Sin duda uno de los objetivos primordiales para un festival estival es el crecimiento
sostenido a lo largo de los años. Para esta cuarta edición del Sonic Blast los
organizadores daban un importante paso adelante, convirtiendo la cita en una
doble jornada y apostando abiertamente por un importante salto cualitativo en cuanto
a los grupos participantes, ya que en esta ocasión, los encargados de copar los puestos de privilegio dentro del
cartel eran formaciones internacionales como
los japoneses Church Of Misery, los prometedores Blues Pills, o los americanos The
Atomic Bitchwax.
