The Cost han llegado para quedarse. El proyecto que gira en torno al conocido baterista y youtuber El Estepario Siberiano, finiquitaba la gira de presentación de su ópera prima, “Doppler Affection”, con un concierto en la capital catalana, convocando a sus seguidores en un Razzmatazz 3 que estuvo muy cerca de completar su aforo. Para un servidor fue cuanto menos curioso, ya que tuve ocasión de asistir a lo que fue su presentación en sociedad en su actuación dentro del marco del Leyendas Del Rock 2025. Así que esta noche tendría oportunidad no solo de comprobar la evolución de la banda en estos meses, sino también de ratificar las buenas sensaciones que me dejaron entonces.
He de admitir que me sorprendió el aspecto tan animado y concurrido que presentó el local. Y es que uno nunca sabe qué se va a encontrar cuando acude a disfrutar del directo de una banda que se sale de lo que suele ser habitual en el circuito, y más si su propuesta potente y heterogénea, a partes iguales, orbita en torno a las sonoridades que acostumbran a llegarnos desde más allá de nuestras fronteras. No obstante, viendo la respuesta del público, quedaba claro que había pocos curiosos entre los presentes, y sí muchos seguidores que se habían empapado muy mucho de lo que hasta el momento es el único trabajo de la banda, “Doppler Affection”, hasta el punto de que el guitarrista y vocalista, Peter Connolly, que fue quien ejerció como frontman, nos manifestó con sorpresa que nos sabíamos muy bien las letras.
Esta noche no hubo teloneros; The Cost llegaban dispuestos a convencer y a cerrar de la mejor forma posible este primer capítulo de lo que esperemos sea una larga y prolífica trayectoria. Entre el público hubo un poco de todo. Seguidores de la actualidad rockera, fans acérrimos y, por supuesto, incondicionales del popular percusionista, que se colocaron en el lateral del escenario para no perderse ningún detalle de cómo éste aporreaba su kit. En cualquier caso, lo primero que me gustaría destacar fue que la banda funcionó como una máquina implacable y poderosa, y es que con ese formato de power-trio, The Cost hicieron las delicias del personal.
Con un par de minutos de retraso sobre el horario inicialmente previsto, los músicos salían a escena recibiendo el acogedor aplauso del respetable. Tras ocupar sus respectivas posiciones, y siendo el blanco de gran cantidad de teléfonos que no quisieron dejar pasar la ocasión de inmortalizar el momento, la banda arrancaba el show apostando por mostrar su faceta más potente y aguerrida, dejando que fueran los rotundos riffs de “Into The Drone”, los que se encargaran de romper el hielo antes de sumergirnos de lleno en sus rotundos cambios de ritmo e intensidad. Resulta evidente que la propuesta del trío tiene una clara orientación internacional; de hecho, la banda venía de ofrecer varios conciertos en tierras británicas. Así que tras anunciarnos que el de esta noche era el último concierto de la gira, llegaba el momento de someternos al tormento melódico que desplegaron durante las estrofas de “Counting Every Dime”, para el que se sumaría también a las voces el bajista Chris Attwell.
Como todos intuíamos, el repertorio de esta noche iba a girar en torno a “Doppler Affection”. No obstante, el trío nos tenía preparada alguna que otra sorpresa. Evidentemente, la banda está más que orgullosa de que en su debut haya colaborado Serj Tankian. Así que esta noche tendríamos ocasión de escuchar su particular adaptación del clásico de System Of A Down, “Chop Suey!”, que volvió literalmente loco a gran parte de los presentes. Sin apenas darnos tiempo para asimilar el impacto, llegaba el momento de deleitarnos, precisamente, con la composición en la que colabora Mr. Tankian, “Her Eyes”, que nos dejaba con el trío invitándonos a transitar por esas ambientaciones densas, opresivas, en las que la melodía parece atenazarte antes de rematarte definitivamente con su envolverme estribillo y sus fraseos más rotundos y cañeros.
La polivalencia y la amplitud de miras musicales de The Cost, quedarían plasmadas a lo largo de los desarrollos más relajados e introspectivos que marcaron los compases iniciales de “Rogue”, que fue creciendo poco a poco hasta convertirse en uno de los momentos más intensos y vibrantes del show, hasta el punto de que se montó incluso un moshpit frente al escenario para dar colorido a las partes más punzantes y agresivas que marcaron su rotunda recta final. Con banda y público ya clientes, y en perfecta sintonía, era un buen momento para seguir haciendo hincapié en la potencia arrolladora y la dinámica precisa e implacable que desplegaron a lo largo de “One Of A Kind”, que personalmente me recordó a bandas como Alter Bridge.
Tal y como nos anunció el propio Peter, llegaba el momento de apretar los dientes, de dar una vuelta de tuerca a la dinámica que hasta ese momento había llevado el show. La elegida para hacer que el personal se viniera todavía más arriba y explotara definitivamente fue la pieza que cierra su debut, “King Illusion”, que llegó acompañada de la aparición de algún mechero y varias decenas de móviles que prestaron su luz para hacer que el momento se convirtiera en uno de los más destacados de la velada. Por si alguien albergaba alguna duda sobre la continuidad de la banda, el trío nos presentó esta noche algo de material nuevo qué, si no hay cambio de planes, formará parte de lo que será su segundo largo. El primero de los anticipos que tuvimos ocasión de disfrutar esta noche fue “The Greater Good”, que alternó secciones lentas con pasajes más rotundos y cañeros, reivindicando la madurez y la marcada personalidad de la banda.
Muchos fueron los momentos en los que el trío dejó patente el buen rollo que hay en “la familia The Cost”, no solo entre los músicos, sino en todo el equipo que se mueve con ellos. Por supuesto que no faltó el vacile a Chris durante la presentación de “Ginger”, que nos volaba la cabeza con su demoledor breakdown, para acto seguido tener un sentido recuerdo a todas las víctimas de la DANA durante los parlamentos que sirvieron de introducción para la desgarradora “Floods”, que contó con las palmas del personal para acompañar su desarrollo y con las aportaciones, una vez más, de Peter en las líneas vocales.
Precisamente el bajista tendría ocasión de exhibirse durante los compases funkeros que nos anunciaron la llegada de la celebrada “Bricklayer”, que ponía a gran parte del personal a botar al transitar el trío por su implacable sección intermedia. Antes de poner el punto y seguido al show, todavía tendríamos ocasión de escuchar algo del nuevo material que la banda está preparando. En esta ocasión, llegaría en forma de la rabiosa, y por momentos casi punkera, “Animals”. Parecía que la descarga había concluido. El trío saludó, se hizo la pertinente foto de familia, y, posteriormente, aún volvería a empuñar los instrumentos para rematar, ahora sí, la velada por todo lo alto con la imprescindible “Not For Me”, que, como no podía ser de otra forma, contó con la inestimable colaboración del respetable.


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