domingo, 15 de marzo de 2026

CELTAS CORTOS-SANT JORDI CLUB-BCN-14-MAR-2026


Que nuestro rock se hace mayor es algo incuestionable. Aunque siempre que se trata el tema, la gente acostumbra a echar la vista atrás para recordar a los que se considera como indiscutibles pioneros y referentes, -que cada uno ponga los nombres que prefiera-, aquellos que abrieron las puertas y allanaron el camino para los que vendrían después. Sin embargo, empieza a dar verdadero vértigo cuando bandas y artistas que han crecido con uno están en la carretera para celebrar, nada más y nada menos, que sus cuatro décadas de andadura. Este es el caso de los vallisoletanos Celtas Cortos: una banda única, irrepetible, inclasificable y querida por los seguidores de la buena música en general, ya que a lo largo de su dilatada trayectoria han transitado a través de las sonoridades celtas, el folk, el ska, el pop, el rock…, dando forma a un estilo de lo más personal y heterogéneo. En cualquier caso, lo que no han perdido es su espíritu crítico, su actitud combativa y esa vena comprometida y reivindicativa que siempre les ha acompañado y que, a la postre, se ha convertido en una de sus señas de identidad.

Lo dicho, el show de esta noche apuntaba a cita especial, y vaya si lo fue. No todos los días uno tiene ocasión de congregar a sus seguidores en un marco incomparable como es el Sant Jordi Club para celebrar tan señalada efeméride. “40 Años Contando Cuentos”, es el nombre que Celtas Cortos han elegido para esta gira, y precisamente ese era el lema proyectado junto a su característico guerrero celta, empuñando una guitarra, que podíamos ver en el escenario al acceder al recinto. He de reconocer que me temí lo peor. La subida a la montaña Olímpica estuvo marcada por un intenso aguacero, y todos sabemos que ese suele ser motivo para que la gente opte por quedarse en casa. No obstante, ni la tromba de agua ni el viento impidieron que la gente acudiera a su cita con el combo vallisoletano, con lo que el recinto acabó registrando una más que notable entrada. El ambiente fue fantástico, aunando a diferentes generaciones de seguidores. Obviamente, la mayoría eran veteranos, aquellos que llevan lustros escuchando su música. Aunque también se dejaron ver grupos de chavales más jóvenes, e incluso familias enteras que acudieron  a disfrutar juntos  de la velada.


En cuanto a lo que fue la puesta en escena, fue bastante sobria, aunque muy efectiva. Todo se centró en las diferentes proyecciones que fueron sucediéndose para acompañar todos y cada uno de los temas que sonaron a lo largo de las más de dos horas que duró el show. El sonido fue bastante bueno, si bien es cierto que durante los compases iniciales del show tuvimos que padecer alguna carencia. No obstante, nada grave ni especialmente reseñable, y más si tenemos en cuenta que estamos hablando de una banda que aglutina en escena a diez músicos, combinando los instrumentos tradicionales del rock con diferentes instrumentos de cuerda y viento. Además, para poner la guinda a una noche que acabó convirtiéndose en memorable para todos sus seguidores, Celtas Cortos contaron con las aportaciones de varios amigos, que pusieron la nota de colorido a una velada que se me antoja será irrepetible para su fiel parroquia de incondicionales.



Todos sabemos que Celtas Cortos son, a día de hoy, una de las bandas más queridas e influyentes del panorama nacional. Así que no me extrañó, -y más teniendo en cuenta que la presente es su gira de cuarenta aniversario-, que, antes de que los músicos se adueñaran del escenario, pudiéramos disfrutar de un video introductorio, -al estilo del que están utilizando Medina Azahara en su gira de despedida-, en el que varios artistas nacionales, -de diferentes estilos musicales y disciplinas artísticas-, felicitaron a la banda. Por supuesto, todos lo sabíamos; esta iba a ser una noche para divertirse, danzar y, ante todo, dejar las preocupaciones aparcadas mientras nos dejábamos arrastrar por el torrente melódico de unos Celtas Cortos que se mostraron en plena forma desde que tomaron las tablas para invitarnos a mover los pies al son de “El Túnel De Las Delicias” y “Macedonia Tropical”, dejando que los instrumentos tradicionales se encargaran de llevar la batuta.

Nunca se han escondido, siempre les ha gustado llamar a las cosas por su nombre, hablar claro, y muchas de las letras de Jesús Cifuentes  han sido de lo más explícitas y  comprometidas. Así que, por supuesto, esta noche tendríamos ocasión de volver a cantar piezas como “¿Qué Voy A Hacer Yo?”, “Haz Turismo”, que fue la elegida para que hiciera acto de presencia el primer invitado de la noche, Jordi Évole, quien cantó el tema portando una bandera palestina y se fue proclamando un rotundo “No A La Guerra”, que fue casi fue tan aplaudido como la propia canción. Precisamente en esa misma línea ideológica, la banda seguiría ahondando en “Adiós Presidente”, que tocaron de forma instrumental, tal y como fue concebida inicialmente, y de la que únicamente se coreó su explícito y rotundo estribillo.


Tal y como nos comentó la propia banda, ellos nunca han formado parte del “mainstream”. Se han pasado 40 años sacando discos y tocando allí donde podían. Y sin duda ese ha sido uno de los motivos que les ha hecho no perder la perspectiva, permitiéndoles contar historias cotidianas y cercanas en sus letras, abordando temáticas que tocan directamente al oyente o a alguien de su entorno. De modo que, como no podía ser de otra forma, temas como “Legión De Mudos”, “Tranquilo, Majete”, “El Emigrante”, para la que sumó a la fiesta Lildami, o “Ska Del Paro”, fueron de los más bailados y celebrados, conjugando la vitalidad y marcha de sus contagiosas melodías con unas letras de lo más críticas, ácidas y mordaces.


No obstante, si de algo andamos sobrados esta noche fue de diversión. Y es que a lo largo del show pudimos vivir muchos momentos intensos y emocionantes como “Gente Distinta”, que ponía a rugir intensamente al Sant Jordi Club, con todo el personal dejándose la garganta. El tsunami de positivismo y buen rollo llegaría de manos de la vitalista “Mañana Sale El Sol”, mientras que otro caramelo envenenado para los poderosos y los que mueven los hilos fue "Skaparate Nacional”. También habría espacio para la intensidad y las emociones fuertes al encarar himnos como “Cálida Trinchera”,  “Retales De Una Vida”, “Un Millón de Motivos”, o, ya en la recta final  del show,“La Senda Del Tiempo”.


Las últimas invitadas en aparecer en escena fueron las chicas de Celtic Flow Dancer, sumándose a la fiesta para deleitarnos con sus bailes durante “El Ritmo Del Mar”. Pero sin duda los temas que sirvieron para que la banda se reivindicara como unos “pesos pesados” de la escena nacional fueron los imprescindibles: “Cuéntame Un Cuento”, “20 de Abril” y “No Nos Podrán Parar”, con la que la banda se despidió definitivamente dejando a sus seguidores con una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Nos han regalado  cuatro décadas de rock en el más amplio sentido de la palabra. Pero, visto lo visto, no creo equivocarme al sentenciar que: tenemos Celtas Cortos para rato. ¡Que siga la fiesta!




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