentos mágicos, de los que no se olvidan, llegó durante esa epopeya sonora que lleva por título “Tornado of Souls”, con la que volvíamos a mirar hacia el material del inmortal “Rust in Peace” (90). A estas alturas del show ya no había opción para echarse atrás; había que quemar todas las naves. Megadeth tienen material de sobra para hacerlo. Así que, con la gente deseosa de darlo todo, el cuarteto se abalanzó de lleno sobre otra de las que podríamos calificar como icónicas dentro del extenso catálogo de himnos imprescindibles dentro de la historia del thrash metal: “Peace Sells”, con Vic nuevamente saliendo a formar junto a la banda mientras los afortunados fans que estaban tras unas vallas en los laterales del escenario enloquecían, moviendo de tal manera las vallas que a punto estuvieron de tirarlas. El último trallazo de una descarga vibrante, absolutamente demoledora y que dejó claro que Megadeth siguen siendo unos maestros en el arte de thrashear, fue “Symphony of Destruction”, tras la que los músicos se perdieron entre bambalinas.

Todos sabíamos que la noche no podía terminar así. Sí, Megadeth nos habían dado un “buen repaso”. Habían sacado lustre a algunos de sus clásicos, pero en las listas de los presentes aún faltaban muchos temas por sonar. Sin embargo, tan solo uno fue el escogido para poner la guinda a su descarga: “Holy Wars… The Punishment Due”, que nos dejaba a una banda completamente desatada que rubricó de forma magistral una más que notable presentación. En cualquier caso, para un servidor, el show de Megadeth, pese a ser brillante, acabó quedándose algo corto, apenas 85 minutos, y más si tenemos en cuenta que se quedaron sin sonar algunos himnos que muchos consideramos como imprescindibles. Sin ir más lejos, “À Tout Le Monde”, que pudimos escuchar por megafonía mientras la banda saludaba y se despedía de sus seguidores.



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