miércoles, 3 de junio de 2026

ULI JON ROTH+STAN SILVER & THE BRAVE PUPPIES-RAZZMATAZZ 2-BCN-31-MAY-2026

 


Para cualquier seguidor del hard rock y el heavy metal, Scorpions son toda una institución. Una banda imprescindible para comprender el auge, la explosión y el asentamiento dentro del mainstream de la música dura a nivel mundial. Para muchos, fueron uno de los estandartes del género durante la década de los ochenta; una época en la que no dejaron de girar y crear hits que todavía siguen siendo radiados y coreados. Para otros, son unos grandes compositores de baladas, hasta el extremo de que han acabado perdiendo la personalidad netamente rockera que les dio fama internacional. Sin embargo, mucho antes de que todo esto aconteciera, existió un pasado también glorioso a su manera para Scorpions: la etapa en la que contaron en sus filas con el maestro de las seis cuerdas: Uli Jon Roth.

Aunque visto con la perspectiva que da el paso del tiempo su paso por la mítica formación germana fue bastante breve, —en esa época los tempos eran muy diferentes a los de ahora—, tuvo ocasión de dejar su impronta en cuatro discos de estudio y plasmar su talento como solista en lo que fue el primer doble en directo de la banda. “Tokyo Tapes” (1978). Además de su talento como guitarra solista, Uli Jon Roth ha destacado siempre como compositor, siendo considerado como uno de los precursores del neoclásico. Varias han sido las ocasiones en las que el genio de la "sky guitar" ha pisado los escenarios de la capital catalana. Para su visita de este año, Uli Jon Roth y su banda nos tenían preparada una suculenta sorpresa, ya que tocarían de forma íntegra el mítico e imprescindible “Virgin Killer” de Scorpions, del que se conmemora su medio siglo de existencia. Además, también habría espacio para repescar algún incunable de su ex-banda, amén de ofrecernos una buena muestra de la clase, la maestría y la elegancia que siempre le ha caracterizado.

Para estructurar los conciertos de la presente gira, el veterano guitarrista había previsto dividir su descarga en dos partes muy bien diferenciadas. En la primera, aparecería solo en escena para mostrarnos su vertiente más cercana al virtuosismo clásico, buceando en su vertiente más grandilocuente y barroca, contando para ello con una base instrumental grabada y repleta de arreglos de corte sinfónico. Sería durante el segundo asalto, que llegó tras un pequeño receso, cuando Uli Jon Roth, acompañado de una banda de lo más solvente, para regocijo de sus seguidores, se centró en revisitar el material de Scorpions. Como no podía ser de otra forma, el público que se dio cita en la sala mediana del Razzmatazz, que presentó un formato recortado, era veterano, y aunque a algunos se les hizo un poco largo lo que fue el primer tramo de su descarga, lo cierto es que todo el auditorio disfrutó intensamente de la parte principal del show.


En cualquier caso, antes de desgranar lo que fue la descarga de Uli Jon Roth, hay que comentar la actuación de la banda que se encargó de abrir esta tarde/noche de domingo: Stan Silver & The Brave Puppies. El trío germano que capitanea Stan Silver se plantó en el escenario ante una sala todavía poco concurrida, pero fue empezar a sonar el marchoso “Cuddle Up Baby”, y pudimos comprobar cómo la mayoría de los presentes acompañaba su contagioso ritmo con el pie. Su propuesta era clásica, un rock and roll básico y enérgico, que bebía directamente de las raíces primigenias del estilo, contando con influencias del rock americano más añejo. Así que en temas como “Hot Blooded Redneck Girl” fue fácil distinguir la influencia de nombres míticos como Johnny Cash.

Durante sus cuarenta minutos sobre el escenario, Stan Silver & The Brave Puppies aprovecharon para brindarnos un detallado y exhaustivo repaso al material que forma parte de su único trabajo de estudio hasta el momento, “All In”, que vio la luz hace un par de años. De modo que no quisieron dejarse en el tintero los aromas tradicionalmente sureños de “Cowboy City Saloon”, ni tampoco el rollo marchoso y vacilón, conducido por la batería, de “Cool Water”.

