Siempre me ha parecido interesante la dicotomía existente entre muchos músicos y seguidores del metal. Por un lado, están los que buscan mantenerse fieles a unos cánones y postulados que en muchos casos resultan prácticamente inamovibles, buscando la “pureza estilística” y la autenticidad. Mientras que, en total contraposición, están los que buscan dar cabida y aunar diferentes inquietudes e influencias para crear un estilo propio, reconocible, de difícil clasificación y que, por consiguiente, puede llegar a un mayor número de seguidores. No creo que existan muchas dudas en torno a qué grupo de los anteriormente citados podemos adscribir a Lord Of The Lost, una banda que ha participado en el Festival de Eurovisión, pero que también podemos encontrar en el cartel de varios de los festivales más importantes del Viejo Continente.
