viernes, 29 de mayo de 2026

TABÜ+4 BAJO ZERO-RAZZMATAZZ 2-BCN-23-MAY-2026


La carrera de cualquier banda está jalonada de momentos especiales, de hitos que marcan un punto de inflexión y que los músicos viven y disfrutan intensamente. El primer concierto, la primera entrevista, el primer disco… Indiscutiblemente, no es tarea fácil mantenerse al frente de algo durante dos décadas, y menos de una banda de rock en nuestro país. Precisamente ese es el tiempo que llevan guiando los destinos de Tabü el batería José Ángel Sánchez y el vocalista David García. Con cuatro discos a sus espaldas, el combo catalán, que se completa actualmente con el bajista George Stewart y la dupla de guitarras que conforman Felip Sanangustin y Pablo Nogueira, se ha labrado una excelente reputación que les avala como uno de los baluartes de ese hard rock marchoso, melódico, salpicado de coreables estribillos y además cantado en castellano.

La de esta noche sábado era una cita especial; el quinteto estaba de celebración. Así que para conmemorar tan señalada efeméride, Tabü convocaron a sus seguidores en un marco emblemático como es la sala mediana del Razzmatazz, uno de los templos de la música en directo en la capital catalana y enclave habitual donde suelen hacer escala muchas bandas internacionales. La apuesta era arriesgada. No obstante, aunque la sala presentó un formato reducido, acabó presentando un aspecto bastante animado. No era para menos, la ocasión lo merecía, así que familiares, amigos y músicos de otras formaciones se hicieron notar a la hora de arropar a los protagonistas de la velada.

Todo estaba preparado; Tabü se iban a dar esta noche un más que merecido homenaje, su particular baño de masas. Pero antes de que empezara la celebración de los catalanes, tendríamos ocasión de ir calentando motores con 4 Bajo Zero. Provenientes de tierras valencianas, la banda llegaba a la cita con las pilas bien cargadas y dispuesta a ofrecer al público, que fue accediendo al recinto a medida que avanzaba su descarga, una buena muestra de su propuesta, alternando números potentes y netamente heavy metaleros con otros más marchosos y de indiscutible alma hard rockera.


Me gustó mucho la fuerza, la garra, la intensidad y la personalidad que exhibió una banda que se mostró rodada y perfectamente engrasada, contando con una sección rítmica de lo más sólida y convincente. La versatilidad y el buen hacer de su guitarrista Gonzalo Lorente fue clave, especialmente a la hora de atacar esos desarrollos solistas que sirvieron para poner la puntilla a muchos de sus temas. Pero sin duda el gran descubrimiento de la noche, por lo menos para un servidor, fue su frontwoman Rebeca Monton, que hizo gala de unas facultades vocales absolutamente arrolladoras, sonando cruda y afilada en algunos momentos para acto seguido mostrar un registro más melódico y de corte rockero.

Aunque les había escuchado con anterioridad, he de reconocer que no había profundizado en su música, algo que pienso hacer a partir de ahora. Precedidos de una inquietante y cinematográfica introducción, la música de la mítica “Tiburón”, el cuarteto irrumpió en escena con el cuchillo entre los dientes, dispuesto a captar la atención de los asistentes, confiando para ello en la descomunal pegada de “Eres fuego”. La pieza escogida para romper el hielo fue una perfecta carta de presentación que dejaba claras las intenciones de una banda que llegaba con la firme convicción de caldear los ánimos del personal. Sonaron potentes y aguerridos, con la guitarra de Gonzalo Lorente erigiéndose como indiscutible protagonista en el apartado instrumental, mientras Rebeca Monton hacía gala de una potencia vocal absolutamente arrolladora, recordándonos en algunos momentos a la mítica Azucena Martín. Pero dejando a un lado esa vertiente más afilada y esquinada hacia el heavy metal de esencias ochentenas, me pareció imparable el fulgurante riff del tema de apertura. El cuarteto también mostró unas excelentes aptitudes a la hora de moverse por tesituras más cercanas al hard rock, tal y como plasmaron en la pieza que presta título a su último largo, “A Rocka Viva”.

