domingo, 25 de enero de 2026

THE 69 EYES+D-A-D-SALAMANDRA-L´HOSPITALET DE LLOBREGAT-BCN-19-ENE-2026

 

 

Cuando dos formaciones veteranas, de sólida trayectoria y que suelen recorrer habitualmente el Viejo Continente se deciden a unir fuerzas para girar juntar suele ser sinónimo de buenas noticias  para los fans. Quizá, para algunos, el cartel que presentaba el Salamandra un desapacible y lluvioso  lunes de mediados de enero era algo arriesgado. Sin embargo, el público rockero de la ciudad condal respondió a la llamada y acabó haciendo que el local acabara presentando una muy buena entrada.

No era para menos, la ocasión lo merecía. Dos bandas veteranas, que ya habían tocado anteriormente en la ciudad y con dilatadas trayectorias discográficas a sus espaldas como son D-A-D y The 69 Eyes, protagonizarían un duelo en el que los indiscutibles vencedores fuimos nosotros, el público, ya que cada banda ofreció un show a la altura de lo que se esperaba de ellas. Los encargados de dar el pistoletazo de salida a la velada fueron D-A-D, quienes aprovecharon para, además de repasar esos clásicos que llevan lustros acompañándoles, brindarnos una buena representación del que hasta el momento ha sido su último lanzamiento “Speed Of Darknes”. Del segundo  asalto de la noche  los protagonistas fueron los  vampiros de Helsinki, The 69 Eyes, quienes  nos envolvieron con su particular manto de oscuridad y melancolía para dar buena cuenta de ese gothic rock que llevan por bandera.



Con un ligero retraso sobre el horario inicialmente previsto y  ante una sala bastante concurrida, que aguardaba expectante, aparecían precedidos de una introducción infantil y con el original “Disneyland After Dark”, presidiendo el escenario los integrantes del veterano combo danés. Casi tan característico como su sonido: rockero y gamberro a partes iguales, han sido los “modelitos” de bajo que acostumbra a mostrar en escena Stig Pedersen, quien luciendo una imagen de lo más andrógina se dedicó a ir cambiando de instrumento, cada dos o tres temas, siendo cada uno de los que utilizó más estrambótico que el anterior.


En cualquier caso, dejando a un lado el vestuario y el amplio catalogo de bajos de Mr. Pedersen, el resto de sus compañeros  aparecieron con un look bastante colorista. La banda se mostró en un  buen momento de forma, consiguiendo conectar con el público desde que rompieran el hielo con una vieja favorita como es “Jihad”. Me llamó mucho la atención las caras de sorpresa entre el público, algo que denotaba que muchos de los presentes no les conocían. Sin embargo, eso quedó contrarrestado con el respaldo y la entrega  de unos  incondicionales que se dejaron notar con fuerza y que apoyaron al cuarteto para que rubricara un arranque de lo más contundente, desplegando  de forma solvente y rotunda su vertiente más rockera y gamberra al dar buena cuenta de la novedosa “1st, 2nd & 3rd”  y la celebradísima “Girl Nation”, dejando claro que no iban a tener ninguna clase de rubor a la hora de ir alternando presente y pasado. 


Habiendo mostrado sus credenciales netamente rockeras en un inicio potente y eléctrico, el cuarteto danés levantó ligeramente  el pie del acelerador para concentrarse en las melodías más envolventes y etéreas que marcaron la pieza que presta nombre a su más reciente entrega discográfica:  “Speed Of Darkness”. Sin embargo, no tardarían mucho en volver a dar rienda suelta a esa vertiente suya tan característica como socarrona, invitándonos a sumergirnos de lleno en el  trepidante uptempo  “Rim Of Hell”, que arrancaba de forma comedida y con el escenario teñido de rojo, -mientras  Pedersen permanecía encaramado a la tarima de la batería-, para poco a poco ir creciendo hasta golpearnos con su rotundo torrente melódico. Aunque, -como sabíamos los que hemos tenido ocasión de verles con anterioridad-, muchas de las miradas recayeron sobre el estrafalario bajista, lo cierto es que Jesper Binzer ejerció en todo momento como el perfecto maestro de ceremonias, dirigiendo el ritmo del show e invitando a los más animados a que fueran partícipes de la divertida “Riding With Sue”, que fue cantada por el incombustible bajista.


