jueves, 22 de enero de 2026

HAMMERFALL+TAILGUNNER-RAZZMATAZZ-BCN-17-ENE-2026


Resulta cuanto menos curioso que una de las bandas  que  ha acabado convirtiéndose en pilar indiscutible de heavy metal contemporáneo se nutriera, por lo menos en lo que fueron sus primeras encarnaciones, de músicos que formaban parte de la incipiente escena death metalera sueca de principios/mediados de los noventa. Sin cambios, sin concesiones y manteniéndose siempre firmes e inamovibles a una forma muy concreta y tradicional de entender el heavy metal, - en cuanto a sonido, estética y actitud se refiere-, Hammerfall no tienen nada que demostrar en la actualidad. Ellos lo tienen claro y, lo que es más importante, su público también. Con su última referencia de estudio “Avenge The Falling”, bastante rodada la formación que capitanea el incombustible y carismático guitarrista Oscar Dronjak regresaba al Razzmatazz de la ciudad condal para pasar revista y comprobar el estado de ánimo de su legión de adeptos a la auténtica “Doctrina Metalera”.

En un tarde desapacible, en la que el cielo amenazaba tormenta, se dejaron ver  desde primera hora de la tarde en las inmediaciones del recinto: los pantalones ajustados, las melenas, cada vez más plateadas-, y las chupas de cuero rematadas con parches, tachas y remaches, dejando patente que esta noche de sábado iba a estar repleta de auténtico heavy metal. Además, el combo sueco no llegaba solo a su reencuentro con el público catalán, ya que para amenizarnos la espera e ir calentando motores contaríamos con la presencia de Tailgunner quienes a las puertas de publicar su nuevo trabajo de estudio, “Midnight Blitz”, aprovecharon para ratificar las buenas sensaciones entre quienes les han conocido recientemente gracias a la difusión de sus últimos sencillos.



Indudablemente la promoción y la exposición en redes acabó propiciando que muchos de los presentes no quisieran perderse detalle de la descarga de un combo británico que presentó como principal novedad para estos conciertos la incorporación de la guitarrista andaluza Jara Solís. Pese a ser la banda invitada, Tailgunner contaron con un sonido más que aceptable y con un efectivo juego de luces. También pudieron contar con un gran telón de fondo presidiendo el escenario e incluso con varios elementos de  atrezzo para decorar la parte trasera del mismo. En cuanto a lo que fue su  puesta en escena, he de reconocer que lo que más me llamó la atención, -por lo menos en un primer momento-, fue la presencia y la indumentaria de su frontman, Craig Cairns, que me recordó al Bruce Dickinson del “Raising Hell”. Y a decir verdad no fue lo único, -además  del propio nombre de la banda-, que me recordó a la mítica “Doncella”.


Salieron a por todas, dispuestos a mover y a hacer cantar a un personal que les acogió con los brazos abiertos desde que empezaron a sonar los compases iniciales de  “Midnight Blitz”. Estaba claro que con una propuesta que combinó a la perfección la melodía propia de las grandes bandas británicas de los 80, la velocidad de los primeros Helloween y unos estribillos resultones y altamente coreables, tal y como dejaron patente en piezas como la speedica “White Death” y “Shadows Of War”, los británicos no iban a tener dificultades para ganarse el favor del entusiasta público y sacar un buen botín en forma de nuevos adeptos a su causa. 


Si nos centramos en lo que fue su escueto repertorio, combinaron temas de lo que fue su primer largo “Guns For Hire”(23), con los adelantos que han venido ofreciéndonos de lo que será su próximo disco “Midnight Blitz”, que se pondrá a la venta a principios del próximo mes de Marzo, con lo que no faltaron trallazos ideales para “cabalgar” como “Eulogy”, o la más hard rockera  “Tears In Rain” , que a la postre gustaron, y mucho, a un personal que se notaba las había escuchado a fondo en los días previos a la cita.


Sin embargo, he de admitir que hubo algo que no me convenció en su show, y fue su fijación por alargar en exceso los temas, haciendo cantar repetidamente al personal las melodías contenidas en  “Barren Lands & Seas Of Red”. Sí, por supuesto, calentaron el ambiente, hubo buen rollo y la gente se lo pasó en grande con ellos. Sin embargo, cuando dispones de 40 minutos para presentar tu música debes exprimirlos al máximo, y no perderte en hacer cantar a la audiencia. En cualquier caso, dejando apreciaciones personales a un lado, buena y solvente descarga de unos Tailgunner que mostraron potencial, actitud y buenas formas dentro de ese heavy metal potente, melódico e indiscutiblemente cortado por los parámetros más tradicionales  del género, y buena muestra de ello fue la final “Guns For Hire”, tras la que se marcharon premiados por una sonora ovación que denotaba que más de uno se quedó con ganas de escuchar algún tema más.



