Varias son las citas que A.C. Metalcova programa cada año en la ciudad condal, incluyendo incluso su propio festival. Sin embargo, el nombre de la velada de esta noche de sábado en la Sala Upload del Poble Espanyol era Masters Of Insanity III, dándonos la posibilidad de disfrutar de bandas locales como son Vlad y Emissary, -dos valores emergentes dentro del undeground barcelonés-, junto a los ya consagrados Inverted Cross. No obstante, el gran reclamo de una velada que estaba llamada a condenarnos al infierno mientras nos rebozábamos en el azufre serían Bütcher, quienes aprovecharon la ocasión para repasar sus mejores composiciones junto a algunas de las piezas más destacadas de su más reciente entrega: “On Fowl Of Tyrant Wing”, que vio la luz a finales del pasado 2024.
Con absoluta puntualidad, y con el personal todavía accediendo al recinto, tomaban posiciones los miembros de Vlad. Su indumentaria, los brazaletes de pinchos, sus botas... , en definitiva, tan solo contemplar su estampa sobre el escenario ya te daban una idea clara de por qué derroteros iba a transitar su propuesta. Y lo cierto es que no defraudaron. Contando con unos entusiastas seguidores frente al escenario, el cuarteto consiguió mover intensamente al personal que ocupó las primeras filas y, también, captar la atención de los que, como un servidor, todavía no les conocíamos.
Me gustó mucho su garra, su entrega y, porque no decirlo, la actitud que mostraron, dejando claro que estaban dispuestos a aprovechar al máximo su oportunidad dando buena cuenta de trallazos furiosos, oscuros y humeantes como “Cannibal” y “Mistress”. No puede decirse que su sonido fuera nítido, ni mucho menos, su apuesta por la rotundidad y la caña fue total, disparando a discreción unos riffs trepadores guiados por unos ritmos infernales y malévolos. Así que la mejor prueba fue ver cómo pasaron por lo alto del personal con zarpazos humeantes como “Ghoulish Metal Punks” y la primera de las versiones que interpretaron: “Leather And Metal” de Cruel Force.
Especialmente reseñables me parecieron la pasión y “el fuego” que derrocharon los adeptos de Vlad en unos animados y virulentos pogos, con empujones y golpes bastante más enérgicos de lo que estamos acostumbrados últimamente. Así que podríamos decir que banda y público estuvieron en perfecta sintonía, especialmente en ese tramo final que estuvo protagonizado por “Beat That Poser Down”, de los suecos Gehennah, “666”, de los míticos Toxic Holocaust, y la delirante “Maniacs Invading”.
El ajustado horario propició que los cambios de equipo entre bandas fueran muy ágiles, con lo que no tuvimos que esperar mucho para encontrarnos sobre el escenario a los chicos de Emissary: un cuarteto que forma parte de la prolífica escena underground de la capital catalana y que cuenta en sus filas con Alejandro Zarate y Michel Regueiro, ambos guitarristas también de Wicked Leather. En cuanto a lo que fue su propuesta podríamos encuadrarla dentro de ese thrash/death oscuro y malévolo, en el que la densidad sonora comparte protagonismo con desarrollos y fraseos humeantes, trayéndonos al recuerdo el legado de bandas míticas como Celtic Frost.
Aunque no dispusieron de mucho tiempo, Emissary supieron sacarle el máximo partido posible y durante su presentación nos brindaron un exhaustivo repaso a su ópera prima: “Eldritch”, que vio la luz a principios del pasado año. Aunque para ser justos hay que mencionar que no disfrutaron de un recibimiento tan entusiasta como el de Vlad, Emissary se mostraron de lo más sólidos y convincentes. Así que desde que abrieron fuego con “Eternity Bound”, pudimos ver a una banda de lo más solvente y enchufada, que en todo momento estuvo centrada y que en líneas generales podríamos decir que dejó unas muy buenas impresiones entre los presentes gracias a la pegada que exhibieron en piezas como la terrorífica “Door To The Mystical”, que estuvo comandada por unas demenciales líneas de bajo.
Pese a tocar en casa, Emissary no se extendieron mucho en las presentaciones, prefiriendo que su música hablara por ellos, con lo que temas como el crujiente uptempo “Hobbs’ s End”, que a más de uno nos voló la cabeza con sus progresiones y su brutal aceleración , “The Shadows Lengthen in Carcosa” y , sobre todo, “Where the Silent Ones…”, sirvieron para que el cuarteto dejara plasmada tanto su devoción por los fraseos de guitarra técnicos y contundentes a partes iguales, como la influencia que en su música y en sus letras ha ejercido el genial e irrepetible H.P. Lovecraft.
