martes, 10 de marzo de 2026

THE CROWN+HELDAVE+METAL INVADERS-LENNON´S-L´HOSPITALET DE LLOBREGAT-BCN-6-MAR-2026


Fue en otoño del pasado 2024 cuando The Crown publicaron su duodécima entrega de estudio, “Crown Of Thorns”, que curiosamente fue el nombre con el que comenzaron su andadura a principios de la década de los noventa. Precisamente, el combo sueco ha querido que la gira de presentación del mismo sirva también para cerrar una etapa, ya que la banda ha decidido despedirse de sus seguidores. Una andadura plagada de altibajos, de grandes trabajos y, en ocasiones, de sufrir la indiferencia de un público que, en muchas ocasiones, tal vez demasiadas, dio prioridad a otros proyectos que proponían una propuesta similar a la suya, en cuanto a estilo y calidad se refiere.

Sea como fuere, The Crown dispondrían de tres oportunidades para despedirse de sus fans españoles. La primera de ellas tendría lugar en tierras catalanas, concretamente en la intimidad de la Lennon´s. Para acompañarles en esta emotiva cita, contarían con el apoyo de Metal Invaders. Mientras que los elegidos para completar el cartel fueron los también aztecas HelDave, quienes aprovecharon la ocasión para presentar en sociedad algunas de las mejores composiciones de lo que es su primer largo “Demoniac Nightmares”.


Con puntualidad y con poco público todavía dando colorido al local, aparecían en escena los encargados de dar el pistoletazo de salida a la velada: Metal Invaders. Este cuarteto mexicano dejó patente que su denominación es plenamente indicativa de cuáles son sus preferencias, ya que los postulados más tradicionales del heavy metal y del thrash gozaron de un destacado protagonismo en su descarga. Precedidos de una introducción que denotaba cuál era su lugar de procedencia, Metal Invaders salieron dispuestos a captar la atención de todos los presentes dando buena cuenta de los potentes y enérgicos riffs que marcaron temas como “Lycanthrope” o “Destroyer Of Soul”.

Aunque el cuarteto le puso pasión y muchas ganas, lo cierto es que el sonido no acabó de acompañarles durante los compases iniciales del show, ya que todo sonó excesivamente alto y algo embarullado, lo que hacía que en muchos momentos la voz de Juan Luis Trejo fuera prácticamente indescifrable. Como era previsible, el grueso de su repertorio estuvo centrado en las composiciones de lo que hasta el momento es su único largo, “To The Gods", con lo que no quisieron dejarse en el tintero la ira y la furia speed metalera contenidas el tema homónimo, ni tampoco los estribillos más marcados y enérgicos de “Mr. Fire”, que fue de las que más gustaron.

Además, el combo de Huichapan también nos anticipó que ya están trabajando en nuevas composiciones. Así que tuvimos ocasión de escuchar algo del nuevo material en forma de “The Great Poseidon”. En definitiva, solvente descarga de unos Metal Invaders que, sin proponer nada nuevo, mostraron su buen hacer a la hora de tirar de riffs, tempos y melodías clásicas para todos los seguidores del speed/thrash más tradicional y de corte ochentero.


Tras un rápido cambio de equipo, tocaba cambiar radicalmente de registro para adentrarnos de lleno en la propuesta más oscura, siniestra y orientada hacia tesituras black metaleras que desplegaron HelDave, banda que curiosamente comparte varios miembros con Metal Invaders. Vestidos de riguroso negro, su frontman incluso lució un hábito largo; el combo mexicano que lidera Dave Trejo nos ofreció un exhaustivo repaso a lo que es su ópera prima “Demonic Nightmares”.

Luciendo el maquillaje que acostumbran a llevar las bandas del estilo, y portando instrumentos en los que predominaban tonalidades claras; HelDave no tardaron mucho en desplegar unas atmósferas oscuras, inquietantes y perniciosas, sorprendiendo a más de uno con la rotunda tenacidad que desplegaron en piezas de corte atmosférico como “Demoniac Priest”, que esparcía sus frías melodías mientras su frontman alzaba los brazos como si estuviera realizando una invocación a la vez que sus compañeros aceleraban el tempo. Mucho más rotunda, visceral y conectada con las raíces del black metal del norte de Europa sonó “Shadowed Shroud”.

Sin prácticamente dirigirse al público, los temas del quinteto azteca se irían sucediendo, haciendo que la temperatura en el local se fuera caldeando gracias a la rotunda voracidad que la banda mostró en piezas como la camaleónica “At The Left Hand Of Doom”, que arrancaba de forma parsimoniosa, casi como si fuera una condena, para posteriormente ir creciendo hasta desplegar su oscuro manto melódico. Encarando ya la recta final de su escueta presentación, tendríamos ocasión de deleitarnos con la apocalíptica épica contenida en el que, según nos comentaron, es su último sencillo: “Dreamer". Mientras que el capítulo final, para una descarga corta, pero intensa, que dejó, en líneas generales, mejores sensaciones que la de Metal Invaders, corrió por cuenta de la más marcada y metalera “In The Shadows”.


Siempre se ha dicho que la década de los noventa no fue la mejor para el metal, y es cierto. Sin embargo, durante esos años vimos nacer y explotar un montón de estilos que han perdurado hasta nuestros días. En todos ellos hay bandas que podemos considerar como referentes. No obstante, también hay otras que, estando allí, -en el momento y lugar preciso-, no se sabe muy bien por qué, no acabaron de alcanzar la repercusión y el reconocimiento que sin duda merecían. Sin duda, dentro de ese grupo podemos encuadrar a The Crown. Solo así se explica que la gira de despedida de la banda hiciera escala en un local tan íntimo como la Lennon’s, y más aún si tenemos en cuenta que era su primera visita a la capital catalana tras 36 años de andadura. En cualquier caso, los que nos acercamos pudimos disfrutar de una magnífica y, según parece, irrepetible experiencia.