Hay bandas que son sinónimo de heavy metal: una apuesta decidida, segura y sin riesgos. Y sin duda, Hammerfall pertenecen a ese selecto y exclusivo club. Un servidor ha presenciado casi todas sus giras a lo largo de todos estos años. La primera fue abriendo para Gamma Ray en la mítica Sala Garatge. Y aunque su propuesta no ha variado en exceso desde entonces, -sí su alineación-,  cada vez que he tenido ocasión de verles he salido con una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Y me consta que no he sido el único. Lamentablemente, debido a las limitaciones propias de un local cerrado esta noche no disfrutamos de un gran montaje escénico: No hubo pirotecnia, ni lenguas de fuego, ni tampoco altas columnas de humo. Aunque siendo fieles a la verdad, he de reconocer que tampoco los eché en falta. Los suecos siempre han basado sus presentaciones en vivo en la música, y, por supuesto, esta noche no fue una excepción.


Otro detalle a destacar fue su puesta en escena: sin grandes excesos, alardes, ni pretensiones; pero consiguiendo “vestir” el escenario de forma que resultara atractivo para el espectador. Como siempre todo estuvo presidido por un gran telón de fondo, en esta ocasión con la portada de “Avenge The Fallen”, protagonizada, como no podía ser de otra forma, por el guerrero Hector. En la parte más alta del mismo, estaba ubicado el imponente kit de batería de David Wallin. A ambos lados, unas pequeñas tarimas a las que se accedía por sendas escalinatas. A la derecha estaba un escudo con el  logo clásico de la banda, mientras que en la de la izquierda había una imponente cruz templaria. Igual de sobria, como siempre, fue la indumentaria que lucieron los músicos: todos de riguroso negro,- a excepción de las partes blancas del chaleco de Cans-, y recubiertos de cadenas, tachas y remaches, denotando su predilección por los postulados más tradicionales del estilo.


Aparecieron en escena sin apoyarse en rimbombantes introducciones. Ese no es su estilo. Simplemente fueron tomando posiciones, uno a uno, agasajados por el incondicional y cálido apoyo de sus seguidores, ocupando sus respectivos lugares en escena para iniciar su particular ceremonial metalero. Lo hicieron, tal y como mandan los cánones, dando buena cuenta  de la pieza que abre y da título a lo que hasta el momento ha sido su última placa de estudio: “Avenge The Fallen”. Absolutamente inquebrantable, así es la fe que les profesa la encendida y entregada  parroquia que conforman unos fieles que no tardaron en sumarse a los coros desde los compases iniciales del show para convertirse en un miembro más del combo sueco. El fuego no había hecho más que empezar a crepitar, y es que tras la primera toma contacto el quinteto pisó el acelerador al máximo para invitarnos a hacer headbanging  siguiendo la brutal embestida que supuso el que fue el primer gran clásico de la velada: “Heeding The Call”, que ponía la sala, por primera vez, patas arriba mientras Joacim se paseaba exultante por el filo del escenario pasando revista a su cohorte de incondicionales.


Como cualquier banda de heavy metal que se precie, Hammerfall contaron con la pegada de un tándem guitarrero que se complementó a la perfección. A lo largo del show Oscar Dronjak fue quien puso la actitud, la garra y la imagen. Él ha sido el motor y el alma del combo sueco, y más de tres décadas después lo sigue siendo. Mientras que su socio a las seis cuerdas, Pontus Norgren, fue el responsable de aportar la magia, la elegancia  y el virtuosismo, encargándose de la gran mayoría de solos. De modo que con ambos “hachas” encaramados sobre las pequeñas tarimas, y acompañados por los vítores, -con el puño en alto-, del respetable arrancaba “Any Means Necessary”, que bajaba un poco el ritmo trepidante que hasta ese momento había llevado el show,  aunque manteniendo intacta la intensidad y la perfecta sintonía con un público que parecía cada vez más encendido y metido en la descarga. De forma efusiva, Joacim Cans espoleaba, aún más, los caldeados ánimos de los “Templarios Barceloneses” antes de saludarnos y asestarnos a renglón seguido otro rotundo golpe, en esta ocasión en forma de “Hammer Of Dawn”, que nos dejaba con la clásica estampa de Oscar empuñando su guitarra con forma de martillo.