Pese a que el respetable se mantuvo expectante durante los compases iniciales de su presentación, a medida que fue avanzando el show y la sala fue tomando colorido, el ambiente se fue animando. Para ello resultó clave la labor de una banda que buscó en todo momento implicar a una audiencia receptiva y con ganas de participar, con lo que los valencianos empezaron a sentir el apoyo del personal a partir de “Reacción”, que nos sorprendía con un tramo final preñado de esencias clásicas y guiños a “La Doncella”. No abandonarían el material de lo que fue su ópera prima “Antihéroe”, publicada hace algo más de una década, ya que su descarga prosiguió con uno de sus sencillos “Miente”, con el que nuevamente volvían a proponernos un viraje hacia latitudes más hard rockeras, con Rebeca dejándose, literalmente, las cuerdas vocales en un trepidante sprint final.

Viendo la reacción del público, quedaba claro que 4 Bajo Zero estaban dejando una muy grata impresión. Además, sobre las tablas, vimos a unos músicos muy centrados, que disfrutaron intensamente el show, lo que acabó contagiándose a los que copaban las primeras filas y más aún cuando volvieron a pisar el acelerador durante “Abominable”. Por supuesto que, entre tanta fiesta y diversión, 4 Bajo Zero también tuvieron ocasión de sacar a colación su vertiente más comprometida y reivindicativa al atacar “Ángel de Papel”, denunciando la violencia de género y manifestando su incondicional apoyo a todas las víctimas de esa lacra que nos está golpeando con dureza. No fue una sorpresa —solo había que ver las pintas de la banda y especialmente la camiseta de Rainbow y el parche de Van Halen que lució Gonzalo— que los valencianos recurrieran en varias ocasiones a lo largo de su descarga a los patrones más tradicionales y añejos del hard rock, incidiendo en su vertiente más marchosa en temas como el enérgico “Siempre Caemos De Pie”.

Para encarar la recta final de su presentación, 4 Bajo Zero recabaron la colaboración del cada vez más numeroso y animado público a la hora de levantar el puño y corear el rotundo estribillo de “Dame La Respuesta”. Mientras que la despedida llegaría impulsada por el groove desenfadado e incluso diría que, por momentos, funky de “Paradise”, tras la que los valencianos abandonaron el escenario acompañados de una cerrada ovación y dejando en el aire su firme intención de regresar.


Por supuesto que una noche como la del pasado sábado fue especial, única e irrepetible para Tabü. No todos los días uno tiene ocasión de celebrar su vigésimo aniversario sobre el escenario, en casa y acompañado de familiares y amigos. Precisamente, ese ambiente distendido, familiar, de cercanía y camaradería pudo palparse durante los minutos previos al arranque del show. Pudimos ver saludos, abrazos e incluso reencuentros de colegas que hacía bastante tiempo que no coincidían. Mientras tanto, sobre las tablas, la acción era trepidante a la hora de completar los últimos detalles escénicos. Fue un montaje bastante vistoso. El escenario quedó presidido por una gran pantalla trasera sobre la que se fueron proyectando diferentes imágenes y varios de los logos que han acompañado a la banda a lo largo de estos veinte años de andadura. También contaron con varias plataformas que se repartieron a lo largo del escenario y que, todo hay que decirlo, dieron bastante juego a unos músicos que las utilizaron tanto para alzarse y ponerse más visibles, como para saltar y dar un plus de vistosidad al show. Tampoco faltaron unas columnas de humo que se alzaron en innumerables ocasiones para hacer crecer la intensidad de unas primeras filas que vibraron y cantaron todos los temas que sonaron, haciendo especial hincapié en los contenidos en su más reciente “Talismán”.

