Imagino que nadie que haya seguido su trayectoria en los últimos 25 años esperara una premeditada vuelta a las raíces echando mano de los postulados más clásicos que marcaron sus primeras entregas. No obstante, si algo llama la atención, es que, pese a sonar frescos, sofisticados y totalmente contemporáneos, el quinteto no renuncia a la esencia de su sonido, demostrando que no hace falta repetirse hasta la saciedad para seguir en la brecha tras más de cuatro décadas de andadura. Los tiempos cambian, las modas son pasajeras y los fans vienen y van. Pero lo que no cambia es la determinación a la hora de presentar una nueva colección de composiciones potentes, maduras y melódicas, difíciles de encorsetar dentro de las estrecheces propias de las etiquetas. Armored Saint muestran la amplitud de miras propia de unos músicos experimentados y contrastados, que han estado embarcados en múltiples proyectos, las han visto de todos los colores y han compartido escenario y se han codeado con algunos de los músicos más influyentes de la escena metal.
Tal vez sea por el guerrero y la imaginería de muchas de sus portadas, pero lo cierto es que de forma errónea hay gente que asocia el nombre del combo americano a una forma muy acotada y, por qué no decirlo, “old school” de hacer heavy metal. Sin embargo, los que hemos venido siguiendo su “guadianica” trayectoria tenemos claro que no es así. Armored Saint siempre han tenido un punto en su propuesta que no diré que es moderno, pero sí que les ha hecho sonar contemporáneos en cualquiera de sus lanzamientos, actualizando su sonido, aunque sin renunciar a su bagaje clásico.
Precisamente ahondando en ese perfil más contemporáneo arranca “Close To The Bone”. Su guitarra de apertura de aromas vanguardistas será lo que nos flanquee el paso hacia una composición marchosa y enérgica a partes iguales. Especialmente reseñable me ha parecido la forma de combinar la mordiente de sus estrofas con ese implacable dinamismo que irá creciendo a medida que avanza el tema y que se verá rematado por la rotundidad de su abrumador estribillo y el duelo de guitarras que nos brindan Phil Sandoval y Jeff Duncan.
La robustez de su sección rítmica siempre fue una de las armas secretas del combo angelino, y que el tándem rítmico que conforman Joey Vera y el batería Gonzo Sandoval se haya mantenido hasta nuestros días no hace más que rubricarlo. Ambos serán los encargados de cimentar, estableciendo los fundamentos sonoros, el inicio de “Every Man-Any Man”, que se desarrollará impregnado de una melodía exótica hasta la aparición de Bush. Será el carismático vocalista quien se encargue de dotar de músculo a un medio tiempo caracterizado por numerosos matices melódicos, apoyándose en un segmento de voces corales y un solo de guitarra que evoca sus raíces más clásicas y tradicionales, para finalmente abocarnos sobre un desarrollo más denso, machacón y que, en ocasiones, bordea el groove. Nuevamente, las guitarras volverán a imprimir ese feeling más denso y rugoso, con cierto toque sureño, a la hora de abordar “Not On Your Life”, una composición que guarda muchas conexiones con el metal americano noventero, amén de poseer un tribillo que de seguro te traerá al recuerdo el material que Bush facturó con Anthrax durante esa década. En definitiva, un corte marchoso, directo y con un estribillo repetitivo y coreable al máximo, de esos que invitan a cantar con el puño en alto.
Por supuesto, como comenté anteriormente, Armored Saint nunca han renunciado ni ha dejado aparcada su esencia más netamente heavy, y las guitarras cortantes y afiladas de “Hit a Moonshoot” se encargarán de ratificarlo. No obstante, en total contraposición, la banda nos presenta uno de los estribillos más melódicos de todo el álbum, plasmando la amplitud de miras de una formación madura, que no tiene miedo a la hora de proponernos diferentes cambios de ritmo a lo largo del tema, destacando especialmente su abrumadora parte solista. Es imposible negarlo. El particular y potente registro de John Bush marca, y mucho, la propuesta de Armored Saint. Las esencias noventeras, pero en este caso orientándose hacia el rock alternativo —que no al grunge— impregnan indiscutiblemente “Buckeye”. En este tema, el quinteto suena menos rápido, más contemporizado, pero igualmente potente, otorgando un protagonismo destacado tanto a su riff pétreo como a los arreglos de carácter sureño que conceden a la pieza un aroma de lo más auténtico y singular.