A estas alturas los suecos tenían ya al público completamente rendido y comiendo de la palma de su mano. En menos de media hora Hammerfall habían dejado constancia de que siguen siendo una de las fuerzas vivas del heavy metal. Así que para dejar constancia  de que la banda sigue confiando en su material más reciente, -su trabajo más visitado esta noche fue “Avenge The Fallen”-, tocaba adentrarnos en “Freedom”, que volvía a poner a todo el personal a entonar su coreable melodía. Por supuesto que los fans más veteranos  también tuvieron ocasión de dejarse notar con fuerza, -el repertorio fue de lo más variado, incluyendo temas de casi todos los lanzamientos que conforman su prolífica trayectoria-. De modo que la sala volvería a llenarse de puños que se alzaban exultantes y orgullos cada vez que tocaba atacar el matador estribillo del corte que prestaba título a lo que fue su tercer largo de estudio:  “Renegade”.


Muchos fueron los himnos que cayeron esta noche. La gente tenía ganas de cantar. Era sábado por la noche y  se notó en el ambiente. Así que la invitación del frontman a que alzáramos los puños fue secundada por prácticamente todos los presentes. De modo que podríamos decir que todo el mundo quiso participar en  la coreografía que nos propuso el vocalista para “Hammer High”. Y es que en el show no faltaron los movimientos coreográfiados y estudiados al milímetro, con poses y cambios de posición entre los músicos, dando un punto más de pegada, -junto al cuidado juego de luces-, a trallazos como  “Last Man Standing”, que servía para que los suecos desplegaran su vertiente más melódica. Especialmente reseñable me pareció el capítulo dedicado a  “Chapter V: Unbent, Unbowed, Unbroken”, que incluyó además de “Fury Of The Wild”, un desarrollo con  pasajes  de otros temas contenidos en su obra de 2005.


Una nueva mirada a sus primeros años, haría viajar nuestras mentes y, porque no decirlo, también nuestros corazones hasta finales de la década de los noventa. Una vez más, el headbanging volvía a hacer subir la temperatura en la sala mientras a través de los “amplis” nos volaban la cabeza los certeros riffs del incontestable “Let The Hammer Fall”, que  rubricaba, una vez más, la perfecta sintonía entre los músicos y unos seguidores que corearon, siguiendo las indicaciones de Cans, -de forma incansable y durante varios minutos-, su característica melodía. La euforia no decrecería, la intensidad tampoco, aunque si el nivel de revoluciones, ya  que la siguiente en hacer acto de presencia fue la emotiva “Glory To The Brave”, cantada a pleno pulmón por el personal, y durante la que pudimos ver incluso algún mechero. Algo ya poco habitual, pero que dejaba entrever las raíces clásicas de gran parte de los presentes.


Tocaba volver a levantar la moral de la tropa de cara a encarar la recta final del show, y para ello que mejor que brindarnos la oportunidad de “cabalgar” de nuevo a lomos de otra de las de nuevo cuño: “The End Justifies”. Tras presentarnos Joacim a todos los miembros de la banda, tocaba poner el punto y seguido a su trepidante descarga, apostando en esta ocasión por una buena dosis  de hard rock potente y vacilón, como el contenido en esa declaración de intenciones que lleva por título “(We Make) Sweden Rock”, que fue la elegida para representar al fantástico “Dominion” (2019).


El retorno sobre las tablas de los templarios suecos llegaría de manos de “Hail To The King”, que al igual que había sucedió al inicio del show arrancaba de forma comedida para ir creciendo hasta ponernos a todos a cantar. Tocaba rematar la velada. Sí, efectivamente, habíamos cantado, y mucho, a lo largo del show. De modo que nadie quiso dejar pasar la ocasión de levantar el puño  al aire para entonar el aniquilador estribillo del inevitable “Hearts On Fire”, que a la postre fue el último  envite que nos brindaron unos Hammerfall que abandonaron el escenario aclamados por sus fieles y dejándonos con la  sensación que esta noche habían arrasado Barcelona.


Hicieron lo que se esperaba de ellos: llegaron, tocaron Heavy Metal y se marcharon triunfantes. Sin embargo, pese a haber disfrutado al máximo, creo que va siendo hora de que Joacim Cans empiece a considerar cambiar algunas de las bromas y parlamentos que hace a lo largo del show, ya que los que hemos tenido ocasión de ver a la banda en repetidas ocasiones nos los sabemos ya de memoria. Por lo demás, nada que objetar: Hammerfall siguen siendo sinónimo de Heavy Metal.





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