No necesitaron más que un telón de fondo para engalanar el escenario. Salieron a escena recibiendo la cálida acogida de un público que se mostró de lo más devoto y entregado, que se sumergió de lleno en la descarga del quinteto desde que abrieran fuego con un proyectil directo a la línea de flotación, letal y absolutamente incontestable, como fue “Killing Star (Superbia Luxuria XXX)", dejando claro que no habían venido a hacer amigos y que llegaban con la clara intención de tirar el local abajo a base de riffs incendiarios y rugidos desoladores.

Afortunadamente para ellos, el público estaba en su misma sintonía. Así que el recinto no tardó en convertirse en un aquelarre de headbangers que sacudían violentamente la cabeza y levantaban los puños al aire para corear junto a Johan Lindstrand el demencial estribillo de la siempre efectiva “Deathexplosion”. El vendaval sonoro, lejos de amainar, continuaría increscendo cuando el quinteto anunció que había llegado el momento de “Executioner (Slayer Of The Light)”, que fue la elegida para rubricar una tripleta inicial absolutamente imbatible rescatada de lo que fue su obra del año 2000: “Deathrace King”.

Varias fueron las ocasiones a lo largo del show en las que Mr. Lindstrand reivindicó los 36 años que la banda lleva batallando, aunque no haya sido de forma continuada, en este ingrato negocio de la música. La primera llegaría durante los prolegómenos de esa seminal cabalgata que lleva por título “In Bitterness And Sorrow”. Un único y solitario recuerdo se permitió la banda a su último lanzamiento, y llegó en forma de una rotunda e implacable “Churchburner”, que ponía al respetable a gritar su implacable estribillo, dejando patente que el disco que publicaron en 2024 tuvo una buena acogida entre sus seguidores.

Los ánimos estaban caldeados, las calderas del infierno estaban funcionando a pleno rendimiento, emanaban su calor y el olor a azufre empezaba a apoderarse del local. Así que “Satanist”, llegó en el momento idóneo para prolongar el éxtasis de los más devotos mientras su frontman miraba complacido cómo los bailes y los empujones se sucedían frente al escenario. La velada estaba resultando idónea para que los seguidores del "old school" se dejaran notar con fuerza, y vaya si lo hicieron. La respuesta del respetable fue entusiasta y fogosa cuando la banda anunció que había llegado el momento de otra de las que convirtió la pista en un hervidero: “Zombiefied!”, que caía a plomo combinando secciones de incendiario thrash con retazos de corrosivo death metal.

Simpáticos, cachondos y, sobre todo, muy atentos; la banda no permitió que el ritmo del show se cortara cuando un sampler no quiso entrar a la primera. Así que mientras se solucionaba el inoportuno contratiempo, juguetearon con riffs clásicos de Purple y Metallica. Además, fue ese interludio en el que la banda quiso acordarse del tristemente desaparecido Tomas "TompaLindberg, al que dedicaron, contando con la aprobación del público en forma de cerrada ovación, el tema que daba título al álbum que grabó con ellos: “Crowned In Terror”. Una nueva alusión a las sonoridades noventeras se convertiría en la excusa perfecta para flanquearnos por primera vez el paso hacia “Hell Is Here”, y darnos argumentos para que siguiéramos castigando nuestras ya maltrechas cervicales al ritmo de “At The End”.

El quinteto apretaría aún más los dientes, pisando a fondo el pedal del acelerador para provocar un nuevo brote de locura entre los presentes al atacar “Kill (The Priest)”, que servía para que Marcus Sunesson diera un sutil paso al frente para acaparar las miradas al encarar su afilado desarrollo solista. Una nueva mirada sobre “Deathrace King”, sería el pretexto para que el quinteto continuara repartiendo estopa de forma expeditiva y absolutamente incontestable, invitándonos a sumarnos al demencial estribillo, que el personal coreó con el puño en alto, de “Blitzreig Witchcraft”.

Pocos, muy pocos, momentos de pausa pudimos disfrutar a lo largo del show. Uno de ellos llegaría durante la introducción que nos anunciaba la llegada de esa catarata de riffs delirantes que abría lo que fue su tercera entrega de estudio, “Eternal Death”; el tema “Angels Die”. Con unos fieles absolutamente desatados, que no se cortaron lo más mínimo a la hora de entonar algún que otro cántico futbolero, el combo sueco encaraba la recta final de su presentación con la hiriente “The Poison”. Como si de una oscura y demoníaca invocación se tratara, la elegida para poner el punto y seguido al show de The Crown fue otra andanada netamente "old school" como la caótica “Total Satan”, que volvía a dar gasolina a sus encendidos seguidores.

Parecía que el show había terminado. En el setlist de los suecos ya no había más temas previstos. Sin embargo, la entrega de los fans y las reiteradas demandas a lo largo del show de que el quinteto atacara “1999-Revolution 666”, sirvieron para que la banda aún nos dejara una última muestra de fuerza y tenacidad metalera. Las despedidas no suelen ser agradables ni dulces. The Crown han anunciado su intención de colgar los instrumentos al finalizar esta gira. Pues bien, los que tuvimos ocasión de verles en acción, aunque fuera tras una larga espera de 36 años, siempre podremos decir que lo dejaron cuando aún estaban en un excelente estado de forma.




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