“Compromise” es una de mis favoritas del disco. Un trallazo potente que sirve para que todos los miembros del quinteto puedan plasmar sus habilidades, ya que apuesta por una estructura muy de los setenta, casi funk en algunos momentos, lo que abre “ventanas” para el lucimiento personal, destacando especialmente las trepidantes carreras por el mástil de Joey Vera. El cambio de registro, invitándonos a transitar por derroteros más relajados, llegará de manos de “It’s a Buzzkill”. Aquí el quinteto aparcará la velocidad para concentrarse en la intensidad, apostando por unas melodías y unas líneas vocales más etéreas y envolventes, aportando ese punto contemporáneo que tanto apreciamos sus seguidores y que hace que sigan conservando la chispa y esa capacidad de sorprender que siempre han tenido.
Seguramente, un tema con una sonoridad como “Throwing Caution To The Wind” habría sido difícilmente catalogable con la etiqueta de heavy metal a mediados de la década de los ochenta. Los tiempos han cambiado, y pese a contener algunos desarrollos más accesibles y un estribillo de lo más afable, lo cierto es que sus riffs potentes y robustos hacen que en la actualidad podamos encuadrarla dentro de esa categoría. El quinteto nos propone una apuesta más decidida por el groove, particularmente en lo que respecta al componente percusivo, durante el arranque denso y pesado de «Ladders And Slides». Será su ineludible guitarra y su sólido tempo los que se encarguen de conducir las estrofas de una composición que se tornará más envolvente y cautivadora al atacar sus estribillos.
Tras sumergirme de lleno en su nueva obra, me ha dado la sensación de que los dos últimos cortes de este “Emotional Factory Reset” constituyen, de alguna forma, la mejor fotografía de lo que son en estos momentos Armored Saint. “Bottom Feeder” es otra de esas piezas que definiría como envolvente. Podríamos decir que no destaca por su contundencia, pero lo cierto es que poco a poco te va atrapando, gracias en gran medida a la profundidad melódica que despliega un John Bush que va cautivando al oyente a medida que avanza el tema. Mientras que la final “Epilogue” posee una vibración, una energía y, en definitiva, un rollo muy clásico dentro del hard rock y el heavy metal. Nos propone una apuesta decidida por una dinámica implacable, con un riff de guitarra que lleva las riendas hasta conducirnos sobre un estribillo pegadizo, directo y en el que los coros serán los que se encarguen de inyectar un plus de mordiente. En definitiva, una fórmula clásica para cerrar un disco que navega entre diferentes épocas del metal.
Sin renunciar en ningún momento a su estatus como icónicos imprescindibles dentro de la escena del heavy metal americano, nunca se ha movido de ahí. Armored Saint demuestra en su novena entrega de estudio que siguen persistiendo en su empeño de no ofrecer dos trabajos iguales. Quizá nada del contenido de «Emotion Factory Reset» suene excesivamente novedoso o rompedor. Sin embargo, lo que nadie puede discutirles es su firme convicción a la hora de lograr que sus temas sigan sonando frescos, actuales y potentes. Y eso sin renunciar a sus marcadas señas de identidad y confiando en la personal e inconfundible voz de un John Bush por el que parece que no pasan los años.
DISCOGRAFICA:METAL BLADE
Lista de temas:
Close to the Bone
Every Man-Any Man
Not on Your Life
Hit a Moonshot
Buckeye
Compromise
It’s a Buzzkill
Throwing Caution to the Wind
Ladders and Slides
Bottom Feeder
Epilogue

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