miércoles, 29 de abril de 2026

CORROSION OF CONFORMITY-GOOD GOD/BAAD MAN


Mirando con perspectiva la evolución que ha seguido la “música dura” en los últimos lustros, resulta evidente que el sonido de Corrosion of Conformity ha influido notablemente dentro del metal, especialmente si nos centramos en lo que fue la década de los noventa. Aunque sus raíces, a principios de los ochenta, están sólidamente ancladas dentro de la escena hardcore punk, con trabajos tan icónicos como “Animosity” (1986), su explosión llegaría años después con la incorporación de Pepper Keenan y el lanzamiento de obras más cercanas al metal, como fueron “Blind” (1991), “Deliverance” (1994) y “Wiseblood” (1996). Sin embargo, su explosión definitiva llegaría cuando fueron los elegidos para abrir, en la segunda mitad de los noventa, las giras tanto de Metallica como de Megadeth. Además, muchos han sabido reconocer su influencia en el material que “Los Cuatro Jinetes” prepararon para “Load” y “Reload”.

Tras romper peras con Columbia Records, la banda lanzó ya en el año 2000 “America’s Volume Dealer”, que fue el último disco que publicaron con su alineación clásica hasta que en 2018 viera la luz “No Cross No Crown” (2018). Durante ese lapso intermedio, Corrosion of Conformity siguió publicando trabajos como “In The Arms Of God” (2005), “Corrosion of Conformity” (2012) e “IX” (2014). En estos dos últimos con Mike Dean, Reed Mullin y Woody Weatherman funcionando como power trio. Sin embargo, fue el regreso de Pepper Keenan lo que revitalizó nuevamente a la formación de Carolina del Norte. Lamentablemente, a principios de 2020 fallecía el batería Reed Mullin. No fue esta la única baja, ya que en septiembre de 2024 otro de sus miembros fundadores, el bajista y vocalista Mike Dean, anunciaba su salida. El golpe para Woody Weatherman y Pepper Keenan fue duro. Decidieron refugiarse en casa del segundo, pinchando de forma compulsiva algunos de sus discos favoritos de ZZ Top, Motörhead, Black Sabbath y Neil Young. Para completar la formación decidieron contar con un viejo conocido como Staton Moore, quien ya grabó “In The Arms Of God”, y el bajista Bobby “Rock” Landgraf, viejo conocido de Keenan, ya que habían coincidido en Down.

“Good God/Baad Man” es el título del nuevo trabajo del combo americano. Una obra extensa, compleja y ambiciosa, en la que, a lo largo de las 14 composiciones que la integran y que han sido producidas por Warren Riker, la banda ha querido plasmar las diferentes aristas y orientaciones de su camaleónico sonido. Basándose en la dualidad de su peculiar título, el combo de Raleigh presenta una colección de composiciones en las que tienen cabida el stoner rock, del que ellos mismos fueron precursores y uno de sus máximos exponentes; el rock potente y aguerrido, la psicodelia e incluso pasajes en los que el classic rock se da la mano con el funk. En definitiva, un trabajo denso, que requiere la atención del oyente para ser disfrutado y paladeado en su justa medida y como se merece.

Pese a ese arranque comedido y de esencias netamente sureñas, el disco se abre con una pieza potente y ácida como es “Good God? / Final Dawn”, dejando clara la importancia que la banda ha concedido siempre a los riffs rotundos, poderosos y envolventes que han caracterizado su sonido desde inicios de los noventa. Igual de definitorio ha sido siempre la peculiar forma Pepper a la hora de encarar sus líneas vocales. Intentando acercar al oyente a su local de ensayo, arranca “You Or Me”, que estará marcada por unos intensos aromas de corte sureño.  La sólida tenacidad de la sección rítmica será vital para el desarrollo del tema antes de sumergirnos de lleno en una desconcertante parte intermedia que servirá como preámbulo para una recta final intensa y poderosa en la que el cuarteto acelera el paso para sonar absolutamente desatado a la hora de revisitar sus influencias más netamente setenteras. Directamente conectados con el corte anterior emergen los enérgicos y adictivos riffs que se encargarán de perfilar el marchoso “Gimme Some Moore”, que personalmente me ha recordado a lo que hacían a mediados de la década de los noventa. Además, la banda ha contado para apoyarles en los coros con Al Jourgensen de los míticos metaleros industriales Ministry.