Tras un rápido solo de batería, llegaba el momento de encarar el segmento final de su fulgurante presentación confiando ciegamente en el tema que escogieron para presentar su debut, y del que grabaron video-clip, “At the Throne of Chaos”. Por si alguien tenía alguna duda al respecto, “Ravening for Delight”, sirvió para que la banda dejara patentes sus influencias más clásicas dentro del heavy metal tradicional, incluyendo algún pasaje con las guitarras fundidas. Mientras que para poner el broche definitivo a su descarga invitaron a sumarse a la “fiesta” al que fuera su guitarrista, Philip Graves, durante la implacable y demencial cabalgada que supuso “The Witchfinder Rides Again”.
Para protagonizar el tercer acto de la noche, y el que a la postre fue el capítulo que cerraba el tiempo dedicado a las bandas locales, contaríamos con la presencia de Inverted Cross. Si durante las descargas previas a su irrupción en escena tanto Vlad como Emissary se habían encargado de calentar al personal y caldear el ambiente, fueron Inverted Cross quienes convirtieron la pista de la Upload en un campo de batalla. Un telón trasrero con el nombre de la banda y sendas pancartas laterales, que evocaban la portada de su primer largo “Eternal Flames Of Hell”, fue todo lo que precisó el cuarteto para dar rienda suelta a su oscuro ceremonial metalero preñado de velocidad y decibelios y actitud.
No tuvieron compasión, irrumpieron en escena pisando fuerte, con las pilas bien cargadas, repartiendo cera de la buena, desplegando su tétrico manto de maldad mientras nos azotaban abruptamente al son del implacable e infame ritmo que marcó piezas como la inicial “Attack With Hellfire”. Muchos podrán objetar que Inverted Cross no son la banda más técnica, pero es que tampoco lo buscan. Lo suyo es la velocidad, la macarrería y la actitud salvaje e irreverente, tal y como dejaron plasmado en andanadas salvajes e incorregibles como “Suffer To Live”.
Me gustó mucho el implacable dinamismo que el cuarteto imprimió a su descarga, enlazando muchos de los temas que sonaron. Sin ir más lejos, la anárquica “Invoke The Goat”, arrancaba con el alarido desgarrador de su bajista zurdo y vocalista Guille Hungover mientras Mr. Graves se encargaba de apostillar sus rotundos coros. Como una máquina voraz, despiadada y perfectamente engrasada, Inverted Cross no dejaron de suministrar combustible para que los más animados se abandonaran a los pogos y el headbanging con piezas como “Into The Crypt Of The Necromancer”, y la imbatible “Speed Legions”, que fue una de las que repescaron de su demo “With Evil We Ride”.
Cualquiera que se haya acercado al sonido de Inverted Cross, se habrá dado cuenta de que algunos nombres míticos tienen un peso incontestable en su propuesta. Sin duda uno de esos nombres es Celtic Frost, de modo que esta noche los barceloneses no dejaron pasar la ocasión de rendir pleitesía a Tom G. Warrior y sus acólitos al dar buena cuenta de “Circle Of The Tyrants”. Dándole una vuelta de tuerca a su demoniaca ambientación los aromas ritualistas servirían como preámbulo para los desarrollos apocalípticos contenidos en “Under An Evil Presence”, para dejar que a renglón seguido la banda revolucionara al personal con esa inequívoca declaración de intenciones que es la nihilista. “Fuck Dick & Die!”.
Ante una pista absolutamente desmadrada, que acabó confiriendo al local el aspecto de un aquelarre, Inverted Cross encaraban el sprint final de su humeante descarga abriendo otra puerta Averno, azotándonos inmisericordemente con “Eternal Flames Of Hell”. Ya no había posibilidad de redención. Nuestras almas, al igual que las de los miembros de Inverted Cross, estaban condenadas, así que la mejor opción era resignarse y disfrutar intensamente de números como “Trapped Underground”, la corrosiva “Black Leather Hordes”, una invocación a su cada vez mayor “troupe” de incondicionales, para dejar que el cierre corriera por cuenta del clásico de los Maestros Slayer: “The Antichrist”.
La previa había sido larga y muy productiva. Las tres formaciones escogidas para representar y reivindicar la escena local habían conseguido dejar el pabellón muy alto. Así que solo cabía esperar que las indiscutibles estrellas de la noche, los belgas Bütcher, se encargarán de rematar de la mejor forma posible este Masters Of Insanity 2026. La expectativas eran altas, y lo cierto es que el combo que lidera R Hellshrieker se mostró absolutamente intratable. Haciendo una rápida encuesta entre sus fieles, y viendo al ritmo que despacharon las copias de “666 Goats Carry My Chariot”, resulta incuestionable que su segundo largo es su obra más apreciada hasta el momento. No obstante, las composiciones de su más reciente “On Flow Of Tyrant Wing”, pese a tener una orientación más tradicional y netamente heavy metalera, también gozaron de una excelente acogida de manos de un público que vibró intensamente con ellos y se lo pasó en grande formando unos pogos de lo más animados y concurridos.
