Imagino que para cualquier músico que empuña por primera vez su instrumento el gran sueño debe ser girar por todo el mundo, tocar en grandes escenarios frente multitudinarias audiencias, rodeado de enormes pantallas, máquinas de humo, fuegos de artificio …, y en definitiva, todo lo que representa el gran circo del rock n’ roll. Pero detrás de toda esa pompa lo realmente importante son las canciones, y un servidor siempre ha pensado que una buena composición es aquella que es capaz de tocar la fibra, emocionar y conservar toda su esencia cuando se deshace de toda su armadura sonora para ser interpretada en distancias cortas y con tan solo el abrigo de las guitarras acústicas.