Tras ese fugaz guiño a lo que fue su ópera prima de 1986, “Call Of The Wild”, tocaba volver al presente y para ello que mejor que dejarnos imbuir del torrente melódico que desplegaron a lo largo de la  inquietante “The Ghost”. Fue hacia el ecuador del show cuando Jesper decidió que era un buen momento para dejar a un lado su guitarra y concentrarse en la tarea de vocalista, haciendo que la emotiva “Something Good”, que llegó acompañada de la invitación a que moviéramos los brazos de lado a lado, se convirtiera en uno de los momentos culminantes de su descarga. No tardarían mucho en volver a recuperar todo el vigor y la garra rockera, ya que con Pedersen aporreando las dos cuerdas de su bajo con forma de cruz templaria  inauguraba la marchosa “Point Of View”, que fue la elegida para volver a incidir sobre el material del ya lejano “No Fuel Left For The Pilgrims”(1989).


Encarando ya la recta final del show el cuarteto danés volvería a sacar a relucir su vertiente más vacilona y, porque no decirlo, socarrona durante “Everything Glows”, que ponía al personal a saltar antes de que los músicos se perdieran entre bambalinas. Afortunadamente, no tardaron mucho en recuperar posiciones para ofrecernos un bis que arrancó comandado por los aromas acústicos de “Laugh’n’ A 1/2”,  interpretada por los hermanos Binzer. El colofón definitivo para una descarga vibrante, eléctrica, que gustó a sus incondicionales y que consiguió ganarse el favor de quienes todavía no les conocían, corrió por cuenta de la imprescindible “Sleeping My Day Away”, que con Perdersen luciendo un bajo con forma de avión de combate ponía a todo el personal a cantar mientras nadie podía dejar de mover las caderas.



Tras la descarga de D-A-D era el momento de tomarnos un respiro mientras el equipo de “pipas” del combo finlandés trabajaba arduamente en montar el escenario para la descarga de The 69 Eyes. No lo iban a tener nada fácil los vampiros de Jyrki 69 para convencer al público barcelonés tras la divertida descarga que nos acababan de ofrecer D-A-D. No obstante, la veterana formación de Helsinki puede presumir de tener una extensa colección de composiciones que resultan ideales para encender los ánimos del personal, y eso que mirando  el repertorio que interpretaron la banda borró prácticamente de un plumazo el contenido de lo que fueron sus primeras entregas de estudio.


Otro detalle a destacar del show que nos ofreció el combo finlandés fue que no empezaron sonando bien, y más si tenemos en cuenta que D-A-D, sí lo hicieron: potentes y nítidos, a partes iguales. Me dio la sensación de que durante la primera mitad del show The 69 Eyes sonaron algo contenidos, con las guitarras y la voz de Jyrki 69 a un volumen bajo, casi como si el “tope de sonido” lo marcaran los teclados y arreglos que llevaban enlatados. Y eso acabó propiciando que los músicos no acabaran de estar a gusto. Afortunadamente, la cosa fue mejorando progresivamente, a medida que avanzaba el show, con lo que fue durante la segunda parte cuando pudimos comprobar su verdadero potencial, a lo que además hubo que sumar que los músicos estuvieron bastante más sueltos y relajados, en definitiva, disfrutando de su trabajo.


Donde si no hubo sorpresas fue en su puesta en escena: sobria, no podía ser de otra forma; con todos vestidos de riguroso negro, luciendo gafas de sol, y capitaneados por Jyrki 69, que lució su vampírica imagen para regocijo de muchas de las presentes. Abrieron sin correr riesgos, confiando en la efectividad y la pegada de una carta incontestablemente ganadora como es “Devils”, poniendo  a todo el personal a cantar mientras su frontman nos invitaba a levantar los cuernos cada vez que tocaba atacar su rotundo estribillo.  Ese colchón de teclados grabados, -que comenté anteriormente-, se dejaría notar con fuerza  a lo largo de los melancólicos desarrollos de  “Don’ t Turn Your Back On Fear”, que servía para que el quinteto plasmara esas pinceladas gothic que tanto gustan a sus seguidores. 


La descarga de los finlandeses había empezado bien. Pese a lo irregular del sonido, The 69 Eyes habían logrado conectar con sus seguidores. Así que tras la primera ovación de la noche, llegaba el momento de que todos acompañáramos con palmas mientras Jyrki 69 nos invitaba a viajar hasta la

rotunda “Feel Berlin”, que nos dejaba la estampa del frontman levantando su pie de micro mientras el hiperactivo Jussi 69 se alzaba imponente sobre su kit. No hubo lugar a dudas, podía palparse en el ambiente, pese a ser lunes la gente tenía ganas de fiesta. De modo que la reacción del respetable no pudo ser más efusiva cuando el frontman nos anunció que había llegado el momento de rockear intensamente  durante la presentación de su adaptación del tema de Boycott: “Gotta Rock”, que elevaba, aún más, los ánimos de un personal cada vez más eufórico y entregado, que coreó el himnico estribillo como si fuera el tema escogido para cerrar el show.