Salieron a matar, no podía ser de otra forma. Tenían ante sí el reto de aplacar la fogosidad de un público ardiente, apasionado y que no estaba dispuesto a no recibir menos que el 110% de sus héroes. Apostaron por una puesta en escena sobria, pero efectiva, con tan solo un telón con su nombre presidiendo el escenario. Dejaron, pues, que lo más reseñable fuera el medio pie de micro puntiagudo en sus extremos y con forma de cruz invertida que empuñó su frontman, quien, por cierto, lució una camiseta blanca sin mangas. Arrancaron dispuestos a no hacer prisioneros, enganchando al personal desde que tras la grandilocuente introducción “Metallström”, aparecieran es escena para maltratarnos con la pirómana “Face The Bütcher”, desplegando de forma incontestable e imbatible, por si había algún despistado entre los presentes, sucesión de riffs demoniacos a velocidad supersónica.
Desde los compases iniciales, el quinteto mostró una precisión incontestable, con ambos hachas intercambiando fraseos tan hirientes y lacerantes como los contenidos en la novedosa “Blessed By The Blade”, que servía para que la banda nos ofreciera esos pasajes instrumentales que contienen claras reminiscencias a las sonirades tradicionales de la N.W.O.B.H.M., para acto seguido dejar que fuera el bajo de AK Nosferstör el que nos abriera paso a través de la demoniaca “Elektrik Exekutioner”, brindándonos un primer recuerdo al material de su debut “Bestial Fükkin’ Machine”, que provocaba que tras el desgarrador alarido de R Hellshrieker banda y público sucumbieran ante la rotundidad de su speedico empuje.
La descarga del combo belga había empezado de forma impecable, hasta el punto de que algunos nos preguntábamos si serían capaces de mantener durante todo el show semejante nivel de potencia e intensidad. ¡Y vaya si lo hicieron! No invirtieron miucho tiempo en las presentaciones, tampoco hizo falta. Los presentes sabían lo que había y a lo que venían, y la mejor prueba fue comprobar el tumulto que se montó frente al escenario mientras la banda desgranaba trallazos malévolos con altas dosis de melodía como “Koraktor’s Iron Rule”. No abandonarían el material contenido en su obra del pasado año, ya que la siguiente en caer, tras saludar efusivamente al personal y proponernos el primer brindis de la noche, fue otra de las que rezuma esencias clásicas por los cuatro costados, “A Sacrifice To Satan’s Spawn”.
Me gustó mucho que a lo largo del show la banda mostró las diferentes vertientes de su sonido. Por supuesto que tuvimos retazos punkeros, desarrollos de corte heavy tradicional y, por supuesto, mucho speed metal oscuro, demencial y “azufroso”, de ese que agita y revoluciona al personal, tal y como hizo la arrolladora “Viking Funeral”, que con su monumental estribillo, -que el personal entonó levantado el puño-, se convirtió en uno de los momentos culmen del show. Los belgas habían abierto la caja de los truenos. La gente ya no quería otra cosa que no fuera caña, y Bütcher estaban dispuestos a complacerlos, y para ello que mejor que dejar que su batería se desfondara para lanzar las apocalípticas andanadas contenidas en “Karpathian Napalm”.
Otro detalle a resaltar fue que en el combo belga no pudimos apreciar marcados personalismos. La banda se mueve como un ente único, compuesto de cinco células que se compenetran a la perfección para conformar un ser que desprende oscuridad, fuerza, ira y, ante todo, heavy metal como el contenido en la pieza que prestaba nombre a lo que fue su primer largo “Bestial Fukkin’ Warmachine”. Para que la noche fuera absolutamente redonda, solo nos faltaba un poco de épica, y eso fue precisamente lo que aportó una celebrada “666 Goats Carry My Chariot”, que arrancaba con el personal coreando su fúnebre melodía y que se zanjaba, tras brindarnos R Hellshrieker algunos de los alaridos más agudos de la velada, con las guitarras llorando en su catártico sprint final.
La gente no dejaría de cantar, ni la banda de darnos argumentos para agitar la cabeza mientras nos obsequiaba con los rotundos y explosivos cambios de ritmo contenidas en “Speed Metal Samurai”. El calor de infierno volvería a apoderarse de la sala mientras el personal se desmadraba arrastrado por los explosivos coros y las hirientes guitarras contenidos en la irreverente “Iron Bitch”. No podía ser de otra forma, el final del show fue una auténtica locura con los fans invadiendo el escenario para repartirse la botella de whisky del frontman mientras todos nos abandonábamos al headbanging durante el último mandoble de la noche: “45 rpm Metal”.
Lamentablemente, cada vez es más habitual que la gente vaya a los conciertos a grabarlos con el móvil. Quizá por ello, uno disfruta intensamente cuando ve a un auditorio completamente entregado a la musica, dando colorido y ambiente a los shows de cuatro bandas que lo dieron todo para hacer disfrutar a un personal que se lo pasó en grande, y que vivió con especial intensidad una noche de auténtico metal.





No hay comentarios:
Publicar un comentario