Es una opinión generalizada que los ochenta fueron la mejor época para el heavy metal. Sin embargo, fue durante la segunda mitad de esa década cuando emergieron diferentes sonoridades y estilos que han perdurado hasta nuestros días. Estamos a finales de 2025, pero el cartel que conformaban dos buques insignia dentro de la escena del death metal más primigenio como son Pestilence y Cancer bien podrían haber sido el perfecto reclamo para una noche de sábado en una sala de cualquier capital europea durante los primeros años noventa.
