Un servidor siempre ha pensado que el heavy metal es algo más que un estilo musical. Que es una actitud, una forma de afrontar las cosas y, en definitiva, un estilo de vida. Quizás por ello siempre he sentido una especial predilección por ese elenco de bandas que sin ningún tipo de ambages se declaran férreos defensores de la “doctrina metalera”. Sin embargo, hay que diferenciar entre los que lo hacen como mera pose, y los que transmiten honestidad y autenticidad por los cuatro costados. Sin duda una de las formaciones que se ha ganado a pulso la consideración de ser paladines del heavy metal en nuestro país son Vhäldemar. Pese a que en sus primeros años los de Barakaldo no gozaron de la atención y el apoyo que sin duda merecían, lo cierto es que algunas copias de sus primeros lanzamientos acabaron llegando a lugares tan remotos como las tierras del Imperio del Sol Naciente. Nunca les han importado las modas, el guitarrista y productor Pedro j. Monge y el vocalista Carlos Escudero siempre han llevado el timón de la banda, y lo cierto es que en los últimos años, concretamente desde la edición del fantástico “Against All Kings” (2017), su trayectoria ha sido imparable, tanto en lo referente a sus lanzamientos de estudio, con “Straight To Hell” (2020), y su más reciente “Sanctuary Of Death”, como en esos arrolladores directos que les han consagrado como una de las bandas más potentes, explosivas y divertidas del panorama nacional.