A los que gustan de las sonoridades setenteras y de esas guitarras retorcidas y ácidas a partes iguales junto a unas voces hipnóticas y, por momentos, casi robóticas, sin duda les encantará un tema como “The Handler”. Como comenté anteriormente, “Good God/Baad Man” me ha parecido una obra de lo más heterogénea. Sin ir más lejos, “Bedouin’s Hands” es un desarrollo instrumental que se sustenta sobre una percusión de corte tribal y unos dibujos instrumentales con matices arábigos. Esos tempos lentos, densos y cadenciosos, que tanto marcaron la década de los noventa, serán los que dominen “Run For Your Life” para dejar que las guitarras se explayen a su gusto entre los desarrollos que servirán como nexo de unión para sus pétreas estrofas.

En contraposición total y absoluta, será durante “Baad Man” cuando los americanos muestren su faceta más marchosa y desenfadada, proponiéndonos un ritmo de corte funk, en el que el bajo de Bobby se dejará notar con fuerza junto a los alaridos que servirán para potenciar un tempo que invita a mover las caderas. Podría parecer que “Lose Yourself” se distancia de lo que podríamos denominar como el sonido más clásico y característico del combo americano. Sin embargo, las esencias de finales de los sesenta y primerísimos setenta siguen dejándose notar con fuerza, aunque en esta ocasión sean más afines a los postulados del acid rock y la psicodelia.

Las guitarras perderán su filo eléctrico durante la escueta introducción “Mandra Sonos”, para que rápidamente su trepidante ritmo compacte de forma rotunda e incontestable con unas guitarras que se encargarán de propulsar los aromas sureños de “Asleep Of The Killing Floor”, en el que las líneas vocales volverán a recuperar su faceta más rabiosa para conseguir que la pieza vuelva a hacer subir el nivel de intensidad. Tampoco faltará un llamativo y experimental desarrollo de guitarra sobre una sección rítmica en bucle y de aromas casi tribales. Mucho se ha hablado de la influencia que C.O.C., tuvieron en la música, especialmente en la escena americana,  durante la segunda mitad de la década de los noventa. Y lo cierto es que, tanto escuchando el ritmo como el riff de “Handcuff County”, a uno le vienen a la cabeza de forma irremediable algunos de los pasajes que los mismísimos Metallica grabaron para la “era Load”.

Algo que la banda ha probado en diferentes ocasiones durante su excelsa producción ha sido intentar que el oyente se sintiera como si estuviera con la propia banda dentro del local o el estudio, recurriendo para ello a diferentes sonidos y ambientaciones. Ese precisamente es el feeling que han querido crear para el vacilón “Swallowing The Anchor”, en el que nuevamente las guitarras serán las indiscutibles protagonistas al navegar sobre una sección rítmica que apuesta por el swing, dejando a un lado la contundencia para acabar de dar forma a una pieza de sonoridad más accesible.

El rock denso, pantanoso y de aromas acústicos será el que marque “Brickman”, aunque sin perder en ningún momento las esencias setenteras gracias a sus etéreos arreglos de guitarra y lo envolvente de sus líneas vocales. Para cerrar el disco C.O.C., se han reservado una pieza pantanosa, que de alguna forma plasma algunas de sus raíces musicales, y que han dedicado a todos los que nos han dejado en los últimos tiempos, incluyendo, por supuesto, a su compañero Reed Mullin. Para este tortuoso e introspectivo tema, el cuarteto ha contado también con la colaboración de Anjelika “Jelly” Josephz. En definitiva, una composición triste, lúgubre, oscura y en la que C.O.C. vuelve, de alguna forma, a reivindicar su amor por lo que fue la primera época de Black Sabbath.

Queda claro tras escuchar “Good God / Baad Man” que Corrosion of Conformity han seguido fieles a su filosofía, facturando un disco que deja aparcados todos los elementos que hacen que un disco sea “comercial”. Estamos ante una obra extensa, densa y que requiere de bastantes escuchas para ser asimilada, dejando patente que los americanos han dirigido su nueva música a los que vinieran siguiéndoles desde hace lustros. No creo que C.O.C., esté pensando en engrosar su lista de seguidores con este “Good God / Baad Man”; tampoco creo que lo necesiten, ya que me da la impresión de que se sienten terriblemente cómodos disfrutando de ese estatus que les da el ser considerados como una banda de culto, algo que parece permitirles una libertad total a la hora de trabajar y presentar su obra.


DISCOGRAFICA:NUCLEAR BLAST


Lista de Temas


1. Good God? / Final Dawn
2. You Or Me
3. Gimme Some Moore
4. The Handler
5. Bedouin’s Hand
6. Run For Your Life
7. Baad Man
8. Lose Yourself
9. Mandra Sonos
10. Asleep On The Killing Floor
11. Handcuff County
12. Swallowing The Anchor
13. Brickman
14. Forever Amplified





No hay comentarios:

Publicar un comentario