Sin embargo, el particular ceremonial oscuro, vampírico y, ante todo, rockero de The 69 Eyes había hecho poco más que comenzar. Así que para evitar  que el ambiente decreciese  “los vampiros” nos espetaron  su recién estrenado single, -que cuenta con la colaboración del mítico Steve Stevens-, “I Survive”, en el que se desgranan  algunas de las peripecias de la banda en la dura vida de “la carretera”.  El cambio de tercio llegaría con  la más atmosférica y, por momentos, atenazante “Betty Blue” que resultó la excusa perfecta para que la banda incidiera en esa fórmula que tan buenos réditos le ha dado en  los últimos años, combinando  la intensidad de un medio tiempo de melodías implacables y la pegada de un estribillo pegadizo e incontestablemente ganador.


También tuvimos ocasión de deleitarnos con algunas piezas en las que los finlandeses rindieron  pleitesía indisimuladamente  a algunas de las formaciones que les marcaron y que, de alguna forma, definieron su sonido. Así que fue a lo largo de “The Dark”, cuando más de uno pudo percibir la alargada figura del binomio Duffy/Atsbury. Tras recibir el cálido aplauso de su parroquia de devotos, y habiendo saludado convenientemente a los “vampiros barceloneses”, llegaba el momento de “If You Love Me The Morning”. Diría que fue a partir de “Drive”, cuando la banda empezó a sonar un poco más potente y punzante, y eso rápidamente repercutió en la actitud de un Jyrki 69 que se mostró algo más animado y enérgico a la hora de moverse por el escenario e interactuar con los que ocupaban las primeras filas. 


Evidentemente, tampoco faltó el romanticismo vampírico que la banda desplegó durante la fantástica “The Chair”, que expandía el oscuro halo de sus gélidas melodías entre unos seguidores que no pararon de moverse al compás de la música como si estuvieran poseídos. Acto seguido llegaría uno de los momentos destacados de la velada con “Never Say Die”, que llegaba acompañada de las columnas de humo para hacer que el público levantara los puños cada vez que la banda encaraba su monumental estribillo.


Un nueva invitación para que nos adentráramos en   las atmósferas gélidas  y brumosas sería lo que el quinteto finlandés nos propuso con “I Love In The Darkness In You”, antes de que todo explotara en su vibrante y eléctrica recta final. Pese a que para ellos fue una etapa bastante productiva, me llamó la atención que su producción noventera no tuviera mucha representación más allá  de piezas como “Wasting The Dawn”, rescatada de lo que fue su último lanzamiento de los noventa. Con una sala muy animada y una banda que se había ido entonando a medida que avanzaba el show, -especialmente si hablamos del trabajo de ambos de hachas y de la actitud de su frontman-, The 69 Eyes encaraban la recta final del show invitándonos a ser partícipes de “Gothic Girl”, primero acompañando con palmas para posteriormente cantar como sino hubiese mañana. No abandonarían el material de “Blessed Be”, ya que antes de marcharse por primera vez a los camrinos todavía tuvieron tiempo de interpretar el tema que dedicaron al mítico protagonista de la pelicula “El Cuervo”:  “Brandon Lee”.


La espera no fue muy larga, ya que espoleados por los cánticos del personal los músicos volverían a ocupar posiciones para  dejar que los riffs cortantes se encargaran de anunciarnos la llegada de la rockera “Framed In Blood”. Banda y público mostrarían una complicidad absoluta durante la celebrada y emocionante  “Dance d´Amour”. Mientras que la euforia se desataría totalmente durante l final “Lost Boys”, que servía para que The 69 Eyes acabaran dejando unas buenas sensaciones en un concierto que fue de menos a más.


¿Quién dijo que los lunes eran el peor día de la semana? Pese a ser “Blue Monday”, el que muchos tildan como el día más triste del año, tanto D-A-D como The 69 Eyes nos dieron el antídoto para llevarlo de la mejor forma posible, con sendas descargas en las que ambas formaciones dejaron patente su alma rockera.





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