Aunque muchos de los presentes, un servidor incluido, nunca habíamos escuchado sus temas, Stan Silver no tuvo problemas para hacer que los más animados participaran a la hora de entonar los repetitivos y pegadizos estribillos que marcaron temas como “Sweet Southern High” o “Devil On Your Shoulder”, ya en la parte final del show. En definitiva, descarga entretenida de Stan Silver & The Brave Puppies, que apostaron por un rock n´ roll básico, directo y sin excesivas florituras para hacernos pasar un rato de lo más entretenido y ameno.


Una vez consumido el entreacto, una sala expectante aguardaba la inminente salida a escena del indiscutible protagonismo de la velada: Uli Jon Roth. Lo primero que llamó la atención fue que la parte trasera del escenario estuvo ocupada por una inmensa pantalla. Tanto los teclados de Akasha Dawn Roth (hija del guitarrista) como el kit de batería estuvieron colocados uno a cada lado del escenario y enfrentados, creando un amplio espacio en la parte central. Durante los instantes previos al arranque del show, más que las habituales pruebas de sonido, hubo pruebas con las proyecciones. Finalmente, una alocución nos anunciaba que por fin había llegado el momento. Así que, tras recibir la cálida acogida del personal, el “Maestro de la Sky Guitar” aparecía en escena con una de sus habituales camisas de mangas anchas, su larga melena al viento copada por una gorra y, por supuesto, con un atrapasueños colgado del mástil de su característica guitarra.

Nunca lo ha escondido; Mr. Roth siempre se ha declarado fan incondicional de los grandes compositores clásicos. De modo que los primeros opus de la noche estuvieron reservados para sendas adaptaciones del maestro Mozart. Con el guitarrista solo en escena, pudimos recrearnos en su particular forma de tocar, así como en esos gestos tan suyos, que marcan tanto al artista como su propia técnica a la hora de atacar su instrumento. Tal vez que gran parte de lo que sonó estuviera "disparado" restó algo de feeling. Sin embargo, el gran protagonista de la velada era Mr. Roth, y lo cierto es que pudimos disfrutar de su magia, su elegancia y su feeling a la hora de encarar números como “The Cry”, en el que plasmó su devoción hacia otro genio irrepetible: Jimi Hendrix. Teniendo en cuenta el peculiar formato de este primer tramo del show, Mr. Roth fue quien se encargó de presentar sus interpretaciones. Me gustaron mucho las ambientaciones más etéreas, casi oníricas, que desplegó durante las ensoñadoras melodías de "Spirit Of The Heart", para acabar recabando una cerrada ovación. Tampoco quiso dejar pasar la ocasión de recordar su participación en el G3 con "hachas" del calibre de John Petrucci y Joe Satriani con “Sky Overture”, que llegaba después de que el veterano guitarrista nos mostrara algunas de sus creaciones pictóricas.

Fue durante el segundo acto de la noche cuando Uli Jon Roth consiguió seducirnos a todos para acabar dejándonos un fantástico sabor de boca. De cara a los siguientes minutos, Mr. Roth contaría con una formación de lo más compacta, destacando especialmente la labor del bajista y vocalista Niklas Turmann, quien dio a algunos de los clásicos de Scorpions un rollo más marchoso y rockero. Y es que para un servidor esa fue la principal diferencia con respecto a anteriores visitas del "hacha" germano, ya que algunos temas sonaron menos psicodélicos y más cañeros y rotundos, algo para lo que también resultó  fundamental el apoyo a las seis cuerdas del guitarrista zurdo David Klosinskic. La apuesta era arriesgada: “Virgin Killer” es tan brillante como polémico, imposible obviar su portada. Sin embargo, la banda salió a por todas, sonando marchosa, dinámica, absolutamente imparable, conectando con el personal desde que abrieron fuego, al igual que sucedía con el icónico álbum que conmemora su medio siglo de vida, con una celebradísima “Pictured Life”.