Tras consumirse la espera, las luces del local se apagaron y la pantalla trasera se encendió para que una alocución nos anunciara, junto a una sucesión de imágenes de la banda, cuál era el motivo principal de la velada. Para romper el hielo y dar el pistoletazo de salida a un show ameno, vibrante y en el que el quinteto repasó su dilatada trayectoria, Tabü confiaron en uno de los cortes que formaba parte de su ópera prima “Ven A Mí”(2008). Así que desde el mismo arranque la banda invitó a cantar a todos los presentes, proponiéndonos el estribillo de “Siempre Locos”. El último en aparecer en escena —empuñando un pie de micro blanco que no dejó de hacer rodar durante todo el show al más puro estilo Coverdale— fue su frontman David García. El sonido fue potente, bastante bueno en líneas generales, aunque me dio la sensación de que los músicos tuvieron más de un problema técnico, ya que durante algunos pasajes del show los parones entre temas fueron algo largos, lo que acabó lastrando la dinámica del show. En cualquier caso, vimos a unos músicos desinhibidos, distendidos y que no pararon de vacilar y hacer bromas entre ellos. Sin ir más lejos, ya durante el segundo tema de la noche, “Dame”, Pablo y George jugaron al ratón y el gato corriendo en círculos por el escenario.

No tardaría en llegar el primero de los cortes que aunó presente y pasado, ya que los aromas hard rockeros y con tintes sleazy de “Sigues En Mí”, —incluido tanto en su segundo largo como en “Talismán” —, hicieron que tanto los fans más veteranos como los más recientes entonaran unidos su pegadizo estribillo mientras David observaba desde la plataforma de la batería a sus compañeros. Para un servidor, el primer pelotazo de la noche llegaría comandado por el apabullante ritmo de batería que nos anunciaba la llegada de “Nada”, una composición que bebe directamente de las fuentes más elegantes y genuinas del hard rock nacional. Aunque en ningún momento Tabü perdieron ese halo melódico y elegante que siempre les ha caracterizado, también tuvieron ocasión de proponernos una vuelta de tuerca a su sonido durante “Quiero Más”, que nos abocaba sobre uno de los finales más cañeros de toda la velada.

Habiendo protagonizado un arranque eléctrico, marchoso y en el que el quinteto demostró que le gusta rockear intensamente, era un buen momento para cambiar de registro y mostrarnos otra faceta de su sonido. Por supuesto, esta noche tampoco podía faltar el romanticismo, la sutileza y la elegancia. Y eso fue precisamente lo que nos ofrecieron Tabü al interpretar la primera balada de la velada, “Abismo”, para la que Pablo salió a escena luciendo americana y sombrero, al más puro estilo guitar hero, mientras David nos animaba a que alzáramos la luz de nuestro teléfonos para acabar de dar al local un aspecto de lo más vistoso y llamativo.

Me llamó la atención que, pese al carácter especial de la cita, David no se prodigara en exceso a la hora de los parlamentos y las presentaciones. Obviamente, Tabü son de aquellos grupos que prefieren que su música hable por ellos. Sin embargo, en una de las pocas charlas de la noche, la que precedió a “Jaula De Cristal”, el vocalista nos confesó que el corte gira en torno a la ansiedad, una dolencia que ha padecido en algunas etapas de su vida.  El caluroso aplauso del público inspiró al vocalista para firmar una brillante interpretación. Una nueva mirada al pasado, a lo que fueron los primeros tiempos de la banda, serviría como excusa para que los músicos se soltaran, un poco más si cabe, al atacar “Ven A Mi”, que llegaba acompañada por las palmas de los más devotos para acabar convirtiéndose en una de las más celebradas del show.

