Cuando se habla del thrash metal americano, normalmente se hace referencia al selecto club que conforman “The Big Four”. Sin embargo, si miramos el asunto con perspectiva, creo que lo más lógico sería extenderlo a cinco, -creando la forma del pentagrama-, y así podríamos incluir a Exodus. Quizás no fueran los primeros en darse a conocer, tampoco han acabado siendo los más exitosos de una “hornada” absolutamente irrepetible que transformó para siempre el panorama del heavy metal. No obstante, lo que nadie puede discutirle a Exodus es que fueron una de las bandas fundacionales del estilo, tanto a nivel musical como de filosofía, confrontándose directamente con la escena "hair metal" que dominó la industria musical americana durante gran parte de la década de los ochenta. Parece mentira, pero más de cuatro décadas después, aquellos jóvenes y hambrientos thrashers continúan haciendo rugir sus guitarras para, ahora ya en edad madura, seguir dando combustible a los que quieren continuar haciendo headbanging. Su estilo, su esencia y, en definitiva, su personalidad han permanecido intactos. No puede decirse lo mismo de un line-up que de aquellas primeras encarnaciones; solo conserva al icónico batería Tom Hunting, que parece felizmente recuperado de sus problemas de salud, y al guitarrista Gary Holt, quien, tras haber formado parte en la última etapa de Slayer, parece nuevamente centrado en su “banda de toda la vida”.
En cualquier caso, el resto de la formación se ha mantenido estable en cuanto a la parcela instrumental se refiere, ya que desde hace prácticamente dos décadas cuentan con los servicios del "hacha" Lee Altus y desde finales de los noventa con el bajista Jack Gibson, conformando un núcleo cohesionado y solvente al máximo. El retorno del vocalista Rob Dukes pasa por ser la principal novedad del combo americano de cara a esta decimotercera entrega de estudio. Al igual que ya hiciera en los trabajos que grabó a principios de este tercer milenio, Dukes vuelve a imprimir esa flema más contemporánea, callejera y cercana a tesituras hardcore, distanciándose del enfoque más tradicional que aportaban sus antecesores en el puesto: el siempre venerado e idolatrado Paul Baloff y Steve "Zetro" Souza. Un lustro separa la edición de su anterior y exitoso “Persona Non Grata” y su flamante “Goliath”, una obra que la propia banda ha tildado como una de sus creaciones más participativas, en el sentido de que todos los miembros han colaborado en la composición, destacando especialmente los cuatro temas que aporta Lee Altus.
La apertura del nuevo trabajo de las leyendas de la Bay Area estará marcada por las sonoridades lentas, pantanosas y, por momentos, reptantes que el quinteto nos propone durante los compases iniciales de “3111”. No tardará en irrumpir un incisivo riff que será el que propulse una andanada netamente thrashera, permitiendo a Exodus dejar patente que no han perdido la garra y el instinto aniquilador a la hora de atacar un trallazo incontestable, que combina pasajes mosheantes, -de amenazantes melodías-, y andanadas incendiarias. Mención especial merecen los potentes coros que se encargarán de impulsar un devastador estribillo marca de la casa, y todo ello aderezado por una soberbia y visceral sección rítmica, en la que destaca especialmente el afilado y cimbreante bajo de Jack Gibson, algo que será una constante a lo largo de todo el álbum.
Será precisamente esa demoledora sección rítmica la que se encargue de flanquearnos el paso hacia “Hostis Humani Generis”, un zarpazo que derrocha potencia y testosterona, ofreciendo argumentos a sus incondicionales para que corran en círculos frente al escenario durante sus presentaciones. Es rápida, directa, no da un segundo de tregua, cuenta con la colaboración de Peter Tägtgren, y suena tan afilada y visceral como cualquiera podría esperar de una pieza firmada por Exodus. En ningún momento puede decirse que la mítica formación renuncie a los parámetros clásicos de su sonido. Sin embargo, tampoco podemos decir que los de San Francisco se han dedicado a fusilar indiscriminadamente clichés del pasado. Quizás es ahí donde tenga cabida el arranque, con las guitarras solapándose, de “The Changing Me”, donde, pese a sonar crudos, afilados y viscerales, Exodus levantan ligeramente el pie del acelerador, apostando por unas sonoridades y estructuras más propias del groove, guardando una cierta conexión con la anterior etapa con Dukes al frente. Precisamente, será el vocalista quien inyecte un plus de intensidad y mala leche para lograr que el corte acabe pasando por encima del oyente, pese a tener algunos pasajes menos habituales dentro de lo que los más puristas tildarían como el estilo clásico de la banda.