El público que se había mantenido expectante e incluso algo frío durante la primera parte del show mutó por completo, y se dejó notar con fuerza mientras el sexteto daba buena cuenta de aguijonazos letales como “Catch Your Train”, con unos gritos de Turmann que no hacían más que darle un plus de garra rockera al tema. Con los presentes sumergidos de lleno en la más absoluta nostalgia, Mr. Roth tomaba la palabra para anunciarnos que llegaba el momento de transitar por las atmósferas más  relajadas y baladísticas que nos brindaron a lo largo de “In Your Park”, que nos dejaba con los infructuosos esfuerzos de Gwen Antti-Adams, --corista que les acompañó--, para que moviéramos los brazos de lado a lado antes de que el "hacha" jugara de forma denodada con su inconfundible melodía. Los tempos más marchosos no tardarían en regresar con “Backstage Queen”. Seguramente los más puristas podrán alegar que en 1975 el heavy metal como lo conocemos hoy en día no existía. Sin embargo, eso no quita que en temas como el que daba título al álbum, “Virgin Killer”, se plasmara la desmedida pasión del combo germano por los cada vez más en boga ritmos pesados y las guitarras ágiles y rotundas.

Por otro lado, resulta incuestionable que el disco es también “hijo de su tiempo”, y eso se nota en los incipientes desarrollos de esencias setenteras que Mr. Roth y sus acompañantes supieron llevar al directo a la perfección, mostrando un respeto casi reverencial hacia material como “Hell-Cat”, que cantó el propio guitarrista, mientras dejaban patente su buen gusto y exquisitez a la hora de encarar sus ácidas melodías. La ambientación cambiaría radicalmente, ya que, al adentrarnos de lleno en “Crying Days”, las melodías se tornaron más etéreas y ambientales mientras Mr. Roth nos volvía a deleitar con otra lección de elegancia y buen gusto a la hora de encarar sus densos desarrollos instrumentales.

Evidentemente, Uli Jon Roth fue el indiscutible protagonista de la velada. Su particular forma de tocar la guitarra era el reclamo para que todos nos diéramos cita en esta noche de domingo. Sin embargo, también tuvimos ocasión de comprobar sus habilidades como vocalista en un par de números a lo largo del show. Y aunque, todo hay que decirlo, no destacó especialmente en ese apartado, me pareció cuando menos curioso verle cómo agarraba las riendas de la banda, vocalmente hablando, durante la ya mencionada “Hell-Cat” y “Polar Nights”, al igual que ya hiciera en el estudio hace más de medio siglo. Curiosamente, recuperando el disco días antes del show, me sorprendió comprobar que las composiciones que conforman la parte final del mismo están escritas por él. Así que fue durante el tramo final antes de los bises, y precedido de los cánticos de unos seguidores que le agasajaron abrumadoramente, cuando vimos a Mr. Roth más en su salsa, dando buena cuenta de las bucólicas melodías que dieron forma a la evocadora “Yellow Raven”.

Concluida la revisión al trabajo protagonista de la descarga, tocaba encarar los bises. Para ello, Mr. Roth y sus acompañantes siguieron buceando en el material más clásico y añejo de la que fue su banda hasta 1978. “Sun In My Hand” sonó imparable, rotunda y arrolladora, haciendo que los más animados agitaran la cabeza siguiendo su cadencia pertinaz e infecciosa, con la voz y la guitarra prácticamente doblándose para acabar recabando una ovación de gala. El sentimiento y la emotividad que marcaron los compases iniciales de “We’ll Burn The Sky” acabarían propiciando que se convirtiera en uno de los más vibrantes de la velada. Por supuesto, “The Sails Of Charon”, con el que seguían incidiendo en el material de “Taken By Force” (1975), fue la excusa para hacernos navegar a través de esas sonoridades preñadas de aromas místicos mientras el personal acompañaba con palmas. El colofón definitivo para la exhibición de Uli Jon Roth, que volvió a reivindicarse como uno de los grandes genios de la guitarra dentro del hard rock y el heavy metal, llegaría con la imprescindible "In Trance".

Quizás para muchos no fue un concierto de 10. Esa primera parte tan personal e intimista acabó penalizando. Tal vez esa arriesgada confección del show, casi más cercana a un clínic que a un concierto de rock al uso,  no fuera apta para todos los públicos. Sin embargo, los genios son así. Les gusta hacer las cosas a su manera. No obstante, lo que nadie puede discutirle a Uli Jon Roth es que a sus 71 años cumplidos sigue conservando el carisma, el feeling y la técnica de ejecución que ya en la década de los setenta le valieron para ser considerado como uno de los maestros de las seis cuerdas y referente indiscutible para muchos guitarristas que vinieron después.




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