A medida que fue avanzando la descarga, pudimos ver a una banda cada vez más marchosa y animada. Curiosamente, me dio la sensación de que David y José Ángel, los más veteranos, eran los que parecían más tensos. Quizás hubiera estado bien que David no hubiera dejado “tantos silencios” entre canciones y hubiera interactuado algo más con el público. En cualquier caso, ninguna pega se puede poner a un quinteto que rayó a un excelente nivel en cortes como el que prestaba título a su tercer largo, “Destino”, o “Hoy Por Ti”, que nos asaltaba casi de improviso para hacernos viajar hasta los años dorados del hard rock y el “hair metal”. Sumidos en la euforia, Pablo Nogueria asumiría el rol de líder para tirar del carro durante el desarrollo instrumental que sirvió como preámbulo para “Puede ser”.

Fue a partir de este momento, en lo que podríamos tildar como la segunda mitad del show, cuando la banda dio un punto más de intensidad a la velada. “Escúchame”, sonó desgarradora, derrochando solidez y convicción. Los aromas del hard rock americano volverían a impregnar el recinto durante esa declaración de intenciones que lleva por título “Igual Que Ayer”, que nos volaba la cabeza con el implacable ritmo que marcaron José Ángel y George y que fue secundado con las palmas del personal para rubricar la perfecta sintonía entre la banda y sus enfervorizados seguidores.

Para que una fiesta sea completa, precisa de la presencia de un invitado ilustre que sea verdaderamente importante para los homenajeados. Y esta noche, esa persona que llegó para sumarse a la celebración y hacer que la noche fuera verdaderamente especial tanto para Tabü como para los asistentes fue el guitarrista, compositor, productor y, ahora también cantante de Güru: David Palau. Acompañados de Mr. Palau —que salió a escena luciendo una amplia sonrisa—, se marcaron una emocionante versión de “Contigo Estaré”, que tras una primera mitad con ambos Davids solos en escena, acabó contando con la presencia del resto de músicos que quisieron disfrutar el momento como un seguidor más de la banda. No se quedó aquí la aportación del “Guitarrista de los Famosos” —ha colaborado con Bisbal, Serrat, Sergio Dalma o Alejandro Sanz, entre otros—, ya que se incorporó a la banda durante la recta final del show. Armados, pues, con una tripleta de hachas, lo que dio un plus de contundencia y rotundidad a su sonido, Tabü lograron convertir el recinto en un hervidero, con el personal cantando como si no hubiera mañana el apabullante estribillo de “Sueños”.

Varios fueron los momentos verdaderamente emotivos a lo largo del show. Tabü nunca han escondido sus marcadas influencias. Así que esta noche no podía faltar su particular homenaje a uno de los cantantes más carismáticos del hard rock, el añorado Steve Lee. De modo que, con la imagen del frontman presidiendo el escenario, el ahora sexteto se embarcó en su adaptación del “Anytime Anywhere”, que ellos rebautizaron como “Traidor” para cerrar su más reciente “Talismán”: Tras hacernos cantar, una vez más, llegaba el momento de afrontar la despedida, de finiquitar una noche inolvidable y repleta de buen hard rock. Así que la banda se volvió literalmente loca sobre el escenario mientras centraba su objetivo sobre otro de los pelotazos de “Destino”, “Tan solo”. Parecía que la noche había terminado. Sin embargo, Tabü no querían  abandonar el escenario. Así que, acompañados por los gritos de sus seguidores, que les alentaban para que la fiesta tuviera continuidad, volvieron a empuñar sus instrumentos para invitarnos a cantar por última vez esta noche durante el marchoso y enérgico “Siéntelo”.

Fue una velada inolvidable para todos los seguidores de Tabü, pero especialmente para David y José Ángel, que tuvieron oportunidad de celebrar los 20 años en activo de su banda. Ha habido momentos dulces, otros más duros. Sin embargo, lo que nos han legado Tabü es una colección de fantásticas composiciones que van más allá de la tiranía de las modas, presentando una apuesta decidida por un sonido y una personalidad que beben directamente de los cánones que implantaron los grandes referentes del hard rock melódico y el A.O.R., durante la década de los 80. ¡Que siga la fiesta!


TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:ALFREDO RODRIGUEZ ESPADA


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