“Promise You This”, pasa por ser una de las sorpresas de “Goliath”, ya que Exodus nos presenta una pieza cercana al heavy metal noventero, imprimiendo un toque de lo más marchoso y vacilón, pero sonando a heavy metal a fin de cuentas; y en donde nuevamente destaca la descomunal pegada de unos coros que resultan de lo más bullangueros y macarras. En total contraposición, nos encontramos con el corte que presta título al álbum: “Goliath”, que se sustenta sobre un tempo más pesado, denso, por momentos tortuoso, invitándonos a reptar por su fangoso desarrollo para ir creciendo junto a los desgarradores rugidos de Dukes. Sin embargo, unos melódicos desarrollos de guitarra acabarán fundiéndose con los arreglos de cuerda que ha grabado la violinista Katie Jacoby, creando una ambientación de lo más inquietante, asfixiante y, teniendo en cuenta que estamos hablando de Exodus, desconcertante e inesperada.
No tardarán mucho los americanos en volver a tomar el pulso al disco, apostando por el enérgico ritmo que marca el arranque de "Beyond The Event Horizon". Sin embargo, ese fogonazo inicial será tan solo un espejismo, ya que el quinteto no tardará en volver a levantar el pie del acelerador para sonar más contemporizado, crujiente y groovero; poniendo especial hincapié en la solidez y la pegada de la sección rítmica. Afortunadamente, será al encarar su parte final cuando las guitarras vuelvan a recuperar la chispa para protagonizar un demencial intercambio que servirá para impulsar un devastador sprint final. Sin duda, uno de los puntos destacados de “Goliath”, es la rotunda pegada y la demencial densidad con la que suena el tándem rítmico que conforma el binomio Hunting/Gibson. Algo que resulta especialmente reseñable en temas como “2 Minutes Hate”, cimentando las bases sobre las que volarán los desarrollos solistas, -en esta ocasión más melódicos de lo que suele ser habitual- , de Holt y Altus, llegándose incluso a doblar para dejar constancia de sus influencias más netamente heavy metaleras. Otra de las sorpresas del disco llegará durante los compases iniciales, -incluso me atrevería a decir que cercanos al funk-, de “Violence Works”, una composición un tanto extraña dentro del amplio catálogo de la formación americana, ya que es muy rítmica, aunque no diría que rápida para los parámetros en los que suelen moverse. Sin embargo, en contraposición, posee una dinámica y una cadencia que la hacen ganarse esa etiqueta de “especial”, amén de poseer un estribillo repetitivo, conciso y matador que servirá para dejar patente que Exodus son algo más que una máquina implacable, voraz e infalible de destripar riffs letales a velocidad supersónica.
Como un alud que poco a poco va creciendo para hacerse cada vez más grande y arrollador es “Summon Of The God Unknown”. Arranca de forma cadenciosa, implacable, con Dukes torturando sus cuerdas vocales mientras las guitarras van tornándose cada vez más fieras y afiladas sobre una musculosa y demoledora sección rítmica para acabar de dar forma a una composición que te pasa por encima de forma irremediable, contando con unos excelsos desarrollos solistas como mortales estiletes. Para la despedida, Exodus se han reservado uno de los cortes más explosivos y expeditivos. Como si de algún modo quisieran dejar a sus seguidores con un buen sabor de boca tras presentar un trabajo en el que las composiciones con aromas “groovies” tienen más protagonismo del que sin duda habrían deseado sus fans “old school”. “The Dirtiest Of The Dozen”, es eléctrica, vibrante, intensa y muy marchosa; repleta de rotundas aceleraciones, un Dukes que suena, aquí sí, absolutamente desatado para completar una pieza que musicalmente, especialmente en algunas de sus partes instrumentales, vuelve a ahondar en tesituras más melódicas y cercanas al heavy metal, y en donde el bajo de Jack Gibson tiene una pequeña ventana para dejarse oír con fuerza.
Los seguidores del thrash metal hemos tenido que escuchar durante lustros las airadas críticas de los que acusaban de inmovilistas a algunos de los pilares básicos y clásicos del estilo. Pues bien, contra todo pronóstico, Exodus han decidido arriesgar, y mucho, en “Goliath” y, sinceramente, creo que el resultado final no acabará de satisfacer a sus seguidores más acérrimos y veteranos. No, con esto no quiero decir que sus nuevas composiciones no estén a la altura de su legado, ni mucho menos. Su personalidad sigue siendo en muchos momentos plenamente reconocible. No obstante, creo que la mayoría esperamos al pinchar un disco de Exodus, que "el castigo" sea frenético, implacable y que los americanos acaben liquidándonos por K.O. Sin embargo, en “Goliath” nos encontramos con una banda que nos zarandea, nos empuja y nos intimida para acabar llevándose una trabajada victoria a los puntos. En definitiva, la violencia sonora sigue ahí, aunque presentada de diferente forma.
DISCOGRAFICA:NAPALM RECORDS
Lista de Temas:
01. 3111
02. Hostis Humani Generis
03. The Changing Me (feat. Peter Tägtgren)
04. Promise You This
05. Goliath (feat. Katie Jacoby)
06. Beyond The Event Horizon
07. 2 Minutes Hate
08. Violence Works
09. Summon Of The God Unknown
10. The Dirtiest Of The Dozen

No hay comentarios:
Publicar un comentario